CHARLOTTE. Los cambios para bien.

Título original: Charlotte (シャーロット)
Fecha 1ª emisión: 5 de julio, 2015
Estudio: P. A. Works
Director: Yousuke Toba
Temporadas: 1
Episodios: 13
Género: Escuela / Superpoderes
Valoración: Lo que mal empieza, bien acaba /10

El verano. Esa época dónde solemos rebajar nuestra actividad. Nos apetece ese descanso cerca del mar. Esas tardes aprovechando el calor del exterior para leer en nuestro refugio personal. Esos momentos en los que nos olvidamos de obligaciones y tendemos a anhelar que no sea una situación transitoria. Pero también una época en la que se puede aprovechar para intensificar el trabajo, conseguir ese dinerillo extra que tan necesario es y del que tanto se depende. Y es que el verano puede tener esas dos caras, aparentemente contrarias pero que pueden ser dos fases de un mismo periodo. Y un poco es esto lo que pasa en el anime que os traigo, Charlotte.

Cuando te dejas las lentillas dos días, pasa esto, comprobado.

Esta obra es una de las que podemos considerar ligeras, amenas incluso. Sin un contenido filosófico o enrevesado en exceso, presenta una historia de adolescentes, relaciones, amistad e instituto. Con esto dicho, muchas podríais pensar que esta es una serie más de las basadas en sentimentalismos, en ideas profundas y desarrollos personales marcados por las desgracias, las inseguridades juveniles y el jolgorio de los éxitos. En parte no os equivocaríais, y en parte sí, porque como ya se ha comentado, esta obra es un conglomerado de fases, una disolución binaria homogénea. Y a la fase más puramente sentimental o de drama de instituto, se le tiene que añadir la fase de aventura, de superpoderes y de héroes anónimos que luchan por un bien mundial.

En un inicio, conocemos a Yu, un estudiante que gracias a un poder de poseer a la persona que quiera durante cinco segundos, simplemente por contacto visual, logra entrar en una prestigiosa academia, por copiar de manera sistemática en sus exámenes entrando en el cuerpo de las personas más listas. La táctica le hace llegar al sitio que quería, pero en ese momento aparecen Nao y Joujiro, dos miembros del consejo escolar de una academia especial. Estas personas, gracias también a sus poderes, logran descubrir y destapar a Yu, al que obligan a formar parte de su institución, ayudándolos en la tarea de agrupar a todas las adolescentes con poderes, ya que hay científicas dispuestas a investigar estos fenómenos a toda costa, sin importar el bienestar o incluso la vida de los sujetos de pruebas. Además, los poderes desaparecen con el final de la adolescencia, así que han de centrarse en la búsqueda allá donde se puedan encontrar todas estas personas jóvenes.

Hay que ver que bien han sabido plasmar a Avril Lavigne.

Esta primera fase está centrada en el mundo escolar, con muchos toques de humor y tratando no solo los temas de una manera poca seria, sino atajando cualquier problemática tonta como el nudo principal de cada uno de los capítulos. Sinceramente, hasta este punto ya veía la idea de redactar la reseña dando palos a diestro y siniestro por semejante pérdida de tiempo, incluso fantaseaba con ello, por qué negarlo. Pero a partir de un hecho determinante, que no contaré por lógica anti-spoiler, el anime toma una actitud absolutamente opuesta. Con momentos duros, problemáticas muy serias y olvidándose de cualquier toque de humor, que quedaría absolutamente fuera de lugar en esta nueva tesitura. La nueva fase, de un carácter radicalmente distinta y con una temática diferente, entona a la perfección con los hechos tontos y las relaciones acontecidas anteriormente. Se vuelve una fase miscible en esta mezcla, no por adoptar características de la nefasta parte anterior, sino por dar una explicación y un seguimiento narrativo a estas horribles características. Hago hincapié en el adjetivo peyorativo porque quiero que quede claro que este anime no redescubre un género, no inventa una narración genuina, simplemente arregla el inicio con una cierta lógica y argumentación sobre los deficientes capítulos iniciales.

En cuanto al apartado técnico, la serie no destaca en nada. Dicho así puede sonar mal, pero realmente no lo considero un aspecto negativo. Lo más reseñable de la misma es esa capacidad de cambio a través de la narrativa, y sin duda habría estado bien haber notado ese cambio también en lo estético, en lo musical, pero no es así. Ni en el inicio ni en el final la banda sonora queda remarcada en la obra, siempre está sin pena ni gloria, incluso reproduciendo pequeños sonidos cliché por los que recuerdas que hay un hilo sonoro detrás de las voces, pero no da más de sí. Hablando del otro gran aspecto de las series de animación, el apartado gráfico y el movimiento, es una obra muy continuista, que no propone nada nuevo ni se arriesga a transmitir sus ideas de una manera sutil, metafórica o cualquier otro recurso cinematográfico. Cabe destacar, eso sí, la poca calidad a la hora de mostrar las caras de los personajes, sobre todo los ojos, habiendo planos donde la asimetría es incluso visible para un tuerto.

¡Dios, que revolucionario! No había visto algo así en un anime desde… hoy.

Con todo ello, y sabiendo que es una obra compuesta por tan sólo 13 capítulos y que es de fácil alcance ya que se encuentra en el catálogo de anime de Netflix, recomiendo verla sobre todo en el caso de que no sea para iniciarse en el mundo del anime con ella. Si ya eres conocedora de este arte, quizás puedas aguantar con más facilidad el esperpento inicial y llegar así a la chicha real. Si ese no es el caso, no lo dudes, no sueltes ese libro, esa novela gráfica, esa película o ese anime de verdad interesante que merecerá la pena disfrutar en este caluroso día de verano, sea cuando sea que estés leyendo esto.

¡Nos vemos en la Zona!

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