BEOWULF, de Santiago García y David Rubín

 


Título original:
Beowulf

Guionista: Santiago García

Artista: David Rubín

Public. España: Noviembre 2013 (Astiberri)

Características:
200 pp. – Color – 25€

Valoración: 8/10


Sinopsis:
Una extraña criatura, el troll Grendel, asola las tierras y gentes del Rey danés Hrothgar. Tras más de una década sumidos en el terror y la desesperación, reciben la visita de un valiente guerrero, Beowulf, y sus compañeros, ávidos de aventuras y de la gloria que proporcionan los actos heroicos, decididos a terminar con la criatura y convertirse en leyenda.

BEOWULF
de Santiago García y David Rubín

La historia de Beowulf es harto conocida, incluso en su desconocimiento. Basada en un poema anglosajón de fecha y autor desconocidos, ha sido no sólo adaptado en numerosas ocasiones tanto al cine como al cómic, sino que también ha inspirado, en diversa medida, numerosas obras que van desde la la saga de El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien hasta la película El guerrero nº 13 (John McTiernan, 1999), entre otras.

La figura del bravo guerrero, del héroe que salva al pueblo del mal acechante, del campeón que perdura en la leyenda a través de los bardos, poemas y cuentos… es un máximo común denominador en los anales en la historia de los cuentos e historietas. La épica que conlleva enfrentarse y derrotar a un enemigo más fuerte a pesar de las adversidades sobrevive en la mitología y se presenta como leitmotiv cuasi unánime de nuestros superhéroes favoritos.

El oro se gasta. La vida se acaba.

Santiago García (de quien ya reseñamos su colaboración con Fontdevila en Tengo hambre) borda y acierta en la adaptación y traslación del poema anglosajón al lenguaje de las viñetas. Si habéis leído el poema original, creedme que no es tarea fácil. La historia fluye por las páginas entre escenas, silencios y diálogos que derrochan épica a raudales.

El trazo de David Rubín remacha la majestuosidad de la gesta de Beowulf y nos deleita con viñetas y secuencias realmente asombrosas, con su propia banda sonora a todo volumen, merecedoras de un estudio sosegado. Es indiscutible que el autor gallego se desenvuelve con maestría en este tipo de historias, plasmando con aparente facilidad la humanidad del héroe y la heroicidad del hombre, como ya hizo en su anterior obra como autor completo (El Héroe, Vols. I-II).

Y el Epílogo, una suerte de cronología de la creación de la obra mediante fotogramas de su desarrollo, es una auténtica maravilla. Sin embargo, se echan en falta los típicos extras que seguramente esconden anécdotas y procesos creativos interesante, dadas las vicisitudes que rodearon a la obra hasta su publicación (cambio de dibujante, duplicación del número de páginas iniciales…).

Hoy morirás.

¿Y por qué a pesar de todo ello me ha dejado un sabor agridulce? Sí, es un gran tebeo, una historia épica, un dibujo espectacular, una edición impecable… pero no ha colmado MIS expectativas por lo que únicamente puedo culparme a mí mismo de esa sensación. La fantástica obra anterior de Rubín, El Héroe, y la posibilidad de ver un mito que siempre me ha fascinado bajo sus lápices me provocaron quizá un hype desmesurado. Además, la crítica era tan unánime, encumbrando la obra a los altares del cómic patrio, que traté de controlar el ansia dejándola descansar una temporada en la estantería antes de acometer su lectura.

Aun así, a pesar de lo bien hecho que está este tebeo, no he podido sacudirme la sensación de que no estaba leyendo nada nuevo, que sabía lo que iba a pasar, por lo que el efecto sorpresa era prácticamente inexistente, reduciéndose a ver cómo iba a estar dibujada la siguiente página. Y por mucho que me guste el dinámico estilo de Rubín y el impecable formato de la obra, la inevitable comparación con su Héroe termina perjudicándolo y no puedes dejar de ver atisbos del propio Heracles en Beowulf. Quizá se repiten en exceso recursos narrativos como las splash pages o páginas con multitud de mini viñetas que, en mi opinión, lastran en ocasiones la experiencia de la lectura, demasiado rápida para sus 200 páginas.

Pero no os dejéis influir por esta humilde opinión, intoxicada por unas expectativas demasiado elevadas, que no debéis ver como algo negativo. Al contrario. Es una magnífica obra, una buena adaptación y una maravilla gráfica, bien editada y a un precio acorde.

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¡Nos vemos en la Zona!

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