BLUE DRAGON RALΩGRAD, de Takeshi Obata y Tsuneo Takano

 


Título original:

Blue Dragon RalΩGrad (ブルードラゴン ラルΩグラド)

Editorial: Shueisha
Género: Shonen
Dibujante: Takeshi Obata
Guionista: Tsuneo Takano
Publicación Japón: Diciembre 2006 – Julio 2007
Public. España: Noviembre 2014 (Norma)
Valoración: Este no es el videojuego que yo recuerdo…/10

 

Hace ya 10 años (me siento mayor hasta yo) que la buena gente de Microsoft intentó dar salida en el país del sol naciente a, lo que era en aquel momento, su consola más puntera: la XBOX 360. Para ello tiró de fichajes estrella como Hironobu Sakaguchi, creador de la saga Final Fantasy, Nobuo Uematsu, compositor de la banda sonora de la misma, y Akira Toriyama, quien no necesita presentación alguna, para crear el JRPG definitivo que consolidase la consola gaijin en Japón.

El resultado vendió más por los nombres anteriores que por su calidad como producto, convirtiéndose en el juego más vendido de la videoconsola en ese país al mismo tiempo que conseguía, sobre todo en los medios occidentales, valoraciones que, aunque notables, resultaban algo decepcionantes por la gente que participaba en el proyecto. Sin embargo, el “éxito” que obtuvo no fue impedimento para crear todo tipo de productos relacionados, siendo lo que nos trae aquí la reimaginación de…

BLUE DRAGON RALΩGRAD
de Takeshi Obata y Tsuneo Takano

El mundo se encuentra invadido por Sombras, extrañas criaturas procedentes del No-mundo que parasitan a otros seres vivos hasta acabar consumiéndolos y asimilándolos. Lo peor de todo es que la humanidad va perdiendo y está en las últimas, encontrándose recluida en una isla mientras resiste el incesante ataque de estos sombríos demonios. Pero no todo está perdido: algunas sombras están en contra de esta conquista y desean regresar a su plano de existencia junto a los de su especie para lo que se aliarán con algunos humanos mediante una fusión menos invasiva. Este es el caso de una de las sombras más poderosas, el dragón azul Grad, que invade el cuerpo del recién nacido Ral, condenándole inmediatamente a una vida de reclusión en la más absoluta oscuridad para evitar así que la bestia que le ha poseído emerja. No es hasta 15 años después cuando, ya desesperados, deciden utilizar a este joven como último recurso para detener de una vez por todas el avance de las sombras.

Vale, empezamos fuerte: este manga, salvo parte del nombre, no tiene absolutamente NADA que ver con la obra homónima de Sakaguchi. Cuando anteriormente he dicho reimaginación me he quedado corto: Tsuneo Takano ha derribado los pilares, ha arrancado de cuajo los cimientos y ha allanado el terreno para escribir la historia que le ha dado la gana, eso sí, dejando esos cuadros tan monos que tenía la antigua casa para que te suene de algo. Obviamente, esto no la hace peor obra, pero siempre es de agradecer que, ya que la publicitan como basada en un juego relativamente conocido, se parezca en algo a éste.

Ey, al menos el dragón sale de la sombra del protagonista, en eso es parecido al juego…

El resultado de esta remodelación completa ha sido pasar de la historia genérica de JRPG, en la que un grupo de escogidos salvan el mundo, a… la típica historia del shonen de toda la vida en el que el protagonista elegido salva el mundo. Efectivamente, Tsuneo Takano no se ha comido demasiado el coco con el argumento y, pese a plantear un mundo interesante al inicio, recorre caminos ya conocidos y no sorprende en ningún momento con situaciones al límite que se resuelven con el enésimo as en la manga: rivales que se vuelven amigos, secundarios planos en lo personal pero curvos en lo físico… Al menos su brevedad, muy seguramente debida a una cancelación forzada al ver que no iba a ninguna parte, hace posible leerla de una sola sentada, resultando únicamente un trago amargo de lo que podría haberse convertido en una tortura larga y dolorosa.

Pero si algo bueno tiene el manga es el dibujo, algo en lo que Takeshi Obata es muy raro que falle, con unos unos diseños geniales tanto para los personajes como para las monstruosas criaturas que aparecen. En las escenas de acción es un placer ver cómo da sensación de movimiento pleno a los personajes mientras que en las más calmadas sabe cómo darles expresividad. Todo esto es muy bonito pero, cuantos más mangas leo en los que participa Obata, más tengo la sensación de que cuando le dicen que haga fanservice, lo hace, y lo hace DEMASIADO bien. Sólo hace falta ver sus obras con Ohba o la historia que realizó con el guión de NisiOisin para comprobar que sabe contenerse, no es el típico autor que ha de poner tetas en cualquier cosa que dibuje, pero en cuanto el guionista da pie a ello como es el caso, es inevitable enarcar una ceja y soltar un suspiro largo y triste.

…aunque fusionarse de esta manera ya tal.

Sin rodeos, es un manga del montón. Uno de tantos con buenas premisas desarrolladas de manera torpe hasta acabar cayendo en los mismos vicios una y otra vez, pero con la buena fortuna de que su agonía acabó rápido con un final que, aunque algo brusco, era necesario para que parase este generador de caspa industrial.

Si os sobra el dinero y os encanta el trabajo de Obata, puede convertirse en una buena opción. También, si un amigo que no lee manga habitualmente te pide un manga corto, quieres gastarle una broma de mal gusto (un saludo Carlos) y para que sepa a qué se enfrenta en este maravilloso mundo de los shonen de toda la vida, es una más que acertada recomendación.

¡Nos vemos en la Zona!

Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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