CAMINO NEGRO, de Brian Wood y Garry Brown

 


Título original:
Black Road: The Holy North TPB
Black Road: A Pagan Death TPB
Sello: Image Comics
Guionista: Brian Wood
Artista: Garry Brown
Colorista: Dave McCaig
Contenido: Black Road #1-10 (Abr. 2016 – May. 2017)
Publicación original: Oct. 2016 – Jul. 2017
Publicación España: Enero 2019 (Panini)
Valoración: La religión es el opio del pueblo /10

 

Vale, lo admito. Tras terminar de leerme toda la serie de historias de Northlanders, un pequeño vacío vikingo se quedó afincado en un rincón de mi corazón. La necesidad de seguir leyendo sobre personajes afincados en una época turbulenta en la que su posición inicial de ciudadano pasó a ser la de bárbaro pagano por culpa de la religión cristiana y su metástasis europea, no hizo más que crecer con el paso de los días. Sobre todo cuando me enteré que existía esta obra del mismo autor, la cual utilizaba como continuación espiritual de Northlanders y en la que se centraba en su totalidad en el periplo de su protagonista. Hoy toca hablar de…

CAMINO NEGRO
de Brian Wood y Garry Brown

Las cosas no pintan bien por Norsk (o Noruega, para que nos entendamos), ya que el país se encuentra en mitad de la reconversión al cristianismo y lo que antes era una civilización marcada por sus costumbres y creencias, ahora es una tierra en la que nadie se fía de nadie y la vida tiene un precio muy barato. No es de extrañar cuando pasas a ser, de la noche a la mañana, un sucio pagano que arderá eternamente en el infierno por no pertenecer a la secta que ahora tiene el monopolio europeo. Con esta situación tan delicada nuestro protagonista, Magnus el Negro, recibirá una extraña oferta por uno de estos curas que ahora campan a sus hanchas en su tierra: deberá escoltar al padre Farina desde Iskfold a un pueblo al lado de la costa de Hammaruskk, recorriendo el mortal camino negro que lleva hasta ese lugar. Debido a su pasado como guerrero y como persona que no siente un gran apego por la vida, acepta la suicida oferta a pesar de saber el peligro que ello conlleva. Lo que no se puede imaginar el bueno de Magnus es que la religión está podrida y lo que comenzará como una mera misión de guía a través del camino negro, se terminará convirtiendo en una búsqueda de respuestas y una venganza cuasi catártica. Y es que no te puedes fiar nunca de un cura…

Me parece simplemente genial como ha sabido volver a retomar la temática vikinga Brian Wood para contarnos otra historia que bien podría haber entrado en su recopilatorio nórdico llamado Northlanders. Sin perder ese halo de originalidad que poseía su anterior obra, en Black Road se centra en el protagonista Magnus, presentándonos todo lo que sucede en la historia desde el punto de vista de este personaje y usando sus pensamientos como locutor interno de su cómic. Sin ser su trama más compleja, consigue darle el giro de tuerca necesario para dar el efecto de contar algo totalmente distinto a lo que ya había hecho. Para ello se apoya en personajes como Julia, la hija del padre Farina, o a Kitta, la herrera del pueblo que es mucho más de lo que aparenta. Todo ello condimentado con una conspiración cristiana de una facción norteña que posee un arma bíblica y pretenden separarse del catolicismo canónico y convertirse en el nuevo papado europeo.

Magnus en su salsa.

Como cabría esperar, la cantidad de peleas, muerte y sangre es la normal para este tipo de historias. De hecho, la base en la que sustenta la personalidad de nuestro protagonista es la de haber sido un luchador o guerrero durante su juventud. Quizá a primera instancia esto no nos dice nada, pero hablamos de una persona que ofrecía sus servicios a un señor para ir al campo de batalla y luchar hasta la muerte contra otra gente que no conocía de nada. Lo que ahora podríamos conocer como sicarios, vaya. Con eso en mente podríamos esperarnos a un personaje poco profundo o trabajado, pero Wood usará los flashbacks para contarnos el pasado de Magnus y construir, de esta manera, el que puede llegar a ser el mejor personaje de la saga vikinga que ha creado hasta la fecha.

Pero toda esta historia se quedaría en nada si no hubiese un narrador visual tan bueno como Garry Brown. El dibujo sucio y oscuro del artista escocés es una auténtica gozada visual y logra transportar al lector a esos páramos fríos y lúgubres que identifican una tierra diezmada por el desconcierto, el miedo y la muerte. Siendo minimalista con sus fondos y los detalles lejanos, consigue recrear perfectamente la acción en sus viñetas en las situaciones de lucha, contrastando con la quietud y soledad en los momentos en los que la acción pasa a ser algo meramente anecdótico. Si hay algo que realmente me gusta de este dibujante es la cantidad de entintado que utiliza para jugar con las luces y sombras, poniéndoselo francamente fácil a Dave McCaig a la hora de colorear la obra. De esos cómics en los que la ausencia de coloreado no perjudicaría nada al apartado artístico, pese a que el trabajo de McCaig sume en el resultado final.

Magnus en su salsa 2.0.

Tenía ganas de seguir leyendo historias a la altura de Northlanders y Black Road es su digna heredera. El trabajo de Wood y Brown es sencillamente perfecto y vuelven a darnos esa dosis de vikinguismo que todos los amantes de la mitología nórdica necesitamos. Una auténtica pena que no esté publicado en nuestro país y tampoco se tenga noticias de que vaya a suceder en breve. Todas nuestras ofrendas a Odín para que alguna editorial se aventure a traernos esta maravilla norteña han valido la pena, pues Panini será la encargada de darnos nuestra dosis de paganismo. 

¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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