CHEW, de John Layman y Rob Guillory

 

 

Título original:
Chew: Vol.1-12 TPB
Sello: Image Comics
Guionista: John Layman
Artista: Rob Guillory
Contenido: Chew #1-60 (Jun. 2009 – Nov. 2016)
Publicación USA: Nov 2009 – Ene. 2017
Public. España: Jul. 2010 – May. 2017 (Planeta DeAgostini)
Valoración: Kentucky Fried Poyo/10

 

Existen multitud de razones por las que puedes llegar a leer un determinado cómic: sus autores, la recomendación de un conocido o experto, una portada de lo más resultona que te hace agarrarlo en cuanto lo ves, una premisa seductora… Con el siguiente cómic esto último debe atraer a gente trastornada como si fueran moscas. Dejadme que os hable de…

CHEW
de John Layman y Rob Guillory

Un detective caníbal, una pandemia mortal por la ingestión de pollo, enemigos con habilidades desternillantes, conspiraciones o un gallo experto en artes marciales son algunas de las joyas que podemos encontrar en esta locura de serie. John Layman debía de ir hasta las patas de toda clase de psicotrópicos cuando se le vino a la cabeza la idea central de Chew y se lo comentó a Rob Guillory allá por 2008. Desde un principio, y una vez que fueron adelante con su publicación gracias a la editorial Image, los autores acordaron que la serie tendría 60 números, rezando en todo momento para que no fuera cancelada antes de llegar a su final. Y así ha sido. El pasado 23 de Noviembre finalizó Chew y ya se puede decir a los cuatro vientos lo buena que ha sido de principio a fin: una ida de olla que funciona, sabiendo ponerse seria cuando quiere y que acaba resultando más compleja de lo que cabría esperar en un principio.

La historia se centra en un detective llamado Tony Chu, poseedor de una habilidad que le permite obtener una impresión psíquica de todo lo que mastica. Esto quiere decir que si, por ejemplo, come algo de ternera, verá con total claridad todo el proceso por el que ha sido arrastrado el animal hasta su muerte. Esta habilidad, llamada cibopatía, funciona con todos los alimentos salvo uno: la remolacha, la dieta diaria de Tony. Como es de esperar, con semejante cualidad el trabajo de detective es más fácil siempre que no se tenga reparo en masticar un buen trozo de víctima, cigarrillo o mierda desecho humano.

Pesadilla en la cocina comida.

Debido a este don, el protagonista es asignado a un departamento especial que se encarga de casos extremadamente raros (o la FDA, versión Layman). Irremediablemente, todo ello da lugar a situaciones grotescas o incluso escatológicas, tomadas en todo momento desde un punto de vista paródico. Porque si algo no le falta a esta serie es humor negro. Cuando la trama principal empieza a salir a la luz, una vez presentados todos los personajes, es cuando la narrativa adquiere un cariz más serio. El cómic continúa siendo de comedia y sus páginas siguen albergando disparates a cada viñeta, pero se comienza a mostrar otra cara más serena en su desarrollo.

No quiero destripar nada, ya que al principio la información se va dando a cuentagotas y sólo coge carrerilla en el momento que ocurre algún giro inesperado que pone patas arriba el mundo que rodea al detective Chu, pero todo tiene su respuesta pese a todas las incógnitas que parece que se vayan acumulando (esto no es Lost). Su estructura de 60 números se divide en arcos argumentales de 5. De esta manera, cada uno de ellos se centra en una historia secundaria, que a su vez hace avanzar la trama principal de alguna manera y la complementa. Preparaos para ver todo tipo de habilidades absurdas más extrañas e hilarantes que las que tiene el propio protagonista y mucho contrabando de pollo (sí, en el mundo de Chew el pollo es ilegal).

Maldito y sensual Kirkman…

Un aspecto muy importante del cómic son sus personajes. Todos son diferentes entre sí, con personalidades muy definidas y algunos hasta poseen bromas recurrentes dignas de elogio, que nos harán soltarnos más de una carcajada. Merece hacer una mención especial al mayor arma de destrucción que existe en esta obra: POYO. Se utiliza cuando no hay otra salida y los enemigos superan en número a los héroes. Es entonces cuando se deja libre a este gallo de pelea cyborg que desata el mismísimo infierno en la Tierra. Tal cual. Imparable. El animal es tan bueno que posee hasta tres one-shots propios fuera de la propia serie.

El apartado visual caricaturizado refuerza el humor y exalta las características físicas de estos personajes. Cuesta imaginarse un guión así con un dibujo diferente que no sea el de Rob Guillory, el cual ya de por sí aporta muchísima personalidad a la obra. Pese a todo, algo que quizás se le puede achacar es el abuso del cliffhanger de cara a su último tramo. No sólo eso, la mayoría de estas veces se recurre al mismo revés dramático, lo cual deja de sorprender cuando ya has visto algo parecido en los 2 o 3 números anteriores. Es algo que va en contra de lo que se ha ido viendo en el resto del cómic y se antoja algo raro, pero al menos ayuda a ir formando su final. Además, se va perdiendo algo de comedia para dar paso a momentos totalmente dramáticos con mayor asiduidad que de costumbre.

¡Poyo, el salvador del planeta Tierra!

Por lo general, Chew es una obra que se transforma poco a poco en algo más ambicioso de lo que pueda parecer por su premisa. La lluvia de ideas que puede verse en cada número muestra la imaginación desbordante que tiene John Layman y nos demuestra, una vez más, que en editoriales independientes los autores poseen mayor vía libre para divertirse y experimentar. No cabe duda de que tanto Layman como Guillory han disfrutado durante el viaje y eso han sabido transmitirlo a los lectores a la perfección. Y bueno, ya han comentado que están preparando algo nuevo juntos…

¡Nos vemos en la Zona!

Jorge V

Graduado en Criminología en la Universidad de Alicante. Entre mis gustos de ocio se encuentran el cine, los cómics, los videojuegos y las series de TV. Siempre intento informarme antes para no tener que tragarme ningún bodrio :)

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1 respuesta

  1. Joe Runner dice:

    ¡Comicaso! Lo empecé a leer por tu culpa y me ha parecido una de las mejores series de mi vida. Es cierto que al final peca un poco de repetitivo, pero pese a todo eso mola mil. Gran reseña compañero, que te prodigas poco por la página. Un abrazo fuertemente!

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