DEAD OF WINTER: GOOD, GOOD DOG, de Kyle Starks, Gabo y Crank!

 

Título original:
Dead Of Winter: Good Good Dog TPB

Sello: Oni Press
Guionista: Kyle Starks
Artista: Gabo
Colorista: Gabo
ContenidoDead Of Winter: Good Good Dog #1-4 (Ago. – Nov. 2017)
Publicación USA: Abril 2018
Publicación España:
Valoración: El mejor amigo del zombie

 


Como ya dijo John Lennon “la vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes” y mi plan, aparcado nuevamente, era acabar mi trilogía de Ash Williams y Army of Darkness pero es que se me cruzan lecturas entre ceja y ceja (benditos amigos y sus recomendaciones) que al final he acabado sumergido, esta vez, en una profundidad existencial de lágrima sentida y que ha quedado arraigada a fuego en mi corazoncito. Vamos, que mi idea, tras leerme una maravilla como Daytripper, era hablar de ella pero me ha apabullado tanto emocionalmente que no me he visto capaz de escribir nada y ahí es donde entra la bendita casualidad tras toparme con esta historia *redoble de tambores* ¡de zombies!

Sparky no es un perro común. Sparky tenía un programa de televisión donde era un superhéroe, una estrella mediática amada por todos. Pero todo eso ya quedó atrás cuando una invasión zombie se apoderó del mundo y ahora sólo prima la supervivencia y el poder vivir otro día más. Lo que aún diferencia a Sparky, ante la destrucción total del mundo conocido, es que aún sigue siendo un superhéroe y que aún no se ha rendido frente a la infernal adversidad. Preparad los víveres y los objetos punzantes que viajamos a través de…

DEAD OF WINTER: GOOD GOOD DOG
de Kyle Starks, Gabo y Crank!

Si hay algo certero y acertadísimo en esta historia de zombies es que Kyle Sparks va al turrón desde la primera viñeta, sabiendo perfectamente que, al carecer de originalidad, todo lo existente sobre el género servirá como introducción válida para su propia historia. Aquí no hay giros inesperados o posos de drama humano que hagan al lector emocionarse y empatizar más allá del cómic. Esto no es The Walking Dead ni lo pretende. Aunque eso no es cierto del todo, ya que la participación de los caminantes de paso lento y piel podrida sirve de excusa para la verdadera aventura y, aunque obviamente, conforman un peligro real y necesario para que todo vaya según lo planeado, no dejan de ser una mera anécdota de lo importante.

¿Y qué puede ser más importante en un relato de zombies donde ellos no son los protagonistas y ni siquiera se parece al famoso cómic de Robert Kirkman? Lo diré alto y claro y en pocas palabras: Un. Puto. Perro. Mata. Zombies. Y creo que con esto debería cerrar la reseña. Debería, pero no. El aroma a producto de serie B, a cine de autor ‘cutre’ que bien podría haberse estrenado en el festival de Sitges de haber sido una película. Ese maravilloso aroma. Si bien es cierto que no llega a la estridencia gore de la saga Army of Darkness, por poner un ejemplo, huele a producción ochentera y eso, amigos míos, rara vez decepciona.

¡Yipi Ka Yei, zombies!

Ni por asomo es El Amanecer de los Muertos de Zack Snyder y está a años luz de joyitas como La Noche de los Muertos Vivientes de George A. Romero, pero bebe innegablemente de ambas. Incluso tiene ramalazos del cine slasher de alto postín y persecuciones interminables como Viernes 13 o Halloween. Y no, no me estoy viniendo arriba. Sólo tenéis que echarle un ojo y ya veréis, ya que, como dije, aquí los zombies están y muerden con saña pero no son los protagonistas. Más bien es la excusa.

Parte importante de que tantos clichés funcionen uno tras otro, o simplemente no acaben cargando dado que el lector dará buena cuenta de ellos por la forma descarada de mostrarlos ya que aquí nada se expone de forma sutil, y acabe consiguiendo un conjunto bastante equilibrado, la tiene el propio Kyle Starks. El autor de Indiana, y nominado al Eisner, está muy vinculado a productos de humor desternillante y absurdo, del chiste por y para el cachondeo con series como la adaptación de Rick & Morty o un cómic bastante gracioso como Invader Zim, reafirmando que el tono principal aquí no es casualidad aunque, por razones obvias, es mucho más contenido.

Una prisión con zombis… ¿de qué me sonará?

Pero no sólo de la grata participación de Sparky el perro, capa mediante cual Superman, se nutre todo. El protagonismo del evidente humor que antes mencionaba hace partícipes a todos los implicados repartiéndose dichos clichés de forma acertada. La supervivencia del grupo, la búsqueda de víveres, la clásica comisaría o armería del pueblo donde conseguir armas para poder defenderse, aquí tenemos de todo. Incluso hay espacio para las rivalidades y las dudas existenciales sobre la humanidad misma pero nunca dándole una importancia trascendental que, seguramente, habría chocado con el tono  despreocupado de la historia.

El dibujo, tosco, simplista y que en muchas ocasiones roza lo underground, acaba siendo indispensable. Gabriel ‘Gabo’ Bautista, ganador de un Eisner y un Harvey y que también se encarga del color, consigue sumarse a ese olor clásico del género donde los colores apagados hacen destacar los pocos tonos vivos, siempre jugando con la acción correspondiente. Destacar también la importancia de la rotulación de Cranck! que consigue una línea gruesa alrededor de los personajes haciéndoles destacar y dándoles presencia ante los escenarios. Todo un alarde artístico efectivo alejado de excentricidades.

No vais a ver una escena mejor que esta ni en una peli de Tarantino.

Pese a la poca originalidad de la idea y a la forma de presentarlo, Dead of Winter: Good Good Dog es un adalid de esas lecturas olvidables que tienen como fin algo tan importante como entretener sin más, de servir de producto palomitero sabiendo dejar una sensación agradable. A veces necesitamos historias convencionales para matar el tiempo y que no acaben taladrándonos la cabeza. Amad lo simple, abrazad lo mundano que siempre habrá tiempo para el Güachmen.

¡Nos vemos en la Zona!

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