CAPITÁN HARLOCK, de Leiji Matsumoto

 


Título original:

Uchū Kaizoku Captain Herlock (宇宙海賊キャプテンハーロック) Ed. Integral 2 Vols.
Editorial: Akita Shoten
Género: Shonen, Ciencia Ficción
Mangaka: Leiji Matsumoto
Publicación Japón: Enero 1977 – Enero 1979
Public. España: Septiembre 2016(Norma)
Valoración: Old but gold/10

 

 

La ciencia ficción no es un terreno desconocido dentro del manga. De hecho, el mismísimo Dios del manga, Osamu Tezuka, es un pionero de este género con obras tan destacadas como Astro Boy o Black Jack. Tampoco olvidemos la gran afición que hay por los mechas en el país nipón, desde Mazinger Z a Evangelion hay una variedad enorme de series centradas en estos carismáticos robots gigantes. Pero, si hablamos del subgénero de la space opera, es inevitable hablar de la obra de Leiji Matsumoto y de la que es sin lugar a dudas su creación más popular…

Capitán Harlock
de Leiji Matsumoto

Año 2977. A pesar de los increíbles avances tecnológicos que ha desarrollado la humanidad, los habitantes de la Tierra se han se han convertido en seres totalmente apáticos, con nula iniciativa y absurdamente despreocupados. Por estas razones, nuestra especie se ha convertido en el objetivo perfecto para las terroríficas Mazon, una especie de mujeres vegetales cuyo origen data de los inicios de la galaxia. Por suerte, el intrépido a la par que temerario, Capitán Harlock junto con su tripulación a bordo de la nave Arcadia, aun despreciando en lo que se ha convertido la sociedad humana, luchará por el planeta Tierra para defenderlo de esta amenaza.

A pesar de ser este su manga más reconocido (sobre todo en occidente), la obra de Leiji Matsumoto no se limita ni de lejos a las aventuras de nuestro protagonista. Con la precoz edad de 15 años, Akira, nombre real del autor, ya inicia sus andanzas por el mundo del manga con Mitsubachi no Bôken para centrarse posteriormente en comedias románticas pero tanteando diversos géneros como el bélico con Zero Pilot y el western con Gun Frontier. Sería en la década de los 70 cuando el autor se consagraría como uno de los principales mangakas de ciencia ficción con Uchû Senkan Yamato, Ginga Tetsudô 999, Senen Jôo, Queen Emeraldas y la obra que nos ocupa, Capitán Harlock. Con estos mangas Matsumoto crearía un universo (nunca mejor dicho) en que serian habituales los crossovers entre sus personajes que, pese a no ser estrictamente un mundo compartido, representan los mismos ideales que en sus series originales dando una mayor profundidad al conjunto.

Nunca me cansaré de repetirlo: el diseño de la Arcadia me tiene enamorado

Pero aquí estamos para hablar del capitán de la Arcadia, de su tripulación y de cómo ha envejecido tras pasar casi 40 años de su creación. Y lo ha hecho bien. Partiendo de una trama general bastante vaga, descubrir y detener los planes de las Mazon, el grupo protagonista va realizando pequeñas misiones concretas reuniendo más información sobre sus enemigos. Esto hace que la historia se resuma en ir arriba y abajo a lo largo y ancho de la galaxia cumpliendo misiones que no parecen tener gran importancia. Vamos, lo que a primera vista parece un tostón. Sin embargo, Matsumoto consigue enganchar al lector mediante unos entornos fascinantes, con un diseño tanto de estructuras como de naves que aguanta el tipo tras tanto tiempo.

En cuanto a los personajes que forman parte de la tripulación, desgraciadamente poco hay que decir. La historia se centra sobremanera en la figura de Harlock, dotándole de una aura de misterio con la que resulta muy difícil no sentirse atraído por su presencia. Y es justamente esto lo que le hace flaco favor al resto de personajes, relegándoles a una posición secundaria en que hacen poco más que apoyar a su líder o meterse en problemas para que éste pueda lucirse salvándoles. De hecho, Tadashi Daiba, el tripulante más reciente de la Arcadia y con el que se identifica el lector para descubrir las maravillas del espacio exterior, poco aporta tras su presentación y las primeras misiones, acabando por convertirse en un comodín al que recurre el autor a la hora de explicar algo nuevo. Pero la peor parte se la lleva Yuki, una de las pocas mujeres en la nave (siendo las otras dos Mime, la extraterrestre vieja amiga del capitán y que se alimenta de alcohol, y la anciana cocinera) y la tercera al mando… que acaba siendo apartada de todas las misiones e incluso se pone en peligro para que el nuevo recluta la salve y aumente su autoconfianza.

Ser mujer en un manga: deporte de riesgo.

Tal como se ha dicho antes, el dibujo de Matsumoto ha envejecido muy bien: tanto el interior como el exterior de la Arcadia están muy detallados, los escenarios son una delicia y los cuerpos y radiaciones cósmicas con las que se topan la tripulación son un deleite para los ojos. Sin embargo, no se puede decir lo mismo del diseño de los personajes. Sí, tanto Harlock como el resto de personajes más importantes están bien trabajados pero la mayor parte de la tripulación así como el resto de personajes extra están dibujados de una forma demasiado caricaturizada, lo que crea un contraste para distinguir a los personajes que son importantes y los que no que no hace ningún bien a un manga que ya polariza la atención hacia el capitán de la nave.

En conjunto, la obra estrella de Leiji Matsumoto, es mayor que la suma de sus partes y la importancia que ha tenido dentro del género de la ciencia ficción está fuera de toda duda. Es una aventura redonda desgraciadamente cercenada por voluntad de su creador que, pese haber seguido la historia en el igualmente archiconocido anime, siempre supondrá una espina clavada en el corazón de los lectores y amantes de esta odisea espacial.

Capitán Harlock es una obra que trata sobre la libertad, la capacidad de ir más allá frente a la autocomplacencia de los que se quedan en la Tierra sin ganas de superar nuevos desafíos y la búsqueda de un significado para la existencia humana más allá de las estrellas. Es una obra indispensable para todo aquel interesado en material clásico de manga y más aun para los amantes de la ciencia ficción.

¡Nos vemos en la Zona!

Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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