CHAINSAW MAN, de Tatsuki Fujimoto

 


Título original:
Chainsaw Man (チェンソーマン)
Sello: Shueisha
Mangaka: Tatsuki Fujimoto
Publicación Japón: Dic. 2018 – Actualidad
Publicación España: Pendiente (Norma)
Valoración: Rage Against The Devil

 

 

 

 


A cada día que pasa, más asco le cojo a los géneros organizados por demografía que son tan habituales en el manga. Yo mismo he pecado de esto al utilizar más de una vez el término «shonen de toda la vida» a pesar de que intento no relacionarlo con su significado original, que limita de forma absurda el público al que va dirigido. Además, ¿qué nos dice de la obra esta clasificación? Nada más allá que en qué revista podemos encontrarla, obviando por completo la temática que pueda tener. Es una visión orientada exclusivamente al consumo que varía de la misma forma que las tendencias a cada generación, llegando a agrupar obras cuya relación en cuanto a contenido y estética poco tienen que ver. Esto se ve magnificado cuando, por azares del destino, llega a la revista de manga más popular del planeta una rara avis como…

CHAINSAW MAN
de Tatsuki Fujimoto

El mundo de Denji es muy similar al nuestro aunque, sin lugar a dudas, su vida es mucho más difícil que la de la mayoría. A causa de las deudas de su difunto padre, desde pequeño, se ve obligado a trabajar para la mafia local vendiendo sus servicios (e incluso partes de sus órganos) a cambio de una miseria en un ajuste de cuentas que no parece que vaya a tener fin o, al menos, un fin agradable para él. El hecho de que en ocasiones aparezcan demonios por generación espontánea no facilita en absoluto las cosas. No creáis que es algo excepcional que pueda sorprender a la gente de a pie, no es más que un suceso eventual que sí, que puede ocasionar un par de muertes (un par de decenas si el bicho es muy grande y aparece en un área muy poblada) pero algo a lo que la sociedad ya se ha hecho callo por la fuerza de la costumbre. Por supuesto, el gobierno tiene una fuerza especializada para combatir esta amenaza pero aquí estamos hablando de Denji y de cómo, con la ayuda de un pequeño demonio motosierra llamado Pochita, trata de sobrevivir al día a día realizando tareas ingratas a cuatro duros. Al menos hasta que, un día, de la forma más dolorosa posible, parece tener su vida solucionada: su deuda completamente saldada, un puesto de trabajo relativamente prometedor que le ofrece unas condiciones dignas, un posible interés amoroso… Parece aceptable para un pobre pringado que hasta hace dos días no tenía donde caerse muerto aunque venga con la parte negativa de que, de repente, todo el mundo quiera verle muerto.

De Chainsaw Man ya hablé brevemente a las pocas semanas de empezar su publicación y en ese entonces ya me esperaba un pepinazo pero nunca de estas dimensiones. No sé cómo se las ha apañado Tatsuki Fujimoto para colar esta obra en la Shonen Jump pero que le den un premio al que dio luz verde para publicar esta extraña mezcla de violencia demencial descontrolada con reflexión existencial cuando parece que has encontrado tu posición en la sociedad. Cuando el desbocado ritmo de la acción disminuye para (lo que parece ser) dejarte coger aire durante un par de páginas, el mangaka ya te está enviando un misil termonuclear en forma de preguntas tan, a primera vista, inocentes y simples como «¿Ya estás satisfecho con tu vida?» o «¿El vacío que sientes es por la falta de algo o es lo normal?«. Estas cuestiones sobrevuelan la cabeza de Denji el tiempo justo y necesario hasta que una nueva calamidad (algo más directa) cae sobre él y todo se vuelve, una vez más, en una nube espesa de sangre y destrucción.

Lo siento, es demasiado buena para no volverla a poner

La crudeza con la que trata estos temas está la par que la del dibujo, creando una extraña contraposición entre momentos extremadamente gore, donde la casquería abunda más que en una carnicería regentada por Jason Voorhees, y momentos cotidianos anodinos que parecen escritos por Inio Asano. En todo momento, Fujimoto está jugando con el estilo como si fuera una extraña y difusa línea en que es capaz de mostrarte situaciones especialmente duras de una forma totalmente aséptica y otras que parecen sacados del costumbrismo más plano con una energía sacada de la nada. Todo esto con una narración secuencial como pocas veces he visto en una publicación de estas características y que deja en mal lugar a prácticamente todas las demás obras con las que comparte revista.

Pocas veces transcurre la acción por el camino esperado pero hay algo que está claro: por ese camino siempre va a haber violencia e ira. Violencia e ira hacia los demonios que no dejan a nuestro protagonista en paz para que disfrute la vida que se ha ganado tras tanto sufrimiento pero que, cuando la sangre ya se ha ido por el sumidero y sólo hay silencio es cuando comienza la intranquilidad que viene de dentro, la urgencia por sentirse completo y descubrir que es lo que falta. Es difícil, casi imposible, comprender todo lo que sucede alrededor y siempre hay gente por encima elucubrando planes mayores en que no se es más que una pieza que parece encajar en un lugar cómodo y, bajo la amenaza de destruir esa posición de confort, a Denji sólo le queda la opción de apretar los dientes, tirar del cordel y seguir órdenes como un perro obediente.

Murciélago no, gracias

A cada semana que pasa sigue sorprendiéndome más y más y, dejando de lado la increíble calidad que tiene por sí mismo, pocos mangas me han tocado tan fuerte en los últimos años como Chainsaw Man. Lo consideraría un imprescindible a recomendar solo por la esperanza de que a todo aquel que le diese una oportunidad le llegase al corazón con la mitad de la fuerza que a mí.

¡Nos vemos en la Zona!

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Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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