BLACK SUMMER. La serie que emocionó a Stephen King

Título original: Black Summer
Fecha 1ª emisión: 12 de Abril, 2019
Cadena: Netflix
Creadores: John Hyams, Karl Schaefer
Reparto: Jaime King, Justin Chu Cary, Christine Lee, Sal Velez Jr., Kelsey Flower, Gwynyth Walsh, Mustafa Alabssi, Erika Hau, Edsson Morales, Aidan Fink, Kash Hill, Stafford Perry, Nathaniel Arcand, Nyren B. Evelyn, Ty Olsson, Zoe Marlett, Michael Aucoin, Joel Gagne, David Haysom, Joel Jackshaw, Brianna Johnston, Bud Klasky, Braden Overwater, Brad Pajot, Arielle Rombough, Jayson Therrien, Tom Carey, Christian Fraser
Temporadas:
Episodios: 8
Género: Terror/ zombis
Valoración: Único plan, sobrevivir

El género Z sigue en auge. Desde hace un par de décadas la plaga zombi no para de extenderse y los productos audiovisuales sobre los no muertos proliferan como setas en el campo. No seré yo la que se queje de esto, pero sí de que se aproveche el tirón para hacer productos de dudosa calidad. Ya sea porque algunas películas se quedan cortas a la hora de involucrarnos en la historia y darnos las razones y motivos que precisa el relato para ser explicado, ya sea porque se quiere estirar el chicle durante temporadas y temporadas de culebrón televisivo aderezado con temática zombi de fondo, el hecho es que no todos los productos audiovisuales de un género al que ya se le han dado demasiadas vueltas son dignos de ser recordados.

¡Quita, zombi de la FOX pesado!

No es el caso de Black Summer, la nueva serie Z que ha estrenado Netflix este mes, la cual, (me he enterado después de verla) resulta que es el spin off que funciona como precuela de Z-Nation. De hecho, Karl Schaefer se mantiene a los mandos, con John Hyams como copiloto, pero, a diferencia de su predecesora-sucesora, deja de lado el humor irreverente o de cualquier otro tipo y se inclina hacia un tipo de narración mucho más seria y que no se alarga innecesariamente con capítulos de relleno para contar el inicio de la plaga. En este aspecto no encontramos nada nuevo: se acaba de desatar una plaga zombi (de zombis de los que corren) y los protagonistas tienen que llegar a una zona segura. Lo que sí que cambia es la manera de contarlo.

Nos encontramos ante una historia que se nos presenta de forma lineal pero fragmentada y, aunque a priori se pueda pensar que una narración de este tipo no funcionaría con un relato de tensión y acción Z, lo hace, y de qué forma. Ya en el primer episodio, perfectamente construido, se nos va presentando a cada uno de los personajes y situaciones en las que están envueltos por separado, mientras se entrecruzan entre sí para acabar confluyendo en el objetivo principal: llegar al estadio desde donde se va a coordinar la evacuación.

¡Que me estás dejando ciego con la linternaaa!

A lo largo de ocho episodios de diferente duración, de 20 a 50 minutos, según necesite el desarrollo de la acción y no las pautas que marcan las pausas publicitarias, dejando que la historia fluya por sí misma y que finalice sin tener que alargar nada innecesariamente para ajustar los cliffhangers a un tiempo determinado, acompañamos a los protagonistas en su huida sin tregua.

Mientras corres por tu vida huyendo de una horda de zombis, no hay tiempo de aprenderse la de los demás, por lo que no se profundiza en la historia personal de cada personaje más allá de lo que se cuentan entre ellos para confiar unos en otros. Y, si lo que te persigue es sensible al ruido, mejor guardar silencio. Y así, sin diálogos eternos, sin subtramas ni flasbacks que nos distraigan, podemos asistir la verdadera y sucia naturaleza del ser humano cuando se trata de su propia supervivencia. Cada personaje es un mero pasajero en la historia de los demás y vale exactamente lo que pueda aportar, hasta que lo pueda aportar. Y si esto incluye deshacerse del lastre en caso de necesidad, hazlo rápido antes de que lo hagan contigo.

En Corea también tenemos zombis pero no son así.

Un relato narrado con todo el realismo que se puede esperar para una situación así, que pocas veces se encuentra y que consigue transmitir toda la confusión que una situación de este tipo podría desencadenar. Además, resulta todo un acierto que a los personajes típicos de estas historias (padres que buscan a sus hijos, Rose, convictos que huyen de la justicia, Spears, matones vs. desvalidos…), se haya incluido a Sun, una coreana que no habla inglés y que eleva esa sensación de confusión al máximo, al no entender y no ser entendida (tampoco por nosotros, ya que no la subtitulan/doblan).

Además de no entender a Sun como el resto de personajes, a base de planos secuencia rodados cámara al hombro se nos hace partícipes directos de la acción. Como si fuéramos uno más, formamos parte de las malas decisiones tomadas por las prisas y la angustia del momento y somos contagiados de toda la tensión que supone un aumento exponencial de zombis en una carrera contrarreloj.

Pilla-pilla Mundial Z.

Este sentimiento de urgencia se ve potenciado por el ritmo narrativo, que comienza de forma solemne y se va intensificando. Al principio las huidas son, digamos, llevaderas, con algo de ventaja sobre los zombis, pues de momento son pocos y los espacios son muy abiertos, pero se va acelerando el ritmo conforme nos acercamos al final. Los espacios por donde huir se vuelven cada vez más cerrados, la iluminación deja de apoyarse en las luces para confundirnos en las sombras y el silencio deja paso al caos. Hasta llegar a ese desenlace, frenético y totalmente loco, narrativa y técnicamente hablando.

Con Black Summer, Netflix ha conseguido dar un nuevo empujón al género zombi, demostrando que, aunque la premisa sea la misma y el cine de zombis sea lo que es, unos persiguen y otros corren, existen fórmulas narrativas diferentes que todavía pueden enriquecerlo.

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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