DEADLY CLASS, Vol. 1: “1987: Reagan Youth”, de Rick Remender


Título original:
Deadly Class, Vol. 1:
“1987: Reagan Youth”
Sello: Image Comics
Guionista: Rick Remender
Artista: Wes Craig
Colorista: Lee Loughridge
Contenido: Deadly Class #1-6
(Ene.
Jun. 2014)
Publicación USA: Julio 2014
Publicación España: –
Valoración: 8/10


Huérfano, con un pasado oscuro y un futuro dudoso, eres un joven con potencial para convertirte en alguien con habilidades muy especiales. Sólo necesitas alguien que canalice ese potencial a través de la enseñanza en una escuela donde encontrarás otros chicos y chicas como tú, una escuela de la que pocos conocen su existencia y que, de hacerse pública, sus integrantes serían temidos y odiados…

¡Bienvenido al
Instituto Charles Xavier para Jóvenes con Habilidades Especiales
Instituto King’s Dominion para las Artes Mortíferas!
Toma asiento, que va a comenzar la…

DEADLY CLASS
de Rick Remender y Wes Craig

“Hoy es mi cumpleaños. Cogí pneumonia. Un regalo tradicional a los 14 años, ¿no?”

Al igual que el protagonista de esta escena, Rick Remender se nos presenta en esta obra al borde de un abismo, el de su pasado, el de los temores e inseguridades de la adolescencia que él vivió en sus propias carnes en la misma época en que se ambienta Deadly Class: 1987, a mitad de la segunda legislatura de Ronald Reagan como presidente de los EE.UU. de América.

¿Por qué he dado este último dato? Por un lado ya podéis vislumbrar un motivo en el subtítulo de este volumen, esa “Juventud de Reagan” que es protagonista dentro y fuera de la serie. David Lapham en su introducción al tomo hace referencia a este período como “el momento en el que todo empezó a ir mal”, citando, entre todas sus medidas, la de declarar el ketchup como “vegetal apropiado para las escuelas”. Pero la que Remender emplea, en cierto modo, como catalizador de su relato es otra bastante más dañina: debido a los grandes recortes en las ayudas a instituciones mentales, la administración Reagan provocó el regreso a la circulación de cientos de enfermos mentales.

“Puedes cambiar el mundo con una bala. Yo pienso cambiar un buen trozo.”

Partiendo de un retrato “de época”, Remender nos presenta el alocado concepto que he presentado en la introducción: una escuela subterránea en la que los vástagos de los grandes líderes-en-la-sombra, las mafias y los grupos de poder se forman como los asesinos del mañana. Asignaturas que van desde “Psicología del Asesinato” hasta “Artes Oscuras de nivel avanzado”, pasando por “Decapitación”, “Venenos” o “Combate cuerpo a cuerpo”. Un amplio catálogo para este Instituto de las Artes Mortíferas.

Pero suponer que esta serie no pasará de ser un trasunto “realista” de Hogwarts o el instituto de los mutantes Marvel sería desconfiar del buen hacer del guionista. Este escenario no es más que la excusa para presentar al elenco de secundarios, cada uno con su personalidad y voces propias bien diferenciadas por Remender, que son quienes modelarán la personalidad del protagonista en las aventuras venideras.

“Necesito que mates a mi padre.”

Este tomo que recopila los 6 primeros episodios de la serie podría diferenciarse, más o menos claramente, en dos arcos: un primer acercamiento al protagonista y a la evolución de su status quo, así como la creación del grupo de compañeros; y un segundo, centrado en un road trip de manual a Las Vegas, con drogas, hippies y el objetivo de matar al padre de uno de los chicos… a petición suya.

La diferencia tonal de ambas historias se ve reforzada por el increíble trabajo de Lee Loughridge, que para los primeros números emplea tonalidades oscuras, con predominancia de ese azul grisáceo de la portada, y para el lisérgico viaje a la ciudad de los casinos se emplea a fondo en una gama multicolor que se ve multiplicada por el efecto que tiene una sobredosis de ácidos en nuestro protagonista.

“Ensangrentado, sobredosis, al borde del colapso físico y mental — todo por impresionarles.”

Sin embargo, debajo de todas estas capas de locura, asesinato, sexo y drogadicción, se esconde, explícita e implícitamente, una etapa de la vida por la que todos hemos pasado y que está ligada, la mayoría de las veces, a una misma reacción: la crueldad de la adolescencia como condición vital entre dos aguas, en el paso de la infancia a la edad adulta, que sólo es percibido por uno mismo mientras es ignorado o negado por los que nos rodean.

¿Quién no se ha sentido insignificante, molesto con y para el mundo, con la falsa sensación de poder que te da una forma más idealista que realista de entenderlo…? ¿Quién no ha sido adolescente? Rick Remender, como todos nosotros, lo fue, y lo fue durante un período de la historia de EE.UU. en el que serlo tenía sus peculiares complicaciones. Éstas se debían a la cantidad de cambios en esas percepciones del mundo que se estaban dando en nuestra sociedad, mientras chocaban, a menudo frontalmente, con la moral y el modo de pensar americano.

“Un niño pequeño. Sentado en un columpio. Mirando el atardecer. Al fin queriendo vivir.”

Por supuesto, lo que Remender propone no es ni una lección de Historia ni un relato lleno de moralina o lloriqueo, sino que comienza una aventura a partir de su experiencia como punk adolescente en una familia en constante mudanza, hecho que le negaba la adaptación (ya condicionada por su edad) al medio vital. A su lado camina un Wes Craig que canaliza la aparente influencia manga que podría tener la historia (institutos peculiares con adolescentes que lo son aún más), llenándola de personajes bien diferenciados, dinamismo y una innegable plasticidad que brilla en todos sus apartados, desde la acción hasta la expresión corporal en escenas de diálogo.

Deadly Class no es el mejor trabajo contemporáneo de Remender, pero dista mucho de ser un mal producto, así que la culpa la tiene el guionista, que nos ha malacostumbrado recientemente a un nivel excesivo de brillantez. Sin embargo, sí que es su proyecto más evidentemente personal y tiene potencial para ser una obra digna de recordar. Otra.


El catálogo de Image se está convirtiendo en una mina de guionistas competentes que dan lo mejor de sí mismos en obras de las que saben que van a sacar más beneficio que en las grandes, al tiempo que tienen un mayor control sobre el producto final. Ésta es la enésima prueba de ello.

Espero que disfrutéis de esta recomendación, aunque creo que he dejado claro que es un producto peculiar y que hay que saber a qué atenerse, ya que el realismo prima aquí por encima de la ciencia-ficción que ha caracterizado los proyectos anteriores de Remender.
Contadme vuestras opiniones.

¡Nos vemos en la Zona!

You may also like...

8 Responses

  1. Anónimo dice:

    Fantastica reseña!…deseando que se publique en nuestro país. Por cierto, felicidades por la página, desde ya mismo en favoritos…saludos!

  2. Diamond dice:

    Recuerdo hacerme con el primer número cuando lo regalaban en Comixology, así que ya toca descargarlo y ver si me convence como a ti.

    • El primer número me parece brillante hasta las últimas páginas, que pueden descorazonar a alguien que piense que la cosa se va a quedar en “otro instituto raruno más”, como le pasó a varios. Te recomiendo que sigas adelante con ella si te gusta todo lo anterior de ese primer número ;)

  3. Anónimo dice:

    Buena reseña! Tendré en cuenta este cómic ya que el paso de la adolescencia a adulto es un tema que me atrae mucho, y más si no se obvia las drogas y el sexo. Pero es una serie regular?

  4. figuracuatro dice:

    Aquí otro que se quedó mosqueado/desinteresado con el trasunto de Hogwarts al final del primer número, y hasta hoy (¡desde que salió!) no seguí con ella, de pura casualidad como quien dice… BOOM! del tirón cayeron los otros 4 xD Poco o nada que añadir a la estupenda reseña, más que aportar mi granito de entusiasmo a la no-histeria colectiva ¡Muy muy muy recomendable!

Deja un comentario, zhéroe