#CumpleCarlosFelizz: ECHANDO LA VISTA ATRÁS

Antes de empezar a leer esta reseña hay una cosa que debéis saber. Dos cosas. Tres.
Una, que así empezaba mi primera reseña para la Zhona. Dos, que para celebrar mi sexto aniversario en la misma he optado por hacer un repaso a mi carrera en esta santa casa. Y tres, que pese a no citar a todos los compañeros que me han acompañado durante todo este tiempo solo tengo palabras de agradecimiento para ellos ya que de no ser por la excelente acogida que me dieron desde el primer día nada de esto hubiera pasado.

Avisados estáis que lo que sigue a continuación es un repaso bastante onanista de lo que han sido estos 6 años como redactor (estrella) de ZZ.

Los mejores años de nuestra vida.

Alguna vez ya he explicado cómo acabé escribiendo en esta casa después de ver un anuncio en Twitter donde buscaban redactores. Yo había hecho un par de reseñas en otro sitio y como siempre me ha gustado escribir notaba como me picaba el gusanillo cada vez más por lo que decidí lanzarme pero con reservas. Mi colaboración con la Zhona (N. de Ed: Tal y cómo aclaramos el año pasado, sólo y exclusivamente Carlos Playbook está autorizado a poner la «h» de Zona Zhero donde le parezca. Además de entender que es un señor mayor confuso, lo da todo por la Zona, así que, que nos ponga y quite las letras que quiera. ¡FeliZZidades, compañero!) iba a limitarse a tres artículos sobre el Volumen 1 de los Nuevos Titanes de Marv Wolfman y George Pérez. Pero no sé si gracias al buen ambiente de los compañeros, el placer que me producía escribir sobre todo aquello que me apasiona o mi eterno ego que no paraba de crecer al ver que mis reseñas tenían buena aceptación, seguí escribiendo cada vez más. Y así hasta hoy.

Lo mola todo.

Así fui alternando las tres reseñas de los Titanes con otras como The Raid 2, la primera peli de la que hablé, Mytek, uno de los cómics de mi infancia que pude colar en el evento especial por el estreno de la película de El Planeta de los Simios y Community, esa serie que todo friki debería ver y que supuso mi primera reseña experimental. Cuando la cosa parecía que no podía ir mejor, tuve la oportunidad de escribir una serie de artículos sobre Predicador, uno de mis comics favoritos de siempre y a los pocos meses llegó el Primer AniverZZario. Y es que en ZZ somos muy de celebrar cosas y organizar movidas varias, así que con la excusa del primer aniversario de la web se propuso reseñar obras que también cumplieran años en ese, lejano ya, 2014. Mira por donde Secret Wars cumplía 30 años y ahí estaba yo para decir que la recordaba mucho mejor. Una cosa llevó a la otra y tuve la enorme suerte de poder entrevistar a mi admirado Cels Piñol, quien se encargó del correo de los lectores en la segunda edición de esa obra, y que no solo estuvo tan amable y accesible como siempre sino que nos regaló un pedazo dibujo.

En 2015 empecé a leer por primera vez Transmetropolitan y Los Invisibles dedicándoles una reseña por cada tomo que salía, en lo que fueron mis primeros trabajos de comics que no fueran material antiguo sin reedición. No es que fueran obras nuevas pero si se estaban publicando entonces y quise probar como era eso de escribir sobre algo que nunca antes había leído. Y entonces llegó ella. Alta, fuerte, con un sentido del humor nunca visto y… verde. La reseña de la Hulka de John Byrne rompió literalmente con todo lo que se había visto antes y seguramente fue mi zenit como redactor. Quizás debería haberme retirado ahí pero, ay amigos, una vez pruebas las mieles de la fama no es fácil renunciar a ella. Además no había ni cumplido un año en la web y siempre he sido muy de cerrar bien las cosas.

Mejor cómic y edición EVER.

Para mi primer aniversario volví a escribir sobre los Nuevos Titanes concretamente de la última saga que nos regalaron esos dos genios del comic. 2015 también fue el año que descubrí y me enamoré de Locke & Key y Rick and Morty, el mejor cómic y la mejor serie que ha habido desde entonces y dos temas de los que no me canso nunca de hablar. Como en tantas otras ocasiones no recuerdo lo que comí ayer pero recuerdo perfectamente los días en los que devoraba el cómic de Joe Hill y Gabriel Rodriguez ansioso por acabarlo y poder reseñarlo.

En 2016 nació Fenix Comics, lo que trajo consigo una nueva hornada de cómics que nunca hubiera leído de no ser por tenerlos a mano en la tienda. Sirva como ejemplo la primera reseña que escribí ya como tendero, Ellos no son como nosotros, una serie de Image de la que perdí el contacto. Una variedad de obras que se dieron de la mano con el final del repaso a Transmetropolitan y Los Invisibles y el inicio de otro sobre Scalped, un comic que desconocía y que se volvió uno de mis preferidos. De este año destacaría Civil War, peli que vi de estreno y cuyo artículo escribí esa misma noche supurando hype por los cuatro costados.

Basado en mis hechos reales.

Lo más divertido de pegar un vistazo al pasado es ver como a veces acertamos sin saberlo. Cojamos como ejemplo Adicto al amor: Confesiones de un follador en serie, donde comentaba que al tener pareja no conocía esas aplicaciones para ligar, sin saber que poco después la vida, en un giro dramático de los acontecimientos, me daría la oportunidad de probar estos nuevos métodos buscar el amor. Del mismo modo en el Especial Halloween de ese año comentaba que la mejor historia que podía explicar sobre tan señalada fecha era la de una fiesta que había ido años ha. Como mis más fieles seguidores sabéis acabé contando esa historia en otro de mis aniversarios.

«Vamos a morir. Nada ni nadie va a cambiar eso.» Así empezaba mi primera reseña de 2017 y es que las rupturas siempre son dolorosas. Claro que el cómic en cuestión era Bella Muerte que, a la postre, fue una de aquellas obras que te marcan y que conseguí que me firmaran Kelly Sue y Emma Ríos. Con un inicio así la cosa no podía sino que empeorar y así las cosas me tocó mi primer COTU, otra de esas movidas que nos gustan en la Zhona y que consiste en invitar a un compañero a reseñar un cómic malo de narices. Qué sorpresa que fuera un manga, ¿verdad? Por suerte, y eso es algo que podríamos aplicar hoy día con los tiempos que corren, un año tiene 12 meses y el 2017 me reservaba un montón de buenos cómics para leer y reseñar.

Historias de Batman que llevaba años pensando como acabarían, obras nuevas de Valiant, una editorial que desconocía, películas de animación que eran mucho mejores que las de acción real y una serie protagonizada por los Picapiedra de la que casi nadie hablaba por aquel entonces. Y, por encima de todo, Dr. Uriel. La obra de Sento me gustó tanto que despertó en mi la necesidad de volver a escribir una reseña diferente, recuperando viejas sensaciones que creía enterradas. La traca final vino con el 4º AniverZZario donde reuní Batman Año Uno y Robocop, dos obras maestras que jamás imaginé podría tener la oportunidad de reseñar y con The Fix, cuya reseña gustó tanto que supuso mi primer blurb en un cómic impreso, aunque la editorial tuvo a bien firmarla como Zona Zhero, todo un torpedo a la línea de flotación de mi ego.

Sólo mi orgullo por tener esto y mi pulso son equiparables a mi ego.

2018 trajo consigo la confirmación que mis horizontes como lector se habían ampliado más allá de Marvel y DC, leyendo cada vez más obras independientes, siendo Nick Furia: Operaciones encubiertas la única obra de actualidad de las dos grandes. Claro que eso formaba parte de mi debut en el Podcast de ZZ y la ocasión bien lo merecía. Pero la cabra tira al monte y en el 5º AniverZZario pertinente pude desquitarme hablando de grandes clásicos DC de los ’80, sin duda la mejor época de la historia de los comics, máxime si era Zinco quien los publicaba.

La reseña más especial del año fue, sin duda, aquella en la que hablaba de HIMYM, esa serie cuyos guionistas mueven los hilos de mi destino y de la que nunca me cansaría de hablar, como demuestro cada vez que digo, y lo digo mucho, que hay un episodio de HIMYM para explicar cualquier situación de mi vida. Como solo hay una cosa que me guste más que hablar de cosas frikis, y es comentar detalles de mi vida, esta reseña, que además conmemoraba mi cuarto aniversario en la Zhona, estaba plagada de anécdotas que acompañaron el visionado del mejor producto de ocio de la historia.

Algún día tendremos que hablar, honey.

Llegamos así a 2019 un año que empezó con mi primer artículo dedicado a un anime, si me lo llegan a decir cuando empecé no lo hubiera creído. Del mismo modo que nunca hubiera creído que me pudiera enganchar tanto a un manga como me pasó con Liar Game que descubrí, de nuevo, gracias a otro Podcast de esta casa en el que participé. Por suerte el año volvió a cauces más normales y fueron muchos los comics que me inspiraron a escribir sobre ellos, con una variedad todavía más acentuada. La Liga de la Justicia de Giffen y DeMatteis, God Country, Spirou, Gilgamesh II, Deathbed, La Mazmorra y, sobre todo, Extremity, el mejor cómic del año con mucha diferencia.

En el apartado de eventos especiales pude cerrar el círculo hablando de la famosa Fiesta de Halloween, de nuevo aprovechando mi aniversario en la web para hacer lo que me diera la gana. Del mismo modo en el 6º AniverZZario me desquité para reseñar grandes joyas del cine que forman parte de mi imaginario friki, como Pulp Fiction, objeto de polémica entre mis compis, el Batman de Tim Burton cuyo primer visionado nunca podré olvidar y llegando al culmen con la reseña de The Warriors, esa película que llegó a mi vida por casualidad pero que ya nunca me abandonaría.

Espero que no los saquen todos… ¡o sí!

2020, el año en el que nuestras vidas cambiaron de un modo que nunca hubiéramos imaginado, ha traído consigo también muchas otras cosas. Algunas buenas, otras malas, pero si hay algo que continua imperturbable es mi pasión por los cómics en todas sus vertientes. Basta pegar un vistazo a mis últimas entradas en la web para apreciar el excelente nivel de las obras, desde el europeo más cotidiano y de humor fino al mejor cómic de Spiderman en años, de una locura de ciencia ficción al western más duro, de la crónica de un amor imposible a la visión más desoladora de la guerra. Y de postre Tiger King, que me parta un rayo si 2020 no ha valido la pena solo por conocer a esa fauna.

Y llegamos a tal día como hoy en el que se cumplen 6 años de mi primera reseña en la Zhona. No os voy a engañar, nunca hubiera pensado que esto fuera a durar tanto, como siempre digo mi relación con la Zhona es la más larga que he tenido nunca y eso da que pensar. A menudo bromeo con mis compis, que ya son mi familia, sobre que ha llegado el momento de dejarlo y que ya me echarán de menos cuando me vaya. Pero ahora que no nos lee nadie (literalmente, que un pelín turra sí ha quedado todo esto) tengo que decir que no me imagino yéndome de aquí, pues en ningún otro lado me van a dejar hacer lo que me da la gana y porque, qué narices, les he acabado cogiendo un cariño muy especial.

Traquilos todos, papi se queda.

Así las cosas parece que el año que viene volveremos a estar por aquí con alguna historia especial, mientras tanto espero que pueda hablaros de muchos comics buenos, de alguna serie diferente y de alguna película que me empalme el alma friki (ojo al AniverZZario de este año). Y tranquilos, que seguiré soltando alguna perla de mi vida de esas que imagino nadie entiende pero bueno, a veces ni yo mismo entiendo qué está pasando con mi vida.
Pero eso, amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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