BETTY BOOB, de Véro Cazot y Julie Rocheleau

 


Título original
:

Le petit rien tout neur avec un ventre jaune HC
Sello: Casterman
Guionista: Véro Cazot
Artista: Julie Rocheleau
Colorista: Julie Rocheleau
Publicación Francia: Septiembre 2017
Publicación España: Septiembre 2019 (Planeta)
Valoración: Las cosas por su nombre

 

 

No. No se va a ir. Por mucho que lo llamemos con nombres diferentes y eludamos su incontestable presencia. Va a seguir ahí. Aunque nos empeñemos en llamarlo “larga y terrible enfermedad”. No vamos a esquivarlo. Porque no se puede eludir lo que somos. Lo que llevamos dentro. La marca irreversible e impresa en nuestros genes con la que nacemos. Y no. No debemos hacerlo. No hay que huir. No hay que taparlo. Ni mirar hacia otro lado. Ni adoptar la estúpida táctica del cobarde que no mira con la esperanza de que el problema desaparezca al ignorarlo. Está ahí. Vive con nosotros. Cada día. A nuestro alrededor. En nosotros. Dentro de nosotros. Siempre cercano. Siempre presente. Siempre ahí. Se llama cáncer. Y no hay que ocultarlo. Ni cerrar los ojos. Ni tratar de camuflar el eco terrible de su sonido con frases burdas y vacías y confusas y llenas de engaños. Sí. Se llama cáncer. Y es parte de nuestra condición humana de una manera inextricable y terrible, pero no menos lógica y segura que esa muerte que nos espera a todos al final del camino. Sí, se llama cáncer, CÁNCER, con todas y cada una de sus letras, y se puede luchar y vencer y sobrevivir y aceptar y asumir, porque el miedo a desaparecer es un mero trámite antes de asumir que todos vamos a hacerlo. Porque ese miedo no puede ni debe inmovilizarnos. Porque muchas veces la lucha es terrible y cruel e injusta, pero otras muchas es ejemplo y luz, y punto de partida para una vida mucho más consciente de las cosas que de verdad importan. Y este es el inicio de…

BETTY BOOB
de Véro Cazot y Julie Rocheleau

Betty Boob es la luz que llega después de la desolación. La esperanza surgida después de ganar una batalla feroz. La persona que renace como un fénix de los restos mutilados de un combate salvaje y a cara de perro contra el cáncer.  Es un punto de partida de una historia maravillosa de amor a la vida y superación narrada con una encanto mudo y superlativo, carente de palabras, mudo, coreografiado con la fuerza de las imágenes, que pone el foco sobre el enorme talento de la guionista Véro Cazot para establecer un lenguaje universal, y el no menos enorme talento de la dibujante y colorista Julie Rocheleau para trazarlo negro sobre blanco y aturdirnos con su alegría y su belleza y una inocencia maravillosa ante lo cruento del día a día.

Betty Boob es la historia de una superviviente. De una mujer que cree perderlo todo tras su lucha contra un carcinoma de mama que supera tras someterse a una mastectomía radical del seno izquierdo y al tratamiento de quimioterapia posterior. Una mujer que, en efecto, lo pierde todo: el cabello, el trabajo, a su pareja y esa sensación de dignidad basada en el físico, tan absurda como artificial que nos ha impuesto esta sociedad de mierda que solo valora la imagen y el dinero. Y justo cuando parecía que todo estaba perdido, cuando se le acababa la esperanza, aparece en la vida de nuestra protagonista una compañía teatral dedicada al burlesque llena de personajes peculiares y físicos alternativos que, literalmente, le cambian la vida.

Seno y co-seno.

Cazot y Rocheleau. Rocheleau y Cazot. Quedaos con estos nombres, porque este cómic delicioso y magistral es un ejemplo de lucha titánica, de superación y de amor por la vida. Un canto a esa belleza alejada de lo canónico que subyuga con su desparpajo y con amor. Una nueva hoja de ruta para vidas que se creen amortizadas cuando en realidad apenas acaban de empezar. Una oda a la esperanza, sobre todo, por muy imposible y lejana que parezca.

Y sí. Lo sé. A veces la guerra es horrible y fútil y acaba en la tragedia de irse entre horribles sufrimientos y demasiado pronto. Y son muchos los que terminan por rendirse agotados por años de combate sin descanso más allá de lo humanamnete concebible. Pero son muchos otros, también, los que avanzan y lo superan y siguen adelante con sus vidas, temblando y con un hormigueo en el estómago cada vez que se someten a una revisión periódica mientras mirán de reojo los análisis con los índices. Pero continúan. Y viven. Y es por unos y por otros por los que pido que llamemos a las cosas por su nombre y nos dejemos de ambages para definir una enfermedad con un solo nombre, pero múltiples apellidos. Una enfermedad asociada a nuestro propio desarrollo como especie y sociedad. Una enfermedad que viene y se queda y a veces nos vence, pero no nos convierte en exiliados o leprosos o parias de todo lo que nos hace humanos por nombrarla en voz alta con naturalidad. Una enfermedad diaria, cabrona, voraz, terrible y natural. Una enfermedad llamada cáncer.

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

También te podría gustar...

Deja un comentario, zhéroe

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.