DARK INVESTMENT, de Javier Ara y Manuel J. Rodríguez

 


Título Original
:

Dark Investment: El incidente Calcabrina TPB
Sello: Drakul
Guionista: Javier Ara
Artista: Javier Ara
Colorista: Manuel J. Rodríguez
Publicación España: Junio 2021
Valoración: Empezar bien, acabar mal

 

 

Son cosas como esta las que fastidian de verdad. Las que te hacen fruncir el ceño. Torcer el gesto. Maldecir tu mala suerte. O algo parecido. Comienzas a leer un cómic de un autor que ya te había sorprendido muy gratamente con su anterior obra (Atraco a mano alzada) y todo parece indicar que lo va a volver a conseguir. Una premisa brillante, original y con infinitas posibilidades. Un dibujo que no desmerecería en ninguna editorial americana de superhéroes. Un comienzo potente, bien narrado, que lo deja todo preparado para un segundo tramo de lectura apoteósico. Un tebeo de tu rollo. Y entonces… entonces sucede. Las expectativas te dan una patada voladora en toda la boca. Un giro perfecto a los Jean-Claude Van Damme que te desmonta la mandíbula y te concierta cita con el dentista en un único y preciso golpe. ¡BAM! Cambias de página y todo se derrumba. La debacle.

DARK INVESTMENT
de Javier Ara y Manuel J. Rodríguez

Caer cuando estás arriba es mucho más duro que tropezar cuando te arrastras. El golpe después de haberte subido a un punto lo suficientemente alto como para que te partas la crisma es, evidentemente, mucho más amargo que la colleja que te da algo malo de antemano. Y este es el caso de Dark Investment. Quizá por su muy sólido planteamiento. Quizá por su estilo gráfico sin tacha, mimético al de esos cómics de factura impecable y que venden como churros a los cansinos de siempre cuando vienen del otro lado del Atlántico. Elementos que crean un entramado ideal para ocultar una semilla, para lanzar a la mente del lector una idea que germine y haga brotar una sonrisa ante el hallazgo de un concepto que es, a todas luces, original y ocurrente.

El problema es cuando esa misma tramoya, esa misma fachada, acaba por fagocitar lo verdaderamente importante y acaba deslizándose por la rampa que desemboca en todos los defectos, en todas las cosas que ya no funcionan de esos mismos cómics que siguen vendiéndolo todo, pero cada vez con menos frescura, cada vez con más mediocridad. Cómics apoyados solo en la inercia y la recalcitrante estupidez de aquellos que se niegan a quitarse las anteojeras y ampliar el arco de visión para descubrir cosas maravillosas. Y es una verdadera lástima.

No tengo el chichi pa farolillos.

Javier Ara parece interpretar bien la partitura. Te hace creer que lo tiene todo controlado y, por ese final en falso, convencional y formulario, desluce lo que podría haber sido uno de los mejores cómics de acción del año. Sin embargo, y a pesar de la recta final plana y decepcionante, hay que reconocer en el autor un enorme talento que deberíamos seguir con atención. No importa que sus cómics no tengan el respaldo del gran público. Más bien al contrario. La labor del lector responsable, eficiente y constructivo es no dejarse llevar por la masa y hacer una labor de prospección en busca de oro enterrado en este mercado elefantiásico, absurdo y cruel.

Aplastados por una marea casi infinita de novedades semanales, muchos creadores ricos en conocimiento navegan en una indigencia económica construida a base de saturar las estanterías, ignorar el trabajo ajeno y creer que más es mejor, porque la ruina de muchos puede ser la riqueza de algunos. Vivimos en un mundo desagradable, egoísta y desgraciado, lleno de ombligos que se camuflan bajo soflamas sociales, cuando lo único que quieren es satisfacer su propio ego y construir castillos de puro egoísmo y mentira en el que ellos son los amos de una enorme nada que parece viva, pero está en pleno proceso de descomposición. Neguemos la evidencia. Huyamos de aquello que más vende. Busquemos en ese cajón desastre lleno de joyas a punto de ser tiradas al retrete. Aunque esas mismas joyas no sean perfectas. Aunque haya que tallarlas. Aunque pierdan quilates a medida que las trabajamos. De los errores se aprende. Con el trabajo se mejora. Démosles a los talentos desconocidos la misma cantidad de oportunidades para cagarla que poseen los parásitos millonarios y célebres.

Anonymous de Vendetta.

Publicado en el DIARIO DEL ALTO ARAGÓN el 5 de Septiembre de 2021

¡Nos vemos en la Zona!

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