CRONONAUTAS, de Mark Millar y Sean Murphy

 


Título Original
:

Chrononauts TPB
Sello: Image Comics
Guionista: Mark Millar
Artista: Sean Murphy
Colorista: Matt Hollingsworth
Contenido: Chrononauts #1-4 (Mar. – Jun. 2015)
Publicación USA: Septiembre 2015
Publicación España: Octubre 2016 (Panini)
Valoración: Locuras temporales de ayer y hoy /10

 

 

Desde siempre he tenido pájaros en casa, sobre todo canarios y jilgueros, pero desde hace un par de años, tengo una pequeña bandada de pajarillos adorables y muy ruidosos cuando se ponen que se llaman agapornis. Me llamó mucho la atención su ansia a la hora de comer, pero aún más la fuerza con la que mueven la cabeza para regurgitar la comida para pasárselo a su pareja. Mark Millar es un agapornis.

Siempre me ha llamado la atención la forma en la que este guionista se alimenta, desde que dejó de escribir en las Dos Grandes, de ideas concebidas años, e incluso décadas, atrás en el mundo del cómic, para luego deglutirlas y regurgitarlas con varias vueltas de tuerca. Si bien, su llamado Millarworld, tiene obras entre entretenidas e incluso disfrutables, son más las obras que rozan el ridículo más espantoso, eso sí, muy bien ilustradas a golpe de cheques en blanco y royalties. Aún así, de entre todas sus obras fuera de DC y Marvel, hay una que, aunque toca el tan manido tema de los viajes en el tiempo y el espacio, se salva de la quema, olvidando esa sensación de ser estafado por el jolgorioso escocés. Me refiero a…

CRONONAUTAS
de Mark Millar y Sean Murphy

Esta vez no hay Deloreans ni cabinas de policía azules que valgan, los protagonistas, los científicos Corbin Quinn y Danny Reilly, se enfundan unos trajes un tanto ajustados, con la tecnología necesaria para viajar por el tiempo y el espacio integrada en ellos. Siendo retransmitido en directo a todo el mundo, vemos como el primer viaje en el tiempo del ser humano resulta ser un desastre absoluto tras desaparecer Quinn, a las primeras de cambio, en un punto que no es precisamente un remanso de paz. Su amigo Reilly, por supuesto, acude al rescate al instante, pero claro, es lo que tiene este tipo de viajes, lo que para uno es un instante, para otro han sido años.

Y a partir de aquí, vemos como Millar agita y mezcla en su coctelera particular, y con muy poca   vergüenza, todas las épocas, personajes y tecnología que se le han podido ocurrir en su rizada cabeza, dando lugar a situaciones tan extravagantes que te harán volar la cabeza (Ay, esos Samuráis conduciendo un tanque de la II Guerra Mundial). Por supuesto, referencias a personajes históricos hay y muchas, dándose situaciones que son verdaderas locuras temporales. Pero claro, los mandamases que organizaron todo y enviaron a estos dos científicos rufianes no pueden quedarse de brazos cruzados, viendo como se hacen y deshacen todas las líneas temporales. Una mezcla de persecución y locura a partes iguales.

Todos contra uno y uno contra todos.

Que se nota que Millar se lo pasó en grande escribiendo el guión, es obvio, pero no puedo dejar de mencionar que uno de mis dibujantes favoritos, Sean Murphy, se ha explayado a lo grande, derrochando una calidad en los lápices brutal y un nivel de detalle fantástico. Aunque a priori (y sí, lo es) es una lectura ligera, es mejor leerlo una segunda vez y colocando los ojos con más detenimiento en las viñetas que se gasta el estadounidense. Y es que, aunque parezca que su trazo no es detallista, peque de dibujar un tanto “feísta” y su estilo no case con los gustos de muchos aficionados, nada más lejos de la realidad. Se nota el mimo y el detalle en cada una de sus páginas. Del color, ninguna queja, ya que es obra de Matt Hollingsworth, su colorista habitual desde casi el principio de su carrera. Una paleta de colores que le sienta como un guante tanto en ésta, como en todas las obras dibujada por Murphy.

La primera edición de la que gozamos en España fue publicada por Panini en septiembre de 2015, en formato cartoné y un tamaño algo mayor de la del comic-book habitual. Y sinceramente, si podéis, adquirid esta edición. Aún se puede conseguir en librerías. ¿Que por qué digo esto? Pues porque Panini ha tenido la genial idea de editar todas las obras del escocés, como si de un coleccionable se tratara, en un formato de bolsillo y tapa blanda. Y siendo el punto fuerte de las obras de Millar, precisamente, su buen gusto a la hora de colaborar con dibujantes punteros, no creo que sea la mejor edición para lucimientos, la verdad.

¿Una edición caca sobre una obra de Millar? Naaaah…

Una obra divertida, ligera, sí, pero que no descartarías leer en el futuro de nuevo. Carne de película blockbuster. Una rara avis dentro de la bibliografía de Millar, el Agapornis, ya que lo soporífero está siendo lo habitual en su obra. Crononautas me ha hecho reconciliarme un poco con este autor anteriormente idealizado por mi humilde persona. Lo disfrutaréis, porque no todo en la vida del lector de cómics son nueve viñetas por página, textos densos ni carillas en blanco donde “todo muere”.

¡Nos vemos en la Zona!

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2 Respuestas

  1. Luis dice:

    Gran reflexión: Mark Millar es un agapornis… Con eso me quedo

  2. ManuelBR dice:

    Me alegro que te haya gustado la analogía Luis. Aún así, Mark Millar debería aprender más de estos pajarillos tan risueños y pizpiretos, como por ejemplo regurgitar buenas ideas cuando sea menester.

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