DEADPOOL 2. Más grande, más dura

Título original:
Deadpool 2
Año: 2018
Director: David Leitch
Guión: Rhett Reese, Paul Wernick, Ryan Reynolds (Cómic: Rob Liefeld, Fabian Nicieza)
Fotografía: Jonathan Sela

Reparto: Ryan Reynolds, Zazie Beetz, Josh Brolin, Morena Baccarin, T.J. Miller, Karan Soni, Brianna Hildebrand, Leslie Uggams, Jack Kesy, Julian Dennison, Eddie Marsan, Lewis Tan, Bill Skarsgård, Rob Delaney, Terry Crews, Shiori Kutsuna, Hayley Sales, Luke Roessler, Scott Vickaryous, Tanis Dolman, Nikolai Witschl, Andréa Vawda .

Valoración: El tamaño importa /10

Sinopsis oficial: Después de sobrevivir a un ataque bovino casi mortal, el desfigurado chef de una cafetería (Wade Wilson) lucha por cumplir su sueño de convertirse en el barman más caliente de Mayberry mientras aprende a lidiar con su perdido sentido del gusto. Buscando algo de picante para su vida, así como un condensador de fluzo, Wade deberá luchar contra ninjas, la yakuza y un grupo sexualmente agresivos de canes, mientras recorre el mundo para descubrir la importancia de la familia, la amistad y el sabor, encontrando un nuevo gusto por la aventura y logrando el codiciado título de taza de café de “Mejor amante del mundo.

Que el Mercenario Bocazas iba a regresar a la gran pantalla tras su rompedor debut en 2016 era evidente. Aquella primera entrega caló tan bien entre el público que lo sorprendente no es que se haya llegado a hacer, sino todo lo que costó convencer a los jefazos correspondientes de que aquella era una mano ganadora. La “fatiga del subgénero de superhéroes” seguirá siendo un mito mientras los responsables de financiarlas entiendan que los seguidores de estas películas estamos dispuestos a tragarnos cualquier cosa, sí, pero siempre que sea capaz de mover el género hacia delante y no trate a sus fans como borregos.

All right chimichangas.

Dicho esto, Deadpool 2 se podría calificar como “continuista”, porque no sorprende como la primera, y sus bazas más rupturistas se quedan en un nivel más superficial. Eso sí, aún falta mucho como para considerar un Deadpool continuista como algo negativo. La secuela amplía todo lo que dio su predecesora: más humor absurdo, más rupturas de la cuarta pared, más metareferencias a la cultura pop, y en concreto, a otras películas de superhéroes. También hay mucho más presupuesto para escenas de acción más grandes y espectaculares, aunque siempre aprovechando su calificación R para introducir gags a costa de las ultraviolencia y las terribles lesiones que sufre Wade Wilson, capaz de regenerar cualquier cosa.

Deadpool 2 también aprovecha para introducir un buen montón de nuevos personajes dentro del “universo Deadpool”, inequívocamente declarando intenciones para una futura nueva subfranquicia centrada en la ‘X-Force’. Colosso y Negasonic Teenage Warhead regresan de la primera entrega como miembros de los X-Men que intentan reclutar a Wade la patrulla. Como era de esperar, las puyas a las otras películas de la franquicia de la Fox son constantes, con especial fijación, como no podía ser de otra forma, en Logan. Eso sí, no esperéis un chorreo de cameos sorpresa de los mutantes, ni ese crossover con Lobezno con el que tanto juguetea Ryan Reynolds dentro y fuera de la pantalla. Sí, el plantel de súpers se ha multiplicado por cuatro respecto a la anterior entrega… aunque no todo irá como uno podría esperar.

Estamos aquí porque hemos venido.

De entre las numerosas nuevas incorporaciones, solamente destacaré la más llamativa: Josh Brolin como Cable. El actor que acaba de romper Internet con su Thanos interpreta a otro de los ¿antihéroes? más potentes del universo Marvel. Su brazo biónico y sus viajes en el tiempo dan para mucho juego en las escenas de acción y algunos gags geniales. El problema es que su historia no llega a convencer, quedándose en un personaje muy plano con unas motivaciones predecibles. Y, al actuar como principal antagonista, nunca llegan a explotarlo de forma  cómica, por miedo a desvirtuarlo y romper el principal motor de la trama. Funciona por su cuidada caracterización y porque Brolin puto amo, pero también personifica el principal problema de la película.

Y es que, a pesar de que no se corta un pelo en cuando al humor o la violencia, todas las transgresiones que Deadpool pueda hacer se quedan en un nivel superficial. Narrativamente, sigue un patrón muy reconocible, y toca unos temas particularmente manidos en el cine de superhéroes. Que la película, en varios momentos, sea consciente de ello no marca una diferencia suficiente. Nada de esto es nuevo: la primera ya seguía una historia de orígenes arquetípica, con la diferencia, quizás, de su narración no lineal, con varios saltos temporales. Deadpool 2 saca algo más de chicha al desarrollo de Wade/Deadpool, aumentando la dosis de emoción para evitar que tanto humor caiga en saco roto, aunque sea a través de recursos de guión mucho menos frescos que sus gags.

Puto amo.

Pero repito, un Deadpool continuista sigue siendo una noticia excelente. Casi todos los chistes funcionan, incluyendo algunos que incluso una sala llena de críticos de cine esnob celebraron con vítores. Las escenas de acción son quizás los momentos en los que más cómoda de siente la película: desata toda la violencia y las ocurrencias que cualquier otra película de superhéroes ni se plantearía, sin escatimar en coreografías bien diseñadas (no en vano es del director de John Wick y Atomic Blonde), grandes explosiones y despliegues de efectos especiales (“Big CGI fight incoming!”). La pérdida del factor sorpresa, y que no todas las incorporaciones funcionen igual de bien (especialmente decepcionante en el caso de un Cable que no termina de estar en su salsa) le impiden superar a la primera, aunque tampoco sea peor. Y de momento, más aun significa mejor.

Cuando lleguemos a Deadpool: Apocalypse podremos hablar de fatiga (me pregunto cómo tratará Deadpool 3 la situación actual de 20th Century Fox y los nubarrones sobre Dark Phoenix y New Mutants). De momento, Deadpool 2, aunque siga un esquema conservador y tenga partes menos inspiradas, sigue siendo un rato divertidísimo que no decepcionará a nadie que disfrutase la primera. Si hace un mes se alcanzó un nuevo hito de intensidad con Infinity War, Deadpool 2 supone el contrapunto perfecto para liberar tensiones. El cine de superhéroes vuelve a demostrar, cómodamente, que está muy lejos de quedarse sin balas.

¡Nos vemos en la Zona!

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