Cómo debería haber sido el universo cinematográfico de DC Comics: TRINIDAD, de Matt Wagner

“No soy ni un fanático ni un loco.
Soy, como mínimo, un realista y, en el mejor de los casos, un futurista.”

Sirva esta ególatra autodefinición de Ra’s al Ghul en la obra que nos ocupa como intencionalidad central del presente artículo de opinión (énfasis en esto último, naturaleza de la sección Gravedad Zhero). Dando un conclusivo cierre al loable esfuerzo realizado por mis compañeros a lo largo de esta semana con nuestro #BatmanZZSuperman, y habiendo resultado, como poco, controvertida la acogida del filme BvS: El Amanecer de la Justicia, he visto apropiado dar la vuelta a lo que iba a ser una simple reseña final para construir un (sano) debate en torno al universo cinematográfico de DC Comics. Así que, con permiso de mis compañeros, entremos en harina gracias a…

BATMAN/SUPERMAN/WONDER WOMAN:
TRINIDAD
de Matt Wagner


 

Título original:
Batman/Superman/Wonder Woman: Trinity HC
Sello: DC Comics
Autor completo: Matt Wagner
Colorista: Dave Stewart
ContenidoBatman/Superman/Wonder Woman: Trinity #1-3 (Ago.–Oct. 2003)
Publicación USA: Enero 2016 (Reedición)
Public. España: Noviembre 2014 (ECC Ediciones)
Valoración: 7/10

 

LUCES DE LA CIUDAD
El Hombre del Mañana, ayer

“Metrópolis. Donde los trenes siempre llegan a su hora.
Trato de perder uno al menos tres veces por semana.”

El Hombre

Con este monólogo interior arranca la miniserie del creador de Grendel, Matt Wagner, curtido historietista tanto en las lides de guión como en un apartado artístico de corte clásico que, prácticamente, nació para encargarse del principal icono de la editorial DC Comics. Y bastan esas pocas líneas para definir todo lo que es Superman, en su identidad de Clark Kent y en el fondo de su ser como kryptoniano perfectamente integrado en una sociedad en la que se ha criado, aunque todavía desconozcan su secreto. “A bordo del tren, los habituales se carcajean del tipo al que han apodado como ‘terminalmente tardío’.” Ingenuidad e inteligencia se dan la mano en el retrato que Wagner hacer del héroe definitivo en su vida cotidiana, hasta el punto de que en este retorno al pasado recurrirá a numerosos clichés para recordar al lector con quién está tratando, siendo el más evidente el rescate de un tren que descarrila y es salvado en el último momento.

Evidentemente, el guionista ha construido una historia en tres actos y con tres protagonistas, por lo que hay algo más tras el “accidente” del tren, pero con este primer número (de tres, no de forma fortuita) deja claro que no vamos a enfrentarnos a amenazas cósmicas, invasiones apocalípticas o magias, fantasmas y sobrenaturalidades: los pies en la tierra, aun flotando a voluntad varios metros por encima. Sin embargo, y como ya señalaba en la introducción, el antagonista principal de esta historia es Ra’s al Ghul, por lo que, si bien en un grado mínimo, encontraremos algún elemento fuera de la normal. Además, éste se convertirá en la punta de lanza de su propia Trinidad, por lo que, siendo un enemigo de Batman, tenía que encontrar un enemigo natural de Superman…

“Bizarro nunca haber tenido amigo.”

La elección de Bizarro, el reverso malvado y defectuoso de Superman, como parte de la Trinidad de Ra’s (la tercera pata la conforma una amazona renegada de la que se nos da poca información, pero de esto ya hablaremos después) es toda una declaración de intenciones, reincidiendo en la inocencia (controlada) y la ligereza del relato. Aunque no debe confundirse ligereza con vacuidad, sino como síntoma de la búsqueda del entretenimiento por parte de Wagner, con un tono que nunca es humorístico, pero que desde luego jamás resulta serio o con pretensiones de profundidad.

Así, se nos presenta a un Superman que ya conocía a Batman, pero que (al igual que, por desgracia, el guionista) no se había topado aún con Wonder Woman, por lo que saltarán chispas en su primer encuentro. Al mismo tiempo, y enfatizando esa línea de la ligereza entendida como diversión, vemos a Superman en todo su potencial camp : empleando sus rayos-X, bien para rastrear la escena del crimen, bien para leer un CD sin necesidad de reproductor; absorbiendo con sus poderosos pulmones todo el gas nervioso de una sala y reduciéndolo a un escupitajo; o girando sobre sí mismo a gran velocidad para crear un agujero donde enterrar una bomba nuclear. La fantasía superheroica totalmente al servicio de la historia.

“A Gotham, pues. Tengo un amigo allí que podría sernos de ayuda.”

Pero en ningún caso vemos al héroe ridiculizado por estas prácticas que, a ojos desentrenados en las lides comiqueras, podrían aparecer como infantiles o estúpidas, sino que tanto la narración como la épica con la que se reflejan gráficamente estas acciones, el autor construye a un personaje literal y figuradamente a prueba de balas en su desarrollo dramático. El único que no toma en serio a Superman es el propio Superman. Muy al contrario que su vecino gothamita…

CRIMEN Y CASTIGO
El fin justifica los medios

“Él realmente disfruta del doloroso silencio que seguirá.
Ni siquiera les pide que se rindan.”

La Sombra

Con crueldad implacable, casi erótica, el hombre más poderoso de Gotham representa, a día de hoy y por culpa de la alargada sombra de Frank Miller, al brazo ejecutor de los miedos y odios saciables de la sociedad. Representación en carne y hueso (en tinta y ¿color?) del tomarse la justicia por la mano de uno mismo, el Hombre Murciélago escogió su símbolo para inspirar temor a los criminales, aunque de un tiempo a esta parte se haya convertido él mismo en uno, en tanto en cuanto la tortura es siempre una opción si sirve a un bien mayor.

Así pues, si Superman representa la cara “comercial” de la idea usaca de progreso, “La verdad, la justicia y el sueño americano”, Batman sería la cara oscura de esa sociedad, la de la pena de muerte, el espionaje masivo y Guantánamo (aunque nuestra propia sociedad no está libre de pecado, así que no corramos a utilizar el demostrativo “esa”). Tarta de manzana para unos, ejecuciones en directo de terroristas y dictadores antaño afines para otros.

De todos modos, ya hemos dicho que Matt Wagner opta por un tono más ligero e idealizado para su historia, así que, guiños aparte, se aleja bastante del psicópata caracterizado por Frank Miller (y Zack Snyder). El Batman de Wagner se mete gustoso en peleas con maleantes (como indica la cita de más arriba), disfrutando con ello de un modo, quizá, no tan aséptico como el Castigador de la competencia (ideológicamente afín, pero menos elegante). En cuanto a la tortura, Wagner la traslada en un formato “para todos los públicos” con el criminal colgando de una cornisa. Todo bastante cartoon, sin dejar de ser fiel a la oscura evolución del personaje desde los tiernos años 30.

“Los cobardes y los estúpidos. Todos encuentran coraje con un arma en sus manos.”

De la mitología del Murciélago, Wagner recuperaba a Ra’s al Ghul, el enigmático (y semi-inmortal) eco-terrorista que buscaba salvar el mundo acabando con la especie humana, principal cáncer del planeta (malditos ecologistas…). El plan del bienintencionado villano pasa aquí por secuestrar un submarino nuclear, para lo cual entraba en escena Bizarro como torpe porteador que acabaría dejando caer uno de sus misiles cerca de Isla Paraíso, hogar de las amazonas, sirviendo como catalizador para la inclusión de Wonder Woman en esta historia.

Esta torpeza, así como el aparente carácter improvisado del plan podría achacarse tanto a un delirante villano como a un deficiente escritor, aunque conociendo a Wagner y desde un punto de vista totalmente subjetivo, me inclino a una postura intermedia: el guionista sabe que lidia con un villano de opereta, pero es decisión suya darle ese enfoque al personaje y, lo que es más grave, hacer que su plan cargue con el peso de una trama que está más centrada en realzar la naturaleza trinitaria de miniserie y escenario que de contar algo realmente relevante. Aun así, ya lo hemos dicho: no hay pretensión de relevancia en esta historia; sólo entretenimiento y homenaje a los iconos de la editorial.

“El camino abajo es húmedo y claustrofóbico. A Batman no parece importarle.”

En última instancia, el Batman que encontramos en Trinidad es el hombre de los recursos infinitos, portador de gadgets de todo tipo y salvador del día siendo más inteligente que los demás, hasta extremos absurdos en los que puedes plantearte si está realmente preparado para cualquier eventualidad o es que se había leído el guión de Wagner antes de entrar en escena. El Caballero Oscuro, que siempre trabaja en solitario (salvo cuando no lo hace), que no muestra miedo ni siquiera ante enemigos que sobrepasan claramente sus posibilidades. ¡Es el goddamned Batman! Pero al menos es uno que, al igual que Superman, no se regocija en su atractivo inherente, sino que hace avanzar la historia y que el ritmo no decaiga en ningún momento.

LE LLAMABAN TRINIDAD
La cuestión femenina

“¡Esto es lo que traen las perversas maneras del patriarcado!

La Mujer

Desde un principio hemos establecido que nos encontramos ante una miniserie de la Trinidad de iconos de DC Comics, donde todo está establecido a tres niveles: tres números extensos conforman el tebeo; tres héroes (Superman, Batman y Wonder Woman) se reúnen para enfrentarse a tres enemigos paralelos (Bizarro, Ra’s al Ghul y “Diana”); y tres espacios (Metrópolis, Gotham e Isla Paraíso) son el hogar y punto de arranque tanto de los héroes como de los capítulos. Con tanto hincapié y evidencias sobre la mesa, uno pensaría que la tan cacareada Trinidad tendría una relevancia y protagonismo equilibrados, un tratamiento igualitario y una atención ecuánime. Sin embargo, la Trinidad de Matt Wagner es un fiel reflejo del mundo laboral: a la mujer le están robando lo que se ha ganado por derecho.

Y es que ni la cita mencionada es casual (está en boca de Wonder Woman tras resurgir, enajenada, del Pozo de Lázaro), ni la imagen seleccionada está carente de intención. Cada capítulo de la miniserie ha seguido, aparentemente, una estructura introductoria paralela: nombrar el lugar, definirlo en conexión con el héroe oriundo del mismo, y revelar elementos definitorios de la personalidad del susodicho.

Esto es así en el caso de Superman y su cómica manera de integrarse en la sociedad de Metrópolis, y en el de Batman y su trato con sus víctimas criminales en Gotham; pero llegamos al número presumiblemente centrado en Wonder Woman y… “Paraíso. Isla refugio de las amazonas. Místicamente oculta de los ojos curiosos del mundo moderno.”, y a continuación pasa al monólogo interno de Superman. “Ok. Gracias por la info, señor Wagner.”, contesta el lector al tebeo.

“Atada. El más cruel destino al que una amazona puede ser sujeta.”

Si a esto le sumamos que la amazona es tratada como una damisela en apuros a pesar de demostrar ante todos que se maneja por sí sola; que su símbolo de poder, en forma de Lazo de la Verdad, es destruido por el sosias grisáceo de Superman, que pasa a apalizarla hasta la inconsciencia y encadenarla después; y que si en el primer número era salvada de gas nervioso y una explosión nuclear por Superman, en el segundo es liberada por Batman; y que, tras clamar contra el Patriarcado cuando pierde el juicio, vuelve a Isla Paraíso para convertirse en una suerte de Afrodita que cautiva incluso al gélido Bruce Wayne… Uno podría pensar que está siendo empleada como recurso argumental y/o mujer-objeto en tanto que su aportación resolutiva es prácticamente nula.

Lo cierto es que Wagner se excusó en que, cuando recibió el encargo de este back to basics de la Trinidad, no conocía como personaje a Diana de Themyscira, hasta el punto de que podría calificarse de dudoso gusto actualmente la pesadilla bondage de cadenas que supone su cautiverio (de no ser porque esas cadenas son las mismas que ya había empleado Ra’s al Ghul para retener a Bizarro en el primer número), dados los orígenes (sugeridamente) erótico-festivos del personaje y su lazo. El personaje se salva porque, a pesar de su infrautilización argumental, Wagner trata de caracterizarla como una mujer poderosa e independiente, con ideas propias (NOTA: Me siento estúpido teniendo que enumerar elementos que deberían darse por hecho en cualquier personaje bien escrito…), aunque se diluye en micromachismos a la hora de definir su relación con los hombres.

“A los hombres les encantan sus secretitos.”

Así pues, la Mujer Maravilla, que es más tratada como lo primero que como lo segundo, representa la pata que cojea en la mesa de esta Trinidad, sirviendo meramente como acelerante del argumento cuando éste requiere de una motivación extra. Especialmente sangrante resulta el motivo por el cual Ra’s al Ghul decide viajar a Themyscira para que los lectores podamos conocer Isla Paraíso y cerrar así la obsesión por el número 3 de esta miniserie. Decir que el villano estaba abocado al fracaso, con o sin la Trinidad, es quedarse corto ante un ejército de amazonas. Aunque siempre nos quedará una lectura que resulta en un divertimento puro, con un extrañísimo team-up de villanos formado por Bizarro y su amigo “Racer Cool”. Porque sí, en efecto, no preguntéis por la tercera villana que, si nuestra Diana ya está desdibujada, ¿qué os voy a contar de la “Diana” del otro bando, una ex-amazona random cuya historia no queda cerrada, desconocemos sus motivaciones y está sólo ahí como (triste) reflejo de Wondie.

CONCLUSIONES CINEMATOGRÁFICAS
…o “Para lo que habéis venido en realidad

“Tras las consecuencias de la batalla, pienso en
lo cerca que estuvimos del completo desastre.”

Considero que ha quedado patente la imperfección de la Trinidad de Matt Wagner a lo largo del análisis, e intuyo que os preguntaréis entonces el porqué del título del artículo; si hay un motivo o si es mera provocación. No voy a negar que el título es descaradamente tendencioso e inevitablemente subjetivo… pero es una propuesta sincera. Y ya puestos, añado que se queda corto, puesto que yo extrapolaría el mensaje que quiero transmitir, no sólo ya al universo cinematográfico que Warner está tratando de construir en torno a DC Comics, sino a la propia DC Comics (aunque intuyo que estos pueden ser pasos que ya estén dando de cara al inminente DC Rebirth): quiero una DC icónica, aparentemente simple, pero subtextualmente compleja. Me explico.

“¿Quién ha muerto y te ha nombrado salvador?”

En la reseña he dejado claro lo que me atrae de cada uno de los personajes, dónde los veo mejor caracterizados y cuáles son, a mi juicio, sus puntos fuertes y flacos. Así que no se os habrá pasado por alto mi preferencia por un Superman alejado de toda seriedad, pero jamás ridiculizado o contando chistes; por un Batman con el que no comparto absolutamente nada en lo ideológico, pero con un innegable magnetismo primario; y por una Wonder Woman con personalidad bien marcada, escrita como algo más que un pretendido icono feminista.

En cuanto a lo primero, el alejamiento de la (impostada) seriedad es una de las principales reivindicaciones de los que somos (para muchos, incomprensiblemente) aficionados a las adaptaciones cinematográficas de nuestros tebeos, y los acérrimos fans de DC Comics que están contentos con la corriente nolanita post-Caballero Oscuro tienden a interpretar como un ataque esta preferencia. Muchos claman que las adaptaciones de tebeos DC deben ser serias y “realistas” para diferenciarse del universo cinematográfico de Marvel, al que tienden a descalificar (como si esto fuera un asunto de equipos de fútbol, de blanco o negro) por ser poco serio y abundante en chistes. Lo que yo propongo, con Superman al frente de este enfoque, es un punto intermedio, en el que la comedia está presente, pero no sobreexpuesta. Al ejemplo de Clark Kent perdiendo voluntariamente el tren tres días a la semana me remito; no es necesario que suelte chascarrillos a cada rato, pero tampoco sumergirlo en un mar de calaveras (hola, Zack). Lo que busco para Kal-El es Superman Returns con sangre en las venas, al fin y al cabo. En este sentido, lo más parecido en tebeos recientes ha sido el Action Comics de Greg Pak y Aaron Kuder, y ya de forma más cerrada y redonda (aunque aún está en curso) la miniserie Superman: American Alien de Max Landis.

“Se pregunta si funcionará. Hace tiempo que ha olvidado cómo rezar.”

Respecto a lo segundo, y contrario a lo que pueda parecer, me encuentro notablemente cómodo con que actualmente Batman sea un facha de mierda. Y espero que me disculpéis el exabrupto, pero es el mismo que le dedicaría a Frank Castle si lo tuviera delante. Y soy capaz de disfrutar de tebeos de ambos personajes con este tratamiento ideológico, siempre y cuando quede intuido, jamás subrayado. Así, el Batman anti-musulmán que Frank Miller proponía (y fue debidamente desterrado) en Holy Terror, o el Punisher que Nathan Edmondson y Mitch Gerads perpetraban el año pasado, con el Castigador desfigurando a base de neumático a terroristas islámicos, me repugnan soberanamente. Pero iteraciones en las que esta caracterización está de fondo, es denunciada, o puesta en una balanza frente a actitudes aún más deplorables (pienso, por ejemplo, en el Batman & Robin de Peter Tomasi y Patrick Gleason, enfrentados a Nadie en el primer arco), puedo incluso aplaudirlas. Es por esto que, no, Zack Snyder, por mucho que te pasaras de frenada con tu Superman rompecuellos, no puedes poner a Batman a matar a diestro y siniestro sin remordimientos en la secuela. Pero ya sabemos de qué pie cojeas, Zack. No pasa nada.

Finalmente, en lo referente a Wonder Woman… para mí ya ha sido escrita en el presente siglo la Wonder Woman que querría leer toda la vida y ver en pantalla una y otra vez, y ésa es la de Brian Azzarello y Cliff Chiang (con otros artistas de apoyo). Soy consciente de que, como etapa, no es tan redonda como cabría esperar, pero resulta sobresaliente y, ante todo, constante, sin decaer en ningún momento. Muestra a una Diana segura de sí misma; apegada a su familia, pero independiente, responsable y abierta de cara a ampliar su círculo de responsabilidad (y mando)… ¡y con una tremenda ligazón a la mitología griega! Sólo de pensar en las posibilidades hiper- e intertextuales, mi boca de filólogo y comparatista se hace agua literaria. Por desgracia, tras la marcha de este equipo creativo llegó otro, el matrimonio Finch, que supuso un paso atrás, argumental e ideológico. Y lo más triste es que ésa es la Diana que he encontrado, con matices, en Batman v Superman, con presencia pero sin candor, despersonalizada, fría. Aunque hemos visto demasiado poco de ella para juzgarla todavía.

“Tal vez nunca sepa quién estuvo tan cerca de destruir todo cuanto aprecio.”

Para concluir, quería dejar claro que, del mismo modo que entiendo la naturaleza icónica y casi totémica de las primeras espadas de DC Comics, su apartado cinematográfico está descuidando el factor humano, pasando a una naturaleza monolítica y gris que corre el peligro (si no lo hemos visto ya confirmado en el estreno de esta semana) de caer en la artificialidad que sus aficionados detractores de la competencia denuncian en las películas Marvel: los chistes pueden sacarte de la película y hacer que no te creas nada; pero esforzarse en exceso en que te creas todo puede convertirse en chiste (como se convirtió el “Rompecuellos”) y sacarte del filme del mismo modo.

Personalmente, y como ya he dejado claro antes, entiendo que la virtud está en la escala de grises. Así pues, encontrémonos en el centro o, de lo contrario, el género está, cinematográficamente hablando, abocado a una pronta extinción.

Y aquí damos por terminado nuestro especial dedicado a Batman y Superman (y Wonder Woman). Esperamos que hayáis disfrutado de nuestras reseñas y artículos (y que los hayáis compartido entre las personas a las que creáis que les podrían interesar, que vivimos para los comentarios…). Esperamos reunirnos pronto para volver a montar algo parecido. Entretanto…

#BatmanZZSuperman
#1 – GENERACIONES: UN CUENTO IMAGINARIO
#2 – SUPERMAN: IDENTIDAD SECRETA
#3 – BATMAN: LA MALDICIÓN QUE CAYÓ SOBRE GOTHAM
#4 – SUPERMAN/BATMAN: LOS MEJORES DEL MUNDO
#5 – BATMAN BEGINS
#6 – BATMAN: MANSIÓN ARKHAM
#7 – BATMAN/WONDER WOMAN: HIKETEIA
#8 – SUPERMAN: UN AUTÉNTICO HÉROE BRITÁNICO
#9 – BATMAN/EDGAR ALLAN POE: NUNCA MÁS
#10 – BATMAN V SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA
EXTRA – Cómo debería haber sido el universo cinematográfico de DC Comics

¡Nos vemos en la Zona!

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13 Respuestas

  1. Juanan Brundle dice:

    El arreglo del universo DC en cines tiene dos nombres: Geoff Johns y George Miller. El caso es que, aún sin ver BvS, puedo imaginar secuelas de esta película que recriminen el tono gris de la misma, que muestren a los personajes superando esa etapa aparentemente rancia en pos de un futuro más brillante, más heróico. Y también imagino un universo DC que haga gracia por méritos reales y no por precisamente no querer hacer nada de gracia.
    En fin. Mi niño interior dio saltitos cuando los Vengadores renunciaron a sus rencillas para luchar codo con codo. Y cada vez veo más lejos eso en el uDC cinematográfico. Con pena lo digo. No hay razón para que un grupo de personajes cuya máxima es salvar vidas tengan que odiarse porque sí, que es lo que me transmiten los tráilers. ¿Dónde está el Zack Snyder de Dawn of the Dead? :(
    Gran entrada, Ander. El tebeo me lo has vendido, pese a la cojera por parte de lo referente a Diana. Igual cae el mes que viene.

    • No sé si Johns o Miller son la solución. A Miller no le veo haciendo grandilocuencias con tipos voladores y poderes, sino más pegado a la tierra. Sé que tenía planes para una Justice League que nunca llegaron a buen puerto, y sé que en Mad Max lo ha bordado… pero a Miller le veo más dirigiendo una película de Punisher o algún héroe callejero que a tipos en mallas de colores. En cuanto a Johns… creo que sus mejores años ya pasaron, pero quién sabe.

      En cualquier caso, yo también veo luz al final del túnel y una salida de todo esto que sea continuista. El cielo siempre está más oscuro antes del amanecer (de la Justicia), y el sol aún puede brillar en el universo DC, pero creo que el primer paso sería librarse de Snyder. Me parece un lastre por su visión hipervitaminada de todo, que le impide captar el tono de las historias más allá del molar-por-molar. De hecho es precisamente el tono el único gran fallo que le achacaría a su Watchmen, lo que impide que, a pesar de ser una adaptación casi literal, la película sea otra cosa (y que algunos la perciban como un insulto al tebeo original).

      Con Snyder no hay paraíso.

  2. Sin haber leído el cómic, por como lo cuentas no puedo quitarme la sensación de que es uno de los trabajos del montón de Wagner con alguna cosa interesante -¿será lo de los trenes de Superman un guiño a Batman Año Uno?-, y que seguramente destaque más el propio análisis e interpretación que haces que la propia obra. Especialmente doloroso como te comentaba antes lo que hace el creador de Grendel con Wonder Woman, más cuando tenía el pedazo de saga que fue Golden Perfect tan cercana. A ver si a los autores se les grava que el lazo de Wonder Woman no es un escudo de Superman que se pueda romper cada vez que se quiera presentar un villano tocho… Más siendo el villano que es.

    Respecto al tema del cine, aun no he visto Batman v Superman, aunque seguramente lo haga estos días. Pero en general la tengo más como un trámite de cara al Escuadrón Suicida y Wonder Woman -que son las que realmente quiero ver- que como una película de la que espere mucho más que El Hombre de Acero o cualquiera de las de Transformers

    • Teniendo en cuenta las grandes obras que nos ha dejado Wagner, sí, estaríamos hablando de un tebeo montonero. Dicho lo cual, en comparación con lo que salió de la editorial con la Trinidad tras los New 52… sólo es mejor que ésta la Wondie de Azzarello y el Action Comics de Pak/Kuder (¿y tal vez el primer arco de Superman/Wonder Woman de Soule/Daniel…?). Pero siendo de 2003, parece de una década anterior, aunque imagino que esto era buscado.

      Lo de Wonder Woman es de juzgado de guardia, por partida doble, porque primero tienes a un equipo editorial que te “obliga” a incluir a Wonder Woman en una historia en la que, claramente, está de más, pero después ese mismo equipo editorial te aceptar mierdas como lo del lazo, como si se hubieran desentendido tras el encargo… Y ese ese “como si” se hace aún más evidente cuando en la ficha técnica de los 3 números no figura por ningún lado nombre de editor alguno. Sin red.

      En cuanto a futuros proyectos de cine DC, el Escuadrón me llama, pero tengo varias luces rojas pitando a mi alrededor cuando se nos han vendido dos películas diferentes según cada tráiler. La primera, oscura, dramática, brutal; la segunda, divertida, frenética, aventurera. ¿Cuál me voy a encontrar? O peor, ¿me voy a encontrar las dos? ¿Encajarán? No hablamos de abismos tales como Green Lantern, con la comedia chorra del primer tráiler y la space opera del segundo, pero eso… luces rojas.

      Respecto a Wonder Woman… la imagen promocional me ha hecho pensar en el remake de Furia de Titanes… espero ver más Guerra Mundial que Themyscira.

  3. Carlos J. dice:

    Aprovechando las fechas y vuestro especial, echo muchísimo en falta ese Superman del que hablas cuando ha sido trasladado al cine por Snyder. Sin odiar El Hombre de Acero ni Batman V. Superman (pero sin parecerme tampoco obras definitorias), considero que su Superman aún es muy titubeante y no es como el Superman de esta obra. Leí hace poco una respuesta de Christopher Reeve sobre lo que pensaba de Superman, como era un ser superpoderoso, pero que creía realmente en poder hacer el bien, luchar por la verdad, la justicia… No tiene el cinismo ni el odio ni la rabia que parece tener el nuevo Superman. Y prefiero mil veces a ese héroe que es capaz de ayudar que a ese que piensa en matar a Luthor a la primera de cambio. Ya solo por eso, merece la pena que recordemos que, por malas o buenas películas que se hagan, siempre quedarán los cómics en nuestras estanterías, sin mácula alguna ni defecto. Eso no lo estropearán. Enhorabuena por la crítica.

    • Lemmytico dice:

      “Donde todo está establecido a tres niveles” XDD

      No estoy del todo seguro en coincidir contigo, pero en todo caso un texto muy bien escrito y argumentado. Enhorabuena.

      Y añado, que flojito a los lápices Wagner en esta límited…

      • No es el mejor trabajo de Wagner (y eso que he escogido imágenes más que decentes para la reseña), y va de más a menos, pero está lejos de ser flojito. Aunque imagino que te refieres en comparación con su nivel habitual, en cuyo caso es efectivamente así. A tres niveles.

    • Carlos, a ese Superman me refiero precisamente cuando hablo de un “Superman Returns con sangre en las venas”. La película de Singer tenía una de las partes de Superman, muy Reeve, pero le faltaba la otra, la de la acción, la de encontrarse en el punto medio exacto entre la candidez de Reeve y la frialdad de Cavill. Con suerte, tras la conclusión de BvS, tengamos un “nuevo” Superman en Justice League…

  4. Dynamo dice:

    Gran artículo, Reverend.
    Me ha parecido que has diseccionado magistralmente el cómic.
    Respecto al universo cinematográfico DC, no estoy demasiado interesado. Las dos primeras del Batman de Nolan me parecieron buenas, pero alejadas de un tono que a mí me llame en demasía. La tercera aún está por ver.
    El hombre de acero si me pareció una mala película, y con un superman alejado totalmente del héroe que yo reconozco. Y lo del parte cuellos no me parece lo más grave.
    Respecto a Marvel, si en alguna película le pongo algún pero es por el uso excesivo del gag en alguna ocasión, (léase Thor 2, como mayor ejemplo). Pero reconozco que el tono Marvel es el que más se acerca a mis gustos.
    El amanecer de la justicia no la veré en el cine, con el hombre de acero me quedé muy alejado del universo de cine de DC.

    • Tanto “diseccionar magistralmente”, puede que Gavilán tenga razón y le haya dado más importancia a la obra de la que merece, pero de toda buena obra se escriben más palabras que las que componen el original… a saber.

      P.S. Thor 2 hace honor a su nombre leído.

  5. Juan dice:

    A mí me gustó BvS. Es una película valiente, al menos.

    Ander, ¿qué vas a hacer para Rebirth? ¿Haréis como ANAD? Es que molaría saber e ir conociendo las series como hicisteis con Marvel.

    • Mi jefazo y mis compañeros van a hacer con Rebirth lo que están haciendo con ANAD Marvel, sí. De la misma forma, me uniré a ellos puntualmente dependiendo del tiempo que me deje la vida, pero ganas hay muchas (aunque te adelanto que pereza con algunas también -hola otra vez, Lobdell…-).

      Ah, y sobre BvS, de valientes está el cementerio lleno, y esta película termina en una tumba.

  1. 1 Junio, 2016

    […] como Greg Rucka en Wonder Woman; y lo que veo es la posibilidad de un regreso a la gloria de la Trinidad deceíta que nunca debió haberse perdido. Si estos 3 pilares resultan sólidos, el universo DC […]

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