CROSSED +100, Vol. 3: “Una Mirada a la Oscuridad”, de Simon Spurrier, Rafael Ortiz y Martín Túnica


Título original:
Crossed +100, nº3. TPB
Sello: Avatar Press
Guionista: Simon Spurrier
Artista: Rafael Ortiz y Martín Túnica
Color: Digikore
Contenido: Crossed +100 #13-18 (Dic. 2015.– Ago. 2016)
Publicación USA: Enero 2016

Public. España: Abril 2015 (Panini)
Valoración: Todo lo que tú quieras, pero Alan Moore/10

 


Para reseñar este tomo podría copiar directamente la reseña que hice de la segunda parte, o lo que es lo mismo, el primer volumen a cargo de Si Spu, porque la conclusión a la que se llega tras leerlo es la exactamente la misma que se veía venir.

Aunque sea sólo por concluir el segundo acto, dejadme hablar de…

CROSSED +100, Vol.3
de Simon Spurrier, Rafael Ortiz y Martín Túnica

Las grandes obras, espectáculos y eventos varios están pensados para sacar la artillería pesada al final por algo. Imaginaos por un momento que Titanic empieza con todo el despliegue de efectos especiales del barco hundiéndose. Por muy interesante e históricamente fiel que sea la historia de Jack y Rose, si ya he visto a los músicos hundiéndose mientras tocan, ya no me interesa ver cómo pintarrajea DiCaprio. O si en la ópera saliese a cantar primero la gorda, ¿para qué quieres ver cantar a los flacos? Los teloneros siempre salen después de los cabezas de cartel y el plato principal detrás de los entrantes.

Parece mentira lo deslucido que puede llegar a quedar un buen trabajo cuando, por muy brillante que resulte, por mucho que resplandezca, siempre esté cubierto por la sombra de su precuela.

Y no me malinterpretéis, reconozco que la historia por sí misma es cojonuda, está bien hilada, narrada de forma ágil y con un final convincente, PERO. No lo puedo expresar de otra forma. Un enorme pero es lo que resume toda esta nueva parte a cargo de Simon Spurrier del que, por desgracia, no se va a poder librar jamás. La sombra de Alan Moore es alargada y no es por efecto del pelo.

Aun así, a lo largo de la historia encontraremos unos cuantos giros argumentales más que sorprendentes y un final muy bien tramado que, si bien no consigue liberarse de ese pero porque usa casi el mismo esquema narrativo que Moore a la hora de tendernos la trampa, sí se aproxima bastante a esa sensación de catástrofe inminente que tanto se disfruta en el primer tomo.

Para ello, Spurrier nos sitúa cinco años después del segundo volumen, un momento de temor  y confraternización entre los diferentes lugares habitados que sobreviven como pueden a los constantes ataques de los cruzados, que, recordemos, ya no son tan tontos como antes. En sus viajes aquí y allá recogiendo la mayor cantidad de información posible sobre el mundo antes de la sorpresa, la archivista Futuro Taylor se hace con el legado personal de Beauregard Salt, el responsable de toda esta locura de palurdetos amaestrados. Mientras va descubriendo, en cada convenientemente cifrado capítulo del diario, el verdadero plan que esconde el haber descubierto la manera de dominar a los cruzados para liarla parda en un final post-post-apocalíptico.

La introducción de nuevos personajes y la nueva perspectiva desde la que Futuro ve la “educación” de los infectados hacen de este tercer volumen un cierre de arco más divertido que su desarrollo, y es que, en mi opinión, haber hecho evolucionar a los cruzados ha hecho perder gran parte de la frescura y originalidad de esta raza de gente macabra y sin raciocinio alguno.

En cuanto al dibujo, sigue siendo todo lo correcto que era en el tomo anterior. Tanto Ortiz como Túnica, se saben explayar a la hora de escenificar las cafradas con las que conviven los cruzados. Apenas se nota la diferencia de número a número, pues consiguen mantener el estilo del universo Crossed, siendo un poco más destacable Ortiz que domina mejor que su compañero los detalles expresivos de los rostros y el diseño anatómico para que las posturas no queden forzadas. O quizá debería decir rígidas, es casi imposible no dibujar a un cruzado en una postura no forzada.

En definitiva, una conclusión de arco más que digna, PERO. Es inevitable, no se puede desprender de la losa que supone mantener el nivel que dejaron los seis primeros y mágicos números firmados por Moore pero ahí está, aguantando el tipo mejor que nadie. Porque Spurrier lo vale.

¡Nos vemos en la Zona!

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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3 Respuestas

  1. Suscribo totalmente. Un gran trabajo del guionista que no termina de llevarnos al orgasmo, cómodo o impotente en esa alta meseta que nunca toca cumbre. Tampoco creo que le ayudara el cierre apresurado de la serie, que no tendrá continuación conocida, y parece que Spurrier intenta encajar todas las piezas con prisas.

    En cualquier caso, otra interesante adición a la saga de los Cruzados. A ver si Panini se anima atraer el extenso webcómic de Spurrier, “Wish you were here”, ahora que parece que quiere reeditar las historias previas.

    Otra gran reseña, reina zombie.

    • Teresita Sunday dice:

      Lo que digo en la reseña es lo que siento, el cómic es bueno, la historia es buena pero (y aquí discrepo contigo) lo que me falla, y en el fondo me fastidia un poco, es que no haya sido capaz de resolverlo en 6 números como Moore. A mi parecer ha estirado demasiado y no ha funcionado de la misma forma que el primer tomo, y creo que se podía haber hecho (y no entro en temas editoriales, previsión de ventas y demás, únicamente hablo del cómic como tal, en comparación.

      Me alegra que te haya gustado la reseña y, por supuesto, el cómic. ¡¡¡Gracias por el comentario!!!

      • No discrepamos tanto, no, pero son los temas editoriales y su posterior fracaso en ventas lo que puede haber llevado a ello.

        La sensación (muy subjetiva) que tengo es que el encargo que recibió fue realizar una serie regular: tramas alargadas, previsión a largo plazo, etc. Con esa intención, en lugar de hacer una miniserie de 6 como Moore, optó por una trama río. La mala respuesta en ventas llevó a que la editorial pidiese el cierre prematuro y todos esos planes tuvieran que resolverse en otro arco rápidamente.

        ¿En qué me baso para esta sensación? Uno, el datodemierda, que Spurrier donde mejor se maneja es en las miniseries, y él ha confesado ese gusto por las tramas cerradas y contenidas; el formato que más ha cultivado. Esto no justifica ni explica mi postura, pero… Dos, laposibleclave, que es muy sospechosa la elipsis tan bestia de tomo a tomo, con tramas que habría sido interesante ver desarrollar y que aquí tienen que ser resumidas y resituadas para presentarnos el nuevo escenario.

        En resumen: el primer tomo peca de lento y de un ritmo de información menos comprimido que el de Moore, y el segundo de acelerado e impropio de la dirección que parecía prometer el tomo anterior. Ya la decodificación del diario de Salt, en una serie regular habría dado para más complicación y desarrollo y aquí va un poco a salto de deus ex machina para su resolución.

        Vamos, que mi sensación es que Spurrier quería ir del punto A al punto B, y la primera mitad del recorrido la hizo a 20 por hora, parando para hacer fotos y echar meadillas, y la segunda mitad a 120 y sin paradas. El resultado… Una pena interesante. ¿Desvarío mucho?

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