BIG MOUTH. Dejen paso al monstruo de las hormonas

Título originalBig Mouth
Fecha 1ª emisión: 29 de septiembre, 2017
Cadena: Netflix
Creadores: Nica Kroll, Andrew Goldberg, Jennifer Flackett, Mark Levin
Temporadas: 1
Episodios: 10
Género: Humor/ Instituto /Sexo
Valoración: El mejor porno que puedes encontrar en Internet /10

Parece mentira que a día de hoy todavía haya ocasiones en la que te sorprendas con algo diferente, original, divertido, atrevido y de una calidad excelente, donde destaca por encima de todo el elemento más importante para disfrutar de un producto de ocio: el guión. Cuando crees que lo has visto todo te encuentras con una serie de animación (de las que no soy nada fan con honrosas excepciones como Rick & Morty) tan divertida como inteligente, plagada de momentos de carcajadas y personajes tan bien construidos que te identificas con ellos más de lo que te gustaría. Una serie que seguro vas a revisionar para sacarle todo el jugo de unos capítulos de menos de 30 minutos que son una montaña rusa de humor negro, cinismo, crítica del way of life yanqui y con muchos otros temas, repleta  de sentimientos que todos hemos vivido y salpicada de sexo. De mucho sexo. Acostumbraros a la palabra porque va a salir mucho durante la reseña…

Una madre, un plátano y un preservativo, ¿Qué puede salir mal?

Los 10 episodios que componen la primera temporada de Big Mouth narran las (des)aventuras de una pandilla de adolescentes que empiezan a notar esos cambios hormonales que todos hemos sufrido y no me refiero a las espinillas (que también). La serie trata de un tema tan trascendental en la vida de las personas pero que nunca recibe la atención necesaria por ser considerada un tabú: el despertar del deseo sexual. Precisamente por ser un tabú la serie rompe todos los esquemas tanto por su aspecto casi infantil en cuanto a imagen, con unos personajes con un aspecto mucho más aniñado de lo esperado, como por la falta de pudor en cuanto a la explicitud de sus escenas y diálogos, en los que claramente en ocasiones se recrea para ir siempre un poco más allá de lo esperado. Después de todo Big Mouth es una serie para adultos y así nos va a tratar, por lo que hay que estar preparado para todo, momentos algo incómodos y otros muy desfasados incluidos.

Para hablar, descubrir y disfrutar del sexo tenemos una serie de personajes a cada cual mejor, todos con su personalidad bien definida y con voz propia, con momentos para evolucionar y crecer, protagonizando en mayor o menor medida algún episodio entero. Todos excepto mi preferido, bueno, mi segundo preferido, el único e irrepetible Matthew. Pese a que la mayoría de protagonismo se lo llevan Andrew, Nick y Jessi, tanto el resto de la pandilla como los padres y hermanos de los mismos y algún que otro secundario más, como el surrealista Mr. Lizer o el  fantasma de Duke Ellington, tienen sus cinco minutos de gloria.

Si a Picasso le hubieran dicho alguna vez que acabaría así…

Como véis, hay un elenco bastante amplio cuya guinda es, ahora sí, mi personaje preferido de toda la serie y uno de mis favoritos de ficción ya por los siglos de los siglos. Me estoy refiriendo al Monstruo de las Hormonas, un personaje que se aparece a los tímidos y asustadizos protagonistas que lo ven como su despertar sexual desatado, un bicho que dice todo lo que te pasa por la cabeza cuando estás descubriendo el sexo y que lo mismo te avergüenza con unas gotas (de cualquier tipo de fluido) que se te escapan en el momento más inoportuno que te da el valor necesario para actuar en según que situaciones. 

Este Monstruo, con aspecto de león con cuernos y pollas, muchas pollas, protagoniza los mejores momentos de la temporada siempre desenfrenado como sólo las hormonas pueden desatarnos, siempre con un chascarrillo y un chiste guarro para cualquier situación, una voz que no para de susurrarte lo que estás pensando y lo que estás deseando, siempre tan honesto y directo como sólo puede ser una parte de ti mismo. Y lo mejor es que este personaje tiene su propia versión femenina, tan encantadora como salvaje y su versión anciana que da tanta pena que asusta pensar que nuestro deseo sexual acabará así.

Amigos lectores esto no es lo que parec… Sí, definitivamente lo es.

Así, con una plantilla de personajes tan variada como peculiar hay tiempo para todo tipo de situaciones, desde el primer beso al primer desamor, para masturbarse con desenfreno y probar otro tipo de prácticas con objetos cotidianos, para sentir el valor de la amistad y el daño que nos causan las mentiras. Cualquier aspecto relacionado con el sexo tendrá su importancia en la serie con especial atención a lo que implica descubrir los cambios que se están produciendo en tu cuerpo. Sin querer desvelar mucho al respecto, la escena de Jessi y el espejo es totalmente apoteósica y no porque sea una de las más divertidas sino por su valor didáctico tanto para ella como para el espectador. Y no me explayo más que al final se nos va de las manos.  

Hay muchas más cosas buenas en esta serie original de Netflix, algo que creo merece la pena resaltar, por si os habíais saltado la ficha técnica, pero no me gustaría citarlas todas aquí porque creo que se van a disfrutar mucho más si el espectador la descubra cuando suceda. Pero no me resisto a decir que los números musicales, sí, también hay números musicales, son deliciosamente divertidos, locos y perturbadores por igual y que hay un elemento que me recuerda tanto a Community, una de mis series preferidas ever, de la que ya hablé aquí,  que no me he podido resistir a citarla. Y hasta aquí puedo leer ya que Big Mouth es una serie a la que es mejor llegar virgen (en serio os pensábais que iba a acabar sin hacer ningún chiste de este calibre?).

Ahora en serio, esta serie es la poll…

Ojalá en mi pubertad hubiera existido un aserie como ésta, una serie que habla de sexo sin tapujos, con un tono meramente provocativo y desfasado pero con un punto didáctico y explicativo. Aunque pensándolo bien, de haber visto esta serie entonces, no hubiera vivido grandes momentos como aquel despertar sexual en… Pero eso , amigos, es otra historia.

¡Nos vemos en la Zona!

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CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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