Camino a SECRET WARS #1: “ÁGUILA FANTASMA: La primera víctima de la guerra es la inocencia”

A lo mejor no os habéis enterado porque hablamos de una editorial pequeña, con pocos medios para la publicidad y que además no gusta de anunciar las cosas a bombo y platillo con demasiada antelación, pero os hago saber que a partir de mayo comienza el gran evento veraniego de Marvel. Las Secret Wars, culminación absoluta de las tramas vengadoras de Jonathan Hickman prometen cambiar el universo para siempre y que nada volverá a ser lo mismo… esta vez sí… de verdad… en serio… bueno, venga, vale, me lo creo.

¿Por qué os cuento esto? Porque pretendo realizar un seguimiento semanal del evento, como ya hice el año pasado con Original Sin, y sobreviví. Pero antes, y dada la gran cantidad de miniseries tie-in que va a publicar Marvel durante el evento, referenciando universos alternativos y obras del pasado, reseñaré algunas de las que sean relevantes para entender el origen de dichas miniseries. Me centraré, principalmente, en las menos conocidas de esas obras (no creo que nadie necesite que le recuerden que para leer la miniserie Infinity Gauntlet debería releerse El Guantelete del Infinito) para ayudaros en la preparación del seguimiento, para mí y para vosotros. Hoy me centraré en…

Portada del #1, por Frank Cho

 

WHERE MONSTERS DWELL
Formato: Miniserie de 5 números
Guionista: Garth Ennis
Artista: Russ Braun
Publicación: Mayo 2015

¿De qué irá?: Años 20. Karl Kaufman, ex-piloto de la Gran Guerra, retirado en el Lejano Oriente y ganándose la vida poco honestamente, accede a llevar a una inocente dama inglesa a Singapur. Pero algo los desviará de la ruta y serán arrojados a un mundo repleto de dinosaurios, caníbales y una inusual tribu de amazonas con planes para la joven… que no es lo que parece.


PHANTOM EAGLE:
Inocencia interrumpida

Mickey Malone

El protagonista de esta historia, Karl Kaufman, era más conocido en el mundo del cómic como el Águila Fantasma, un título que han recibido al menos tres personajes distintos. El primero de ellos era Mickey Malone, un adolescente que en la Edad de Oro del cómic americano, en plenos años 40, se embarcó en contra de la voluntad de su sargento en un aeroplano que él mismo había construido, llevado por la determinación de luchar contra las fuerzas del Eje.

Wow Comics #6 (Jul. 1942)

El personaje vio la luz en la revista Wow Comics en julio de 1942, es decir, pocos meses después de que Estados Unidos entrara oficialmente en la II Guerra Mundial (recordemos que el ataque a Pearl Harbor se produjo en diciembre de 1941). La editorial era Fawcett Comics, cuya joya de la corona era el Capitán Marvel, actual Shazam en DC Comics, aunque también dio lugar a otro héroe piloto recientemente recuperado por Dark Horse, el Capitán Midnight. Volviendo al Águila Fantasma, aquel número #6 de Wow Comics no venía firmado, por lo que no se conoce a sus auténticos creadores pero quien lo popularizó fue el artista completo Marc Swayze, co-creador de Mary Marvel. Sí, el buen Capitán tenía toda una familia Marvel, pero es que en aquella época estaba muy de moda lo de los sidekicks y contrapartidas femeninas de los héroes. El propio Águila Fantasma, dentro de esta tendencia, se unió durante la guerra al Escuadrón Fénix, un grupo de pilotos adolescentes (¿?) que luchaba contra los enemigos de los Aliados.

“Quizá el destino del mundo recae en manos jóvenes como las nuestras.”

Ya en la posguerra mundial (la colección alcanzó su número final, #69, en agosto de 1948), el piloto se recicló en aventurero en busca de artefactos míticos y defensor internacional de las aerovías “contra la villanía y la corrupción”. A su vez, vio cómo el interés y, por ende, el número de páginas que ocupaba en la revista decrecía a medida que el fantasma de la guerra se alejaba en el pasado. Así, su última aventura ocupaba apenas 7 de las casi 50 que componían la revista por aquel entonces.

Karl Kaufman (1971)

Veinte años más tarde, y en dirección opuesta a la que seguiría el icono de Fawcett Comics, el Águila Fantasma aterrizaba en Marvel de la mano de guionista Gary Friedrich y del dibujante Herb Trimpe, apenas un debutante por aquel entonces. Sin embargo, del original sólo tomaron el concepto, no así el personaje y su ambientación. En su primera aparición en Marvel Super-Heroes #16, Friedrich y Trimpe crearon a Karl Kaufman (iniciales dobles, tradición de la editorial), piloto de caza en la época directamente anterior a la incorporación de EE.UU. a la I Guerra Mundial en 1917.

Marvel Super-Heroes #16 (Sep. 1968)

Al contrario que el entusiasta Malone, Kaufman se negaba a luchar debido a que sus parientes vivían en la Alemania del Kaiser y temía represalias si se conocía su incorporación al ejército Aliado. Así, esto suponía un claro cambio de enfoque respecto al original, en tanto que las consecuencias de la guerra empezaban a hacerse patentes, muy alejadas de la visión idealizada y naïf de los cómics de los años 40.

Pero una vez más, el contexto nos da la respuesta: este cómic vio la luz en septiembre de 1968, en plena escalada de violencia de la Guerra de Vietnam, un conflicto que duraba ya 13 años y al que aún le quedaban casi 7 más para darse por concluido. De hecho, el propio Herb Trimpe tuvo que unirse a la Fuerza Aérea Estadounidense en 1962 para la instrucción militar, habiendo servido su unidad como apoyo logístico y transporte al Primero de Caballería Aérea en Nam. Fue poco después de su regreso, en 1965, cuando entró a trabajar para Marvel Comics.

“Quizá entonces la humanidad entre en razón…”

Toda esta realización y demolición del romanticismo del hecho bélico, es decir, del paso de la hazaña épica y heroica a la cruda y cruel realidad, quedó mitigada ya desde la portada del propio cómic, que mostraba una imagen superheroica, propia del título de la cabecera pero no del contenido real que se encontrarían los lectores. Es posible que éste fuera el motivo por el que el Águila Fantasma en esta ocasión no gozase de continuidad en una serie regular.

The Incredible Hulk #135 (Ene. 1971)

Sus apariciones posteriores se limitaron a ser una estrella invitada o un breve cameo. Así, encontramos ejemplos tales como Kang el Conquistador enviando a un Hulk descerebrado a 1917 para asegurar la victoria del ejército alemán en The Incredible Hulk #135 (en enero de 1971), encontrándose allí con el ilustre piloto; o formando parte, retcon mediante, del grupo de aviadores de la Primera Guerra Mundial conocido como los Cinco de la Libertad, en The Invaders #7 (en julio de 1976). Otro personaje bajo el manto del Águila Fantasma, bajo el nombre de Lloyd Bloch, aparecería en la Contra-Tierra del universo Marvel como la contrapartida del personaje Moonstone, posteriormente Nefarius, pero sin mayor continuidad. 

Karl Kaufman (2008)


No sería hasta 2008 cuando el guionista irlandés Garth Ennis y el dibujante Howard Chaykin recuperarían al personaje para una miniserie dentro de la línea MAX, protagonizada de nuevo por el piloto de ascendencia alemana, Karl Kaufman, aunque en una versión alternativa, empezando por el color de pelo, para volver a contar su experiencia durante la Gran Guerra. Aquí el desencanto bélico, una constante en Ennis, nos lo proporciona el propio título:
War is Hell: The First Flight of the Phantom Eagle.

Es en este punto en el que deberíamos detenernos a la hora de acercarnos a la miniserie Secret Wars: Where Monsters Dwell que ha motivado esta entrada, ya que no sólo hablamos de que la va a protagonizar el piloto Karl Kaufman, sino que su guionista será el propio Garth Ennis, por lo que la miniserie junto a Chaykin debería ser tomada como referencia principal.

WAR IS HELL:
EL PRIMER VUELO DEL ÁGUILA FANTASMA
de Garth Ennis y Howard Chaykin

 

Título original:
War is Hell: The First Flight of the Phantom Eagle TPB
Sello: MAX Comics (Marvel)
Guionista
: Garth Ennis

Artista: Howard Chaykin
Colorista: Brian Reber
Contenido:
War is Hell: The First Flight of the Phantom Eagle
#1-5 (May. – Sep. 2008)

Publicación USA: Abr. 2009
Publicación España: Jul. 2009 (Panini; agotado)
Valoración: 7/10

 

La cabecera War is Hell , de tema bélico pero con un importante componente de terror, surgió en la primera mitad de los 70 como respuesta a la exitosa Weird War Tales que en 1971 lanzara Joe Kubert en DC Comics de la mano del editor Joe Orlando (suponiendo esta serie el debut, entre otros, de Walter Simonson). El contexto de ambas, si habéis estado atentos al artículo ya lo sabréis, es la recta final del conflicto en Vietnam, con los horrores de la guerra imposibles de ocultar a un país desencantado que sólo quería que llegara a su fin. Pero no sólo es el contexto lo que ambas cabeceras compartían, sino que el narrador de sus relatos breves era su propia iteración de la Muerte, sublimación sin romanticismos ni ambigüedades de los narradores de cómics de terror de las editoriales EC y Warren (Historias de la Cripta, Creepy…). De hecho, con ella compartían el hecho de que recientemente el Comics Code Authority que regía la censura en los cómics había abierto la mano a la inclusión de elementos terroríficos.

War is Hell #9 (Oct. 1974)

La diferencia entre las dos cabeceras rivales era que la de Marvel sumaba otro protagonista recurrente, integrado perfectamente en la continuidad marvelita. Creada por Tony Isabella, Roy Thomas y un novato Chris Claremont, War is Hell reeditó inicialmente una selección de relatos bélicos de otros tiempos, incluyendo algunas historias del Sargento Furia y los Comandos Aulladores, hasta que en el número #9 hizo aparición el difunto soldado polaco John Kowalski. Convertido por la Muerte en una suerte de versión bélica del Deadman de la competencia, Kowalski estaba condenado a vivir los momentos previos a la muerte de varias personas involucradas en conflictos, con el deber de solucionar de algún modo sus vidas antes de su fatal destino.

De la unión de este concepto desromantizado con la progresiva pérdida de la inocencia del personaje del Águila Fantasma surge la miniserie escrita por Garth Ennis, con Karl Kaufman reviviendo la Primera Guerra Mundial desde sus idealizados albores hasta la constatación de los horrores del conflicto. Así, bajo los lápices de un clasicista Howard Chaykin, Ennis arrancaría su historia con un Kaufman ya adulto pero no bregado en las lides bélicas que llega con documentación falsa a una base aérea compartida entre americanos e ingleses. El hecho de que su llegada se anuncie en la primavera de 1917, con el sol brillando de fondo y nuestro protagonista cantando en una avioneta pintada de colores vívidos, deja ya claro que Ennis conoce los orígenes del personaje y que va a llevarlo a través de un largo recorrido vital y emocional a lo largo de la miniserie.

“What a sky! What a world! What a morning to be alive in it…! And to be a flier!”

Desde su reacción a la primera vez que mata a un piloto enemigo, hasta su realización de lo que ocurre realmente en el frente de tierra “porque no son capaces de encontrar otro modo”, Ennis arrastra a Kaufman por diferentes pérdidas de inocencia, como pequeñas píldoras que le hacen avanzar un casillero cada vez en el tablero de la madurez y la caída de la venda. De hecho, las muertes serán cada vez más cruentas, tanto en el bando enemigo como en el propio, así como el descubrimiento de que la mayoría de pilotos, debido a su inexperiencia, ni siquiera sobrevivían a su primer vuelo, incluso en el campo de entrenamiento.

Ya en el segundo número, cuya portada de John Cassaday nos muestra una idealización pulp del piloto besando a la damisela dentro de una viñeta en forma de corazón (con un piloto en llamas de fondo), el guionista inicia en el sexo al piloto con una prostituta francesa que el inocente Kaufman desconoce que lo es. El resultado, evidentemente, es creer que aquello es el amor, una mujer entregada a los placeres de su hombre, una imagen tan bucólica como la que él tenía del conflicto armado.

“¡Estoy enamorado!”

Pero no todo van a ser choques contra el muro de la realidad, y es que Garth Ennis es famoso por fomentar unas relaciones interpersonales que van desde el honor y el respeto a la más pura amistad. Una vez más, el irlandés rodea a Kaufman de un plantel de secundarios que, aunque tienen poco espacio para su desarrollo dada la brevedad de la miniserie, sí que tienen sus momentos para el lucimiento, tanto a nivel argumental como de diálogos.

Empezando por el “bautismo de fuego” de Karl, a su llegada es víctima de una inocentada por parte de uno de sus superiores; pasando por la ristra de verdades que le acaba uniendo al Mayor “Rox” por medio del diálogo en el que Kaufman comparaba su idea inicial de lo que era la guerra con las gestas medievales, empapadas de caballerosidad y honor inquebrantables; y así hasta el estrecho vínculo, completamente creíble, que le une a Booker, el americano que quería ser inglés, y al que un Kaufman más seguro de sí mismo rebautiza para su horror como “Mayor Montana”.

“Teniente, si le veo comportarse honorablemente ahí arriba lo ametrallaré yo mismo.”

Así pues, es la evolución de Kaufman, nuestro particular “Águila Fantasma” (apodo que sólo confiesa a Booker al final de la miniserie), el hilo conductor real de la miniserie. Compartiendo con Mickey Malone la inocencia idealizadora inicial, y con el Kaufman original el conflicto interno derivado de los orígenes alemanes de su parentela, Ennis condensa en esta miniserie la evolución del personaje a lo largo de la historia de manera paralela a como lo hiciera la propia sociedad en su relación con la guerra.

Este tema ya lo había desarrollado, por ejemplo, en otro título de la competencia que también recuperaba a un personaje del belicismo pulp clásico, el Soldado Desconocido, en una miniserie del sello Vertigo a finales de los años 90, años después de la Guerra del Golfo. Después vendría el 11-S, la Guerra de Afganistán y la Guerra de Iraq, que son las que proporcionan el contexto a esta miniserie que, efectivamente, resume la guerra como una picadora de mentes maleables que cumplen órdenes y marchan a la muerte bajo la ilusión de defender una patria de la que las fronteras quedan emborronadas por intereses superiores.

“*to myself I said… oh, we haven’t got a hope in the morrrning…*”

Es por esto que no siempre funciona el enfoque de Ennis, recurriendo al humor (negro o de otro tipo) o dejando un final de la historia que, aunque coherente con el personaje y con la noción de Eterno Retorno (que también replicaba el concepto de legado en su Soldado Desconocido) en cuanto al hecho bélico, termina simplemente por poner un espejo delante de nuestro Karl Kaufman, ya “hecho un hombre”. Mucha ironía, colegueo y mala baba, marca de la casa Ennis, que no siempre queda compensada con las aparentes intenciones de la miniserie.

Por su parte, Howard Chaykin cumple a su nivel habitual, es decir, dibujando personajes muy expresivos (repitiendo las típicas “caras Chaykin”) con un cierto nivel de detalle sobre fondos fotográficos tratados pero que flaquea cuando éstos deben ser dibujados. De todos modos, y aunque pueda haber copias o programas de edición detrás, sus máquinas voladoras en acción resultan hipnotizadoras, así como todos los momentos cruentos que Ennis le hace representar. En otras palabras, War is Hell: El Primer Vuelo del Águila Fantasma es una miniserie satisfactoria que, aun perteneciendo a un Garth Ennis menor, no deja indiferente, especialmente cuando conocemos la historia del personaje.

Y esto es todo lo que deberíais saber cuando os enfrentéis a la miniserie de Garth Ennis y Russ Braun durante las Secret Wars, Where Monsters Dwell. Si queréis referencias sobre el mundo plagado de dinosaurios en el que transcurrirá la acción, mi hipótesis es Tierra-78411, es decir, el Mundo Dinosaurio en que transcurría el Dinosaurio Diabólico de Jack Kirby.
Para todo lo demás…

¡Nos vemos en la Zona!

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22 Respuestas

  1. xavisase dice:

    Currada de repaso sí señor,sobre todo para alguien como yo que se enteró de la existencia de Phantom Eagle pues… esto… cuando anunciaron”Where monsters Dwell”

  2. Storm dice:

    Muy currado. ¿alguien ha comprobado si en la “nota de cambio total del universo marvel” está marcada la casilla de “y esta vez va en serio”?

    • Como mínimo DURANTE las Secret Wars, sí que va a cambiar, partiendo de la base de que Battleworld será una conjunción de varios universos paralelos conformando un planeta en guerra constante, flotando en medio de la nada. Otra cosa es que al final del evento se echen atrás y reviertan todo al universo tradicional y dejándolo como “the one and only”, reciclando para sí los conceptos molones del resto de universos.

      Por lo pronto, lo vamos a pasar bien por el camino.

  3. joanpin dice:

    Bravo, Reve. Viendo como empiezas, estoy convencido de que va a molar más tu seguimiento que los tebeos que salgan de esta nueva movida eventera. Me has picado con lo de Ennis, ni lo conocía.

    • Yo tampoco lo conocía, pero como ya hiciera con Original Sin, aprovecho el evento para aprender historia marvelita. También hubo quien me dijo el año pasado que disfrutó más del seguimiento que del evento en sí, con todas las cábalas sobre quién podía ser el asesino de Uatu y qué ocultaba Nick Furia.

      Fue divertido, la verdad, y ya digo, aprendí un montón, así que me alegro de que te hayas pasado por aquí, y espero verte cuando arranque la “movida eventera” ;)

  4. Juanan Brundle dice:

    Este seguimiento pinta a festival del bueno, y empieza como tal.
    Aquí uno que tiene bastante fe en estas nuevas Secret Wars, como mínimo darán para un buen puñado de tebeos divertidos. Y coño, el jefazo es Hickman. Mal, mal, dudo que salga.

    Entre la posibilidad de ver editada esta serie, y la nueva edición del Dinosaurio Diabólico de Kirby por parte de Panini, vamos apañaos los paleofans.

  5. Ocioso dice:

    Si te comprometes a hacer este seguimiento es que no tienes grandes expectativas para el verano. Te deseo un cambio de suerte y que nos dejes colgados.
    Al contrario que estos ignorantes yo sí había oído hablar del Aguila fantasma. Oído hablar. Ya. ¡Algo es algo! No sé que tal estarían aquellas historias pero al menos sirven para probar que el As enemigo Decero es un plagio. ¡Marvel siempre llega antes! MMM!

    PD: No hace falta que hagas lo mismo con todos los tebeos, que van a ser una barbaridad. Escoge inteligentemente las batallas que quieres librar.
    PD2: El artículo pinta estupendo. En cuando pueda lo leo. :-P

    • El año pasado ya tuve relevos cuando iba a estar ausente, y partiendo de la base de que me pasaré el verano trabajando, tengo calculado que sólo fallaré en dos ocasiones, que o se resuelven con un retraso de publicación o con Juanan supliéndome como el año pasado. Ya veré cómo lo engaño.

      Y lo cierto es que en aquella época el tema de los pilotos comiqueros estaba un poco desmadrado. Cada editorial tenía el suyo, si no varios, como es el caso también del Capitán Midnight que cito, de la misma editorial que el Águila Fantasma, pero éste ya era un adulto. La guerra es lo que tiene, que siempre es fuente de inspiración…

      P.S. Los tebeos de las Secret Wars y sus tie-ins sí que me los leeré todos. Leo bastante rápido y duermo poco, así que no es un problema para mí. De hecho, para este artículo me leí la mini de Ennis, varios de los cómics de la Golden Age y el de Marvel del ’71, me documenté sobre las editoriales y redacté todo… entre ayer a mediodía y hoy a mediodía. Si puedo hacer eso en 24 horas, imagínate escribir entre 8 y 15 mini-reseñas sin spoilers cada semana. Los seguimientos suelen salir los domingos, para darme 4 días de tiempo.

      P.S. Qué gran comentario. Luego me lo termino. Como la Botella el cuento del Dinosaurio.

  6. elrulo dice:

    Gran trabajo, Reverendo. Te mando mis ánimos con el seguimiento del evento y, sobre todo, te deseo que Hickman esté a la altura. Porque como te tengas que comer otro Axis…

  7. Anónimo dice:

    Enhorabiuena Reve, trabajazo. Pura arqueología marveliana.

  8. Retranqueiro dice:

    Debo decirle, Reverendo, que le ha quedado una homilía estupenda.

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