BUMBLEBEE. A la sexta va la vencida

Título original:
Bumblebee
Año: 2018
Director: Travis Knight
Guión: Cristina Hodson
Fotografía: Enrique Chediak

RepartoJohn Cena, Hailee Steinfeld, Pamela Adlon, Stephen Schneider, Jorge Lendeborg Jr., Jason Drucker, Kenneth Choi, Ricardo Hoyos, Abby Quinn, Rachel Crow, Gracie Dzienny, Angela Bassett, Justin Theroux, Marcella Bragio, John Ortiz, Vanessa Ross, Glynn Turman

Valoración: B.B. el Extraterrestre /10

SinopsisSexta entrega de la saga ‘Transformers’, esta vez centrada en el «hermano pequeño» de los Autobots, Bumblebee.

Tras cinco películas, 700 minutos, una decena de ciudades destruidas y varias toneladas de explosivos, el imperio de los Transformers de Michael Bay ha llegado a su fin. En el verano de 2017, Transformers: El Último Caballero supuso el primer desencuentro con el público, que por primera vez dijo BASTA, dejándola con la mitad de recaudación que las últimas entregas. Sin ganas de renunciar a una de sus IPs más lucrativas (y sin perder un segundo), Paramount readapta su estrategia con una película mucho más comedida y digerible, encabezada por un director, Travis Knight conocido por la creación (Kubo y las dos cuerdas mágicas)  y no por la destrucción.

Con lo de Madrid Central los Autobots podemos pasear por Gran Vía?

Bumblebee tiene más de un guiño hacia las películas de Bay que hace pensar que es una precuela directa (incluido un cameo que solo los más forofos de la saga reconocerán), pero su alma es de reboot. Empezando por el diseño de los Transformers, mucho más cercanos a los de la serie de dibujos, sin tanto batiburrillo de engranajes. El prólogo en Cybertron hace también pensar en una historia diferente a la escrita y reescrita mil veces en las películas de Bay, y apunta a secuelas propias completamente originales. En cualquier caso, apenas se explora el conflicto entre Autobots y Decepticons en esta película, que se centra en la historia de Bumblebee aislado y perseguido en la Tierra. De hecho, el reparto de robots se limita a Bee y dos Decepticons con una caracterización casi nula. El papel de Optimus Prime es poco más que un cameo, pero verlo de nuevo en acción, aunque sea brevemente, y con un aspecto completamente renovado ya será para muchos razón suficiente para ver la película.

En cualquier caso, todo aquello es secundario: el corazón de la película está en su protagonista humana, una joven de 18 recién cumplidos interpretada por Hailee Steinfeld. El punto de partida es muy similar al del Shia LaBeouf en Transformers (2007): joven quiere coche, encuentra coche robot, lo usa para divertirse y ligar, se encariña con él y se ve envuelto en un conflicto intergaláctico con el ejército de por medio. Sin embargo, desprovisto de todo el relleno casposo del cine de Michael Bay, llegamos al hueso, a un tipo de historia que el cine de marca Spielberg (no olvidamos que sigue involucrado como Productor Ejecutivo) lleva explotando desde los años ochenta. Travis Knight potencia todas esas convenciones para dar una cinta que, pecando (inevitablemente) de previsible y poco original, consigue recuperar la humanidad y la dignidad a la marca Transformers.

Hola buenas, ¿qué hay de cenar?

Gran parte del mérito es de Steinfeld, que da vida al que es, de lejos, el mejor personaje en salir de esta saga. Sus traumas, sus inquietudes, sus frustraciones, los hemos visto en decenas de personajes antes, pero la naturalidad que desprende la joven actriz consigue que nos convenzan y emocionen como la primera vez. Hay que decir también que es un comportamiento creíble, alejado de los estereotipos y el histrionismo al que estamos acostumbrados en estas películas, y sin un resquicio del machismo que envolvía a todos los personajes femeninos de anteriores películas. También hay hueco para el humor, que falla un poco con los secundarios pero acierta con lo entrañable del gigantón amarillo.

Bumblebee tiene en su ADN mucho más en común con E.T. o El Gigante de Hierro que con cualquiera de las películas de Bay. Y eso es una excelente noticia, porque ese tipo de películas (o series) suelen funcionar muy bien porque anteponen el corazón a todo lo demás. Eso ni significa que la película ande corta de acción. De hecho, hay mogollón de explosiones. Pero los clímax finales de 35 minutos con veinte robots por bando destrozando edificios no están aquí. La acción es la justa y necesaria, y me complace mucho decir que está rodada con mucha más cordura sin escatimar en espectacularidad. Lo mismo no se puede decir de los robots malos o la obligatoria subtrama del ejército, que es mucho más floja en comparación y queda reducida a un segundísimo plano. John Cena da el pego, no es el problema, pero su personaje está completamente desdibujado. Y se echa de menos algo más de lore de Cybertron o con los otros Transformers, aunque este quizás no es el momento…

A este le brillan los ojos en vez del dedo.

Bumblebee quizás no sea la película más original, pero sabe qué es lo que le hacía falta a la serie y lo apuesta todo a ello. La ambientación en un pueblo pequeño norteamericano, las referencias a la cultura pop de la época y la banda sonora llena de éxitos de rock son recursos algo manidos (la explotación de la nostalgia ochentera), pero tienen bastante sentido, ya que Transformers no deja de venir de unos dibujos animados de esa época súper hortera. Y oye, si están ahí es porque estos ingredientes dan buen resultado, ¿no? Tampoco es que los niños y niñas que vean la peli se vayan a quejar de que eso se parece demasiado a las pelis que se hacían tres décadas antes de que nacieran, digo yo.

¡Nos vemos en la Zona!

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