DARK NIGHT: A TRUE BATMAN STORY, de Paul Dini y Eduardo Risso



 

Título original:
Dark Night: A True Batman Story HC

Sello: DC Comics
Guionista: Paul Dini
Artista: Eduardo Risso
Publicación USA: Junio 2016 
Public. España: Próximamente (ECC Ediciones)
Valoración: 10/10

 


Batman no puede aparecer al rescate en la vida real, pero tal vez los pocos minutos que la gente pase viendo sus dibujos animados hagan que su día sea un poco mejor. Es pequeño, pero es algo. Y si puedo ser parte de algo así, no quiero alejarme de ello muy pronto.”

DARK NIGHT: A TRUE BATMAN STORY
de Paul Dini y Eduardo Risso

Cuando nos salvan nuestros demonios

En muchos casos, cuando te dedicas a escribir en cualquier medio, es tu obra la que te hace grande ante gente cuyo rostro jamás verás. Gente que tampoco verá el tuyo, pero tanto voluntaria como involuntariamente te dará las gracias por haberles hecho sentir inspirados o reflexivos, por haberles proporcionado una sonrisa cómplice durante un rato, por hacerles felices ante la perspectiva de que haya gente que hace cosas que apasionan a los demás, simplemente porque encuentra su pasión en ello, de forma recíproca. El protagonista de esta historia es un ejemplo perfecto de cómo tu mayor afición puede hacer que tú mismo te pongas los grilletes, o que, por otra parte, los acabes rompiendo.

The Dark Night: A True Batman Story es un relato autobiográfico sobre una serie de momentos clave en la vida de Paul Dini, trabajador de la división de animación de Warner Bros. desde hace más de un cuarto de siglo. Uno de los principales responsables de la que para muchos (entre los que se halla un servidor) es la reinterpretación audiovisual definitiva de Batman. El puñetero Batman. Este guionista hizo que su versión del personaje fuera la más canónica, refinada, recordada y revisitada de un icono con más setenta años a sus espaldas entre cómics, series de televisión, películas y demás. Obviamente, no sorprenderé a nadie si digo que esta persona, como todo miembro de nuestra especie, no solo era imperfecta: Paul Dini estuvo muy cerca de rendirse en cierto punto de su vida, como muchos de nosotros. En su caso porque, bueno, era invisible.

“Siempre pensé en mí mismo como un niño invisible.”

No, no es que fuera amigo de Kevin Bacon ni nada por el estilo. Pero, desde pequeño, fue “uno de esos”. De los que preferían pasar desapercibidos. De los que se sentían más a gusto invirtiendo su tiempo libre ante cómics y dibujos animados que yendo a tirar piedras a fábricas abandonadas o pagar a vagabundos para que les compraran tabaco. De los que, habiendo sido o no el foco de atención de alguna chica, siempre darían por sentado que no lo iban a ser. Dini era invisible para los demás porque creía que así debía de ser. No era algo que cuestionara: lo aceptó, vivió con ello, y en última instancia, casi le destroza como persona, como si viera merecida cualquier desgracia que le aconteciera.

Con las voces de sus personajes favoritos como avatares de sus pensamientos, predominando el reparto de las aventuras de Batman, el lector contempla un punto crucial en la vida de una persona que, aun habiendo logrado sus sueños, se sigue sintiendo vacía al confundir los anhelos que la sociedad le impone con aquellos que realmente salen de su corazón. Y al final la resolución y la claridad llegan con una revelación simple: en muchos casos, la felicidad propia sólo se aprecia cuando es compartida, cuando comprobamos que hacer aquello que amamos no nos beneficia solo a nosotros.

“Eres tan dulce…”

Y ojo, que por momentos el autor parece que vaya a caer en las trampas del racismo, el machismo y puede que algún otro “-ismo” prejuicioso durante el nudo de la historia a la hora de expresar una respuesta emocional a sus problemas. Pero no solo esquiva elegantemente esas balas, sino que son momentos que resultan orgánicos de cara a huir de acusaciones baratas. Desde un desengaño amoroso tan justo como predecible, hasta un amigo de una determinada condición tendiendo una mano en un momento difícil. Varias situaciones que podrían convertir a uno en una máquina de prejuicios acaban aportando a Dini una perspectiva más justa de la vida.

Y esto es una parte de lo que engancha al lector a la historia: las circunstancias sociales y personales de nuestro protagonista. Junto con, bueno, la parte “Batman” de la misma, de la cual va de la mano en todo momento. Dos Caras, Alfred, Mr. Freeze, Joker, Hiedra Venenosa, Batgirl, el propio Batman… cada personaje se muestra como una respuesta alegórica que Dini se ofrece a sí mismo. Tras años escribiendo sus historias, los personajes cuyos hilos suele manejar acaban cobrando vida en su cabeza como aspirantes a brújula moral del protagonista ante las diversas situaciones que afronta, como siniestro contrapunto a sus viejos amigos imaginarios de la infancia. Aunque, por otro lado, deberíamos hablar en singular de su infortunio: el mayor enemigo de Paul Dini en esta historia vendría a ser la perspectiva misma de la rendición.

“Y a veces cuento la historia de nuevo para dormir a los viejos demonios, y para obligarme a mí mismo a seguir adelante.”

En el apartado artístico, Eduardo Risso, el celebérrimo dibujante de 100 Balas o Batman: Ciudad rota, demuestra su versatilidad en esta obra componiendo cada escena en valor a lo que pretenda transmitir tanto narrativamente como en lo referente al acabado final de las páginas. Recurriendo a un coloreado suave y detallista durante la mayor parte del cómic, pasa sin problemas por situaciones que parecen sacadas de alguna de sus obras junto a Azzarello, e incrusta en el proceso recursos, en muchos casos obvios, pero muy funcionales a la hora de disfrutar de cada página y añadirle más capas. No sabría decir hasta qué punto recibió indicaciones de Paul Dini para según qué páginas, pero es innegable que la compatibilidad de estos dos autores es algo que debe volver a traernos más obras al nivel gráfico y narrativo de ésta.

Dejando bien claro que hace lo que hace tanto por él mismo como por sus lectores, en última instancia quienes también dejan bien claro que necesitan a Paul Dini son esos mismos personajes de ficción, tan coloridos y ajenos a la vida real como paralelos a la misma, con los que él se ha pasado la vida soñando. Sueños y soñadores siempre se van a necesitar.


Imprescindible. The Dark Night: A True Batman Story es una visita a los rincones más oscuros del autoengaño y la ausencia de amor propio, a través de los ojos de uno de los autores más influyentes en el panorama del cómic y la animación de las últimas décadas. Y con Batman como McGuffin.

¡Nos vemos en la zona!

Juanan Brundle, 8 de julio de 2016

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8 Respuestas

  1. arkhamkaveli dice:

    Sin palabras. Me enteré de la historia de Dini por el anuncio de la obra y joder, como convertir lo malo, lo jodido en una obra de arte que no solo te ayude a ti mismo sino que, no me cabe duda, ayude a muchos de los lectores.

    Obras así son OBLIGADAS en las estanterías y ECC lo sabe y no creo que tarde mucho en sacarlo. Estaremos a la espera para pillarlo.

    PD: por si no había quedado claro: UNA SEÑORA RESEÑA.

    • Juanan Brundle dice:

      Gracias. Creo que parte de que me sintiera tan cómodo escribiéndola es el que me identificara tanto con lo que cuenta. He vivido de forma entre paralela y exacta algunas de las situaciones narradas en el cómic, supongo que eso ayuda.

  2. un tebeo de batman que no es de batman y lo dibuja risso…puede que me salte mi propia norma anti-murcielagos por una vez…

  3. Me parecef interesantísimo el planteamiento de un relato autobriográfico a través de personajes que pese no haber creado en muchos casos sí ha replanteado y que ha entendido a la perfección me parece de las premisas más interesantes, y tal y cómo la defines hace que quiera hacerme con esta obra sí o sí.

  4. Dynamo dice:

    No me llama Batman, no me va mucho DC…
    Has llamado mi atención.

    • Juanan Brundle dice:

      Espero que te guste al menos la mitad de lo que me gustó a mi. Que en cualquier caso esta historia podría haber sido extrapolable a otros universos de ficción y a cualquier otro profesional de la animación o similares, pero mira. Batman y Paul Dini.

      No sé, igual me pierde el hecho de haber crecido con la serie animada, o el haberme sentido tan cercano en todo momento al personaje protagonista del tebeo en cuestión. El caso es que narrativa y artísticamente es muy top, y tiene el aliciente de transcurrir en un contexto y una época muy interesantes: los bastidores de la división animada de Warner. Por unas o por otras, creo que este es un cómic que tiene algo para todos.

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