CELLS AT WORK! CODE BLACK, de Shigemitsu Harada e Issei Hatsuyoshiya

 


Título original
:

Hataraku Saibou Black (はたらく細胞BLACK)
Sello: Kodansha
Guionista: Shigemitsu Harada

Artista: Issei Hatsuyoshiya

Publicación Japón: Jun. 2018 – Actualidad
Publicación España: -

Valoración: Erase una vez…la vida dentro de un otako

 


Si algunos aquí crecisteis durante la misma época que yo, seguro recordaréis una serie de animación francesa con pequeños monigotes haciendo de células y mostrándonos como funciona nuestro cuerpo llamado “Érase una vez…la vida”. Pues ahora igual que nosotros crecimos desde entonces toca regresar a este concepto, pero con un toque más adulto y realista. Os presento…

CELLS AT WORK! CODE BLACK
de Shigemitsu Harada y Issei Hatsuyoshiya

El manga sigue el día a día de las antropomorfizadas células dentro del cuerpo de un hombre que bebe mucho alcohol, fuma mucho, tiene gran estrés, colesterol, falta de actividad física y un largo etcétera. La historia se centra sobre un glóbulo rojo recorriendo el cuerpo intentando sobrevivir estas condiciones mientras cumple su rol llevando oxígeno donde es requerido.

Hataraku saibou black es un spin-off de la más alegre Hatarku saibou, mientras que esta última muestra cómo funciona el cuerpo cuando todo va bien en un espécimen humano saludable, nuestro manga va de como su nombre indica, una situación más negra. Algo importante de ambos mangas es la precisión con la que relatan las funciones del cuerpo, a cambio de mantener la suspensión de la incredulidad ante el retrato del cuerpo humano como una ciudad ganamos un entendimiento mas intuitivo de cómo se relacionan los distintos mecanismos que mantienen nuestro cuerpo en marcha. Y en el caso de Black, se vuelve mas ominoso cuando esto se convierte en una historia que busca mostrar lo mal que lo pasa nuestro cuerpo cuando no nos cuidamos, yo personalmente ni fumo ni bebo mucho, pero si lo hiciera, el cómo el manga muestra al cuerpo lidiando con eso me haría replantear mis hábitos con urgencia.

Parece mi estomago después de comer comida turca.

Si bien es fácil sacar la lección de que nuestro cuerpo es un espejo que refleja nuestro entorno y como interactuamos con él, si dejamos de ver el manga al completo y nos centramos más en los personajes en sí (llamados por su nombre celular: Glóbulo Rojo, Glóbulo Blanco, Plaqueta…) la cosa se complica. Todas las células se mueven y actúan por un objetivo único: mantener al cuerpo funcionando, lo cual tiene sentido biológico, pero cuando quieres convertir a tus células en “personajes” se vuelve difícil sacar motivaciones, deseos o faltas en ellos pues carecen de individualidad real ya que todas se mueven y actúan por lo mismo.

Shigemitsu Harada intenta introducir un poco de drama mostrando a nuestro glóbulo rojo rechazando su papel por las condiciones de trabajo pero, basta con que suficientes células le digan “tienes que trabajar porque tienes que trabajar” o una versión alternativa de lo mismo, y el conflicto termina con Glóbulo Rojo racionalizándolo de alguna manera que en un drama real no pasaría del borrador del editor. Por lo que el motor de este manga no son sus personajes, sino la curiosidad del lector por saber qué le pasara al cuerpo después (y puede que en menor medida el glóbulo rojo que seguimos). A pesar de eso los personajes suelen ser algo interesantes aunque sea sólo por cómo son retratados con relación a sus funciones biológicas, más de una vez me he echado una risa por cómo se le ocurrió imaginárselos al artista.

Recordad: usad goma, niños.

Si bien el arte de Issei Hatsuyoshiya no es sub-par a mangas de igual calibre, lo interesante es menos la calidad de su trazo y más su creatividad a la hora de re-imaginar órganos y células del cuerpo en ciudades, maquinarias y personas sin perder precisión al retratar las funciones en el cuerpo real. Obviamente habrá libertades artísticas a la hora de retratar cómo se realizan esas funciones, pero esto es fácilmente tras la lección biológica, la mayor razón para leer Black (o el manga original). Si tuviera que elegir diría que agradan más a los ojos los edificios y escenarios que los personajes, especialmente si tienes problemas con el fanservice (los glóbulos blancos son todo mujeres que van bastante destapadas).

Tal y como ya he mencionado, yo estoy relativamente saludable, pero me imagino que otro punto fuerte del manga podría llegar a ser el cambio en hábitos que pueda generar en el lector si este es más fácilmente influenciable por narrativas emotivas que por hechos y datos fríos. Probablemente no sea algo que pase, pero para quien le ocurra, probablemente este manga pueda resultar hasta terapéutico.

Mantén fuertes tus defensas.

Ya sea por nostalgia a la antigua serie de animación francesa, por ser un estudiante de medicina otako o por sencilla curiosidad por la originalidad en la re-imaginación de un cuerpo humano acopladas a lecciones en biología, deberías darle una oportunidad a este manga (o su original, si no te mola la temática más pesimista de éste).

¡Nos vemos en la Zona!

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RafaAnto

Filthy weeb, gamer y cinefilo que de paso hace Quimica.

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