BLACK TORCH, de Tsuyoshi Takaki

 


Título original:
Black Torch (ブラックトーチ)
Sello: Shueisha
Mangaka: Tsuyoshi Takaki
Publicación Japón: Dic. 2016 – Jul. 2018
Publicación España: Abr. 2019 – Actualidad (Norma)
Valoración: Shonen de veranito

 

 

 

 


¿Por dónde empezar a leer manga? De entrada la cosa no puede ser más simple: vas a tu tienda de cómics, ojeas el tomo con el número 1 en la portada y, si te convence lo que ves, «pa la saca». No hay mucho más. ¿O si? Vivimos en tiempos extraños donde tenemos acceso a tal inmensidad de opciones de ocio que se está generalizando un temor casi irracional a perder el tiempo. El miedo a elegir mal es cada vez más intenso y no es de extrañar que acabe por llevar a un estado de bloqueo. ¿Para qué complicarse tanto la vida con nuevos universos y formas de contar historias si en mi parcela de toda la vida estoy más que cómodo? Si opinas de esta manera, mi objetivo al final de este texto es que le des una oportunidad a una obra tan bien condensada y pensada para alguien que nunca se ha aproximado al shonen como…

BLACK TORCH
de Tsuyoshi Takaki

Jirô Azuma es un joven normal en pleno Japón contemporáneo. Bueno, dejando de lado que es descendiente de una estirpe de ninjas y tiene la capacidad innata de hablar con los animales es totalmente normal. Lo que si que se sale de su habitual día a día es que un misterioso y malherido gato llamado Ragô se descubra ante él como un mononoke, una criatura de leyenda temida por devorar sin compasión a cualquier humano. Lejos de achantarse, Jirô no tiene problema alguno en intentar ganarse su amistad hasta que entran en escena otros mononokes dispuestos a hacerse con el inmenso poder que ostenta lo que a primera vista parece un simple felino. ¿Se ha metido el joven ninja en un lío que le sobrepasa? ¿Conseguirá salir de éste de una sola pieza?

Pese a la innegable popularidad del shonen y la consecuente masa de lectores que arrastra, no es menos cierto que para todo aquel ajeno al género existe una serie de prejuicios que, justificados o no, suelen ser la barrera de entrada en la que se escudan los más reticentes a darle una oportunidad. El principal problema que se suele achacar es la gran cantidad de tomos de los que suelen constar estas colecciones, un sambenito del que es difícil desprenderse si tenemos en cuenta la exagerada longitud de las obras que sirven como estandarte. Y algo de lo que, por suerte, Black Torch no adolece en absoluto. Con únicamente cinco tomos en su haber et fini, esta serie ultra condensada se las apaña para contar una historia que no deja de ser algo simple y maniquea lo que otras tardan veinte con la única diferencia de que en estas últimas hay más pausas dramáticas y subtramas que no conducen a ninguna parte. Todo ventajas, vamos.

Solo estoy calentando.

La capacidad de síntesis de Tsuyoshi Takaki no le impide dar un buen repaso a la gran mayoría de tópicos, tanto buenos como malos, que se han ido consolidando a lo largo de las décadas. Pocos palos quedan sin tocar y esto es lo que le convierte en una maravillosa puerta de entrada, no solo por lo entretenido de la obra en si misma, sino también por este vistazo rápido a lo que puede esperar uno tras acabar con esta obra y continuar con otra de la misma línea. No es que sea una historia vacua y claro que te intenta contar cosas, pero para alguien que ya lleve a sus espaldas decenas y decenas de shonens de toda la vida como un servidor es difícil que algo te pille por sorpresa o que no veas claras influencias de otras obras más insignes.

Si en algo sobresale este manga y le aporta verdadera identidad propia es el dibujo que, si bien en términos generales es correcto, Takaki tiene momentos de genialidad donde hace un trabajo con el trazo difícilmente mejorable. Esos momentos en que juega con las sombras de forma genuinamente brillante y que se dan ante todo durante las peleas convierten la lectura de Black Torch en algo muy fluido con pequeñas dosis de impacto altamente recomendable para todo aquel que busque un manga ligero entre tanto shonen kilométrica que no sabe en que momento poner el freno. No es una obra sobresaliente y tengo claro que tampoco intenta serlo, es en su contención donde está la clave para ser una obra más que competente que puede llamar la atención más que las vacas sagradas del género.

Mirar a lo que acabas de trocear es de pringados, hay que hacer posecita.

¿Imprescindible? En absoluto. ¿Quieres iniciar a alguien ya crecidito en esto de los shonens? Tu mejor opción fuera de toda duda. Con el incremento de interés en el manga que se viene dando de un tiempo a esta parte de gente que, sin ser nuevos lectores de cómics, nunca habían tocado uno oriental era casi una obligación traer una obra de estas características para que se hagan una idea de lo que les espera dentro del mundillo.

¡Nos vemos en la Zona!

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Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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