CotU #19: CABLE. LOS NUEVOS MUTANTES, de Ed Brisson y Jon Malin

 


Título original
:

Cable, Vol. 2: The Newer Mutants TPB 

Sello: Marvel Comics 
Guionista: Ed Brisson 
Artista: Jon Malin 
Coloristas: Jesús Aburtov y Federico Blee
Contenido: Cable #150-154 (Dic. 2017 – Abr. 2018) 
Publicación USA: Abril 2018 
Publicación España: Agosto 2018 (Panini
Valoración: Rob is BAE mis cojones /10 

  

Supongo que después de tanto tiempo en la Zona ya me he vuelto como ellos porque ahora mismo lo que más me apetece es fastidiar a quien menos se lo merece y éste no es otro que mi queridísimo Fernando Aguilar, un ser de pura luz al que es imposible no querer. Pues bien,  me gustaría proponerle la reseña de Cable, personaje muy en boga ahora mismo, con su segundo arco The Newer Mutants de Ed Brisson y Rob Liefeld Jon Malin. Un consejo, querido Fer, prepara el colirio porque te van a sangrar los ojos…
Carlos, te quiere, sí, pero lejos.

Hace exactamente 15 meses tuve la “suerte” de ser señalado por el divino y acusador dedo del todopoderoso Javier Marquina. Yo, un ser de luz de amor pleno e inocente, metido de lleno en lo más oscuro y obsceno que unas viñetas han llegado a padecer. De que me restregara en la bilis pegajosa de unos personajes que sufrieron igual o más que yo. Chuck, nunca lo olvidaré y gracias a ti he conseguido superar este nuevo reto que ni el mismísimo Jigsaw sería capaz de elucubrar para ninguna de sus víctimas. Esto es gore comiquero y lo demás son banalidades. Carlos, sabes que te aprecio pero has dejado caer una losa demasiado grande y llena de mierda a este, tu colega y cliente, pero pese a todo, te perdono. 

Cable, en su misión de preservar la continuidad del espacio tiempo, acaba en el presente tras percibir una perturbación en la línea temporal relacionada con la muerte de Candra, uno de los Externos y teóricamente inmortal, y que tendrá a otra de ellos, Selene ‘la Reina Negra’, como la principal sospechosa. No dudará en solicitar la ayuda de diferentes mutantes para asegurar la victoria y aclararlo lo más rápido posible para así restablecer la normalidad y evitar cambios catastróficos futuros. Lo que Cable no sabe es que, como siempre pasa, nada es lo que parece. Sacad los pistolones y las espadas afiladas que volvemos a los noventa con… 

CABLE: LOS NUEVOS MUTANTES 
de Ed Brisson y Jon Malin 

Admito que lo más notable que conocía de Cable era su padre, Scott Summers, y que me gustaba su versión cinematográfica interpretada por Josh Brolin en la reciente Deadpool 2. Más allá de eso mentiría como un bellaco para acabar quedando como el listo de turno que tira de Wikipedia para informarse en el último momento. Sólo me atrajo su estrecha relación amor/odio con Masacre en diferentes etapas pero, más allá de eso, el personaje y la reproducción de las tortugas bobas en las profundidades marinas compartían el mismo interés para mí: cero absoluto. 

¿La trama? El guión es básicamente una sucesión de incongruencias y confusión hasta el desenlace (leyendo las fechas, al menos yo, no consigo que me cuadren) y se limita a la formación de dos grupos: el de Cable por un lado y como contrapartida el de Selene y los Externos por otro. Lo que debió haber sido una batalla mutante cada uno con sus propios intereses, lógicamente siempre dependiendo de la agilidad del autor para sorprender dentro de las posibilidades que la historia da, acaba siendo un correcalles sin sentido, soporífero y sin ningún giro interesante, vamos, más simple que el relleno cerebral de un votante de Trump lleno de trillados usos de cómo hacer un guión de manual para principiantes con comportamientos que se ven venir a leguas. “Mucho sombrero para tan poca cabeza” como diría mi abuelo. 

Mira, Simba, todas las rayas que bañan la luz es nuestro reino.

El valor de los personajes escogidos por Ed Brisson, atractivos a priori, se hunden por su propio peso y ninguno de ellos acaba aportando nada. Da pena que con los materiales tan buenos que tenía, la mano de obra sea tan barata y los cimientos se diluyan antes de solidificarse. Un grupo tan variopinto y de diferentes generaciones como X-23, Doop o Armadura y clásicos como Longshot o Estrella Rota son simples pegotes que actúan por inercia y están tan carentes de chispa que lo mismo da que mueran o acaben desmembrados por el camino (y mirad que me duele decir esto de X-23). 

El misterioso asesino que debería haber servido como leitmotiv de la historia, despierta el interés de un eructo en la cara y la acumulación de tantos personajes viajando de un lado a otro no hace más que acentuar esa sensación. Que te aburra un personaje concreto es humanamente aceptable, hasta perdonable ¿pero más de diez? ¿En serio? Ni siquiera Doop. Ouch. Quizá si hubiera resumido todo en menos números habría podido captar mi atención y se hubiese ganado el calificativo de ramplón, de suficiente, pero no. Cinco números, cuatro de ellos casi repetitivos en su fórmula, junto a un final tan obvio como una Batalla de Gallos entre Alejandro Sanz y Kase.O, acaban exasperando. 

Como os quiero y aprecio, os enseño los personajes de lejos.

Defender a un tío que se escudó en “Rob Liefeld is God an Jon Malin is his prophet jocosamente en Twitter ante las críticas por la elección del uniforme de Blink (sexualizado hasta decir basta en esta historia) junto a los ya esperados reproches por su forma de dibujar, se hace harto complicado y, sinceramente, paso, ¡no te lo mereces, Jon! Ya que lo suyo daría para estudio si esta práctica por parte de Marvel no fuera algo ya casi habitual. Por favor, dejemos de homenajear a los noventa para que deje de servir de envoltorio nostálgico para un mal dibujo. Uno de la mismísima escuela de Rob que se hace pesado a la vista como si estuviésemos leyendo From Hell de Alan Moore en ruso y al revés. 

Desproporciones físicas aparte, la lista es larga: sombras inexplicables con siluetas totalmente negras donde sólo brillan armas y artefactos. Ojos pequeños en cabezas enormes, y barbas y labios (¡labios, joder!) a base de rayas infinitas. Trazos que parecen esbozos hechos a mala gana. Sacadme los ojos, en serio. Creo que tras todo lo anterior sobra decir que la mayoría de caras carecen de expresión y no pasan de ese gesto de malote de héroe de cine de acción. Pero ahí no acaba todo ya que para más inri, Malin adolece de liefelditis galopante con una construcción de pies deforme y ridícula ¿os imagináis una barra de pan atropellada por un Landkreuzer P 1500 Monster repetidas veces? Pues eso. 

De nada, Malin.

Aún me sigue sorprendiendo, soy así de iluso, que una editorial de millones de dólares como Marvel forme equipos de esta mediocridad tan destacable y que además lo llame Marvel Legacy. Si este es tu legado, y sabemos de sobra que la calidad media de las dos grandes dista mucho de ser buena en reglas generales desde hace años, yo prefiero clavarme agujas en los ojos o pellizcarme los testículos pero lo que nunca haré será recomendar historias manidas, aburridas y mal dibujadas como esta. Idos al campo a hacer senderismo o a hartaros de cerveza en los chiringuitos. Seguid aprovechando los últimos coletazos vacacionales pero, ni por asomo, os acerquéis a esto. 

Y sin más dilación y para que todo pase rápido, la parte más dura: nominar a alguien para que sufra indecentemente este trámite. Pero seré justo y le pasaré el doloroso testigo a alguien que aún no ha sentido el cálido aliento de la bazofia en forma de cómic, el abrazo sempiterno de saber que estás perdiendo el tiempo y no puedes hacer nada. Lo siento mucho, Xavi, pero ya sabes cómo va esto así que te animo a que leas Captain Canuck de la editorial Comely Comix y que data de 1975. Todo un clásico que me han recomendado desde las altas esferas. Mucha suerte.  

¡Nos vemos en la Zona!

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