CAGE, de Brian Azzarello y Richard Corben


 

Título original: 
Cage TPB
Sello: MAX Comics 
Guionista: Brian Azzarello
Artista: Richard Corben
Colorista: José Villarrubia
Contenido: Cage #1-5 (Abr. – Ago. 2002)
Publicación USA: Noviembre 2002
Publicación España: Diciembre 2011 (Panini)
Valoración: Ghettología, volumen II /10

 


Como ya dije en mi anterior reseña sobre el personaje, Luke Cage, pese a tener en la actualidad serie propia en la todopoderosa Netflix (desgraciadamente cancelada hace escasas horas) compartiendo incluso una temporada con Los Defensores y hasta tener nueva cabecera en Marvel, siempre ha sido un personaje de segunda que, si mal no recuerdo y aquí hablo de memoria, ha ocupado alguna que otra viñeta en todos los eventos que la editorial ha usado para hacer crecer las ventas y no contarnos nada en absoluto. Retahílas sin sentido como AvX o Civil War II han tenido la presencia del de Harlem como el crío que hace de árbol en las representaciones escolares, pero más allá de eso, nada.

Luke Cage recibe la visita de Dory Dickens. Su hija murió semanas atrás debido al fuego cruzado de una pelea de bandas y quiere justicia. Una justicia que la policía no puede darle. Cage, indiferente al principio, no podrá evitar defender al débil, previo pago, y decide concederle el resto del día a la angustiada madre saliendo a investigar y sacar respuestas a puñetazos. Lo que parece un trabajo fácil acaba complicándose cuando se vea nadando en un mar de polis corruptos, pandilleros de gatillo fácil y capos con traje. La calle es una apuesta continua y siempre hay perdedores así que cuidado, sacad la pasta y elegid bando en…

CAGE
Brian Azzarello y Richard Corben

Y me vuelvo a encontrar con esa sensación agridulce que tanto me jode. Ese escalofrío de quiero y no puedo que me pesa y me contrae las ganas de disfrutar 100% de una lectura que, a priori, creía que tendría todos los ingredientes para acabar devorada y disfrutada. Y sí, me pongo pesado y me repito mientras me contradigo, porque me ha gustado, sí, pero con muchos peros. Muchísimos. En momentos como este, de incertidumbre lectora, pienso fuertemente que debería poner el listón un poco más alto, ser más crítico, pero luego me doy cuenta de cómo soy, qué me gusta y se me pasa. Aunque el resquemor siempre queda.

Tras unas portadas brutales a reventar de testosterona por cada músculo negro que se ve, miradas asesinas de chungo de barrio, armas apuntando de lado y frases lapidarias antes de la cruenta lucha, hay un guión más simple que el funcionamiento del trap. Brian Azzarello tira de manual y piloto automático y deja todo el peso de la historia a un genial Richard Corben, ya que sin él esto no habría sido, ni de lejos, lo que es (o creo que es a mi humilde parecer). La tensión es escasa y los personajes están desaprovechados, debido a que ninguno sobresale ni muestra un ápice de interés más allá del típico rol malote que les toca. Es la sensación de que te están robando en el callejón más oscuro de Compton y ves que el susodicho tiene una pistola de agua. Te acojonas, sudas, pero algo falla.

Canasta y punto para Luke.

Hay que tener en cuenta que tras su creación en 1972 y tras 125 números, donde incluso compartió cabecera con Puño de Hierro a partir de 1981, el primer superhéroe negro en tener serie propia y a prueba de balas había entrado en un ostracismo que duró la friolera de once años. Acabó siendo un personaje olvidado pero que distaba mucho de ser olvidable. Esta historia, alejada totalmente de los rimbombantes guiones setenteros o de historias más llevaderas y divertidas como las que protagonizó junto a Danny Rand, fue la base de la actualización del personaje sentando las bases de lo que actualmente conocemos, eso sí, siempre desde el filtro de la Casa de las Ideas a manos de Bendis, mucho más familiar y menos violento. Como renacimiento del personaje sí podemos decir que tenemos delante un cómic importante.

Pero aquí, el guionista de Cleveland, se toma las libertades que un sello como MAX concede para embrutecer aún más a un negro de casi dos metros de altura y 121 kilos de peso, incluso insensibilizarlo, dándole un barrio en decadencia, su barrio, hundido en su propia miseria, sangrando mientras mafiosos y gangsters de poca monta se reparten un misterioso pastel justo en medio de tanto deshecho humano. Un escenario que podría haber dotado al personaje de una cierta introspección, de una profundidad que habría conseguido que la historia fuese más interesante, que funcionara a más niveles que el de la violencia, pero como ya menciono arriba, todo se queda en la mil veces repetida historia callejera de lucrativos y dudosos tíos, disparos y poco más. 

Si hablamos de huevos, Cage va sobrado.

Y admito que a su justo nivel y sin exigirle demasiado, lo poco que ofrece funciona. No como me gustaría o me habría gustado encontrar, pero seguramente la recomendaría a lectores que disfruten de este tipo de historias y que no pretendan encontrar algo en lo que pensar. El guión palidece, aunque no me atrevería a decir que va dando tumbos. Le falta poco, sí, ajustándose más a cualquier película de acción de la época de las que hemos disfrutado tantas veces protagonizadas por Bruce Willis, Sylvester Stallone o Arnold Schwarzenegger.

Y aquí es cuando llegamos al punto fuerte del cómic: el dibujo. A Richard Corben le sobran las presentaciones y es él quien consigue hacer despegar esta miniserie. Su conocido estilo underground se come cada viñeta, cada calle, cada personaje, impregnando los momentos de acción de una importancia visual sólida, arrogante. El autor de culto, más conocido por obras de ciencia ficción y fantasía, sin llegar a su máximo nivel, consigue encajar el anodino guión de Azzarello. Todo perfectamente coloreado por José Villarrubia que le anda a la zaga. Una esperanzadora simbiosis que se agradece una vez cierras el tebeo. Cage está a salvo.

Todo lo que sube, tiene que bajar.

Cage es un puñetazo en la cara sin más pretensiones que disfrutar de la violencia y de la chulería de un personaje, de sus calles llenas de mugre y sangre y de personajes odiosos y odiados llenos de tópicos donde Corben se come a Azzarello. Aquí Luke Cage anda a sus anchas, hace lo que le da la gana y presume de ello. Poco más. Para todo lo demás, lo dicho: Corben.

¡Nos vemos en la Zona!

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3 Respuestas

  1. plutonio dice:

    No sé qué le ven todos al arte de Corben. Puede que tenga ese rollo underground, pero en un tebeo de súpers me pega menos incluso que en las historias que estropeó en Conan (años ha).

    • arkhamkaveli dice:

      Estoy de acuerdo que en un cómic de superhéroes no es un estilo al uso y ahí, obviamente, entraría el gusto de cada uno. A mí, personalmente, es un estilo que me encanta como, por ejemplo, Mignola o Allred. Por suerte este cómic de ‘superhéroes’ tiene poco ¡Gracias por comentar!

    • Save dice:

      Pues hombre, es uno de los grandes innovadores del comic americano, tanto por las técnicas que usaba como por su estilo. Solo por el uso del overlay y su sentido del color es fácilmente uno de los dibunantes más importantes de los últimos 50 años.

      Otra cosa es si con la edad ha perdido facultades o que le han copiado hasta la extenuación, pero no se le tiene en tanta estima gratuitamente.

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