BONUS TRACK – #ZZYearSeven: 15 años de… THE WARRIORS. El videojuego.

¡Cumpleañeros saludos, zhéroes!

Ya van siete años hablándoos de cómics, cine, series, videojuegos, películas, juegos de mesa… y todo lo que nos gusta y apasiona. Pese a lo duro que ha sido este último año (y lo está siendo) para todo el mundo, aquí seguimos unidos cual familia numerosa. Así que tomad asiento y disfrutad de todas las cosas que os tenemos preparadas para vuestro deleite y gozo.

Es momento de reseñar obras, películas o juegos que cumplan años al mismo tiempo que nosotros y que, a la postre, nos han marcado de una forma u otra…

Sed bienvenidos al #ZZYearSeven y ¡que no os lo cuenten!

En alguna que otra ocasión ya he mostrado mi admiración por este videojuego basado en la película homónima que reseñé por aquí hace un año y que descubrí gracias a esta joya de Rockstar, pero no ha sido hasta hoy que puedo quitarme la espinita y puedo hablar largo y tendido de esta oda a los años 70, a la violencia y al sentimiento de formar parte de algo más grande que uno mismo.

Descubrí The Warriors en un videoclub donde alquilaban videojuegos mientras buscaba algo para jugar a dobles con un colega. En aquellos tiempos mi mayor preocupación era distraerme lo máximo posible durante el finde antes de acometer otra semana de mierda y aquella caratula prometía peleas entre pandilleros bajo el sello Rockstar, los mismos que habían creado esa locura llamada GTA: San Andreas. Poco podía imaginar entonces lo que se me venía encima y que iba a durarme ya para toda la vida, enamorado de los personajes, la estética, la música y unas peleas salvajes que hacían que la adrenalina te subiera por la espina dorsal hasta embriagarte por completo.

A ver si la letra con sangre os entra…

La primera misión del juego, después de una intro fantástica que recreaba plano a plano el inicio de la peli (algo que se iba a repetir durante todo el juego llegando a recrear prácticamente todo el metraje de la cinta) consistía en un tutorial para aprender la dinámica de los botones mientras controlas a un recién llegado a la banda. Y que mejor manera para adentrarte en la ambientación y el tono del juego que aprender a usar los botones mientras peleas contra unos mendigos borrachos. Poco después la cosa se ponía seria y eran los miembros de la banda quien ponían a prueba lo que habías aprendido y entonces se empezó a ver una de las muchas cosas molonas que tiene el juego. Cada golpe que recibes deja una marca en tu cuerpo, en tu cara, incluso en tus manos, algo que podrá verse durante las cinemáticas. Así, si superabas una fase justo antes de morir podías ver a tu personaje totalmente destrozado. Esto nos llevaba a descubrir la forma de recuperar vida y la única manera era tomando Flash, una droga que se vende en las calles y que se esnifa del tirón. Para conseguir el Flash había que buscar dinero por lo que tu mentor te enseña a atracar a la gente que pasa por la calle, a robar las radios de los coches y asaltar tiendas. Habían pasado poco más de 10 minutos y ya habíamos apalizado a unos mendigos, recibido golpes de todos los colores de nuestros ahora compañeros, robado y atracado y consumido droga. Mi colega y yo nos miramos y asentimos con la cabeza a sabiendas de que ése era nuestro juego. Y eso que todavía no habíamos visto nada.

La historia de The Warriors empieza semanas antes de la gran reunión de bandas promovida por Cyrus y sus Riffs y más de la mitad del juego se basa en misiones en las que nuestros pandilleros con chaleco tendrán que formarse una reputación para conseguir ser invitados a dicha reunión. Pero Roma no se hizo en un día, así que antes de conquistar la ciudad habrá que poner orden en tu barrio, Coney Island, y luchar por la supremacía contra los Destroyers, la otra banda que pugna por hacerse con el control del barrio. A partir de ahí irán desfilando diferentes bandas de toda la ciudad, la mayoría se ven en la peli aunque sea en un breve fragmento aunque también hay invenciones ex professo como los jefes finales de algunas pantallas. Si bien mientras jugamos vamos desbloqueando otras misiones, centradas en el origen de los miembros de la banda para ir descubriendo cómo se formaron los Warriors y consiguiendo tejer una historia propia que va mucho más allá de lo visto en la gran pantalla, demostrando que más allá de lo conocido hay todo un trabajo muy bien elaborado que desprende cariño y respeto por el original.

Ríete de los chivatos de balcón del confinamiento.

Hay misiones de todo tipo, desde campeonatos de grafiteros que acaban en una huida espectacular por los tejados de la ciudad hasta un apagón que provoca disturbios por doquier y que acaba con el primer encontronazo con los Baseball Furies, esos locos vestidos de jugadores de béisbol con la cara pintada a lo KISS y de la que volveremos a hablar en un rato, pasando por un ajuste de cuentas en barrios de dudosa reputación donde la poli ha montado una redada. Nuestra reputación irá creciendo así como nuestro dominio de todas las posibilidades que ofrece el juego, una de las más interesantes es la de controlar toda la banda mediante órdenes que da el jugador principal permitiendo diversificar la acción gracias al uso de la pantalla partida en el modo cooperativo. Toda la vida recordaré una misión en la que me separé de mi amigo y mientras yo iba con sigilo para no llamar la atención de la poli él estaba subido a un coche patrulla y golpeándolo con un bate de béisbol.

Finalmente llegaremos al punto de inicio que no es otro que el arranque de la peli con la reunión multitudinaria de bandas y que acaba con el asesinato de Cyrus y Cleon (con el cariño que se le coge al personaje gracias a sus speachs motivacionales) y la posterior huida de la banda mientras son perseguidos por el resto de macarras de la ciudad. Lo que viene a continuación es un seguido de misiones calcadas a la acción de la peli, con mucha cinemática que simula escenas de la cinta hasta que llega el momento de correr y/o darse de hostias. Mención especial para el final cuando suena el tema musical y nuestros héroes se alejan por la playa nosotros nos quedaremos controlando a los Riffs para sacudir hasta el final a los Rogues.

A ver quién es el chulo que le dice que esos colores no combinan con la equipación.

Una vez acabada la historia principal desbloquearemos varias misiones cortitas que servirán para hacernos con el control total de Coney Island, así como una máquina recreativa en el cuartel general que parodia el Double Dragon con la estética Warriors. Gracias a estos y muchos otros extras iremos desbloqueando personajes, lugares y modos de combate para el modo batalla. Para este efecto sirve también completar las misiones anteriores al 100%, consiguiendo pequeñas misiones extra como cargarte a determinado número de enemigos, robar radios de coches y, sobre todo, pintar la marca de los Warriors por encima de los graffitis de las otras bandas. Al final podrás desbloquear un nuevo nivel de dificultad llamado Furie Mode que es el mismo juego con una dificultad mucho más elevada y llevando a los personajes con la ropa de los Baseball Furies. Una locura que nos dará uno de los mejores momentos de la historia de los videojuegos cuando Ajax, el macho alfa primitivo por excelencia, pille cacho con una chica que al ponerse su chaleco se vuelve una Furie. Y sí, en este caso una imagen vale más que mil palabras.

Otras curiosidades del juego es que mejor que nunca empecéis una pelea en el cuartel porque después de varios piques si seguís golpeando a vuestros compañeros os darán una paliza que no olvidaréis, toda la estética forma parte de la fiesta por lo que os recomiendo que os probéis todos los sombreros que veáis, en alguna ocasión hasta desbloquean minijuegos de baile, ladrillos, botellas, cubos de basura, etc, cualquier cosa que se encuentra por la calle se puede usar para golpear a vuestros enemigos, no digamos todo aquello que se puede encontrar en las diferentes tiendas del mapa, desde guitarras hasta cajas registradoras pasando por guantes de esos que usan los yankies para animar a sus equipos, lo mismo digo de estampar cabezas contra cabinas telefónicas, coches o cualquier lugar donde haya cristales aunque mi preferido siempre fue estamparlos contra una pared con el consiguiente reguero de sangre que dejaba, y ya que hablamos de regueros de sangre, ¿qué me decís de tirar a alguien al metro justo cuando pasa un vagón? Como veis la ultraviolencia al servicio de la diversión, así en frío puede parecer todo muy salvaje y un poco neurótico, pero creedme cuando os digo que no hay nada más terapéutico después de una semana de estrés que darte una vuelta por el barrio con tus colegas y dejar claro que, como dice Cleon, “da igual que seas un Orphan o un Riff, si nos jodes te reventamos la puta cabeza. Solo así se nos respetará en esta ciudad”.

Yo os digo que el futuro es nuestro, si es cierto que sabéis contar.

Quince años después, The Warriors sigue siendo una obra maestra en cuanto coge un producto original de gran calidad y lo mejora en todos los aspectos garantizando horas de diversión entre peleas, carreras y vandalismo callejero, sumergiendo al jugador en un mundo con vida propia. Y podría seguir así todo el día y es que, como dice Barney, uno nunca se cansa de las cosas buenas. Pero eso, amigos, es otra historia…

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¡Nos vemos en la Zona!

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CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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