#DCRebirth TENGO ALGO QUE DECIR

La semana pasada arrancaba la despedida del universo DC que comenzó en 2011 con la llegada de los New 52. La editorial de la heroica Trinidad plantaba la semilla del renacimiento y la recuperación de la alegría, la emoción y el legado con DC Universe: Rebirth, del siempre eficiente Geoff Johns, recién ascendido en las lides cinematográficas.

Al final de la semana, despedíamos nuestro seguimiento del último relanzamiento de la Casa de las Ideas, All-New All-Different Marvel, y hoy anunciaremos a su sustituto, a partir de este domingo: DC Rebirth #1s. Pero antes, para darle el empaque que merece, cuatro puntos de vista muy diferentes muestran aquí sus impresiones sobre el one-shot y el movimiento editorial al que ha dado el pistoletazo de salida y sus expectativas para lo que está por llegar.

¡Bienvenidos al Renacimiento!

DC UNIVERSE: REBIRTH
de Geoff Johns y VV.AA.


Título original
:

DC Universe: Rebirth #1:
“The clock is ticking across the DC Universe!”

Sello: DC Comics
Guionista: Geoff Johns
Artistas: Gary Frank, Ethan Van Sciver, Ivan Reis y Phil Jimenez
Entintadores: Joe Prado, Matt Santorelli y Frank
Coloristas: Brad Anderson, Jason Wright, Hi-Fi
y Gabe Eltaeb

Publicación USA: Mayo 2016
Public. España: Próximamente (ECC Ediciones)
Valoración: Fanservice/10

 

EL DIABLO EN EL CRUCE DE CAMINOS
por Ander Luque

DC Comics y yo: Aquí un hijo de la Era del HypeTM que se subió al carro de DC a raíz de los New 52. No llevaba ni un año leyendo Marvel (sí, mi adolescencia la pasé leyendo Mortadelo y otro tipo de tebeos que no eran cómic USA, así que apenas llevo un lustro en esto), y de repente se anunciaba que esa editorial que se me mostraba esquiva, porque sólo veía numeraciones altísimas en las colecciones que me podían interesar, iba a resetear su universo y relanzar toda su línea editorial. El perfecto punto de arranque, un comienzo en el que nadie tenía que saber nada más que lo que en él se contenía (o así nos lo vendieron) y 52 números #1 de todo tipo al alcance del nuevo lector. Por supuesto, me los leí todos. Y aunque hubo un par para los que no volví para el #2 y una docena para los que no terminé ni el primer arco, en aquel momento leía más tebeos de DC Comics que de ninguna otra editorial, y sentía que compartían un universo, y que todo era nuevo… porque no había leído nada de lo anterior, claramente. Hasta que me fui aburriendo, y aprendiendo, y viendo que un gran volumen de lo que había estado leyendo era, si acaso, mediocre. En última instancia, de toda esta etapa pocos son los títulos que recuerdo con cariño, como el Animal Man de Jeff Lemire o la Wonder Woman de Brian Azzarello; el Batman de Scott Snyder me la dio con queso 3 arcos seguidos, pero Batman y Robin, de Peter Tomasi y Patrick Gleason estaban ahí para arrullarme; y a la decadencia de Swamp Thing le siguió la brillante etapa de Charles Soule. Así hasta que todas concluyeron, y en DC Comics, a día de hoy, ya sólo seguía The Omega Men, de Tom King y Barnaby Bagenda, que terminó hace una semana.

Animal Man, de Jeff Lemire: Buddy Baker acabó leyendo tanta mierda como yo.

Opinión sobre Rebirth: Geoff Johns, el guionista siempre eficiente, pero con la sutileza de un elefante metido a microcirujano, es el encargado de encajar el golpe con deportividad, admitir los numerosos errores que se cometieron editorialmente con los New 52 y sentar las bases para hacer borrón y cuenta nueva… a medias. Este número está destinado a reconciliar al fandom clásico con el universo DC sin abandonar al nuevo fandom surgido a partir del reboot, encontrándose a medio camino, aunque en este caso (se supone) primando a la vieja guardia. Como es evidente, yo no pertenezco al primero, por falta de tablas, pero tampoco al segundo, por progresivo desapego. Y paradójicamente, creo que soy el público objetivo de este relanzamiento; ahora bien, no sé si por mérito propio o demérito ajeno. Me explico: los lectores clásicos verán su legado contaminado por los cambios del NUDC, y los nuevos se perderán en el mar de referencias al que se les ha lanzado. Si digo que soy el público objetivo es porque me encuentro en el centro: hay numerosas referencias en este Rebirth (y las series que vendrán) que no entiendo, que desconozco, que me hacen arquear la ceja; pero soy un lector curioso, un lector al que le gusta investigar y desentrañar esas referencias y las obras clásicas de las que provienen. Así que, de acuerdo, DC Comics. ¡Tienes mi atención!

¿Qué espero de la nueva DC Comics?: El argumento de los escépticos que más se repite en torno a este semi-reboot está más que justificado: vale, de acuerdo, cambian el enfoque, dan un giro de 180 grados, quieren recuperar la gloria de los viejos buenos tiempos… ¡pero es que los responsables de las últimas tragedias editoriales siguen en sus asientosRebirth corre el riesgo de ser el reboot de los 4 Fantásticos que (no) vimos el año pasado, una forma de alejarse completamente de las películas anteriores, objetivamente malas y tóxicas, para acabar entregando otra película objetivamente mala y tóxica, motivada por injerencias de los mandamases de la misma productora que hundió las anteriores. Personalmente, creo que hay razones para (o ganas de) ser optimistas, o al menos para no ser pesimistas. El enfoque de Johns es claro y, aunque Johns se va, ha coordinado los one-shot de Rebirth y la dirección editorial que deberían seguir las series (aunque sean otros editores los que vayan a bregar con los autores tras el cinematográfico ascenso de Johns). Veo ascensos, como el de la gran promesa Tom King a guionista de Batman; veo reuniones, como la de Tomasi y Gleason (#TeamBatmanAndRobin) en torno a Superman; veo retornos y segundas oportunidades, como Greg Rucka en Wonder Woman; y lo que veo es la posibilidad de un regreso a la gloria de la Trinidad deceíta que nunca debió haberse perdido. Si estos 3 pilares resultan sólidos, el universo DC tiene unos buenos cimientos para reedificar.

P.S. Y veo, de una puta vez, a un británico escribiendo de nuevo Hellblazer. Ya era hora, joder.

HASTA QUE LLEGÓ SU HORA
por Carlos Playbook

DC Comics y yo: Decir a estas alturas que Los Nuevos Titanes de Wolfman y Pérez fue uno de los cómics que más me marcaron sería repetirse. Pero esa serie fue la primera sobre la que después se iría fraguando mi amor por DC, que coincidió con el máximo esplendor de la editorial, justo después de, curiosamente, el primer reboot de la historia. Pasaron los años y ya nada volvió a ser lo mismo; ni sus cómics me parecían tan frescos, ni yo era aquel chaval que se emocionaba al pasar las páginas, pero siempre tenía ese cariño especial que se tiene al primer amor. Por desgracia Crisis Infinitas cogió todo lo bueno que yo había amado y lo destrozó, mientras cubría con un manto de oscuridad, lamentaciones y depresión a todo el universo DC. Reconozco que ahí perdí el interés hasta que, con los New 52, vi el momento de volver… Hasta yo me equivoco a veces, y aquello fue un despropósito del que salvaría Wonder Woman y poco más.

Los Nuevos Titanes, de Marv Wolfman y George Pérez: ¡Estás tardando, ECC!

Opinión sobre Rebirth: …y entonces llegó Rebirth, una historia que prometía que nada volvería a ser lo mismo, una vez más: la primera piedra sobre la que construir un nuevo viejo universo. Como tal, cumple su cometido a la perfección. Se nota el buen hacer de Geoff Johns (junto con un gran elenco de dibujantes) y, aunque la idea de usar a un personaje como nexo, Wally West, viajando entre universos y corrientes temporales no es nueva, es un bonito homenaje a aquella época más luminosa y alegre a la que parece que quieren volver. No en vano, el primer personaje al que se aparece Flash es Batman, como en aquel mítico Crisis en Tierras Infinitas #2. Es imposible no sentir una intensa emoción en la escena de (re)encuentro de Wally con Barry Allen; sólo por eso ya vale la pena este número. Por desgracia, el golpe de efecto final, aquel que hará que este Universo sea diferente a lo visto hasta ahora, me ha molestado como hacía tiempo no lo hacía un cómic. Me molesta por lo que representa (y soy consciente que en el mundo del tebeo no hay nada sagrado) y, sobre todo, por innecesario. Rebirth era (es) un buen cómic que no necesitaba este giro para serlo, aunque quizás sí para que diera de qué hablar (y lo hará, esto es solo el principio…).

¿Qué espero de la nueva DC Comics?: Pese a que pueda parecer un buen momento para volver a subirse al Universo DC, no hay que perder de vista que este especial está incrustado en mitad de la continuidad actual, que se va a ver afectada en sus cimientos con ese as (trucado) en la manga que supone el giro final. La suma de estos dos factores no me acaba de convencer, cosa que si harían por separado. Un regreso a una etapa más brillante me gustaba, un Nuevo Universo que empezara de cero no me disgustaba. Esta mezcla me deja un poco tibio y con una sensación de oportunidad fallida por parte de la editorial de hacer algo realmente interesante, más allá de buscar otro golpe de efecto.

POR QUÉ DEJÉ DE LEER SUPERHÉROES
por Javier Marquina

DC Comics y yo: En Huesca, los cómics de DC editados por Zinco eran un parpadeo irregular en los quioscos. Nunca sabía qué es lo que iba a llegar y, cuando lo hacía, desaparecía en un suspiro si no montabas guardia como un ave carroñera para ser el primero en lanzarte sobre los tebeos. Comparada con la periodicidad más o menos constante de Marvel, vía Forum, esto convirtió a los cómics de la Distinguida Competencia en un objeto de culto provisto de un aura mística imbatible. Todo lo que caía en mis manos parecía nuevo, y como era imposible conseguir dos números consecutivos de la misma colección, cada historia que leías generaba un ansia llena de expectativas que lo elevaba todo a la altura del mito. Es indiscutible que en DC se publicaban tantas basuras y genialidades como en Marvel, pero fueron esos tiempos en los que Moore y Miller lo cambiaron todo con trabajos deceítas de los que sólo podías oír hablar, ya que nunca llegaban a las vitrinas de tu pobre y sufrido quiosquero. La tan deseada obra maestra, unida a una carencia perpetua, generaron auténticos yonquis anhelando leer cualquier cosa con Flash, Creeper o Linterna Verde en la portada.

Visto desde esta perspectiva mitificada, aunque irreal, mi historia de amor con los personajes de DC siempre fue algo idílico y platónico. Una relación de intangibles que fue degenerando a medida que la distribución mejoró, los derechos cambiaron de manos, y la posibilidad de acceder al material dejó de ser una mezcla de cacería y sueño húmedo para frikis. Como pasa con la vida, la realidad mató el encanto, la perfección comenzó a echarse eructos y a oler a sudor, y aquellos dioses kryptonianos o gothamitas descendieron a la tierra a ensuciarse con la mediocridad y el espanto que ha ido impregnando la mayoría de las colecciones de ese universo luminoso que tenía a Metrópolis como estandarte.

The Creeper: Una de las creaciones olvidadas por la DC Comics de los últimos años.

Opinión sobre Rebirth: No pienso leerme Rebirth. No me apetece. Nada de nada. Y no voy a acercarme el enésimo evento que revolucionará para siempre el universo conocido de una manera que no habíamos visto antes porque, por su culpa y por culpa de acontecimientos similares, he dejado de leer cómics de superhéroes. Al menos de la forma masiva, preferente y casi exclusiva que practicaba en mi infancia y adolescencia. Tanta revolución, tanto cruce y tanto evento han generado en mi corazoncito de aficionado un hastío descomunal. Esta hartura suprema ha sido alimentada de manera constante por una sucesión de sagas de mierda sin trascendencia alguna, concebidas como un preciso mecanismo de marketing cuyo diabólico propósito es que compres un centenar de colecciones que son bazofia pura y dura. Es cierto que, entre tanto estiércol sin sentido, aparece de vez en cuando alguna perla que merece ser salvada de la quema por su belleza y por la calidad de los autores que la realizan, pero son excepciones a una regla que no ocultan una bochornosa verdad: el grueso de la producción superheroica no me atrae en absoluto porque me parece mala de solemnidad. Me aburro soberanamente con la miríada de series planas y personajes clónicos que no me aportan un ápice de interés o emoción. Si este hecho incontestable es evidente en Marvel, en DC se ha convertido en una especie de marca registrada contrastada de la que no pueden librarse. De todo lo que editan en la actualidad, me interesa un 1% y, a veces, ni siquiera con ese exiguo porcentaje logro satisfacer mis ganas de volver a recuperar la magia que me hizo llorar de alegría después de leer Batman: Año Uno.

¿Qué espero de la nueva DC Comics?: Aun conociendo de forma somera el eje del eterno retorno sobre el que va a girar este relanzamiento, no tengo ninguna expectativa respecto a él. Puede que me equivoque. Seguro que sí. Ojalá. Lo estoy deseando. Porque soy un fan que vive de reediciones de material clásico y ya se ha cansado de esperar cosas que nunca llegan, por mucho que nos prometan que esta vez sí que sí, el universo-cósmico-pecador-de-la-pradera-fistro-vaginal nunca volverá a ser el que era. Como siempre, intentaré encontrar esas rosas rojas y perfectas que florecen entre tanta boñiga, pero no van a conseguir que vuelva a mi estado de ingenuidad adolescente que hacía que creyera necesario comprar miles de colecciones, series y especiales, ante el riesgo de no estar al día de tan trascendentales, apocalípticos, desgarradores y cataclísmicos acontecimientos. Y es que cuando ya no te dan nada, es imposible que te estés perdiendo algo.

¿ACEPTO LAS DISCULPAS…?
por Juanan Brundle

DC Comics y yo: Como todo hijo sano de los 90, crecí con los dibujos animados de Batman y Superman de Bruce Timm y Paul Dini, y con las versiones cinematográficas de Donner y Burton. Sin embargo, no empecé con los cómics de pijamas de forma seria por ninguno de estos dos justicieros, si no por Spider-Man, ergo, la competencia. Pocos años después, siendo ya lector habitual de cómics actuales y clásicos de Marvel, conocedor de gran parte de su historia ficcional y editorial y sin temor a empezar a leer una serie por su número #224, decidí acercarme poco a poco al universo DC, gracias al estreno de Batman Begins y la llegada a los kioskos del coleccionable oportunista que publicó Planeta, que recopilaba gran parte del Batman post-Crisis. Y ahí empezaron los problemas: por una parte, los derechos de publicación de DC en España iban de mano en mano, haciendo muy difícil seguir a un personaje a largo plazo; y por otra, DC iba a hacerle un reboot a todo su universo (de nuevo) tras la saga-evento Flashpoint. Hubo gente que se mostró encantada con semejante movimiento, el famoso New 52. Yo no. No solo no fue un reboot total del universo DC -quedando, a mi juicio, muy chapucero-, si no que encima eliminaron una parte de lo que hace que me interesen los cómics de superhéroes: las relaciones construidas entre diversos personajes, el legado, el saber que tienen un fondo de aventuras previas que puedo explorar cuando quiera, y que me puede mostrar cómo determinado personaje llegó al punto en el que se halla actualmente. Y a ver, he disfrutado mucho de más de una propuesta de New 52: Wonder Woman de Brian Azzarello, La Cosa del Pantano de Charles Soule, Larfleeze de Keith Giffen, Aquaman de Geoff Johns, Animal Man y Green Arrow de Jeff Lemire… Pero igualmente, sentía que faltaba algo. Como el narrador de DC Universe: Rebirth.

Tierra de Nadie, irónicamente, quedó en tierra de nadie. Como gran parte de las historias de Batman editadas por Denny O’Neill.

Opinión sobre Rebirth: Y esa ha sido parte de la gracia de DC Universe: Rebirth: el narrador habla por el lector dentro de la propia historia, en un ejercicio de autocrítica y aceptación de los errores que llega incluso a compensar la casi nula cohesión narrativa del tebeo. Este cómic consiste en un catálogo de situaciones y personajes estupendamente dibujados, muchos de ellos inconexos entre sí, que comienzan a notar el cambio, o más bien el retorno, de muchos aspectos de sus vidas, o cuyos ciclos argumentales clásicos vuelven a repetirse en el actual statu quo, restableciendo o recuperando amistades, relaciones y legados. Todo hilado por un narrador que, como hemos dicho, sirve de avatar para el lector descontento, pero a costa de desaprovechar un poco la baza que sería una mayor cercanía a lectores novatos. Estamos ante un cómic escrito, dibujado e impreso para recuperar a una gran parte del fandom perdido, y mantener en el barco a los que ya estaban a bordo y atraer a nuevos lectores. Se busca un punto de arranque que, además, sirva como resumen y puesta al día del Universo DC a través de los ojos del narrador, de forma farragosa, pero cumplidora a poco que el lector recién iniciado se implique… y tenga Wikipedia a mano para alguna consulta rápida. Todo esto, junto con la desaparición de cierto personaje que encarnaba todo lo malo de New 52, enlaza con la revelación final del cómic, que a la vez sirve de gancho para mantener la curiosidad del espectador sobre el Universo DC, y augura que tendremos que dejar de lado el purismo, mantenernos vigilantes y estar atentos al reloj. Geoff Johns se ha puesto en una situación ciertamente pareja a la de Prometeo, acercando el fuego a los mortales (sí, a mí también me gustan las metáforas), y sólo el tiempo dirá si ha servido para algo más que para hacer que cierto barbudo desee comerse su hígado.

¿Qué espero de la nueva DC Comics?: ¿Que qué espero? Que los personajes no sean un nombre y unos poderes, sino personas con vivencias, recuerdos, amistades y relaciones que uno pueda ver en historias previas si quiere. Que el rollo supermolón-megamalote desaparezca de todas las series en las que no tiene cabida. Que las peleas forzadas mes sí mes también entre Batman y Superman se conviertan en casos a resolver entre dos compañeros de aventuras. Que me apetezca leer la DC actual tanto como la de antes, por ser una extensión directa de la misma en mayor o menor medida. Que las últimas páginas de este one-shot lleven a algo que merezca la pena. Que Harley Quinn cambie de sastre. Que los equipos creativos de las distintas series, me interesen o no, no cambien a lo tonto de un número para otro. Y que Superman vuelva a sonreír sin parecer un chulo de playa.

Y estas son las muy diferentes posturas de cuatro miembros de la redacción. Pero ahora os toca a vosotros: ¿qué opinión os merece este Rebirth? ¿habéis disfrutado del one-shot de lanzamiento? Y sobre todo… ¿nos acompañaréis CADA DOMINGO a partir del día 5 en nuestro seguimiento semanal de números #1 de DC Rebirth?

¡Nos vemos en la Zona!

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8 Respuestas

  1. Aunque yo soy un nostálgico de los tiempos de zinco, tengo bastantes esperanzas puestas en este rebirth…que me temo son más porque soy alguien inocente e ingenuo que por otra cosa. Casi estoy de acuerdo con los 4 articulistas; por un lado no sé si aceptar las disculpas y ser público objetivo, por otro ya me las han dado demasiadas veces con queso….Supongo que seguiré alguna serie, que será alguna serie más de las que sigo actualmente, pero con más esperanza que otra cosa…

    • Era un poco el objetivo: mostrar diferentes enfoques, diferentes acercamientos a la propuesta y diferentes opiniones respecto al resultado final. Y sí que es cierto que no hay entre nosotros ninguno que salte de emoción con todo lo que se ha anunciado ni considere que el tebeo en cuestión sea ninguna joya indiscutible. Pero creo que eso dice de nosotros algo más bueno que malo.

      Que no es que seamos el paradigma de la objetividad, pero creo que este DC Universe: Rebirth tiene más de necesaria limpieza y transición que de voluntad de escribir obras maestras. Como digo en mi parte, esto va de establecer unos cimientos sólidos sobre los que reconstruir, asimilando la naturaleza fallida del proyecto actual y tendiendo puentes para sobreponerse a ella.

      Habiendo leído ya los primeros números, publicados hoy mismo, me reafirmo: ahora es el momento del pico y pala; ya llegarán los días de pincel y lustre.

  2. xavisase dice:

    Pues puede que lo que más me guste del tebeo en sí es el momento en el que Wally, aún atrapado en la Fuerza de la Velocidad, observa a Barry Allen y reivindica su heroismo. Es lo que espero que haga este DC Rebirth en general y lo que parece que va a hacer.
    Después de tanto levantar de nuevo el legado del Universo DC(de una manera que no tiene sentido alguno con lo mostrado hasta ahora desde el comienzo de los New 52, pero efectiva) no entiendo por qué se han metido en el berenjenal del final, pero habrá que darles un voto de confianza,

    Me dan bastante buena confianza todos los equipos creativos que habéis comentado (de momento solo me falta que Justice League tuviera un equipo creativo más potente), así que a ver como evolucionan

  3. Dynamo dice:

    Poca esperanza por aquí también. Agradezco el intento, que tiene pinta de ser un “lo siento, vamos a intentar arreglarlo”, pero no tengo mucha esperanza en la solución.
    Entre las posibles series las únicas que a priori me pueden ofrecer algo es el Batman de King/Janin tras su buen hacer en Grayson y precisamente el Nightwing de Seeley, a ver si continúa por el buen camino de Grayson.
    Dicho esto, interesantes reflexiones por todas las partes.
    PS- No he visto nada sobre Flash, mi personaje DC, ¿sabéis algo?. Aunque eso si, mi flash debería ser Wally y eso ya sé que no va a ser.

  4. arkhamkaveli dice:

    En general veo que aunque haya esperanza en que DC vuelva a tomar un rumbo digno de su pasado, las dudas corroen a todos -y no me extraña-.

    Yo, pese a mis 34 años, soy un lector nuevo que empezó con esto leyendo cosas puntuales editadas por Planeta -sin enterarme de la mayoría- y que en los Nuevos 52 vio una oportunidad para integrarse. Oportunidad que se fue diluyendo ya que la mayoría no me acababa de convencer -Batman aparte, fuera bueno o malo xD- así que mis ilusiones han vuelto con este Rebirth.

    Solo espero que suban el nivel con respecto a los 52 y mantengan equipos creativos y así todo lo demás empezará a mejorar ¡coño que hablamos de una editoral con muchos años a sus espaldas!

    PD: solo espero que eso de estar vigilantes no se les vaya de las manos o solo sea un producto para vender más…

  1. 5 junio, 2016

    […] queréis leer nuestra opinión sobre el one-shot especial DC Universe Rebirth, hablamos de él aquí el otro día. Y ahora, sin más […]

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