BUSCANDO A DORY, en la zona de confort


Título original:
Finding Dory
Año: 2016
Director: Andrew Stanton, Angus MacLane
Guión: Victoria Strouse (sobre los personajes de Andrew Stanton)
Reparto: Ellen DeGeneres, Albert Brooks, Hayden Rolence, Ed O’Neill, Diane Keaton, Eugene Levy, Kaitlin Olson, Ty Burrell, Vicky Lewis, Bob Peterson, Andrew Stanton, Dominic West, John Ratzenberger, Willem Dafoe, Bill Hader
Sinopsis: Un año después de los acontecimientos narrados en Buscando a Nemo, Dory vive apaciblemente con Marlin y su hijo Nemo. Pero durante un viaje para ver cómo las mantarrayas migran de vuelta a casa, los problemas de memoria de Dory parecen desaparecer durante un segundo: recuerda que tiene una familia e inmediatamente decide emprender viaje para reencontrarse con sus padres, a los que perdió hace años.
Nota: 8/10

Tras volver por lo todo lo grande el año pasado con la fantástica Del Revés,  y la discreta pero estimable El Viaje de Arlo, Pixar vuelve con la secuela de uno de sus proyectos mas queridos: Buscando a Nemo. Y seamos sinceros: prácticamente nadie en estos últimos trece años había pedido una secuela de esta película, a diferencia de esa deuda emocional que veremos pagada con Los Increíbles 2 en 2019. Pero una vez que se anunció que el protagonismo caería sobre uno de los personajes más simpáticos y queridos de la original, Dory, la idea cambia. ¿Estará Buscando a Dory a la altura de su predecesora o es un error confiar el absoluto protagonismo a un personaje que previamente había sido un alivio cómico?

En los últimos años, es innegable que Pixar ya no es lo que era. Y aunque es totalmente comprensible (¿qué estudio no hace esto?), el hecho de que ahora produzcan más secuelas de sus clásicos que proyectos originales da a entender que ya no viven en esa etapa de oro en la que prácticamente cada película que se estrenaban era destinada a ser un éxito tanto de público como de crítica. Pero, aún así, siguen teniendo esa marca de la casa tan característica que se traduce generalmente en un brillante sentido del humor (el cual cuanto más adulto es, más interesante se vuelve), un manejo casi milimétrico del punch emocional, y unos personajes realmente elaborados y únicos (no son una compañía cualquiera desesperada por vender muñecos). Centrándonos en el terreno de secuelas de sus clásicos, a estas alturas tenemos Monstruos Universidad y Buscando a Dory estrenadas, y Toy Story 4, Cars 3 y la antes mencionada Los Increíbles 2 aún pendientes de estreno. Pixar está alternando ambiciosos proyectos originales como Del Revés o la prometedora Coco que se estrenará en 2019 con notables secuelas como Monstruos Universidad, que si bien no logra alcanzar a la original, funcionan económicamente y resultan bastante simpáticas y nostálgicas, cosa que el público agradece. Pues bien, estas mismas sensaciones se encuentran en Buscando a Dory.

Buscando a Dory es una secuela entrañable ante todo. Una secuela a la cual le pesa el hecho de que argumentalmente no arriesgue mucho al tener una premisa demasiado argumental similar a la de Buscando a Nemo, pero cumple con creces sus principales cometidos: dosis de nostalgia, diversión, emoción y un inspirador mensaje marca de la casa del flexo. Mientras la original era una gran aventura en la que nuestro particular dúo iba de una punta del océano a otra, en Buscando a Dory la escala de aventura sigue estando presente, pero se reduce en pos de darle un mayor protagonismo a nuestra amnésica pez y sus nuevos acompañantes. Lo cual es todo un acierto, ya que esta vez no surcamos el inmenso océano de manera tan espectacular como hace una década: exploraremos un centro marino que a simple vista puede parecer algo con menos juego para la película, pero el cual las cabezas pensantes de Pixar transforman en un lugar con infinitas posibilidades que da para gags realmente desternillantes.

Si hay algo que de verdad brilla en Buscando a Dory, así como en la mayoría de películas de Pixar, son sus personajes. Y aquí vuelve a pasar. Comenzando por la razón por la que iras al cine a verla, Dory, es interesante que aunque veamos al mismo personaje que nos cautivo allá por 2003, con sus cualidades definitorias, en esta secuela tiene una gran evolución, quizás a veces demasiado brusca (puede chocar bastante que pase de no recordar nada a estar constantemente teniendo flashbacks), pero justamente necesaria dado su protagonismo. Pero lo mejor de este aspecto es que el film aguanta perfectamente todo el peso de su excéntrica personalidad, es decir acabas por querer aún más a Dory y abrazar su infinito positivismo, sin duda su mejor cualidad. Centrándonos en los nuevos secundarios (los antiguos siguen en buena forma, despreocupad), hay que decir que son puro oro cómico, todos y cada uno de ellos. Sin duda el mejor secundario es Hank el pulpo. Para que os hagáis una idea, es un cefalópodo con la personalidad de tipo duro de Clint Eastwood, pero a la vez con un grandísimo corazón. Hank es un personaje clave en la trama y el aventurero dúo que forma con Dory es uno de los mejores aspectos de la película, una relación tan divertida (su tramo de infiltración por todo el parque acuático da lugar a situaciones verdaderamente hilarantes) como emotiva. Por otro lado, toca destacar a Destiny, una ingenua y adorable tiburón ballena, y a Bailey, un simpático beluga, asi como un puñado de animales y seres marinos que tienen sus pequeños momentos para brillar en el film, al cual no le sobra detalles en cuanto a variedad de especies marinas.

No suelo ser de los que rompa una lanza a favor del doblaje, ni tampoco soy de esos cansinos que lo odian, pero en esta película hay que hacer mención principalmente al fantástico trabajo vocal de Anabel Alonso como Dory. Pocas veces ocurre en el cine que un personaje y un actor se mimeticen a la perfección, pero aparte de que los de nuestra generación crecimos con su voz, he de reconocer que pocas veces he presenciado un trabajo de doblaje tan poderoso y rico en matices como el que ofrece la actriz vasca, así que chapó. En cuanto a la BSO, aunque no es memorable, ya que prácticamente recicla los temas de la original, es un adecuado y efectivo complemento a esta simpática aventura.
BeYShIT

Buscando a Dory es la mejor secuela de Buscando a Nemo que podríamos obtener a estas alturas. Una continuación que aunque no brille especialmente en lo argumental se las arregla para ser una cinta realmente divertida, emotiva y que además cuenta con un poderoso y bien introducido mensaje para los más pequeños sobre la identidad familiar. Aunque para muchos estará algo lejos de obras como Del Revés o Wall-E, es una auténtica delicia de secuela. Pixar lo ha vuelto a hacer.

¡Nos vemos en la Zona!

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2 Respuestas

  1. Alex dice:

    Justo el análisis que necesitaba leer para animarme a ir a verla ! :D

  2. Alberto Fassbender dice:

    ¡Muchas gracias Alex! Si, no tiene el nivel de la primera pero si eres de los que les encantó la original esta secuela te va a gustar sin duda

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