Camino a SECRET WARS #6: “EL GUANTELETE DEL INFINITO, un drama shakesperiano en seis actos”

Si os quedasteis hasta después de los títulos de créditos de Los Vengadores 2: La era de Ultrón (¿quién no lo hace a estas alturas?) pudisteis deleitaros con la escena extra en la que Thanos, ominoso personaje aparecido ya en varias de las franquicias del Universo Marvel Cinematográfico (MCU), se enguantaba un extraño artefacto.

Para aquellos que no supisteis identificar de inmediato que dicho artefacto es el Guantelete del Infinito (o que os suene vagamente el nombre, pero no tengáis muy claro de qué se trata) va esta reseña, pues todo apunta a que el dichoso guantelete jugará un papel en el macroevento-editorial-veraniego de Marvel: las nuevas Secret Wars, que este miércoles veían debutar una serie homónima a…

EL GUANTELETE DEL INFINITO
de Jim Starlin y VV.AA.

Título original:
The Infinity Gauntlet Omnibus HC
Guionista: Jim Starlin, et al.
Artistas: Ron Lim, George Pérez, et al.
Entintadores: John Beatty, Bruce N. Solotoff, Joe Rubinstein, Tom Christopher, et al.
Coloristas: Tom Vincent, Christie Scheele, Evelyn Stein,
Ian Laughlin, et al.

Contenido: The Thanos Quest #1-2 (Jul.–Ago. 1990), The Infinity Gauntlet #1-6 (Jul.–Dic. 1991), et al.
Publicación USA: Julio 2014
Public. España: Nov. 2008 – Feb. 2009 (Panini)
Valoración: 9/10

 

THANOS
Un villano de los de antes

“Después de todo, yo soy Thanos.”

El Titán Loco vuelve a estar de moda, así que ha llegado la hora de desempolvar uno de esos clásicos que el cómic USA parió a principios de los 90: El Guantelete del Infinito, la serie limitada de seis números concebida por Jim Starlin y que para muchos sigue siendo la cima de la vertiente cósmica del Universo Marvel.

The Thanos Quest #1 (Jul. 1990)

Lo primero que habría que decir es que aún hay quien confunde el cómic que nos ocupa con la historia que le sirvió de prólogo: The Thanos Quest, una serie limitada de dos números en la que se narraba el viaje emprendido por Thanos para reunir las seis Gemas del Infinito, cada una de las cuales permite controlar un aspecto fundamental del universo: tiempo, espacio, mente, alma, realidad y poder. Una vez reunidas y engastadas en el guantelete, éste otorgaba a su portador el poder de subyugar a las diversas entidades cósmicas que rigen el universo, incluso a Eternidad, la más poderosa de todas ellas.

El Guantelete del Infinito narra los acontecimientos inmediatamente posteriores a esta odisea, y nos muestra a Thanos en posesión ya de las seis gemas, en el culmen de su poder, un poder alcanzado con el descabellado fin de cortejar a la Muerte, única entidad merecedora del amor de Thanos el nihilista. Sin embargo, pese a la devoción demostrada por tan poderoso pretendiente, la Muerte continúa castigándolo con su indiferencia, lo que conduce al Titán Loco a un funesto cortejo que alcanza su cénit cuando, desesperado por conmover a su amada, decide hacerle una ofrenda que no podrá ignorar: la vida de la mitad de los seres que habitan el universo, a los que asesina con un simple chasquido de sus dedos enguantados. Esta escena, una de las más sobrecogedoras que se han escrito en la historia de la Casa de las Ideas, sirve para demostrar el poder inconmensurable alcanzado por Thanos al tiempo que desencadena los acontecimientos subsiguientes.

“¡Nadie me negará el puesto que me he ganado en el panteón de los dioses cósmicos!”

La historia, escrita por un Jim Starlin en éxtasis creativo e ilustrada por unos soberbios George Perez y Ron Lim, es uno de los mejores exponentes de un tipo de cómic que ya no se escribe en las editoriales mainstream. Personalmente, Thanos Quest me parece una historia más entretenida que la propia El Guantelete, la cual se desarrolla en torno a una larga escena troncal que recorre los seis números de la colección. En dicha escena, que tiene lugar en el templo erigido por Thanos a su amada en los confines del universo, nuestro protagonista recibe sucesivamente a todos aquellos que pretenden derrocarle para restaurar el equilibrio universal que el titán ha desestabilizado. Desde los héroes supervivientes de la Tierra hasta las principales entidades cósmicas (como Galactus, Orden, Caos o la propia Eternidad), todos hacen acto de presencia sólo para sucumbir ante el poder del nuevo dios.

De este modo, el cómic tiene una estructura dividida en actos más propia de un drama clásico, con un protagonista de perfil shakesperiano que sirve al autor para mostrar las consecuencias de la obsesión desmedida, una poderosa motivación capaz de llevarnos más allá de nuestros límites aparentes, pero que también puede destruir la obra de toda una vida. Creo no exagerar si digo que el personaje de Thanos tiene fuertes reminiscencias de Hamlet, al ser ambos personificaciones de las pasiones más extremas del ser humano, como el amor, el odio, la venganza o la crueldad inconsciente.

“¿También tú me traicionas? Te ofrecí el universo…”

Un cómic de otro tiempo

En estos días, en los que la mayoría de autores y editores están obsesionados por parecer cool, es difícil encontrar cómics como éste, con la vocación de ofrecer un entretenimiento alternativo dentro de la cultura popular. De algún modo, durante los 90 se creó un ecosistema que permitió hacer un tipo distinto de historias; historias en las que sus protagonistas hablaban de forma  solemne y arrebatada, como personajes del Romanticismo, y cuyas aspiraciones  y motivaciones parecían más complejas. Era el momento del sello Vertigo, de The Sandman, de la tradición cósmica de Marvel, de los X-Men de Chris Claremont, del Thor de Walter Simonson o el Adam Warlock y el Thanos de Jim Starlin. Autores con una formación literaria y una vocación que iban más allá de la “molonidad” de Garth Ennis o Mark Millar (con todos mis respetos para ambos, capaces de lo mejor y lo peor… sobre todo el último).

“Todo cuanto deseas ser, eres. Todo cuanto deseas, es. Sólo una palabra te describe… Dios.”

Y aunque ahora estemos embarcados en una suerte de revival del cómic de superhéroes de corte cósmico y metafísico, propiciado sobre todo por la gran labor de Jonathan Hickman al frente de Los Vengadores, y por la aparente intención de Joss Whedon de secundarlo desde el Universo Marvel Cinematográfico, mucho me temo que la era de los cómics de superhéroes con pretensiones literarias han dado paso a aspiraciones más televisivas y cinematográficas.

No quiero decir con esto que El Guantelete del Infinito sea una obra perfecta. Por el contrario, creo que carga con algunos pecados, como un lenguaje excesivamente desfasado, el hecho de que no sea especialmente entretenido, una trama determinista en exceso o algunas situaciones no muy bien resueltas (quizás porque, al fin y al cabo, es un cómic de superhéroes y eso plantea condicionantes ineludibles al autor). Mi impresión tras su relectura es que Jim Starlin imaginó una serie de premisas excepcionales, pero que no brilló tan alto a la hora de plasmarlas sobre el papel. Esto no impide que El Guantelete siga siendo uno de los máximos exponentes de una época en la que Marvel era capaz de plantear en sus páginas algunas de las preguntas universales que quitan el sueño al ser humano.

“Poder. ¡Qué efímero lujo! Difícil de ganar, fácil de perder. Y pensar que creí entenderlo…”

Probablemente, los que más disfruten leyendo a día de hoy El Guantelete del Infinito sean los lectores veteranos, que paladearán con satisfacción el regusto a la Marvel de toda la vida que destila este cómic, un sabor inconfundible 20 años después. Por el contrario, los lectores que no conocieron aquella etapa se encontrarán con un cómic denso y con escasa acción, con personajes que emplean una oratoria un tanto recargada y que se pasan más páginas de la cuenta divagando sobre su poder y sus motivaciones. Aun así, si saben obviar el salto narrativo que se ha producido en estas dos décadas, quizás puedan valorar una obra que, en cuanto a fondo, está muy por encima de todo lo que publican hoy día las grandes editoriales del sector.

Antes de decir adiós, comentar que a día de hoy Panini aún no ha recopilado esta obra en una edición digna, siendo la más reciente la descatolagada versión en 4 tomos, con unos pocos tie-in de preludio. Es más que probable que, entre el debut de la nueva serie homónima de Gerry Duggan y Dustin Weaver, y el estreno de la primera parte de Vengadores: La Guerra del Infinito, veamos una… pero ya está tardando.

¡Nos vemos en la Zona!

Camino a SECRET WARS…

#1: “ÁGUILA FANTASMA: La primera víctima de la guerra es la inocencia
#2: “WEIRDWORLD: De elfos, dragones, hechiceros y la Marvel tolkieniana
#3: WESTERNS MARVEL: De balas, pólvora y cuero crudo
#4: Revisitando PLANETA HULK
#5: Revisitando SPIDER-VERSE

David B. Gil

David es periodista y escritor, parece un tipo serio, pero en realidad lee cómics. Como periodista ha escrito en los suplementos culturales del Grupo PRISA, en la revista Giant Magazine y ha sido articulista para DC Comics en España y Latinoamérica. Como escritor ha ganado un Premio HISLIBRIS de Novela Histórica y ha sido finalista del Premio Fernando Lara (Planeta), ambos con 'El Guerrero a la Sombra del Cerezo', una ficción histórica ambientada en el Japón feudal. Su segunda novela, 'Hijos del Dios Binario', ha sido publicada recientemente por Penguin-Random House.

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6 Respuestas

  1. Jerónimo Thompson dice:

    De acuerdo contigo en que el Guantelete del Infinito tiene una premisa argumental que pedía un desarrollo mejor que el que fue capaz de darle Jim Starlin, y que, efectivamente, Thanos Quest está mejor resuelta y es mucho más entretenida.

    Lo que no te “perdono” es que hayas obviado la etapa de Starlin en Silver Surfer, que es donde se origina toda esta historia (resurrección de Thanos, incorporación a la trama de Adam Warlock, alianza con Mefisto…). Al leer la reseña da la impresión de que primero fue Thanos Quest, después el Guantelete y ya, pero no, que todo esto venía de mucho antes, y de hecho, Thanos Quest ocurre entrelazado con los últimos números de Starlin en Silver Surfer.

    Dicho lo cual, enhorabuena por la reseña y gracias por recordarnos estos cómics, ejemplo de una buena época que prácticamente ya había terminado cuando salieron.

  2. David B. Gil dice:

    Muy buenas, Jerónimo. Pues lo cierto es que no menciono lo de Silver Surfer porque, aunque me sonaba, no he leído los números de Estelita escritos por Starlin, y no quería meter la pata. Recuerdo que el Guantelete lo publicó Forum en varios volúmenes formato prestige de tapa dura, con las mismas páginas que un cómic de grapas, pero no sé si la serie de Estela Plateada se estaba publicando en esos momentos en España.

    • Jerónimo Thompson dice:

      Sí, Fórum publicó antes que esos falsos prestigios del Guantelete ( el papel era el habitual no satinado) la etapa de Starlin en Silver Surfer en Estela Plateada & Quasar números 25 a 27 (grapas de 64 páginas), y a continuación en Silver Surfer números 1 a 12 (grapas de 24 páginas).

      En la recopilación de Panini en Marvel Gold, el primer tomo incluyó los 5 primeros números de Starlin en Silver Surfer, pero sólo esos (el segundo tomo incluyó Thanos Quest y el tercero y cuarto, el Guantelete). Si tienes oportunidad, te recomiendo leer la etapa de Starlin en Silver Surfer completa ;)

  3. Juanan Brundle dice:

    Esperando una edición decente para comprar este TEBEAZO. Pude leer la edición en cuatro tomos de Panini en su día, pero Thanos Quest y Infinity Gauntlet merecen un buen señor tomo (o pareja de tomos) en tapa dura.

  1. 10 Junio, 2015

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  2. 12 Junio, 2015

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