Caso Cerrado #10: EL IMPERIO DE LOS MUERTOS, de George A. Romero y VV.AA.

Título original:
The Empire of the Dead, Vols. 1-3 TPB

Sello: Marvel Comics
Guionista: George A. Romero
Artistas: Alex Maleev, Dalibor Talajic, Andrea Mutti
Coloristas: Matt Hollingsworth y Rain Beredo

Contenido: The Empire of the Dead: Act One #1-5 (Mar.–Ago. 2014); Act Two #1-5 (Nov. 2014 – Mar. 2015); Act Three #1-5 (Jun.–Nov. 2015)
Public. USA: Septiembre 2016 (Integral)

Public. España: El Imperio de los Muertos:
Primer Acto (Oct. 2014, Panini)
Segundo Acto (May. 2015, Panini)
Tercer Acto (Dic. 2015, Panini)

Valoración: 8/10

Si una se quedó con las ganas de un cómic con zombis de George A. Romero, tras el reciente chasco de The Living Deadpool, pues se dice y punto. Menos mal que en Marvel saben que el zombi ha dejado de ser cosa de unos cuantos raritos y, como producto, funciona. No son los primeros ni los últimos zombis que pasan por allí, así que, ya que juegan, ¿por qué no apostar a lo seguro? Entonces, que el guión lo haga el mejor en esto de los muertos vivientes y éxito asegurado.

Se abre el telón y aparece una obra casi teatral, dividida en tres actos que dan vida a una historia de terror, de intriga, de corrupción y de indecencia, con un montón de zombis contra humanos contra vampiros. Se cierra el telón. ¿Qué cómic es?…

EL IMPERIO DE LOS MUERTOS
de George A. Romero y VV.AA.

Hace ya algún tiempo que Ander nos hablaba de las maravillas del primer acto, cuando Panini decidió darnos la alegría de publicarlo en España. Pues bien, una vez concluida la trilogía, dejadme deciros que el patriarca de los zombis, el maestro Romero, no ha perdido el toque y lo ha vuelto a hacer. Una historia de zombis, sí, pero totalmente nueva.

Primer Acto

Es cierto que la primera vez que leí que iba a ser una de Zombis vs. Humanos vs. Vampiros pensé: “Vaya, la edad no perdona y a Romero se le ha ido la olla”. Me imaginaba una guerra mundial sobrenatural entre razas y, la verdad, no me pegaba nada con su estilo. Para eso ya hay autores a los que sí les van las catástrofes a nivel global, como Max Brooks y su Marcha Zombi, que apareció poco después y de la que ya os he hablado por aquí y por allá. Pero no. Romero sigue siendo un clásico y, como tal, se mantiene fiel a sus ideas originales, a las que ha sometido a constantes evoluciones desde aquellos primeros zombis que nos presentó en The Night of the Living Dead, que no fueron los primeros del cine, pero sí sirvieron como prototipo para crear el concepto actual del zombi medio. Desde ese momento, tanto el zombi como el tipo de denuncia que esconde cada nueva historia del director neoyorkino, han ido cambiando, amoldándose al contexto político-social del momento.

De este modo, el héroe que salva a la rubia en su primera película era negro porque en aquel momento, el año 1968, no estaba bien visto que un afroamericano fuera el protagonista de nada. La denuncia de hoy en día hay que escupirla hacia arriba, así que, en esta ocasión nos vamos a encontrar ante una dura crítica a la sociedad actual, en la que unos elegantes vampiros copan las altas esferas y los puestos influyentes de la política, mientras se alimentan de la sangre de los humanos. Pero no nos adelantemos, que esto es una de zombis.

Tercer Acto

La acción se desarrolla en una Nueva York post-apocalíptica, una vez ya se ha controlado el brote Z y medio planeta ha quedado destrozado. En Manhattan todo ha vuelto a la “normalidad”, la coexistencia entre humanos y zombis es un hecho y el día a día se resume en unos sobreviviéndose a los otros. Por desgracia, una de las cualidades del ser humano es aprovecharse de todo el que se deje y, en este caso, les ha tocado a nuestros amigos los muertos. Para divertimento de esta nueva socieda-Z se ha construido un Circo Romano en pleno Central Park (sí, sí, un Circo) donde Paul Barnum busca y entrena zombis para que el público disfrute con peleas controladas. Se verá obligado a trabajar con la doctora Penny Jones, que asegura que existen zombis menos agresivos a los que se les pueden enseñar trabajos concretos y no tratar de domesticarlos haciéndolos más violentos aún. No tardan en encontrar a Xavier, una agente de los S.W.A.T zombi (los Z.W.A.T.) que acabará demostrando que la coexistencia absoluta se puede lograr, dejando al aire las vergüenzas del ruin y rastrero ser humano, que, con la que está cayendo, todavía es capaz de extorsionar, asesinar, secuestrar niños sin familia y malversar. Y aquí es donde entra la tercera especie en juego: los vampiros. Depredadores milenarios, comandados por el alcalde Chandrake, cuya mayor virtud es conspirar en las sombras, cerrar tratos de favor en oscuros callejones y deshacerse de todo el que se interponga en su camino para hincarle el diente a la Gran Manzana Podrida.

¡Circus, Circus!

Una nueva vuelta de tuerca en la escala evolutiva, en cuanto al concepto de zombi que había hasta el momento se refiere. En El Imperio de los Muertos Romero plantea un nuevo zombi que no sólo realiza actos repetitivos que se quedan anclados en su memoria, sino que los dota de un atisbo de inteligencia que los lleva a  agruparse, buscar sitios seguros para que no los vuelvan a matar y pulular por las calles en busca de más cerebros que comer. Pero no pulular sin rumbo, estos saben volver “a casa”. Lo que antes se cernía como una amenaza ahora se presenta como víctima. Y mientras nosotros nos matamos los unos a los otros porque nos creemos superiores, los chupasangres manejan el cotarro. La vida misma.

Así que a los que se pensaban que estábamos ante una nueva pero trillada historia de zombis, permitidme deciros que estáis equivocados. Esto no es sólo una de zombis. Es una novela sobre el imperio capitalista, en la que el corrupto y el indecente se mantienen en la cúspide del poder, riéndose de todos desde su púlpito, chupando hasta la última gota de sangre ajena aunque se haya desencadenado el mismísimo apocalipsis. Una reflexión sobre la diferencia entre estratos sociales y una ruda denuncia a los tiempos que corren, donde la metáfora se convierte en definición gráfica gracias a tres dibujantes que han estado a la altura de este proyecto en forma de epopeya zombi, uno para cada uno de los actos en que se divide la obra.

Alex Maleev, ya conocido en la Casa por su Marvel Knights: Daredevil, es el encargado del primer acto. Dalibor Talajic, quien dibuja en exclusiva para Marvel desde 2005, el del segundo. Ambos mantienen una línea similar y consiguen que los zombis sean un amasijo de carne más que loable. Pero el que, en mi opinión, destaca en esta trilogía de la muerte es Andrea Mutti, a quien se le nota que disfruta con el género. Sin perder las pautas de trazo (y color, gracias a Rain Beredo, quien sustitutó al genial Matt Hollingsworth tras la marcha de Maleev), aunque con unas facciones un poco más personales, Mutti hace del tercer tomo un alarde de experiencia cosechado en el mercado del terror francés e italiano, aunque ya ha hecho sus pinitos en las Dos Grandes (The Executor en DC y Iron Man en Marvel). Tres autores que han sabido dar tanta vida a esta historia que, tanto Marvel como el mismo Romero que, por supuesto, se encargará del guión (a papá le van a enseñar a hacer hijos), anunciaron en Mayo de 2015 que dará el salto a serie de televisión.

Puede que algunos estén un poco hartos de estos seres infrahumanos ocupando películas, algunas más infames que otras, libros, cómics y, a la vista está, series. Lo entiendo, pero los zombis asedian así, poco a poco, en silencio, ocupándolo todo como la plaga que son. Como Marvel… Esto no es otra historia de zombis, esto es el mundo bajo el prisma de uno de los mejores y más grandes maestros que ha parido el terror y padrino indiscutible del género zombi. ¡Y con prólogo de Stan Lee! No sé qué más necesitáis para pasar el rato.

¡Nos vemos en la Zona!

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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