BUG, de Enki Bilal

 

 

Título original:
BUG. Livre 1
Sello: Casterman
Artista único: Enki Bilal
Contenido: BUG #1-5
Publicación original: Noviembre 2017
Publicación España: Julio 2018 (Norma Editorial)
Valoración: La teoría del Bug-Bang /10

 

En inglés “bug” significa bicho, virus y se emplea de la misma forma para un insecto o para un fallo informático. Y si ya es difícil enfrentarse a cada uno de ellos por separado, imaginaos lo que sería tener que enfrentarse a ambos a la vez y a escala global. Pues de eso y mucho más, trata este…

BUG
de Enki Bilal

Mierda, Houston… ¿Houston?

El 13 de diciembre de 2041 (aunque esta primera edición de Norma Editorial tenga un bug y diga que es de 2014, que yo te quiero mucho Norma, pero me confundes…), todo el planeta sufre una especie de apagón informático a escala planetaria o desinformatización total. Del servidor más grande al USB más pequeños se encuentran vacíos de información. No hay datos, archivos, documentos, imágenes, códigos… Por lo que los observatorios de varios países pueden comprobar sin instrumental avanzado, el regreso fallido de una nave de misión en Marte tiene bastante que ver, y el único superviviente, Kameron Obb, porta dentro de sí un cuerpo extraño que le ha dotado de toda la información que ha perdido el mundo y le está volviendo la cara azul. Comienza una carrera de intereses entre países, organizaciones y psicópatas por proteger o secuestrar a Obb y/o a su familia, porque ya se sabe que el que posee la información, posee el poder.

Para saber cómo y en manos de quién acaban Obb y los que le rodean tendremos que esperar al siguiente número, ya que aquí, a día de hoy, sólo se ha publicado el primer libro de dos, que contiene cinco capítulos, y apenas da tiempo a paladear lo que tenemos por delante. Lo que sí que consigue Enki Bilal es plasmar el panorama que le quedaría al mundo después de una hecatombe informática de estas características. Las consecuencias post BIG (Bug Informático General) ni siquiera son asumibles en 2018. Piénsalo bien.

El futuro era esto.

En el cómic pasan cosas como el bloqueo levitacional pero, ¿qué ocurriría realmente? De pronto miles de personas atrapadas en ascensores, en casas regidas por instalaciones domóticas y en edificios de oficinas con sistemas de entrada y salida a prueba de terroristas. Pero no sólo eso: doctores, soldados, policías y, a este paso hasta los fruteros, ejerciendo su trabajo a través de máquinas programadas para ello, dejarían de hacerlo de golpe. Cajeros automáticos abiertos y cajas fuertes digitales cerradas. Nadie tendría el contacto de nadie más allá de los cuatro números que recuerdas (y algunas personas ni eso) de tus más allegados y eso contando con que funcionasen los teléfonos fijos. Habría que recuperar los libros (por fin), los coches, trenes y avionetas antiguas, y dependeríamos de los conocimientos de gente sabia de verdad y no de una pandilla de adoradores de la Wikipedia.

Si hacemos caso de las advertencias de Bilal, que además de guionista, dibujante, director de cine y ganador del International Horror Guild Award, por Works (2007), se erige ahora como profeta del caos, nos lo están vendiendo como progreso, pero sólo nos están forzando a una dependencia absoluta de la tecnología. Y el borreguismo más cafre no hecho más que empezar. Nos hacen idiotas para que vivamos más cómodos, pero poco a poco dejamos de hacer cosas, de saberlas, de memorizarlas, de vivirlas.

Disculpe señora, ¿para ir a Australia voy bien?

Y esta sensación de abandono, de pérdida agónica y desamparo inconsolable se ve resaltada por el trazo sin perfilar de un mundo distópico de este polifacético autor, que nos hace vivir la desesperanza a través de personajes de facciones marcadas y expresiones duras. Bueno, en algunas viñetas puede que los rostros carezcan un poco de expresión, o no transmitan el sentimiento que requiere el cuadro, pero consigue su objetivo con otros muchos recursos.

Para terminar de aplastar cualquier atisbo de positividad, en la paleta de color está orientada hacia colores oscuros, tristes y apagados, salpicados en algunas ocasiones por notas de color en algunas ropas, escenas sangrientas, que las hay, y algunos detalles que llamarán nuestra atención y completarán la narración. Sin duda el color es uno de los puntos fuertes del arte del francés.

Aquí el humo que echa la cabeza de Casillas tras sus declaraciones lunares.

La dualidad de la palabra “bug” se convierte en una amenaza única en manos de Bilal que lanza un lento pero preciso mensaje a la sociedad consumista y superficial de hoy, en la que millones de personas matarían y se matarían si todo se apagase de pronto. Si, por lo que sea, algo de esto ocurriese, buscadnos en los kioskos, seguro que seguiríamos dando la brasa en papel o a gritos, pero mientras tanto…

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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