CAPITÁN AMÉRICA, de Mark Waid y Ron Garney


Título Original:
Captain America: Operation Rebirth 
TPB

Sello: Marvel Comics
Guionista: Mark Waid
Artistas: Ron Garney, Pino Rinaldi
Entintadores: Mike Sellers, Denis Rodier, Mike Manley, et al.

Colorista: John Kalisz
Contenido: Captain America #444454 (Oct. 1995 – Ago. 1996)
Publicación USA: Julio 2008
Publicación España: Jun. – Ago. 2009 (Panini)
Valoración: Barras y Estrellas /10

 

Aprovechando el retorno (por tercera vez) de Mark Waid a la cabecera del Capitán América vamos a hablar de su “primera vez” con el personaje junto a Ron Garney allá por 1995. Uno de los cómics Marvel que siempre suelen salir a relucir en las conversaciones sobre buenas historias de superhéroes de los años noventa pese a tratarse de una etapa manifiestamente breve, del número 444 al 454. ¿Es una fama merecida? Vamos a verlo.

CAPITÁN AMÉRICA: OPERACIÓN RETORNO
de Mark Waid y Ron Garney

EL FIN DE UNA ERA

Eso es con lo que se encontró el nuevo equipo creativo encargado del Capitán América. Y es que Waid sucedía al mítico Mark Gruenwald, que finalizaba una etapa de nada menos que 136 números, iniciada en 1985 y que finalizaba en 1995. Gruenwald es una figura determinante en la Marvel de los ’80-’90, tanto por su trabajo como editor como por el de guionista. Su Escuadrón Supremo se señala muchas veces como precursor temático de Watchmen y, dentro de la serie del adalid de la libertad, su saga del Capitán es uno de los grandes clásicos del personaje.

Pese a esto, sus últimos años al frente del Capi no estaban recibiendo (ni han recibido) el reconocimiento que merecen. Por un lado, la influencia de la época se hizo patente en el dibujo, con artistas muchas veces competentes, pero muy influenciados por los excesos del momento. Por el otro, en su larga etapa, Gruenwald no siempre daba con la tecla adecuada para la historia. Sirva como ejemplo, en opinión del que escribe estas líneas, su desafortunado tratamiento del Barón Zemo en su última etapa al frente del personaje.

Me lo agradecen con un christmas

Hay que reconocerle al autor americano el valor a la hora de plantear su saga final al frente del personaje, una historia mucho mejor de lo que el dibujo de Dave Hoover muchas veces deja ver y de la que quizá hablemos en el futuro. En su último número el guionista dejaba a un Capitán América mermado por el mismo suero de supersoldado que le había dado sus poderes y que acababa retirándose a sus aposentos a esperar la muerte. Y así, con la trama abierta y sin conocer el destino final de nuestro héroe debutaba el nuevo equipo creativo formado por Mark Waid y Ron Garney.

LOS NUEVOS ABANDERADOS

Hablemos de Mark Waid: Waid es uno de los guionistas más importantes e influyentes del cómic americano, ha trabajado para prácticamente todas las editoriales USA de su tiempo y ha escrito prácticamente todo tipo de cómics, con una carrera que arranca a mediados de los ’80 y llega a nuestros días. Además con una más que importante cantidad obras a sus espaldas que han marcado el medio de una manera u otra, como pueden ser Kingdom Come o su más reciente Daredevil, por poner dos ejemplos.

Pero en 1995… Waid ya era un guionista a tener en cuenta. El escritor estaba en medio de uno de sus trabajos más recordados, su larga etapa en Flash, otro de esos “reconocidos cómics buenos” de los ’90, donde recuperó y reivindicó elementos de la edad de plata frente a la imperante moda de dientes apretados. También había escrito, junto a Bryan Augustyn, uno de los Elseworlds más populares de la época, el Gotham by Gaslight, donde un Batman de la Era Victoriana se enfrentaba a Jack El Destripador.

Todo esto no se les había pasado por alto a Ralph Macchio y el propio Mark Gruenwald, que no tardaron en ficharlo en lo que se intuye como una de las primeras reacciones por salvar Marvel de la mediocridad en la que se estaba sumiendo tras la fuga de “talentos” a Image.

El caso de Ron Garney es curioso, puesto que, pese a tratarse de reconocido artista de notable solvencia, su carrera parece que no ha acabado de despegar en ningún momento, al menos no tal y cómo parecía que iba a ser tras la etapa que nos ocupa. Pero volviendo a mediados de los noventa, el actual dibujante de Daredevil por aquel entonces, tras haber realizado los típicos fill-ins y colaboraciones breves, venía de realizar una etapa en el Motorista Fantasma donde, pese a ser espectacular, parecía escapar a los manierismos de la generación Image.

Y así, el equipo creativo reunido y con la bendición del guionista anterior se pone manos a la obra y arranca una etapa que contará con apenas dos historias.

EL HOMBRE SIN PATRIA SE ENFRENTA AL IV REICH

No lloréis todavía…

El nuevo equipo creativo coge el toro con los cuernos en su primera saga, Waid parte de la difícil situación en la que ha dejado Gruenwald al personaje y la integra en su historia. En estos números (#444-448) Waid no solo plasma su visión del personaje sino que presentará a los elementos más clásicos del personaje, así como alguno de sus villanos y secundarios más icónicos en una historia de acción desenfrenada.

Y he aquí uno de los puntos fuertes del equipo creativo, apoyado por la narrativa clara, pero espectacular de Garney, las historias de Waid se caracterizan por no dar un momento de respiro al lector y recrearse en la acción. Ya en su momento hubo lectores que comentaron que sus historias se “alargaban” en un claro precedente del cambio de narrativa que se vivirá a finales de la década y, sobre todo, principios de los 2000.

Para Waid, el Capi es Superman.

El guionista deja de lado cualquier tipo de comentario social y político, así como cualquier atisbo de conflicto moral en el protagonista, abandonando así la visión del guionista anterior, para centrarse en la acción. Para Waid el Capitán América es el superhéroe definitivo que jamás duda a la hora de enfrentarse al mal.

Pero no hay que pensar que Waid nos da acción descerebrada sin más, el escritor hilvana unas historias que, en mayor o menor medida, giran en torno a la idiosincrasia del personaje. En esta primera historia sin ir más lejos el Capi se enfrentará a la razón de su creación.

Tras un número de crossover (estamos en los ’90) con las series de la línea Vengadores arranca el segundo y último arco argumental de esta etapa, que se extenderá del #450 al #453, de nuevo, prima la acción en una historia fuertemente enraizada en las características del Capi, en este caso, simbolismo patriótico del personaje. Se trata de todo un tour de force contrarreloj a través de América y Europa donde el Capi deberá alejarse de su habitual estatus de icono para poder salvar a su país y, de paso, a sí mismo.

Un factor determinante que ayuda a disfrutar del ritmo vertiginoso de toda esta etapa es la recuperación de cierto secundario mítico del personaje que llevaba décadas desaparecido (“nunca me creí su muerte”, comentaba Waid) y su interacción con el protagonista. Es con este personaje con el que el guionista se permitirá jugar la carta del desarrollo psicológico, al presentarlo notablemente cambiado con respecto a su última aparición y haciéndolo funcionar como contrapunto cínico al idealismo del Capi. De hecho, el último número de la etapa de Waid, el #454, estará dedicado a este personaje.

Sin traje no es lo mismo.

Pero no todo fueron luces, el nuevo planteamiento del personaje promovido por Mark Waid supuso un abrupto cambio con respecto a todo lo establecido durante la larga etapa anterior, todos los secundarios, intereses románticos, subramas y planteamientos en torno al personaje que había establecido Mark Gruenwald durante los 10 años anteriores se olvidaron sin explicaciones, para disgusto de los aficionados de largo recorrido. Waid se justificaría diciendo que planeaba retomar estos elementos en el futuro pero que, simplemente, no tuvo tiempo.

El cambio de equipo creativo en la serie fue efectivo, las criticas eran positivas y el boca a boca estaba funcionando haciendo que las ventas de la serie aumentaran, tanto el dibujante como el guionista estaban encantados y entonces…llegó Heroes Reborn.

LA REVOLUCIÓN ABORTADA

Ahora ya sí podéis llorar por él.

Como ya hemos comentado Heroes Reborn fue un movimiento que se fraguó en los altas instancias de Marvel y cuyos promotores fueron personajes con nula idea del mundo editorial que actuaron a espaldas de sus editores. Así que Mark Waid y Ron Garney se encontraron con que, lo que ellos pensaban iba a ser una larga etapa al frente del personaje se quedó en apenas dos historias, ninguno de los implicados estaba especialmente contento con la editorial, ni autores, ni editores, ni un importante sector del público, que contemplaba horrorizado las imágenes promocionales del que iba a ser el sucesor de la pareja: Rob Liefeld.

Tras ser despedido del Capi, Mark Waid continuó trabajando brevemente en la franquicia mutante, la cual abandonaría al poco tiempo por desavenencias creativas graves con Scott Lobdell, tras lo que abandonaría Marvel y se centraría en DC. Ron Garney pasaría a encargarse del dibujo de Estela Plateada junto a J.M. DeMatteis, plasmando en su primer número una estatua del Capi hecha trizas que venía a mostrar su estado de ánimo con respecto a su salida de la serie.

El paso de Liefeld en el Capi fue poco más o menos lo que todo el mundo se esperaba, lo que no hizo sino acrecentar la reivindicación del público de la abortada etapa anterior, haciéndola ganar una popularidad inusitada. Tanto es así que, al finalizar Heroes Reborn, Bob Harras volvió a reunir a Mark Waid y Ron Garney para el relanzamiento del personaje en Heroes Return en un movimiento nunca visto antes, ni después, en la editorial. Pero eso ya es una historia para otro artículo.

¡Nos vemos en la Zona!

David Mas

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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2 Respuestas

  1. Juan miguel dice:

    Excelente reseña, ojala continúes con la segunda parte.

  2. Iron dice:

    Por ahí van los tiros. ¡Gracias por el comentario1.

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