CotU #17: CROQUETA Y EMPANADILLA, de Ana Oncina

 

 

Título original:
Croqueta y Empanadilla #1-3
Una Navidad con Croqueta y Empanadilla

Sello: La Cúpula
Guionista: Ana Oncina
Artista: Ana Oncina
Publicación España: Mar. 2014 – Feb. 2017
Valoración: Probeta y empalmadilla /10

 

 

¿Quién lo haría, eh, Joe Runner? Aún recuerdo tu calurosa acogida, nada más incorporarme a la web, haciéndome sufrir lo insufrible con Stalkers. Sufre ahora como nominado lo que disfrutaste como nominador y pásalo en grande con los cuatro tomos de Croqueta y Empanadilla, de Ana Oncina. Los-cua-tro. Espero que no te indigestes, que luego vomitas.

Teresita Sunday. Riendo fuertemente mientras acaricia a Dobby.

Sabía que tarde o temprano esto iba a suceder. Cuando te pasas años detrás de casi todas las recomendaciones de los CotU como mente maquiavélica en las sombras, es cuestión de tiempo que la mierda llegue hasta el ventilador y te salpique. No os voy a engañar, he estado muy tranquilo maquinando detrás de todos, viendo como mis compañeros terminaban leyéndose cosas que no deberían haber existido nunca en el múndo del cómic. Además, uno tiene fama de ser lector de broza comiquera desde hace muchos años. Soy un carroñero que le encanta regodearse en esas obras que todo el mundo tilda de horribles (y que lo son), hasta el punto de que saboreo cada una de esas viñetas. Y en gran medida por culpa de todo esto suelen pedirme consejo en esta rueda de dolor y asco, por lo que he estado demasíado tranquilo hasta la fecha. Sólo había una persona que me daba miedo. Sólo una…

Así que al final ha sido ésa persona la que ha sabido tocar la tecla de mi odio más profundo. Ese lugar oscuro y lleno de ideas retorcidas que se activa cuando lee una obra que no merece la fama que tiene. Lo que yo llamo mi detector de autores mediocres, inflados por un fandom idiota que busca pertenecer a un grupo o tribu, sintiéndose alguien más de todo el tumulto, aunque estén adorando a un ganso con calcetines. Esa gente con estrella que se ríen de los verdaderos artistas y nos dejan a nosotros, el resto del público, con cara de idiotas. Hoy toca hablar de uno de esos castigos en forma de cómic. Hoy me toca hablaros de…

CROQUETA Y EMPANADILLA
de Ana Oncina

Por norma suelo utilizar el primer párrafo para contar de qué trata el cómic en cuestión en pos de poner al lector en situación y poder hacer luego una crítica en base a lo descrito. Creo que esta va a ser una de esas pequeñas excepciones en las que el contenido de la obra es tan pobre que me sería imposible rellenar más de tres líneas. Porque sí, amigas y amigos, Croqueta y Empanadilla no es más que pequeños fragmentos de la vida cotidiana de Ana Oncina con su pareja. Y ya. Situaciones tan simplonas y comunes como insustanciales y soporíferas. No se encuentra ningún atisbo de genialidad o interés por la artista para esforzarse y presentarnos un trabajo de calidad, siendo el antónimo de todo aquello de lo que presume. No por nada se daba autobombo al cómic con la frase: “El libro que Romeo le habría regalado a Julieta”. Uno pensaría que se dispone a leer algo que le hará subir el nivel de azúcar en sangre por la cantidad de pasteleo ingente que contiene, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, creo que la palabra “nada” es lo que mejor define a la obra de Oncina. Luego uno cae en la cuenta de que el personaje de William Shakespeare en realidad se trata de un barón del siglo XIV y empieza a entender mejor el mensaje intrínseco de la frase publicitaria de marras. Pero empecemos desde el principio.

¡Ja, ja! Chiste de pedos.

Todo comenzó en 2014, cuando hubo un extraño boom en Elda, ciudad natal de la autora y de un servidor, en la que todo el mundo comenzó a comprarse un cómic llamado Croqueta y Empanadilla. Cuando digo todo el mundo me refiero a gente que no ha tocado un libro con un palo en los últimos diez años y que hasta ese momento creían que los tebeos eran cosas de niños. Sin embargo, ahí tenías a una de las poblaciones valencianas con el mayor índice de abandono escolar yendo a librerías y tiendas especializadas para hacerse con una obra del noveno arte autóctono. Lo grandioso fue que esta situación comenzó a vivirse en todo el país, por lo que en un principio me llenó de orgullo que una conciudadana estuviera ganando semejante popularidad en un lapso tan corto de tiempo. Hasta el fatídico día en el que tuve la ocasión de poder tener un ejemplar en mis manos y todo se fue al garete…

La verdad, no sé muy bien que sucedió. Irónicamente, en ese mismo año en la Universidad de Nebraska se vanagloriaban de que habían descubierto un virus que volvía más estúpida a la gente de lo que ya era. Uno podría pensar que quizá experimentaron con nosotros esta simpleza virulenta, cual bombardeo de Gernika, para ver hasta dónde podríamos llegar con nuestra estupidez. Puede que todavía estemos pagando aquel pato y por eso vivimos en un sistema político y social típicos del fascismo más casposo. Sea como fuere, Croqueta y Empanadilla actualmente sigue gozando de una fama excepcional entre todo tipo de público. La pregunta sería: ¿está justificada esta fama?

¡Ja, ja! Chiste de una mujer que limpia y el hombre lo ensucia.

La respuesta corta es un NO rotundo. La larga esclarece un poquito más esta negatividad ante el trabajo de la autora elotana. El problema no es que nos encontremos ante una obra totalmente vacía en cuanto a historia, sino que encima está contado de la forma más austera y triste posible. Basándonos en que la vida en pareja con una veintena de años y sin trabajo actualmente se sale de unos cánones en los que cada vez es más difícil irse de casa de los padres (o los abuelos, si han desahuciado a los padres), me sorprende que en esta época de postureo en el que utilizamos ideologías y movimientos serios en pos de un cambio en el paradigma social, todo ello con vaga o nula preparación política e ideológica, nadie haya caído en que se trata de un montón de topicazos machistas y clasistas en cada una de sus historietas. Es algo sutil y que se nota que no está hecho adrede, pero parece mentira que estemos en una era de caza de brujas comiqueras y que esta obra haya logrado escaparse de esta quema popular.

Lo que ya me parece la repanocha es el apartado artístico. Según la revista Forbes, Ana Oncina está considerada como una de las artistas más influyentes de Europa menores de treinta años. O al menos, así lo pone en la web de La Cúpula, su editorial. Es cierto que he visto trabajos de la autora y su dibujo puede llegar a ser bonito, pero poco más. Más allá de mis gustos personales, quien sea capaz de justificar el arte de Croqueta y Empanadilla le invito a que lo haga en los comentarios. Nos encontramos ante fondos vagos, vacíos, carentes de detalles, un dibujo titubeante y en la mayoría de ocasiones pobre. En resumen, todo lo que jamás defendería en el noveno arte reflejado en escasas páginas que se pagan a precio de oro. Quizá nos encontremos ante la Rob Liefeld nacional y tiene una flor en el culo, pero me parece un insulto a la inteligencia toda su obra. En un mundo en el que las mujeres tienen que currárselo un montón para poder tener visibilidad, me sorprende mucho que Croqueta y Empanadilla haya logrado tanto. En realidad, no sé si esto me alegra o me entristece.

¡Ja, ja! Chiste cuñao machista (la tira entera no tiene desperdicio).

La obra que dio el pistoletazo de salida al moderneo posturil del cual se gestaron casi todos los gurús comiqueros que conocemos ahora, es un fiel reflejo de todos ellos: mucho bombo y platillo, muy cuqui todo, pero a la hora de la verdad está muerto por dentro, pura mediocridad. No caigáis en la trampa y huid atemorizados de esta broza infecta, que seguro que tiene el virus de la estupidez impregnado en la tinta de sus hojas. 

Y como no podía ser de otra manera, ahora es cuando puedo mandar una obra hiriente a alguno de mis compañeros. No lo tenía del todo claro, pero creo que Carlos Playbook se ha ganado un premio por haber salido en la contraportada de The Fix. Ale crack, figura, máquina, genio, champion, mostro, titán, mastodonte, te toca reseñar un cómic pijamero de los tuyos: Patsy Walker, alias Gata Infernal. Que te lo goces muy mucho. Todavía recuerdo tu valoración de 0,7… 

¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

La inutilidad hecha persiana...

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