CRÓNICAS DE LA ERA GLACIAL, de Jiro Taniguchi


 


Título Original
: Chikyū Hyōkai Jiki (地球氷解事紀) 
Sello
: Futabasha
Género
: Seinen/ Ciencia ficción
Mangaka
: Jiro Taniguchi
Publicación Japón
: 1987-1991 (reedición 2002)
Public. España
: Abr. 2016 (Planeta)
Valoración
: Winter is leaving /10

 

 


“No hay nada constante en el universo. Todo es marea que sube y baja… y cada ser que nace lleva en su seno la semilla del cambio”.

Las metamorfosis, de Ovidio.

“Y que, mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de gravitación, se han desarrollado y se están desarrollando, a partir de un principio tan sencillo, infinidad de formas, las más bellas y portentosas”.
El origen de las especies, de Charles Darwin.

Con estas dos citas dan comienzo cada uno de los dos tomos que conforman las…

CRÓNICAS DE LA ERA GLACIAL
de Jiro Taniguchi

Que sean precisamente esas dos citas de dos autores tan lejanos para él las elegidas como introducción a cada uno de los volúmenes no es algo que el mangaka haya dejado al azar. Estas dos premisas adoptadas de los textos de Ovidio y Darwin suponen los dos pilares sobre los que se asienta la trama de cada uno de los actos en los que se divide la obra. No voy a descubrir nada si digo que, además de plasmar el costumbrismo japonés, en los mangas de Jiro Taniguchi se ve reflejada una gran influencia occidental. En esta, concretamente, las películas sci-fi de los años ’70 y ’80, sobre las que se apoya para crear una especie de western espacial sin que se le olvide ni un solo elemento.

A pesar de que no es la temática habitual de este autor y que se nota, sobre todo en las figuras y rostros, que aún no había alcanzado la madurez artística, es sorprendente ver cómo se desenvuelve en el terreno de la ciencia ficción en su único título de este género.

La historia que nos propone Taniguchi se desarrolla en un futuro post-apocalíptico, durante la octava glaciación de la tierra. A duras penas pequeños reductos de humanidad sobreviven a la era glacial. Abyss, un agujero excavado a kilómetros de la superficie, se encuentra la Base de extracción de Tarpa, que se dedica a la explotación de recursos subterráneos, que ha llegado al límite de perforación y se encuentra al borde de que todo se derrumbe. El recién fallecido presidente ha designado a Takeru, nuestro protagonista, como su sucesor y antes de que pueda asimilarlo se ve obligado a formar un equipo de intrépidos con los que subir a la superficie y atravesar grandes extensiones para conseguir ayuda. Pero su papel, ya no como líder, sino como portador del brazalete de plata sagrado que heredó de su madre, tendrá más relevancia de la que imagina.

Tal y como rezan las palabras de Ovidio y Darwin, toda marea que sube, baja, y del mismo modo que llegó el hielo, nuestros aventureros comprobarán cómo ahora se retira, dando paso al eco-drama de una tierra que resurge con nuevas especies.

El manga se lee mucho más que cómodo. Nadie le va a negar su don narrativo a Taniguchi. Con Crónicas de la Era Glacial demuestra que cualquier contexto es válido para lo que quieres contar pues, a pesar de ser una obra de ciencia ficción y llegar incluso a coquetear con el cyberpunk en el segundo tomo, sólo la usa como tapadera de lo que realmente quiere narrar. Un hijo al que nunca se le tuvo mucha consideración y que, con sus actos, demuestra lo que vale a los que renegaron de él. La angustia diaria vital y esas ansias de querer escapar de la rutina. La herencia de responsabilidades estés o no preparado… Problemas cotidianos, que al fin y al cabo es el segmento que maneja el mangaka, envueltos en una aventura con aires de epopeya en la que el héroe emprende un viaje para salvar a los suyos que también conlleva su propia superación.

A pesar de este trasfondo trascendental, la gran cantidad de acción le resta mucho peso dramático a la trama, ya que no se detiene tanto a desarrollar en profundidad los motivos que mueven a los personajes como a plasmar todo lo que les pasa. Puede que la historia en sí resulte un poco superficial para lo que estamos acostumbrados a leer de Taniguchi pero es más que suficiente y, como digo, lo suple con una narrativa tan ágil y tal dominio de los cambios de ritmo que en ocasiones es necesario parar porque te estás perdiendo mucho del dibujo.

Porque, es eso. Aunque sea una historia de ficción, con naves, escenarios, flora y fauna inventados, no deja de ser una obra de Jiro Taniguchi que reclama detenerse a mirar el fino trazo en el detalle del detalle de cada vehículo, de cada traje, de cada fondo, de cada bestia inmunda fantástica que emerge de las profundidades de la tierra… Porque será el maestro de lo cotidiano pero posee un pequeño imaginario de monstruos muy potente. Y no sólo guarda un bestiario animal, sino también botánico. Aunque sea en parte inventada, la imponencia de la naturaleza siempre está presente en sus obras, y para esta ocasión tiene reservado un papel protagonista, sobre todo en el segundo acto.

Para finalizar, y porque al fin y al cabo el hielo también tiene su protagonismo en una glaciación, si Taniguchi no se olvida de él, yo tampoco. Haciendo gala de su dominio de la escalada y la espeleología, es capaz de crear grandes espacios abiertos verticales de piedra y hielo realmente de vértigo, regalándonos unos fondos y escenarios espectaculares y unas dobles páginas para enmarcar.

Sorprendente y complaciente ver cómo Jiro Taniguchi se desenvuelve fuera de su zona de confort, llevando una historia de ciencia ficción, tan alejada de sus obras costumbristas, a su terreno. Una rareza de narración más superficial que de costumbre pero con grandes dosis de acción que cualquiera que no reniegue de leer en sentido oriental disfrutará sin duda.

¡Nos vemos en la Zona!

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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