DANCE! KREMLIN PALACE, de Shintaro Kago

 

 

Título original:
Odoru! Kuremurin Kyuuden (踊る!クレムリン御殿)
Sello: Ohta Publishing
Mangaka: Shintaro Kago
Publicación Japón: Junio, 2019
Publicación España: Agosto, 2019 (ECC)
Valoración: Me Kago en Rusia

 

 

 

Los relatos incluidos en el género ero-guro japonés, como su propio nombre indica, se caracterizan por ensalzar el erotismo grotesco entre sus páginas. De todos los mangakas que se inclinan por este género, hay uno que ha conseguido convertirse en uno de sus máximos representantes a base de dar una vuelta de tuerca a la intencionalidad de sus relatos erótico-grotesco-festivos. Y, de todos los mangas que han llegado a nuestro país de este controvertido autor, sin duda, el más divertido es…

DANCE! KREMLIN PALACE
de Shintaro Kago

Porque sí. Porque dejar de lado la corrección y los convencionalismos sociales es muy gratificante. Porque la ficción es ficción, y el problema no está en las obras sino en la manera de interpretarlas. Porque las historias necesitan malos y que se nos cuente cuáles son sus maldades para ensalzar a los héroes. Aunque, en el caso de Dance! Kremlin Palace, y viendo a los japoneses y sus costumbres con ojos occidentales, no sé bien si a quien hay que ensalzar es a ellos.

Lo que sí está claro es que aquí hemos venido a reírnos con inquina de los rusos, a señalarlos con el dedo y, si se despistan, a introducírselo por el recto. Porque en este tomo Shintaro Kago se dedica, como buen nipón, a airear las miserias del estado soviético sin ningún tipo de filtro. Su cultura, sus tradiciones, su política, su modelo de sociedad, su físico, sus gustos culinarios…, todo vale para construir esta sátira política en la que se critica por igual al socialismo y al nazismo y al comunismo, y de manera descarnada, al sistema capitalista.

Golpe de estado soviético.

En once historietas, autoconclusivas pero interconectadas, Kago hace honor a su apellido sobre la matrioska patria y desgrana los motivos y consecuencias, tan descabellados como inventados, de diferentes episodios históricos y políticos, tanto de la antigua Unión Soviética como de la “moderna” Rusia. Y como extra el Borscht Fight: un capítulo que contiene seis combates a muerte entre presidentes rusos donde pierden todos, desde la compostura hasta la dignidad, y sólo ganan el humor y el surrealismo. De este modo veremos cómo los nazis crearon unos ciborgs asesinos a partir de presidentes rusos, o la población rusa volviéndose ultraviolenta, desesperada ante la extensión de las obras de arte soviéticas. Las novelas de Dostoyevski, las películas de Sergei Tarkovski y las sinfonías de Mahler como desencadenante del desmadre de la sociedad. Delirantemente delicioso.

Y es que justamente esa es una de las muchas virtudes de este autor, que se pasa la corrección política por el forro y hace uso de los estereotipos de manera inteligente, retorciéndolos y llevándolos al extremo de lo absurdo para sacarte la carcajada mientras te atragantas con lo que ves. Y es cierto que, a veces, parece que construye la historia para que encaje la escatología final. Pero sólo lo parece, porque la gran crítica sociopolítica sigue estando ahí, entre vísceras y penes. Y esa, quieras que no, es una gran virtud.

Si se alía con Fidel Castro tiene el superpoder ‘misiles fuera’.

Para todos aquellos que no suelan tener como tema de sobremesa “la Rusia de ayer y hoy”, el mangaka ha tenido a bien incluir unos extras para que a nadie se le escape nada. Todo está previsto: desde una breve presentación de los presidentes protagonistas, en la que se incluyen datos de interés general tan relevantes como si son calvos o no o que Yeltsin tenía la cara roja, hasta un glosario básico sobre la historia rusa, pasando por una guía de transcripción fonética de los distintos caracteres cirílicos. Esto último todo un detalle, ya que todas las onomatopeyas, tan características del manga, así como la contraportada, están en este idioma. Aprende ruso divirtiéndote con Shintaro Kago. Y si se enfrenta esta obra con un mínimo conocimiento del modelo de ruso autóctono en su hábitat natural la experiencia se convierte en un disfrute extremo.

Sólo me queda recordaros que, aunque yo ya haya perdido los límites de lo macabro, esto sigue siendo un manga de Shintaro Kago. Una persona que revienta por dentro y hace explotar sus filias y fobias más oscuras en cada ilustración. Pero el erotismo y lo grotesco también son divertidos y hay que disfrutar de ellos como se merecen: sin complejos y sin estómago.

¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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1 respuesta

  1. Mariano dice:

    mwahahahahahaha Lo que me he podido reír con este comic! Especialmente las últimas historias.

Deja un comentario, zhéroe

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