CotU #8: CODE GEASS – LA PESADILLA DE NUNNALLY, de Goro Taniguchi, Ichiro Okouchi y Tomomasa Takuma

 

Título original:
Kōdo Giasu Naitomea Obu Nanarī (コード・ギアス ナイトメア・オブ・ナナリー) #1-5
Editorial: Kadokawa Shoten
Género: Shōnen
Guionistas: Goro Taniguchi y Ichiro Okuchi

Mangaka: Tomomasa Takuma
Publicación Japón: Jun. 2007 – Abr. 2009
Public. España: Jul. 2014 – Ene. 2015 (Ivrea)
Valoración: Ferran siempre me cayó mal, pero ahora mucho peor/10


“Y llegó el momento de la venganza.

Como, salvo honrosas excepciones, mis compañeros son algo reacios a leer manga, le  toca al más cabezota de todos (en más de un sentido) sufrir en sus carnes un buen shōnen de toda la vida.
Pues bien, Carlos Playbook, te toca leerte CODE GEASS – NIGHTMARE OF NUNNALLY. Ahí lo llevas.”
Ferran Guillem, el otaco malvado y sin piedad.

Y con estas palabras me vi obligado a sumergirme en el peor de los infiernos…

Pero como estoy en una etapa de mi vida donde quiero ver el lado bueno de todo, me pongo el mono de profesional y os traigo la mejor reseña que soy capaz de escribir.

Si como es mi caso (o era, hasta hace unos días) el manga Code Geass te suena a chino, japonés mejor dicho, estás ante la oportunidad de tu vida de descubrir la apasionante historia de este manga cargado de épica, romance, magia y mechas armados hasta los dientes. Bienvenidos a…

CODE GEASS – LA PESADILLA DE NUNNALLY
de Goro Taniguchi, Ichiro Okouchi y Tomomasa Takuma

Estamos en un futuro donde el Imperio de Britannia gobierna con mano dura, dispuesto a llegar hasta donde haga falta para imponer su ley. Pero  las fuerzas rebeldes de Japón, liderados por el misterioso Zero, luchan por su libertad con todos los recursos que tienen a mano, ya sea con esos robots gigantes que siempre nos gustan a los fans o con la magia más arcana de las raíces del país. Pero el motor de esta serie son las relaciones personales, ya que asistiremos al enfrentamiento de amigos luchando en bandos opuestos en una tragedia que nos recuerda a los grandes clásicos de la literatura. Temas universales como la amistad, el amor, las relaciones familiares, la lealtad a unos ideales, la importancia de cumplir una promesa, el valor y las convicciones morales van a inundar las páginas de este cómic (cuando no haya una pelea brutal entre mechas).

El personaje principal es Nunally, una joven huérfana, invidente y paralítica, que, después de unas circunstancias trágicas que no revelaremos, ve cómo obtiene un poder increíble que le permitirá, literalmente, cumplir todos sus deseos. Por desgracia un gran poder conlleva una gran responsabilidad y en el caso de Nunally solo tendrá acceso a ese poder cuando se deje llevar por la ira, como si de Hulk se tratara. Bajo esta premisa la historia se centra en la lucha de los rebeldes de Japón por librarse del yugo del Imperio Brittannia, en una guerra donde Nunally jugará un papel fundamental que hará algo más que decidir la balanza. Ichiro Okouchi va tejiendo una trama cargada de suspense, con unos giros de guión que no dejarán de sorprendernos y que no harán sino subir la tensión hasta cuotas impensables.

¿Qué puede mejorar un cómic increíble? Exacto, peleas de Mechas.

También habrá momentos para la acción (¿he dicho ya que salen peleas de mechas?) con unas escenas muy bien coreografiadas que lucen con toda su espectacularidad en numerosas splashpages. Pero como ya he dicho antes el motor de la serie son las relaciones personales. En este sentido el personaje de Nunally es un regalo para los lectores, que no podremos dejar de empatizar con todos los dilemas que se le irán presentando a lo largo de su aventura. A veces tomamos las decisiones con el corazón y no con la cabeza y pese a que eso nos traerá problemas no por ello dejamos de hacerlo. Mantener unos valores por encima de nuestro bienestar tiene un precio y hay que ser muy valiente para asumirlo. Confiarlo todo a una carta puede salir mal pero puede que sea la única opción acorde con nuestros sentimientos. El viaje interior de la protagonista nos llevará de la mano por todos estos (y muchos más) estados emocionales planteándonos a menudo cual sería nuestra reacción en el caso de vivir una situación similar. Como decía, un regalo para los lectores.

Pero un buen cómic también debe valorarse por sus secundarios y en el caso que nos ocupa estamos ante un desfile de personajes de auténtico lujo. Vamos a centrarnos en los dos más importantes que además vienen a representar los dos bandos en guerra.

Por el lado de los rebeldes tenemos a Zero, un personaje misterioso cuyo poder hace tambalearse a cualquiera que se cruce en su camino. Pero más allá de ser un experto luchador en el noble arte de los kaijus, Zero es el líder espiritual de todo un pueblo oprimido, un líder capaz de encabezar una revolución en la que nadie parecía creer hasta que lo ve en acción. Por si todo esto fuera poco habrá una sorpresa monumental cuando se conozca (más o menos a mitad de la obra) la identidad del personaje que se esconde detrás de la máscara. Dicho descubrimiento abrirá nuevas tramas que llevarán la historia por caminos tan inesperados como interesantes, demostrando que, lejos de presentar muestras de cansancio, lo mejor está por venir.

Zero es un personaje que lo mola todo, empezando por el nombre.

Del bando del Imperio Britannia me quedo con Kururugi Suzaku el caballero personal de la princesa Euphemia, cuya armadura Lancelot es el azote de los rebeldes. Suzaku representa todos los valores asociados al código de caballería, con una lealtad por encima de todas las cosas y una férrea convicción moral que le acompañará en todas sus batallas, donde nunca se rinde hasta alzarse con la victoria. Es el héroe más blanco y más puro que podamos imaginar y precisamente por eso es imposible no encariñarse con él. Del mismo modo que sucedía con Zero, la verdadera personalidad de Suzaku estará íntimamente ligada a la trama principal y abrirá nuevos conflictos y viejas heridas.

Estamos pues ante un cómic con todos los ingredientes para conquistar el corazón del lector que se sumerja en esta apasionante historia.

Pero un momento, querido lector. Si has llegado hasta aquí no sólo me quito el sombrero ante tu mérito sino que te mereces saber la verdad. Y la verdad es que este cómic es un auténtico bodrio, un sinsentido que va dando tumbos entre el drama más sentimentaloide y una supuesta historia de acción y suspense cuyo único interés es saber cuánto falta para que acabe. Como no podía ser de otra manera el final es mucho más absurdo de lo esperado, con un supuesto mensaje moralista que da vergüenza ajena, aunque quizás no tanto como todos los giros de guión, los más rebuscados y de cara a la galería de la historia. Todo este desastre va acompañado de un dibujo que, por decirlo suavemente, resulta confuso narrativamente hablando (en las famosas peleas de mechas no sabe uno lo que está pasando ni de coña) y muy vago, hasta el punto que he perdido la cuenta de las viñetas donde el tipo pasa de todo y deja las caras de los personajes en blanco. Eso sí, a la que puede te planta un culo donde puede sin ningún disimulo.

Champiñones voladores con sonrisa malévola y las braguitas en primer plano. Nunca falla.

Ya sé que al principio de esta reseña os he dicho que estaba ante una nueva etapa de mi vida y que me ponía el mono de profesional, pero es que esto es un desastre de cómic que lo único bueno que me ha traído es la posibilidad de condenar a otro compañero de la Zona a que reseñe un cómic de semejante calaña.

Para gloria de todos los seguidores de mi querido Sergio Mena (alma máter de El Descampao) que alguno tendrá, digo yo, él va a ser mi elegido para el siguiente desafío. Para no ser muy cruel, porque no es mi estilo, le ofrezco un cómic de uno de sus personajes fetiche, concrétamente Punisher: Purgatorio.
Espero que lo disfrutes tanto como yo he disfrutado el mío.

¡Nos vemos en la Zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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