BEN-HUR, ni santa ni blasfema


Título original:
Ben-Hur
Año: 2016
Director: Timur Bekmambetov
Guión: Keith R. Clarke, John Ridley (sobre la novela de Lewis Wallace)
Reparto: Jack Huston, Toby Kebbell, Morgan Freeman, Rodrigo Santoro, Nazanin Boniadi, Pedro Pascal, Olivia Cooke, Ayelet Zurer, Sofia Black-D’Elia, Alisha Heng, Marwan Kenzari, Nico Toffoli, Pilou Asbæk
Sinopsis: Judah Ben-Hur es un príncipe falsamente acusado de traición por su hermano adoptivo Messala, un oficial del ejército romano. Desposeído de su título y separado de su familia y de la mujer que ama, Judah es condenado a la esclavitud en las galeras. Después de varios años, Judah regresa a su tierra natal en busca de venganza, pero encontrará su propia redención.
Valoración: 6/10

 

La historia de Judá Ben-Hur, una novela de Lewis Wallace de 1880, ha sido una de las más notoriamente adaptadas al cine. Primero, nada menos que en 1907, luego en 1925, y posteriormente en 1959, siendo esta la más recordada. Protagonizada por Charlton Heston y dirigida por William Wyller, esta obra maestra no solo rompió todos los récords de taquilla y de Oscars en su día, sino que sigue siendo, casi 60 años después, el péplum de referencia. Y lo va a seguir siendo.
Pero eso no quita que la nueva Ben-Hur, dirigida por Timur Berkambetov, no tenga un pase. Al contrario: este remake ofrece un entretenimiento correcto, asentado en bases sólidas, sin llegar nunca a la sorpresa, y diluyéndose con rapidez en la memoria después de su visionado. Se suele menospreciar la palabra “entretenido”, pero, qué diablos, es lo que hace que esta película pueda justificar su existencia.

 Haciendo un repaso, ¿hay algo en esta Ben-Hur que destaque, ya no frente al mastodonte del 59, sino sobre el resto de películas palomiteras contemporáneas? Bueno, algo seguro es que no cae en la infamia narrativa de algunos estrenos de esta temporada veraniega, pero la respuesta rápida es no. Sus actores son correctos, sus efectos especiales correctos, su montaje correcto, y su guión venía de arriba, y no hace demasiados cambios. Y sin embargo, la película funciona francamente bien como simple producto de evasión.

Las razones de esto son varias. Lo más importante, es una historia con gancho, dos hermanos que, sin rebosar carisma ninguno, construyen una relación convincente, que se ve irremediablemente rota. La película no entra demasiado en el jugoso contexto político, lo suficiente como para poder asentar la historia, pero siempre hay el suficiente gris en todos los personajes como para mantener el interés. Su evolución es palpable y creíble, si bien demasiado apresurada en algunos puntos.

 La historia también ha sido comprimida, especialmente en su segunda mitad, de nuevo resumiendo eventos al mínimo necesario para poder motivar las acciones de los personajes. En general, el montaje es dinámico y su visionado muy ágil. Nada te sorprenderá, pero tampoco te deja tiempo para lamentarlo. Las dos grandes secuencias de acción, las galeras y la carrera de cuádrigas, también mantienen un buen nivel. Se echa en falta algún plano general en la primera, aunque la decisión de enfocarlo todo desde el punto de vista de Judá, para ahorrar efectos y presupuesto, es convincente, plano subjetivo incluido. Eso sí, habiéndola visto en 2D, no parece haber nada en el aspecto visual de Ben-Hur que justifique la conversión y estreno 3D.

En cuanto a interpretaciones, destaca Toby Kebbell en el papel de Messala, sobre Jack Houston como su hermano adoptivo Judá. Huston no es capaz de aportar la intensidad a la que su personaje se ve sometido, cuando, precisamente, es esta pérdida de control emocional la que le mueve durante toda la película. Apostar por una cara menos comercial hubiese sido mejor, especialmente viendo como Kebbel se desenvuelve con mayor soltura en sus escenas, aunque demasiado relegadas y dispersas entre sí como para profundizar en su arco. Poco se puede decir de los secundarios, que son meros motores de la historia, centrada evidentemente en los dos hermanos. Tenemos un Poncio Pilatos caricaturesco en manos de Pilou Asbæk y a Morgan Freeman con el piloto automático puesto, elegido seguramente por lo reconfortante de su figura, ante un papel paternal poco convincente.

 Por cierto, la subtrama de Jesús (interpretado por Rodrigo Santoro) está también muy recortada, dejando en evidencia su función de deus ex machina (je). Su mensaje queda, sin embargo, bien fundido en la historia, y afortunadamente ajeno a discursos religiosos. De nuevo, el marco histórico queda relegado a su función como motor de la trama.
BeYShIT

En resumen, Ben-Hur es correcta. No la épica que nos viene a la cabeza al oír su nombre, pero sí una evasión efectiva al 100%, asequible para todo tipo de público. Que ya es más de lo que ofrecen muchas: entretener durante dos horas sin nada verdaderamente sangrante rechinando ni delirios de grandeza, coherente con su modesta premisa de contar una historia atractiva y sencilla, en un marco fascinante.

¡Nos vemos en la Zona!

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