CÓMO ENTRENAR A TU DRAGÓN. Pura emoción

Sunfest-How-to-Train-your-Dragon-poster-2Título original: How to Train Your Dragon
Año: 2010
Directores: Dean DeBlois y Chris Sanders
Guion: Adam F. Goldberg y Peter Tolan (Libro: Cressida Cowell)
Reparto vocal: Jay Baruchel, Gerard Butler, Craig Ferguson, America Ferrera, Jonah Hill, Christopher Mintz-Plasse, Kristen Wiig, T. J. Miller
Sinopsis: Ambientada en el mítico mundo de los rudos vikingos y los dragones salvajes, y basada en el libro infantil de Cressida Cowell, esta comedia de acción narra la historia de Hipo, un vikingo adolescente que no encaja exactamente en la antiquísima reputación de su tribu como cazadores de dragones. El mundo de Hipo se trastoca al encontrar a un dragón que le desafía a él y a sus compañeros vikingos, a ver el mundo desde un punto de vista totalmente diferente.

 

Esta semana nos llega, con mes y medio de retraso con respecto a USA, ‘Cómo entrenar a tu Dragón 2’, seguramente la película de animación más esperada del año. Esto es así porque la primera esta considerada, no solo como la mejor película de DreamWorks, si no también una de las mejores cintas animadas de los últimos años, ganando fans con cada año que pasa desde su estreno. Me parece oportuno echarle un vistazo antes de disfrutar de la secuela.

En sus inicios, DreamWorks parecía ser la alternativa “oscura” y “atrevida” a Disney. Si de niño querías ser guay, preferías Antz a Bichos. El Príncipe de Egipto a… Cualquier “cursilada” que Disney estuviese haciendo. Una actitud pueril, claro, pero reflejaba las intenciones de la productora. Y sí, maldita sea, sus films tocaban temas y usaban lenguajes narrativos que en Disney no veíamos. Entonces llegó el ogro verde, y de pronto DreamWorks ya no era una alternativa. Era el modelo a seguir. Shrek era la nueva Toy Story. Pero mientras Pixar continuó firme su camino, convirtiéndose en la Reina de la animación occidental, DreamWorks, por desgracia, cambió, y entró en una etapa de GILIPOLLEZ, marcada por personajes arqueando una ceja en los pósters. Nos inundó con comedias infantiloides y vulgares. Vale, recuerdo Shrek 2 divertidísima, y oye, a lo mejor resulta que en esta etapa hay films muy reivindicables, pero en principio todas parecen ser chorradillas nada apetecibles. Y entonces llegó la sorprendentemente buena Kung Fu Panda. Y después… Cómo entrenar a tu Dragón.

El punto de inflexión para la productora. De pronto, parecían capaces de entregar productos emocionantes y preciosos. Confieso que la primera vez que vi la peli no me entusiasmó como al resto de la humanidad, pero ahora veo aquí una película espléndida que demuestra que lo importante no es el qué se cuenta si no el cómo se cuenta. Todo en la historia nos suena, sabemos que se ha visto mil veces, pero hay que ver lo bien que funciona todo eso y lo emotivo y emocionante que resulta. Porque lo cierto es que el uso de tópicos y lugares comunes no es necesariamente malo. Al fin y al cabo, son fórmulas que son usadas una y otra vez porque han demostrado ser exitosas. El problema viene cuando estos clichés son usados sin interés alguno, como un camino fácil y seguro para elaborar un producto listo para ser vendido. De esta forma el producto nos resulta artificial, sentimos que no han estado detrás artistas, si no ejecutivos.

Pero nada de eso ocurre con la cinta que nos ocupa. Da igual los tópicos que veamos aquí: Todo resulta auténtico y genuino. Hay algo en la forma de retratar a los personajes y de desarrollar la sencillísima historia que atrapa desde el minuto 1. Conseguimos conectar, meternos dentro de la película, creernos lo que pasa en pantalla. Y es que la Cómo entrenar a tu Dragón maneja muy bien el ritmo y la narrativa, de manera que casi sin darnos cuenta ya nos han presentado el entorno, los personajes y sus relaciones, y ya estamos totalmente enganchados. Es imposible no empatizar con Hipo, todo un Marty McFly, pero su padre también resulta entrañable y comprendemos su postura a pesar de las desastrosas decisiones que toma debido a su desquiciante estrechez de miras. La relación entre ambos, sus emociones con respecto al otro, acaba por ser el núcleo de la historia, y está tratada de una forma tan creíble y natural que hace que el film me recuerde a una peli familiar ochentera más que a una cinta animada contemporánea.

El resto de personajes son mucho menos importantes, pero incluso el grupete de colegas adolescentes graciosillos resulta agradable, y lo mismo puede decirse de “la chica”, Astrid (todo lo contrario a una damisela en apuros, afortunadamente). Que sí, que ningún personaje tiene un perfil novedoso, pero están tratados con la convicción y el cariño suficientes para resultar creíbles y memorables.

Y luego está Toothless, Desdentao en España.


El alma de la película, adorable hasta extremos inhumanos. La progresiva conexión entre Hipo y él es lo mejor del film, pues se va cocinando a fuego lento: Hipo aprende algo nuevo sobre el dragón cada día, lo estudia, no es una especie de “elegido” que puede entender a los dragones, el vínculo entre el chaval y la criatura no tiene ningún componente mágico, cosa que me encanta. Sencillamente, Hipo es el único vikingo en la historia de la aldea que ha tenido el valor y la curiosidad necesarios para acercarse e intentar entender a los dragones (cada uno con su diseño, personalidad y habilidades, a lo Pokémon). Por eso sus avances resultan tan emocionantes, y momentos como aquél en el que Desdentao se deja acariciar, tan poderosos emocionalmente.

Pero la escena que realmente refleja la emotividad del viaje de estos dos compañeros, el punto clave de su relación, es la del primer vuelo completo. No es solo la grandiosidad y espectacularidad de las imágenes, no es solo la calidad de la banda sonora, es que la secuencia destila un sentido de la maravilla como pocas veces se ha visto en el cine reciente. Y ojo, hay otro vuelo precioso, esta vez junto a Astrid, que desprende una magia solo al alcance de los mejores clásicos Disney. Qué belleza.

Mención especial para el último tercio, donde los vínculos de Hipo con Desdentao y con su padre chocan y la la película nos produce una angustia como, de nuevo, solo Disney conseguiría. Y ojo, que tras el espectacular clímax, vemos un golpe de efecto para el protagonista de una valentía digna de elogio. Algo que lo une más si cabe a su dragón. Un verdadero finalazo sumamente emotivo para una gran película que demuestra que DreamWorks puede hacer grandes cosas.

Una auténtica joya que se ha colado en mi top 5 de films animados. Es una peli tierna, divertida, emocionante, con su puntillo dramático y con una animación espectacular. No se puede pedir más.

*     *     *
Estad atentos, porque su secuela está teniendo muy buena acogida.
¡Nos vemos en la Zona!

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2 Responses

  1. Xades dice:

    Has mencionado mis dos sagas favoritas de DreamWorks, Kung Fu Panda y esta, ambas fueron sorpresas para mi, la primera por ser algo completamente contrario a lo que me esperaba y la segunda por ser estar en un maravillo top 3 de las mejores películas de animación contemporáneas.

    No voy a mencionar ni su belleza visual ni su abrumadora banda sonora, está todo dicho y no se puede decir nada mas de ellas, pero si que hay que mencionar el golpe de efecto del final de la película, marcando a los dos personajes protagonistas e igualándolos haciéndolos cada uno el vivo reflejo del anterior.

    Espero con ansias a la secuela que seguramente veré mañana, y aunque lo dudo espero que haga el mismo efecto que Kung Fu Panda 2 y que, para mi, sea mejor que la original

  2. Ferran dice:

    Mira que la vi por primera vez el otro dia cuando la echaron en Cuatro y no se porque demonios tarde tanto en hacerlo. Me pareció impresionante en todos los aspectos y, aun tirando de cliches, me parece muy original, no tanto el contenido, si no la forma de contarlo

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