Challengers of the Unreviewed #7: EL ASCO, de Grant Morrison y Chris Weston

 


Título original:
The Filth Deluxe Edition HC
Sello: 
Vertigo (DC)
Guionista: 
Grant “qué demonios te fumas” Morrison
Artista: 
Chris Weston
Entintador: 
Gary Erskine
Coloristas:
Matt Hollingsworth y Hi-Fi
Contenido:
The Filth #1-13 (Ago. 2002  Oct. 2003)
Publicación USA: 
Abril 2015 (Reedición)
Publicación España:
Junio 2011 (Planeta DeAgostini)
Valoración:
5/10

 

Y tras la tormenta llega la calma. Para mí, claro. Este momento es lo único que me ha ayudado a tragarme este bodrio con letras. Lo siento pero, Ferran Guillem, ¡te elijo a tí! Y la maravilla elegida es El Asco, de Grant Morrison (Me has dado penica, sí). Que lo disfrutes. Seguro que algo encuentras en él para entretenerte. O no”.

Teresa, un día que se levantó con mala hostia.

Bueno, entretenerme me ha entretenido, en especial a la hora de recoger los fragmentos de mi cerebro, que salían despedidos al toparme con según que páginas de esta obra. Pero, antes de sumergirnos hasta el fondo en esta amalgama de locura psicodélica y viajes dimensionales, pongamos algo de contexto: No soy el mayor fan del cómic occidental, además de que he pasado muy de puntillas por el género de la ciencia ficción (si se puede clasificar así a esta obra), siendo la película 12 monos lo más parecido que he llegado a probar, aunque con menor cantidad de droga en vena.

Sé que me voy a ganar abucheos y lapidaciones (probablemente merecidos) con este castigo por lo árido que puede resultar el señor Grant Morrison para los lectores poco habituados a su peculiar estilo. Aunque, personalmente, no me lo haya pasado “bien” y no me haya parecido la obra maestra que defienden los fans más acérrimos, comprendo el valor que tiene y no deja de ser una lectura interesante para cualquier intrépido lector que se atreva con…

EL ASCO
de Grant Morrison y Chris Weston

La historia empieza con un día en la rutinaria vida de Greg Feely, un solterón de cuarenta y tantos años, onanista empedernido y con una obsesión afectiva hacia su gato Tony… aunque, bueno, en realidad no es Greg, sino el agente especial Ned Slade, miembro de la agencia conocida como La Mano, una superorganización policial ubicada probablemente muchas dimensiones más allá de la nuestra que se encarga en mantener el Statu Quo y “reciclar” a cualquiera que lo amenace.

No sé qué demonios te has tomado… pero dame dos.

Como miembro de tan selecto cuerpo paramilitar, en el que hay un mono ruso parlante, nuestro protagonista se verá metido en casos en los que el convencionalismo y la monotonía brillan por su ausencia. Desde resolver una serie de asesinatos, cuyas víctimas sufren envejecimiento prematuro, hasta detener a un magnate del porno en su plan de eliminar al género femenino utilizando espermatozoides gigantesTodo muy normal.

Toda esta excentricidad, producto de, sin ninguna duda, altas dosis de psicotrópicos consumidos por el bueno de Grant, es únicamente una cortina de humo, porque, si hay algo que le guste más que dar una buena calada a un porrete antes de escribir, es ser muy meta, romper la cuarta pared como si fuera de papel de calco y dejar al lector con un buen lío en la cocorota. Y vaya si lo consigue aquí. Por si fuera poco, habla de temas para nada despreciables como la identidad del individuo, dilema que sufre nuestro protagonista al no saber si es en realidad Greg o Ned, o el comportamiento de la sociedad y lo maleable que puede llegar a ser. Hablando de sociedad, vaya pedazo de pervertidos que somos, Morrison no tiene reparos en recordarlo, aportando una visión exagerada de nuestra depravación, con todos los vicios malsanos que pueda llegar a pensar cualquiera y alguno más si cabe. La solución que propone nuestro amado y salido autor es un cuerpo policial, todavía más depravado si cabe, que adopta medidas  excesivamente brutales para conservar lo que casi idolatran como Statu Quo.

#JoePonteTetas

No es una obra para estómagos débiles, las escenas de violencia gratuita son muchas y muy seguidas para mostrar esta barbarización de la sociedad hasta el punto en que te hace sentir incómodo contigo mismo.

En cuanto al apartado artístico he de admitir que Chris Weston hace un tremendo trabajo dando vida a todo lo que la enferma, a la par que drogada, mente de Morrison puede imaginar. Los diseños, pese a ser de lo más estrambóticos que he visto en mi vida, no dejan de tener sentido siguiendo la no-lógica de este universo y es impresionante el derroche de imaginación que demuestra en algunos de ellos.

La base de La Mano: entre Narnia y la dimensión donde van a parar los calcetines perdidos.

Cabe destacar cómo plasma las escenas más psicodélicas, como la “transformación” de Greg en Ned o la reunión con el señor Verde y el señor Amarillo, que, sin lugar a dudas, causan la misma sensación de confusión al lector que al protagonista que las sufre de primera mano. Weston también se encarga mediante el dibujo de dar un aspecto muy meta a según qué escenas, en las que los que participan en ellas son únicamente peones en un tablero demasiado grande.

En resumen, tenemos una obra muy personal en la que Morrison se ha sacado su miembro y te golpea repetidamente en la cabeza, hasta que te la revienta o te convence para que te guste. Y, aun habiéndote gustado, es casi imprescindible una segunda lectura para sacar en claro de qué te quiere hablar realemente este señor.

Voy a introducir un personaje que no pronuncie las vocales, eso les confundirá.

¿Y qué me ha parecido mi seguramente merecido castigo? Bueeeeeenoooo…. Sé que Grant Morrison tiene bastante buena fama en el mundo del cómic occidental, también sé que entre importantes miembros de la página, como nuestro querido dictador Joe Runner y el genial Carlos Playbook (que demuestra su amor por Morrison en sus estupefantásticas reseñas de Los Invisibles), hay devoción hacia su figura pero, a riesgo de ser apedreado y vejado por todos sus fans, con Joe y Carlos a la cabeza sin lugar a dudas, reconozco que El Asco no me ha gustado. Sin embargo, dejadme explicarme antes de prender las antorchas y armaros con horcas. Comprendo el valor de la obra de Morrison  y que su estilo y los temas que aborda son necesarios para hacer evolucionar el medio, pero, incluso sabiéndolo sigo siendo incapaz de decir que me haya gustado: la sensación de confusión constante, las vagas explicaciones que recibe el lector, los cambios repentinos de escenario… pocas veces me he sentido tan desorientado leyendo un cómic. Ya me avisaron de que a Grant Morrison lo amabas o lo odiabas y, con todo el pesar de mi corazón, coincido más con el segundo grupo, aunque tengo que reconocer que es una experiencia necesariaPor favor, leed algo de Morrison.

Y llegó el momento de la venganza.
Como, salvo honrosas excepciones, mis compañeros son algo reacios a leer manga (NO ENTIENDO POR QUÉ SI ES TODO MARAVILLOSO) toca al más cabezota de todos (en más de un sentido) sufrir en sus carnes un buen shônen de toda la vida. Pues bien, Carlos Playbook, te toca leerte Code Geass-Nightmare of NunnallyAhí lo llevas.

¡Nos vemos en la Zona!

Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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6 Respuestas

  1. brundlemosca dice:

    Sigh… mientras haya risas…
    PD: Buena reseña tío.

  2. Ferran dice:

    Gracias y que lo disfrutes ;D

  3. Gracias, Ferrán, por abrir a través de Juanan y del antiguo #CastigaAZZ un nuevo camino de depravación roñosa en la lectura de mangas xD

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