CAPITÁN AMÉRICA, de Mark Waid, Ron Garney y Andy Kubert



Título Original
:

Captain America, vol.3 #1-23.
Captain America: Sentinel of Liberty #1-12

Sello: Marvel Cómics
Guionista: Mark Waid
Artista: Ron Garney, Andy Kubert y otros
Colorista: Gregory Wright, Christie Scheele y otros
Publicación USA: Ene. 1998 – Nov. 1999
Public. España: Oct. 1998 – Ago. 2000
Valoración: Alguna barra y estrella menos /10

 


Aprovechando el retorno (por tercera vez) de Mark Waid al Capitán América y por aclamación popular, vamos a hablar de su primer retorno al personaje junto a Ron Garney allá por 1998. Un regreso producido por pura aclamación popular de los lectores y que, sin embargo, no parece tener el empaque de su primera estancia al frente del Capitán América, de la que también hablamos aquí. ¿Por qué? Vamos a tratar de averiguarlo.

CAPITÁN AMÉRICA
de Mark Waid, Ron Garney y Andy Kubert

UNA NUEVA ERA

Es la que inauguraba en 1998 la flamante nueva serie del Capitán América. La serie original había sido cancelada en 1996 para que el personaje, junto a otros tantos supehéroes, desapareciera del universo Marvel y pasara a formar parte de Heroes Reborn, reboot de algunos personajes del universo Marvel orquestado por Jim Lee y Rob Liefeld. Como ya comentamos en su día el experimento no acabó de funcionar como las altas instancias esperaban y marcó un punto de inflexión en los planteamientos editoriales de Marvel. Por una parte supuso el abandono definitivo del “modelo Image” de dibujantes hots y ventas millonarias. Por la otra, el reinicio de los personajes en el universo “Liefeldesco” trajo consigo una reivindicación de la continuidad, con sus personajes clásicos y sus décadas de historias.

Todo esta reivindicación quedó claramente reflejada en Heroes Return, el logo bajo el que volvieron las series de los personajes perdidos y cuyos equipos creativos parecían buscar recuperar el espíritu clásico de la editorial y alejarse de los excesos noventeros, cada vez más denostados.  Un claro ejemplo de esto son Los Vengadores de Kurt Busiek y George Perez, que aúnan al máximo representante del “neoclasicismo marveliano” y a uno de los dibujantes clásicos de los Vengadores más recordados.

Y dentro de este espíritu se enmarca el retorno de Mark Waid y Ron Garney al Capitán América. Las buenas reacciones a su primera etapa, unidas a su abrupto fin y rematadas por su hipertrofiado sucesor habían convertido a la pareja artística como los únicos capaces de  devolver al personaje a la grandeza tras el paso de Rob Liefeld. Pocas veces se ha visto desde Marvel un movimiento similar, devolviendo el equipo artístico al completo al título, colorista, editor y rotulista incluidos.

Pero la situación de los autores en este nuevo volumen había cambiado con respecto a la etapa original, sobre todo en el caso del guionista. Si bien Ron Garney había ganado gran notoriedad tras su primera etapa por el Capitán AméricaMark Waid se había convertido en uno de los guionistas más importantes y celebrados del panorama USA en aquel momento. Su trabajo en el Capitán América, su larga etapa en Flash y, sobre todo, su Kingdom Come junto a Alex Ross, le habían convertido, junto a Busiek, en representante de esos autores que reivindicaban el regreso del superhéroe clásico y su historia frente a los excesos noventeros.

Y así, el Capitán América se relanzaba con el equipo creativo que había sido despedido como si lo sucedido durante Heroes Reborn hubiera sido un sueño, o “una pesadilla en el caso del Capi” en palabras de Waid.

EL PRECIO DE LA FAMA

La nueva serie del Capitán America arranca con Waid y Garney narrándonos el regreso de un confuso Steve Rogers al Universo Marvel, vía Japón tras Heroes Reborn, en un número en el que la pareja artística aprovechará para mostrar como la leyenda del Capi ha ido creciendo durante el tiempo que ha sido dado por muerto, lo que será la base de su primera historia. Desde el principio queda claro que el equipo creativo piensa mantener los elementos que hicieron popular su primera etapa y nos brindan historias de acción vertiginosas protagonizadas por un Capi que jamás duda a la hora de enfrentarse al mal. No obstante, en lo que podríamos plantear como el primer arco de la serie, que abarca hasta el número #7, comenzaremos a ver incorporaciones a estos elementos que caracterizaban la primera etapa de Waid al frente del personaje. 

Esta vez si que tratará de introducir cierto conflicto moral y político en el Capi, principalmente a través del efecto que su renovada fama ha tenido en la población y el uso que se puede dar de ésta. Otro punto de interés es que Waid comienza a establecer desde el principio varias subtramas que irán desarrollándose a través de su etapa, una relacionada con la pérdida de uno de los elementos más icónicos del Capitán América. Para este primer arco, el guionista juega con algunos villanos tradicionales del Capi a la vez que los une a otros más inesperados y hace interactuar al protagonista con sus viejos amigos del Universo Marvel como pueden ser Thor u Ojo de Halcón en una historia que guarda ciertas similitudes con el último gran crossover marveliano de 2017. Garney por su parte hará gala de su trazo claro y espectacular, sin embargo desaparecerá a la altura del número #5, siendo sustituido por Dale Eaglesham hasta el debut en medio del número #7, a tiempo de cerrar la historia, del que será su sustituto: Andy Kubert.

¿Que pasó con Ron Garney?, para disgusto del dibujante Marvel tomó la decisión de trasladarlo de la serie principal para lanzar, junto a Mark Waid, Capitán America: Centinela de la Libertad. Una segunda serie regular del personaje, al margen de la actualidad, que contaba historias del personaje basadas en diferentes períodos de su historia.

CENTINELA DE LA LIBERTAD

Durante los ’90 Marvel intentó reproducir el éxito de la competencia con la serie Dark Knight Legends, lanzando series de sus personajes con historias situadas en diferentes períodos temporales como Rampaging Hulk o este Centinela de la Libertad que nos ocupa. Ninguna de ellas duró demasiado, la segunda serie del Capi duró un año y de sus 12 números Waid se encargaría de 10 y apenas 6 junto a Ron Garney.

El guionista empezaba con fuerza e iniciaba la serie, con una historia que arranca, no en el pasado, sino en el futuro, en un punto avanzado de lo que el guionista consideraba que iba a ser su etapa con el personaje, así vemos al Capi mencionar personajes y situaciones que todavía no conocíamos y un director de SHIELD bastante inverosímil por aquel entonces. No obstante, Waid retuerce la narrativa y el grueso del cómic se centra en una historia de los tiempos en los que formaba pareja sentimental con la Agente 13.

De ahí Waid y Garney inician la que probablemente sea su mejor colaboración de esta segunda etapa al frente del abanderado: Descenso a la Locura, que abarca los números #2-4 y está protagonizada por los Invasores en plena Segunda Guerra Mundial. El equipo creativo nos muestra un joven e inexperto Capitán América al frente de un volátil grupo anti-nazi formado por una Antorcha Humana original que todavía está aprendiendo a ser humana y un Namor tan intratable como siempre. El grupo se verá involucrado en los planes de expansión submarina del Tercer Reich, para lo que cuentan con una sorprendente aliada.

Los números #5 y #6 estarán compuestos por dos historias de 12 páginas cada una imitando el modelo de Tales to Astonish, la cabecera de la edad de plata en la que el Capi compartió protagonismo con Iron Man. Como guiño a esto, el vengador dorado co-protagoniza la sección de estos cómics realizada por los habituales Waid y Garney. En este caso nos llevan a los días inmediatamente posteriores al despertar del Capi, tras pasarse décadas congelado, con el duro período de adaptación de nuestro héroe, al mismo tiempo que Tony Stark duda de que pueda sobreponerse a la situación y ser un miembro útil para los Vengadores. Esta historia será la despedida de Ron Garney, que deja la serie sin hacer demasiado ruido. El dibujante no estaba demasiado contento por el trato recibido por Marvel, que lo había tenido cambiando continuamente de serie, sin darle posibilidad de tener una estabilidad artística que consideraba necesaria para su evolución. El traslado de la serie regular del Capitán América en favor del más popular Andy Kubert fue la gota que colmó el vaso y el dibujante decidió alejarse de Waid y del Capitán América. La otra historia comprendida en los números #5 y #6 está escrita por nada menos que Brian K. Vaughan sobre un argumento de Waid y que tiene al Capi en un caso de suplantación de identidad. Dibuja Doug Braithwaite.

Tras un fill-in a cargo de Roger Stern y Ron Frenz protagonizado por un antepasado de Rogers, vuelve Waid en los números #8 y #9, esta vez con Cully Hammer a los lápices, para llevarnos a los años en los que el centinela de la libertad formaba equipo con El Halcón en una época de fuertes tensiones sociales. Aquí el guionista aprovecha para plasmar el surgimiento de un grupo supremacista que usa al Capitán América como símbolo e, incluso, se adelantará a la hora de mostrar situaciones en las que Sam Wilson se ha visto envuelto en los últimos años.

El 10 será un fill-in humorístico a cargo de James Felder y Steve Mannion y el #11 de nuevo con Waid, esta vez junto a Walter McDaniel y Anthony Williams, narrando un encuentro de Steve Rogers con Johnny Storm en el que este último aprovecha para contar cierto impactante suceso que tuvo lugar en el #112 de Strange Tales

Finalmente, la serie cierra en el #12 con una historia donde el Capi nos narra sus años junto a Bucky en la Segunda Guerra Mundial. Mark Waid, con el limitado dibujo Doug Braithwaite realiza probablemente la mejor historia de toda la serie, mostrando las motivaciones del fallecido compañero del Capi desde un punto de vista nostálgico a la vez que emotivo.

En términos generales podemos decir que, pese a su brevedad, Centinela de la Libertad fue una buena serie. Waid se las apañó para saber ser siempre respetuoso con los diferentes períodos temporales en los que trabajaba mostrando detalles de continuidad a la hora de mostrar situaciones o personajes, como puede ser Steve Rogers siendo policía en su época junto al Halcón, o los momentos humorísticos con el Sargento Duffy como soldado en la Segunda Guerra Mundial y los dibujantes fueron desde lo correcto a lo excelente, al margen de cierto número de relleno. Pero la marcha de Waid propició el final de una serie cuyas ventas no estaban llegando a los números que buscaba la editorial.

LA PESADILLA AMERICANA Y EL REGRESO DEL MAL

Tras este “pequeño” paréntesis volvemos a la serie regular de Capitan America, ahora ya con su nuevo equipo creativo formado por Mark Waid y Andy Kubert plenamente establecido. Andy Kubert es hijo del mítico dibujante Joe Kubert y hermano del también dibujante Adam Kubert. Inició su carrera como dibujante a principios de los ’90 y hacia 1992 la fuga de talentos a Image propició que se convirtiera en dibujante regular de X-Men. A partir de ahí el pequeño de los Kubert se convirtió en uno de los dibujantes más reconocidos y cotizados de la industria estadounidense, siendo ese tipo de autor reservado para los proyectos “importantes” y muy promocionados. En 1998 Kubert ya era uno de los dibujantes más valorados y seguidos por el público con un estilo más espectacular y vistoso que el de Garney, además, había trabajado previamente junto al guionista en la serie de Ka-Zar, proyecto “de consolación” de Waid después de que le cancelaran Capitán América el 1997.

El #8 es el primer número completo de Kubert como dibujante, y forma parte del crossover Vive como un Kree o Muere, pequeño cruce de 4 partes (la gente ya empezaba a estar bastante quemada) que gira en torno a los tejemanejes de la Inteligencia Suprema para recuperar la gloria del Imperio Kree y donde empiezan a plantarse las semillas del siguiente arco argumental, que llevará la serie hasta el número #12. Pesadilla Americana mantiene las características de esta segunda etapa de Waid: acción desenfrenada, cierto mensaje político, historias basadas en la idiosincrasia del personaje, villanos clásicos del Universo Marvel pero inesperados, a lo que se añade el retorno de cierto personaje capital en la etapa anterior, cuyo regreso coincide con un intento de Waid de desarrollar más la faceta personal de Steve Rogers, otro de los grandes puntos pendientes de su primera etapa. 

Tras un número de transición, donde el guionista vuelve a profundizar en el simbolismo político del centinela de la libertad, llega el número #14, que marcará el principio del fin de esta segunda etapa de Mark Waid al frente del abanderado. El cómic está íntegramente protagonizado por Cráneo Rojo, en una historia a base de splash pages que viene a ser un viaje a la retorcida mente del villano nazi. El equipo creativo, consciente de las reticencias que una historia de este tipo puede despertar en la conservadora Marvel de la época, se asegura, por activa y por pasiva, de que la historia esté totalmente aprobada y lista para publicar sin ningún tipo de contratiempo. Pero, a última hora, avisan a Waid de que los mismos que le habían dado el visto bueno habían cambiado de opinión en el último momento y modificado su historia, llegando incluso a eliminar páginas. Waid pide que se le quite de los títulos de crédito, pero aún así su nombre aparece en la portada.

Y ahí no acaban las sorpresas desagradables para el guionista, su última gran historia que arranca en el mentado número #14 y concluye en el #19 está centrada en el enfrentamiento entre el Capitán América y Cráneo Rojo, con otros personajes capitales del Universo Marvel entrando en escena. Waid plantea una trama que tiene sus raíces en su primera historia con el personaje y que lleva preparando desde el número #1 del actual volumen. Uno de los personajes implicados en la saga es un importante villano del Universo Marvel que forma parte de una larga subtrama destinada a concluir con esta historia. Sin embargo, de repente, la editorial informa a Waid de que otro guionista va a usar al personaje y que, pese a que lo hayamos visto pasearse por la serie, ya no puede usarlo.

Esto provoca que el personaje en cuestión sea alterado, si bien es cierto que el autor logra darle cierta coherencia al cambio, es innegable que este replanteamiento tuvo consecuencias para la que debería haber sido la gran historia de esta etapa y acaba siendo una saga algo confusa, con giros argumentales enrevesados e inverosímiles, además de algún agujero de guión. En palabras de Waid: “Teníamos mucho apoyo, pero al mismo tiempo se nos decía constantemente que no sabíamos lo que estábamos haciendo con el Capitán América, a pesar de que la primera vez nos fue bastante bien.”

Waid dedica sus últimos números al frente de la serie a cerrar subtramas, principalmente las relacionadas con la desaparición de cierto elemento icónico del centinela de la libertad. Para su  último número, el #23, se adentrará en el oscuro mundo de la inmigración ilegal, en otra de esas historias “políticas” que salpican esta segunda etapa. No obstante, en estos números observaremos que, a pesar de una clara intención de cerrar historias, el autor empieza a desarrollar una potencial nueva situación sentimental para Steve Rogers al mismo tiempo que deja abierta una subtrama relacionada con un importante personaje de la serie, lo que nos hace pensar que la salida del guionista de la serie fue bastante abrupta.

Y leyendo las declaraciones de Waid a principios del 2000, tras el despido del que fue Editor en Jefe de Marvel durante esta segunda etapa al frente de la serie, Bob Harras, no nos equivocaríamos demasiado. Al parecer las interferencias editoriales a las que el equipo creativo se vio sometido durante esta etapa eran algo habitual en la Marvel de Harras y el guionista realizó declaraciones bastante sonadas en los foros de la época, lo que le convirtió en persona non grata para Marvel, donde no volvería a trabajar hasta la llegada de Quesada. Siendo esta es la misma razón por la que hace años que no lo vemos en DC.

SEGUNDAS PARTES

Pese a que el guionista continúa y amplia los planteamientos de su etapa original al frente del personaje, este regreso de Waid y Garney al vengador de las barras y estrellas carece del estatus que tiene su etapa de mediados de los ’90. Veamos algunas de las razones que pueden haber provocado esto.

¡Aquel #444!

Para empezar, el panorama del cómic americano a finales de los ’90 tenía poco que ver con el que había visto la publicación de aquellos Captain America #444-454, si el trabajo de Waid y Garney había destacado dentro de una Marvel que estaba publicando la Infame Encrucijada en los Vengadores, esta segunda etapa se estaba publicando al mismo tiempo que los Vengadores de Busiek y Perez. No estamos estableciendo comparaciones de qué serie era mejor, simplemente que la calidad media de las series de la Casa de las Ideas hacia el 1998 había mejorado con respecto a los oscuros años 90, lo que influye en el impacto de la serie entre el público.

Otro factor determinante es la duración y dispersión de esta etapa, frente a la más compacta etapa original de 11 números, ésta consta de 33 distribuidos en dos series con los, muchas veces inevitables, altibajos de calidad, por no hablar de un baile de dibujantes que le resta unidad gráfica a la etapa. Además, Waid opta por alejarse de los villanos típicos del personaje en sus primeras historias lo que puede restar “iconicidad” a sus historias a ojos de cierto sector del público.

Pero lo que de verdad daña la imagen de esta etapa es su final, terriblemente lastrado por las intervenciones editoriales que convierten lo que debería haber sido el punto fuerte de la etapa en un quiero y no puedo. Esta vez Waid no se va en lo más alto, se va después de una saga bastante discreta en la que, además, deja cabos sueltos que cerrará, sin demasiada habilidad, Dan Jurgens.

Por lo tanto, obviando los inconvenientes mentados nos queda una etapa recomendable, con algunos de los mejores trabajos de Waid y Garney (y Kubert) con el personaje y su mundo, que poco o nada tienen que envidiar  a su etapa original.

¡Nos vemos en la Zona!

David Mas

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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2 Respuestas

  1. Juan miguel dice:

    De nuevo una interesante reseña, lastima q no se ahonde ennel plan que tenia pensado mark waid y sus villanos.

  2. Iron dice:

    Es dificil ahondar en los planes originales de Waid sin revelar detalles de la trama.
    Y sé que son cómics con muchos años, pero tampoco quiero quitarle la gracia de la lectura al lector que nolo conozca. Al menos esa es la idea.
    Gracias por el comentario.

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