DEADPOOL, sangre y chimichanga en pantalla grande

¡Zhéroes y zheroínas, degenerados regenerativos todos!
A lo largo de los próximos días, con motivo del estreno de la película de Wade Wilson, vamos a presentaros una batería de reseñas de algunas de las obras más representativas de Deadpool Masacre, el Mercenario Bocazas.

¿Y qué mejor manera que arrancar con… la reseña de la película? Que dé comienzo la…

Cuando el próximo 19 de febrero os lo paséis teta viendo esta película en territorio español, daos un poco de crédito: esto en parte es gracias a nosotros. Nosotros, el colectivo comiquero/cinéfilo/fanático que vio el metraje de prueba filtrado en 2014 que Tim Miller y Ryan Reynolds realizaron en 2012 para la Fox, y que estos se pasaron un poco por el forro. La acogida del mismo fue tan buena que el estudio finalmente dio luz verde, silenciosamente reconociendo su ceguera, a una película de Masacre que redimiría a Reynolds permitiéndole retomar el papel que parodió -involuntariamente- en X-Men Orígenes: Lobezno, que además sería clasificada para mayores de 18 años y que se incluiría dentro del canon de la franquicia X-Men. Con todo lo que supone un personaje autorreferencial en una saga que explotó varias venas cerebrales dedicando toda una película (X-Men Días del Futuro Pasado) a parchear y atar cabos sueltos.

DEADPOOL
LA PELÍCULA



Título original:
Deadpool
Año: 2016
Director: Tim Miller
Guión: Rhett Reese, Paul Wernick (sobre el personaje de Fabian Nicieza y Rob Liefeld)
Reparto: Ryan Reynolds, Morena Baccarin, Gina Carano, T.J. Miller, Ed Skrein, Rachel Sheen, Brianna Hildebrand, Paul Lazenby, Sean Quan, Ben Wilkinson, Naika Toussaint, Olesia Shewchuk, Kyle Cassie, Style Dayne, Fabiola Colmenero, Stan Lee

Sinopsis: Basado en el antihéroe menos convencional de Marvel, Deadpool narra el origen de un ex-operativo de la fuerzas especiales llamado Wade Wilson, reconvertido a mercenario, y que tras ser sometido a un cruel experimento adquiere poderes de curación rápida, adoptando Wade entonces el alter ego de Deadpool. Armado con sus nuevas habilidades y un oscuro y retorcido sentido del humor, Deadpool intentará dar caza al hombre que casi destruye su vida.

Más importante que el lugar de Deadpool (¿por qué Fox no ha hecho como con Lobezno y el resto de la panda y ha ignorado el nombre español del personaje?) en el canon de las películas mutantes, es su lugar en el subgénero de películas de superhéroes. A cada bocazas que dice que el mercado está saturado y que la gente se va a cansar, aparece un nuevo tráiler de Batman V Superman y todos nos matamos comentándolo. No, la burbuja no va a explotar, porque por cada fórmula que se agote o se la pegue, otra triunfará y se ganará al público por su frescura durante tres o cuatro secuelas más. Y Deadpool es una de ellas, no me cabe duda. Con un presupuesto casi irrisorio (Días del Futuro Pasado costó cuatro veces más), en Deadpool no vemos ciudades explotar ni alineaciones de personajes que superen las dos cifras, y la película, consciente de eso, lo usa como gag recurrente. Es necesario que las cintas de superhéroes abandonen de vez en cuando la megalomanía que se ha puesto de moda, y que sean historias sencillas (quizás no tanto, como veremos luego), con un puñado de nombres que recordar y que no sobrepase las dos horas. O sea, un poco como Ant-Man, pero sin tener que fingir la risa.


En Deadpool os vais a hartar a reír, aunque el puto tráiler haya mostrado ya algunos de los mejores chistes. Además, es entretenida a rabiar y se pasa volando, gracias a continuos saltos en la línea temporal. En una película en la que el protagonista se para a hablar con la audiencia cada dos por tres, era lo menos que podía esperarse. Y esta contínua ruptura de la cuarta pared tan habitual en sus cómics funciona de maravilla en pantalla. Que no es que haya inventado la rueda, pero para la gente cuyas producciones de este tipo son tema habitual de tertulias, se va a sentir continuamente interpelada. Es como si los foros de Internet pudiesen hablar y matasen a la gente que piensa diferente. Menuda pesadilla.
No me puedo imaginar a nadie que, sabiendo lo que hay entre manos, salga defraudado de Deadpool. Aunque, ciertamente, envidio a los que entren pensando que es una película más: se van a llevar la sorpresa importante. La película de Masacre es tan buena como cabía esperar: divertidísima, cañera, y dadora de espectáculo moderado. La acción está muy bien resuelta a pesar del bajo presupuesto, aunque la set-piece final cante un poco y en general deja la sensación de que se podría haber llevado aún más allá (la contienda inicial es de lejos la mejor).


Pero a ver, entonces… ¿11/10 o no? Bueno, pues quizás no. La historia es más simple que un chupete, y ni se molesta en hacerla original. Que esa pega en una peli así es un poco gilipollez, y la verdad es que lo que hace con lo que tiene es bastante ingenioso. Pero también es cierto que hay episodios de Arrow con más chicha. Está claro que no es algo por lo que salir decepcionados, pero a algunos les molestará más que a otros. Y al final, recordaremos la película por sus numerosos y en su mayoría fantásticos gags y momentos aislados, y no por su hilo completamente superficial. Ant-Man supo llevar la historia un paso más lejos sin caer en la artificialidad en exceso, y es algo que estoy seguro que se podría haber conseguido con Deadpool, aún a riesgo de tirar toda su inventiva por la borda. Bueno, eso, y que quería disculparme un poco con el bueno de Scott Lang, que lo de antes ha sonado muy borde.


Ah, y recordemos que este espectáculo violento, malhablado y tremendamente meta es del mismo estudio que nos la coló doblada el año pasado con Fant4stic. No como algo negativo, ojo, porque si hace unos meses parecía que el cine de súpers había tocado fondo, hoy nos encontramos con todo lo contrario, una apuesta arriesgada y desafiante que vamos a recibir con los brazos abiertos.

BeYShIT
Deadpool deja un gran sabor de boca. Probablemente una de las películas más divertidas que veréis este año, y lo tiene fácil para ser la película de superhéroes más redonda de 2016, si bien es la menos ambiciosa… hasta cierto punto. Porque hacer una comedia de puñado de chistes por minuto, y que la gran mayoría acierten, no es algo falto de mérito. Con la secuela ya confirmada y el taquillazo prácticamente garantizado, solo nos queda celebrar una película cuyo único defecto grave es que deja con ganas de muchísimo más.

Y ahora estad muy atentos esta semana a la #WadeWilsonWeek!

¡Nos vemos en la Zona!

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4 Respuestas

  1. Jorgenexo dice:

    Un poco frío deja esto ¿no? Mójate un poco más, hombre,

  2. doremidorefa dice:

    “Hay episodios de Arrow con más chicha” jajajaja. Me ha matado esa expresión y con muchas ganas de poder ver otra película

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