BEAUTIFUL BONES, de Makoto Katou

Título original: Sakurako-san no Ashimoto ni wa Shitai ga Umatteiru (櫻子さんの足下には死体が埋まっている)
Fecha 1ª emisión: 8 de octubre de 2015
Estudio: TROYCA
Director: Makoto Katou
Temporadas: 1
Episodios: 12
Género: Misterio
Valoración: Lo que podría haber sido, pero no /10

Todos sufrimos cierto síndrome al empezar un gran proyecto o una gran idea por la que se ha luchado. Esas ganas, ese ímpetu, toda esa ilusión esboza una idea en nuestras cabezas que nos hace soñar a partir de un simple detalle. No sólo a nivel laboral o personal, esa idea de idealizar la meta y tener una visión magnífica de ella es algo bien común en cualquier proceso cognitivo. Y, lamentablemente, el mundo artístico no se podía escapar tampoco de esta tendencia, como podemos apreciar en la obra que nos toca comentar hoy, Sakurako-san no ashimoto ni wa shitai ga umatteiru, “Hay un cadáver bajo los pies de Sakurako”.

Nuestros protagonistas a punto de emprender una de sus huesoventuras.

En su primera obra como director, Makoto Katou se adentra en un género más propio de las series de televisión o el cine, pero no muy extendido dentro del anime: el misterio. Está claro que no supone un antes y un después en el género ni es la primera obra de ese estilo, pero la narrativa de los episodios o la manera en la que está estructurada la historia recuerda mucho a las grandes obras de ficción del género. El anime nos traslada a Asahikawa, una gran pero tranquila ciudad en el centro de la isla de Hokkaido, la isla más septentrional de las cuatro grandes islas del archipiélago japonés. En este ambiente cuasi rural, frío y de aspecto pacífico, conoceremos a nuestros dos protagonistas, Shoutarou y Sakurako. Ambos comparten una relación de amistad cimentada sobre la gran afición de Sakurako, la osteología. Ella es una mujer absolutamente apasionada de los huesos y de su colección. Posee un gran número de ejemplares y, sobretodo, conoce todos los detalles y características de la mayor parte de los huesos animales, convirtiéndola así en una especie de enciclopedia ósea andante. Pero la afición no se queda aquí, lo que hay entre Sakurako y los huesos es algo más, algo casi como un entrelazamiento mágico que los dirige en el mismo sentido. Y es que, capítulo tras capítulo, los hallazgos de esqueletos se sucederán; pero con una peculiaridad, estos esqueletos encontrados no serán parte en el futuro de su colección personal, sino que serán restos humanos, los cuales, con la ayuda de Shoutarou, tratará de analizar en profundidad para conocer el pasado y los últimos momentos vivos de esos huesos.

Como ya he comentado, la serie se estructura en casos individuales y una continuación lineal de la trama. Este aspecto la convierte en un anime entretenido de ver, de esos que te pueden generar el gusanillo de quedarte embobada frente a la pantalla hasta acabar de resolver ese misterio que te come por dentro. Pero también es cierto que la serie no da en ningún momento las pistas necesarias ni las observaciones pertinentes para poder caer en la cuenta de cuál es el misterio. En muchas ocasiones, abusa de la mitificación del personaje de Sakurako, que acierta la descripción de los últimos momentos de esa persona simplemente con observar los huesos durante unos segundos. Este detalle propicia que no puedas sentir esa inmersión o puedas tener ese proceso propio de pensar en que podría ser o intentar elaborar tu propia teoría a partir de los datos que te presentan, ya que esos datos directamente no existen y se asumen que la protagonista los ha obtenido por su infinito conocimiento y siendo certera en la mayoría de las ocasiones.

Porque todos sabemos que es indispensable una pseudotransformación para resolver algo.

Pese a este inconveniente, la serie gana puntos gracias a que, aunque es un anime principalmente de misterio, no es la única temática que toca. Durante los distintos casos veremos como la relación entre nuestros personajes irá evolucionando y cambiando, como Shoutarou irá madurando a la vez que Sakurako se deja llevar más por la ilusión y menos por la razón. Pero no solo eso, cada uno de los casos contará con afectados, víctimas, personas que no han logrado olvidar a aquellos que ya no están con ellos y se comportan de mil y una maneras distintas por ello. Todas ellas afectarán en mayor o menor medida a nuestros protagonistas, que sentirán suyos muchos de estos problemas y nos darán una cierta dosis de drama o introspectiva psicológica que nos ayudará a conocer a la perfección los miedos, los traumas y las virtudes de los jóvenes investigadores. Un gran detalle que me cautivó desde el inicio es la animación y el especial estilo de ésta. Ya en los primeros planos, podemos observar como los personajes y sus rasgos faciales están representados con colores cálidos y brillantes, muy en contraste con los tonos fríos de los fondos y el ambiente general de las escenas. Sumado a los geniales detalles de iluminación, la imagen general da una cierta impresión tridimensional muy bien lograda y natural.

La idea es buena, los personajes atraen y el ambiente es inmejorable, pero la serie no acaba de despegar. Ya sea porqué sólo existen 12 capítulos, donde queda inacabada la trama, o por la inexperiencia del director, la obra da la sensación de que va coja. Para el público general tiene un gran aliciente que es el formato bastante occidental de la trama y los capítulos, pero sigue siendo una serie con más pretensiones que éxitos y cuyo eje narrativo central está inacabado y no hay noticias de que vaya a seguir. Así que os dejo en vuestras manos el dar una oportunidad a algo que pudo funcionar, pero no lo hizo.

¡Nos vemos en la Zona!

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