CONSTANTINE: THE HELLBLAZER, de Ming Doyle y James Tynion IV

 


Título original:

Constantine: The Hellblazer vol.1-2 TPB
Sello: DC Comics
Guionistas: Ming Doyle y James Tynion IV
Artistas: Riley Rossmo, Vanesa del Rey, et al.
Colorista: Ivan Plascencia y Kelly Fitzpatrick 
Contenido: Constantine: The Hellblazer #1-13 (Ago. 2015 – Ago. 2016)
Publicación USA: Febrero – Septiembre 2016
Public. España: Marzo – Noviembre 2016 (ECC)
Valoración: Casi, pero no/10

 

Tras idas y venidas del personaje siendo usado como reclamo publicitario y mono de circo de la editorial, el que fuera icono del sello Vertigo y protagonista del título de culto por excelencia del noveno arte consiguió volver a sus fueros y recordarnos a aquel que nos conquistó con su mala baba, trucos sucios y dudosa moral. No obstante, todavía queda mucho trayecto para volver a ser el Johnny cabronazo que se ganó un hueco en nuestras almas, pero es un avance, al fin y al cabo. Permitidme que os presente a…

CONSTANTINE: THE HELLBLAZER
de Ming Doyle y James Tynion IV

Me considero fan de la saga Hellblazer, habiéndome leído todo cómic o historia (o poco me faltará) en la que aparezca John Constantine. Quizá sea por ello que soy tremendamente exigente en cuanto a la calidad de guión y arte que debe rodear al personaje scouser y sus extravagantes aventuras de magia, demonios y nigromancia. Bueno y de muerte. Hay mucha muerte siempre. Y es que el británico es un imán para los problemas allá donde vaya, ya que todos quieren su cabeza servida en bandeja de plata y, quieras o no, cuando se trata de seres demoníacos y sirvientes de los arcángeles, va a haber víctimas de por medio. En cierta manera, la idea de que los seres humanos se encuentran solos en la Tierra mientras que seres del Averno y el Paraíso juegan con ellos como si de monedas se tratara, me parece increíblemente atractiva. No en balde, por el título de Hellblazer han pasado dinosaurios como Garth Ennis, Warren Ellis, Grant Morrison o Peter Milligan que son famosos, entre otras cosas, por su personal manera de expresar su ateísmo, con especial hincapié en la escatología como modus operandi en el primer autor mencionado.

Ya todos conocemos lo que sucedió con los Nuevos 52 y la inclusión del estandarte del sello Vertigo, junto con todos los títulos de Wildstorm a la editorial DC Comics. Sin querer hacer mucha sangre, todo lo que sucedió en aquella mítica serie se fue al traste al encontrarnos a un joven Constantine como miembro de un supergrupo de seres sobrenaturales llamado Liga de la Justicia Oscura. Como el título pecó de irregular y chapucero por culpa de la cantidad ingente de eventos y crossovers en los que se vio enfrascado, no dudaron un segundo en crear una nueva serie en solitario para nuestro querido protagonista y relanzar así sus ventas. El experimento podría haber salido bien, pues de forma asombrosa y gracias al buen hacer durante años de todos los artistas británicos (la gran mayoría de ellos) el personaje había ganado cierta fama positiva entre el fandom comiquero; sin embargo todo se fue a pique porque apostaron por un equipo creativo de baratillo y cayeron otra vez en el mismo error: los malditos eventos. Y es que este tipo de sagas pueden relanzar un sello o, por el contrario, hundirlo un poquito más en la miseria.

John es un especialista en dejar los fantasmas del pasado atrás.

Después de todos estos varapalos, vino un rayo de luz y optimismo a la editorial con el crítico DC You, en el que relanzaron series y personajes con un nuevo lavado de cara, olvidando paulatinamente todo lo del reboot editorial y buscando contentar al nuevo lector y al clásico, aportando algo más de luz a sus historias y dejando la solemnidad parodiable en exclusiva para la Warner y sus películas. No hace falta decir que el experimento tuvo errores y aciertos, dejando patente en varios títulos que había un amplio margen de mejora entre lo que, años antes, habían sido y lo que podían llegar a ser. Como si de un baremo o una campana de Gauss se tratara, los jefazos deceítas usaron este experimento para localizar los errores e intentar paliarlos de forma progresiva, cosa que, personalmente creo, les va a llevar un largo tiempo.

Pues bien, uno de estos aciertos fue la nueva serie de Constantine, en la que se contó con los guiones de Ming Doyle y James Tynion IV. La pareja de escritores americanos supieron sacarle más jugo al protagonista de lo que Ray Fawkes intentó en su etapa anterior. Ya desde el primer momento vemos a los fantasmas clásicos de John, despreciando así el reinicio del personaje (parcialmente) y quitándose el lastre de los fracasos anteriores, pero siguen basando todas sus aventuras en Estados Unidos. No es que me moleste, pero tratándose de un británico orgulloso bien podría haber vuelto a su tierra y contar un poco de Historia Negra de la Magia en el viejo continente. Pero hay que concederles el mérito de conseguir hacer una historia cerrada de principio a fin, presentando a los personajes desde un primer momento y dándoles cierto bagaje. Porque esta historia gira en torno a Oliver, el novio de nuestro protagonista, Blythe, una súcubo con intereses comerciales y Papa Midnite, que ya no parece un actor de porno BDSM como el que dibujó Renato Guedes.

La importancia de llevarse bien con los vecinos.

Los trece números se pueden dividir en dos arcos argumentales. En el primero, el bueno de John deberá averiguar por qué un ente ectoplasmático está acabando con sus fantasmas. En pocas palabras, los está matando de nuevo. Para ello contará con la ayuda de una maga blanca de manual, llamada Georgiana Snow, vieja conocida de su época en Membrana Mucosa y que, para sorpresa de todos, le odia a muerte. En el segundo, Neron, uno de los duques del Infierno, se hace con el control la ciudad de Los Ángeles y sólo nuestro protagonista puede darle la vuelta a la tortilla y hacer que se marche por la puerta de atrás. Lo mejor de todo es que están muy bien narradas las historias, recuerdan al personajes clásico y, pese a ser un poco irregulares, consiguen enganchar al lector de toda la vida, dejándolo satisfecho con lo leído. Si desde un principio se hubiesen hecho las cosas así, otro gallo habría cantado.

Pero no seamos hipócritas, pues si hay un verdadero campeón tras este título, ese es Riley Rossmo. Me encanta este dibujante, da igual el tipo de historia que tenga que dibujar, es un maldito ser camaleónico. Ese trazado largo, casi esbozado, con sus largas figuras humanas y su manía de insuflar vida a los rostros de todos sus dibujos. Normal que sea el artista que más se prodigue durante toda la serie. Cierto es que hay un baile de artistas importante para ser tan pocos números y me gustaría destacar a Vanesa Del Rey y Erik Donovan que, gracias a su trazo parecido al de Rossmo, consiguen darle cierto empaque a la serie y no desentonar de un número al otro. Sin embargo nunca voy a poder acostumbrarme al arte de Travel Foreman, por mucho que lo intente. Tiene momentos muy buenos en los que recuerda al mejor Jae Lee, pero otros muy malos que no tienen ningún tipo de perdón. No me gustan los artistas irregulares. Por suerte, sólo se encarga de un par de capítulos, haciendo rápido el mal trago. Eso sí, Ivan Plascencia consigue adaptarse a cada uno de ellos, haciendo un coloreado sublime y dejando el listón alto a su compañera Kelly Fitzpatrick al final de la obra, la cual sabe responder al nivel exigido.

Lo último en LSD: sangre fresca de unicornio. Lo verás todo en Technicolor.

En resumidas cuentas, este SÍ es un cómic digno para Constantine. Además está publicado por ECC en España, por lo que os podéis hacer con él fácilmente. Tanto si eres un lector clásico, como si eres uno nuevo, te lo recomiendo fuertemente. Sin estar todavía a la altura de su gran época, es lo mejor que vais a encontrar actualmente. Y, qué cojones, es totalmente disfrutable. Leed al bueno de Johnny.

¡Nos vemos en la Zona!

Joe Runner

Jefe tiránico loco y científico de Zona Zhero. ¿O era al revés?

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3 Respuestas

  1. arkhamkaveli dice:

    Volver al John de Vertigo va a ser jodido. Ya no solo porque casi todo está contado a su alrededor sino que la época en que se escribió influyó mucho y eso es un valor muy importante, pero claro, de ahí a hacer lo

    • arkhamkaveli dice:

      (Mi perro se me ha subido encima y di sin querer a publicar xD) … que se hizo en el volúmen anterior es, aunque no me haya parecido tan mierda, un insulto a esos 300 números. Una alegría que las cosas se vayan encauzando poco a poco y no le de a más de uno vergüenza ajena leer al personaje. Y poco que decirte, boss. Es usted un gran analizador del mayor cabronazo de DC/Vertigo :D

      • Joe Runner dice:

        Muchas gracias por el comentario, bro. Lo cierto es que puedo comprender que alguien que su primer contacto con el personaje sea la serie de Ray Fawkes pueda tenerle cierto cariño, sin embargo me gusta dejar claro que se están perdiendo algo infinitamente mejor en la serie original. Soy un pesado, lo soy xD. Un besazo, truhán!

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