BOX: HAY ALGO DENTRO DE LA CAJA, de Daijirô Morohoshi

 

Título Original:
BOX ~Hako no Naka ni Nanika Iru~ vol. 1-3
BOX ~箱の中に何かいる~

Sello: Kodansha
Mangaka: Daijirô Morohoshi
Publicación Japón: Oct. 2015 – Ago. 2017
Publicación España: Oct. – Nov. 2020 (Satori)

Valoración: Leer y jugar al mismo tiempo: una propuesta conocida, pero diferente.

 

 

Decir que el ser humano tiene una clara inclinación hacia el juego casi podría parecer superfluo. Tanto es así que hemos convertido el mundo lúdico, en todas sus facetas, en un gigantesco negocio. Como todo lo que merece la pena. El ser humano tiene tendencia a crear mecanismos para hacerse rico, pero, sobre todo, para arruinarse. La ludopatía es un claro síntoma de que el azar, esa fuente inagotable de ingresos institucionales, está impreso en nuestro genoma de manera indeleble y que, incluso para aquellos que se niegan a arriesgar su dinero en una apuesta casi imposible, existen muchas variantes entre las que elegir sin sentirse amenazado.

BOX
de Daijirô Morohoshi

Tableros, crucigramas, puzles, sopas de letras, sudokus, retos creados para entretenernos en el móvil… la lista es interminable. El cómic, por supuesto, tampoco es ajeno a este fenómeno. El juego, los retos y las pruebas siempre han estado presentes en tebeos y revistas de contenido infantil en los que se alternaba las historietas con el entretenimiento, a menudo integrados en un solo elemento común. Sin embargo, este tipo de híbrido no era tan habitual en el cómic para adultos y Box, el manga de Daijirô Morohoshi, se erige como una ‘rara avis’ en este tipo de productos.

Box recuerda poderosamente a la película Cube del director americano-canadiense Vincenzo Natali, en la que un grupo de desconocidos se va enfrentado a pruebas sucesivas para escapar de un misterioso lugar en el que han sido encerrados sin razón aparente. El manga de Morohoshi, una historia contenida en tres volúmenes que la editorial Satori va a publicar de una manera quincenal para no dilatar la experiencia de su lectura, mantiene un esquema similar: gente que no se conoce y que se ve sumergida en una serie de pruebas de habilidad e inteligencia que deben ir superando si quieren seguir vivos. El mangaka narra con pulso firme las peripecias de los protagonistas, y es allí donde reside su máxima virtud. Frente a un dibujo que, a priori, carece de espectacularidad, se prima la narrativa como elemento fundamental de la obra. La lectura es fluida, amena y las viñetas se devoran, literalmente, gracias a un ritmo sostenido que va creciendo en cadencia hasta la conclusión de la historia.

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Pero donde Box destaca y se convierte en un manga diferente y reseñable es en la propuesta lúdica que se va intercalando en sus páginas. El autor completa la historia con pasatiempos diversos que va incluyendo en las páginas que separan cada capítulo, logrando implicar al lector y, de alguna manera, haciéndolo partícipe de la propia aventura. Hay una sensación de ‘himitsu bako’ (cajas secretas japonesas hechas con marquetería y que funcionan a modo de cubo de Rubik ancestral) en esta obra singular, de piezas que deben ir moviéndose para desbloquear el camino que nos lleva hacia el tesoro final que transforman su lectura en una experiencia, cuando menos, curiosa.

Otros de los aspectos a destacar de esta estupenda edición es la propia labor de descubrimiento y puesta en valor que Satori lleva realizando de un tiempo a esta parte. Esta pequeña editorial se está especializando en la recuperación de obras y autores clásicos japoneses que, debido sobre todo al propio vacío de publicaciones de este tipo de cómic que durante décadas hemos sufrido en nuestro país, quedaron en el olvido de manera injusta. Aprovechando este nicho de mercado de un interés gráfico, histórico y antropológico indudable, los asturianos, con esfuerzo y un conocimiento exhaustivo de la cultura japonesa, están logrando conformar un catálogo muy interesante para todo aquel que quiere profundizar en un panorama opacado por tebeos de superhéroes y publicaciones destinadas a un público juvenil derivadas del fenómeno ‘Dragon Ball’. Una iniciativa encomiable que debemos apoyar como ejercicio de responsabilidad cultural. Bastará con dejar de apostar al Euromillón o a la Quiniela y derivar ese gasto a objetivos mucho más etéreos, edificantes y con un pronunciado olor a tinta.

Un poco de WWE nunca está de más para sobrevivir.

Publicado en el DIARIO DEL ALTO ARAGÓN el 1 de Noviembre de 2020

¡Nos vemos en la Zona!

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