BATMAN Y LOS HOMBRES MONSTRUO, de Matt Wagner



Título original
:

Batman & the Monster Men
TPB
Sello: DC Comics
Autor completo: Matt Wagner
Colorista: Dave Stewart
Contenido: Dark Moon Rising: Batman & the Monster Men #1-6 (Ene.–Jun. 2006)
Publicación USA: Agosto 2006

Public. España: Agosto 2008 (Planeta DeAgostini)
Valoración: 7.5/10

 


El pasado miércoles empezaba en Estados Unidos el primer crossover del Renacimiento de DC Comics y lo hacía, cómo no, con un cruce de la bat-familia, La Noche de los Hombres Monstruo (que reseñaremos cuando termine). Varias son las pistas que han ido apareciendo en el Batman de Tom King sobre la posible trama conjunta a desarrollarse entre su serie y las de Nightwing y Detective Comics, pero los lectores clásicos (o no tan clásicos) ya sabrán a qué villano hacen referencia esos “Hombres Monstruo”.

Como máximo exponente de lo que estos seres significan, deberemos retrotraernos a finales del primer lustro del siglo XXI, con la miniserie…

BATMAN Y LOS HOMBRES MONSTRUO
de Matt Wagner

Cuando Matt Wagner, talentoso creador de grandes obras del cómic independiente como Mage o la recientemente reeditada Grendel, aterrizó en DC Comics, demostró desde un principio una predilección por las historias más clásicas e icónicas de los personajes de los que se ocupaba, con especial interés en Superman y Batman (no tanto en Wonder Woman, como ya señalé en mi reseña-artículo en torno a Trinidad y el universo cinematográfico de DC). Tanto es así, que cuando pudo escoger, decidió ambientar uno de sus primeros trabajos en los primeros años del Hombre Murciélago, que en la continuidad post-Crisis en Tierras Infinitas, suponía continuar la cronología comenzada por el Año Uno de Frank Miller. La pregunta que se hizo Wagner fue: ¿cómo pasaría un Batman de luchar contra criminales callejeros y mafiosos a hacerlo contra seres sobrenaturales y grandes amenazas, granjeándose un puesto en la Liga de la Justicia?

“Los gigantes de Hugo Strange”, uno de los relatos contenidos en Batman #1 (1940).

La respuesta la tomaría Wagner del debut de la segunda cabecera del Hombre Murciélago para la cabecera, quien, tras el éxito de Detective Comics, obtuvo serie propia con su nombre en la primavera de 1940. En aquel Batman #1, compuesto por varias historias cortas, asistíamos en una de ellas al retorno de Hugo Strange, científico loco que había debutado pocos meses antes en Detective Comics #36 (Feb. 1940). Fugado de la cárcel en la que acabó, su nuevo plan maestro consistía en la creación de unos monstruosos gigantes a raíz de la experimentación con cinco pacientes raptados de un psiquiátrico para que distrajeran a la policía y aterrorizaran a los transeúntes mientras sus hombres atracaban bancos.

Historias cortas e ingenuas, simples y directas, sin mayor pretensión, y con un final que homenajeaba vagamente al clásico King Kong, estrenado con gran éxito menos de una década antes. Partiendo de esta base, Matt Wagner construyó la maxiserie de El alzamiento de la Luna Oscura, formada en realidad por dos miniseries de 6 números que introducían en la mitología de Batman dos figuras clásicas del terror: Batman y los Hombres Monstruo, retorciendo el clásico relato de Bill Finger y Bob Kane para introducir el matiz de Hugo Strange como Doctor Frankenstein; y Batman y el Monje Loco, que hacía lo propio con una historia de Gardner Fox y Bob Kane de 1939 y el mito del vampiro. Monstruos clásicos como puerta de entrada de lo sobrenatural al mundo del Hombre Murciélago.

¿Te echo una mano?

Y lo cierto es que Wagner demuestra un poderoso interés en el terror más literario, presentando las primeras escenas del crimen de la miniserie que nos ocupa como Los crímenes de la calle Morgue, el relato de Edgar Allan Poe sobre unos cruentos asesinatos realizados con fuerza sobrehumana de cuyas víctimas apenas quedaban despojos y los investigadores no encontraban explicación alguna. Recordemos que, hasta la publicación de esta miniserie, en la nueva continuidad nunca ha habido en Gotham nada similar a un monstruo. Tanto el guión como la narrativa gráfica de Wagner acentúan esa sensación de extrañeza, misterio y horror; además de que permite ver al “mejor detective del mundo” poner en práctica sus dotes, lo cual siempre es un plus para quien escribe estas líneas, aunque sea (o precisamente porque es) una faceta bastante olvidada en sus cómics actuales.

La historia arranca inmediatamente después de que Capucha Roja (el original, nuestro amado señor J… o no) cayera en un tanque de residuos de ACE Chemicals, como muestra el periódico en la primera página de la miniserie. Wagner emplea todo el primer número como presentación de los personajes que van a jugar un papel importante en el relato, tomándose su tiempo para caracterizar debidamente a cada uno de ellos: Julie Madison, amante de Bruce Wayne y, en otro tiempo, su prometida; su padre, Norman Madison, un empresario pasando por una mala racha que le granjeará enemigos entre sus descontentos socios (sí, eso significa la mafia, Sal Maroni y su superior, Carmine “el Romano” Falcone); Hugo Strange, genio ególatra con un tremendo complejo de inferioridad que trata de experimentar con la eugenesia en busca de la fórmula de la belleza y la perfección física, aunque sus experimentos no están dando los resultados deseados en las cobayas humanas; y, por último, Bruce Wayne, un millonario playboy aficionado a salir por las noches disfrazado de fantoche que… Ah, ¿que ya le conocéis?

¡BUH!

Este énfasis en la caracterización de sus protagonistas, estableciendo una base sólida en el primer número, es importante por el arco que experimentan durante el desarrollo de la historia, siendo quizás el propio personaje central, Batman, quien menos evoluciona, lo cual es una pena porque mancha ligeramente el buen hacer a su alrededor. Wagner se centra en hacerlo icónico en su papel de Batman, hombre sin miedo, sin apenas reacción ante atrocidades y seres monstruosos, pero en su persona de Bruce Wayne resulta poco creíble para el lector cómo muestra grietas y sensibilidad, especialmente en su relación con Julie, con la que parece pasar más tiempo convenciéndose de que siente algo auténtico por ella que sintiéndolo realmente o actuando en consecuencia. Puedo entender que sea buscado, que Wagner quisiera mostrarlo así, entre dos aguas, como en su propia vida, pero no nos da suficiente material para que nos lo creamos.

En cambio, todos los demás se sienten más convincentes, más “reales”, empezando por el propio Hugo Strange. Ya no es un tipo malvado genérico, sino que está determinado genética y psicológicamente para ser lo contrario de lo que desea ser, y su descenso a la locura se produce a través de la humillación y, derivada de ésta, la forzada aceptación implícita de su inferioridad física que, llevada al extremo por las circunstancias, le hará aprovecharse de sus ventajas, su caótico y brillante genio, para llevar a cabo la búsqueda de su objetivo sin importar las consecuencias; un apropiadísimo origen del villano. Del mismo modo, resulta interesante la caída en desgracia de Norman Madison que, sin embargo, no termina aquí, sino que funciona de inesperado hilo conductor con la segunda miniserie, que no es el objeto de hoy. Pero… ¿dónde están los tan cacareados Hombres Monstruo?

¿Qué es lo que ocurre cuando otorgas fuerza sobrehumana a pacientes psiquiátricos?

No creo que sea descabellado aventurar que el título de esta obra tiene un claro doble sentido. Y es que los Hombres Monstruo, propiamente dichos, no son más que una especie de McGuffin para establecer un escenario y provocar una resolución, pero los auténticos Hombres Monstruo parecen ser todos los demás. Ya hemos hablado de la decadencia de Strange y Madison, pero el elemento que los une es su problema de financiación, que converge en una sola persona, Sal Maroni. Él y el resto de secuaces de Falcone representan también a los verdaderos monstruos, seres sibilinos, manipuladores, corruptores de una sociedad que se presta a ello y eternos cobradores que, cual sanguijuela, acaban arrancando la sangre, el alma y la vida de una Gotham moralmente apocalíptica. Pero ellos representan el “Antiguo Régimen” del mundo de Batman, y Wagner quiere mostrar el punto de inflexión en el que la tiranía de los hombres malos deja paso a la era de lo imposible, lo siniestro, lo realmente monstruoso. No en vano, el acto final de esta historia se desarrolla en la mansión de Sal Maroni.

En última instancia, dejando a un lado los muertos sin nombre, las únicas víctimas definitivas son los Hombres Monstruo del título, las criaturas “inocentes” y sin capacidad de decisión o razonamiento que, por su naturaleza bestial, deben ser quitados de en medio. Los verdaderos monstruos nunca mueren; sólo se ocultan temporalmente (si su ego se lo permite) hasta que llegue el momento de volver a alzarse para sembrar el terror, la muerte o, peor, su influencia. Ése es el poso amargo que queda al final de esta miniserie, final inevitablemente abierto, pero satisfactorio, que reparte castigos y premios a partes iguales, aunque ciertamente no deja a la ciudad en un lugar mejor a largo plazo.

No querrías encontrarte a la Versión C…

Concluyendo, Matt Wagner entrega una obra con mejores intenciones que ejecución, pero ciertamente potente y con interés para el aficionado al Batman moderno en tanto que, como actualización de una época más naïf, presenta una propuesta que, aun estando muy alejada de la labor de Frank Miller y David Mazzucchelli, es una digna continuación de Año Uno. Complementada con Batman y el Monje Loco, los Hombres Monstruo de Wagner conforman un comprensible (aunque no suficientemente desarrollado) paso del Batman callejero al Batman de la JLA, algo que, por su condición actual de icono, ya no resultaría necesario de explicar y que, en conclusión, condenará a esta historia al probable olvido. Injustamente, en tanto que su creador lo da todo en el apartado artístico (expresividad, composición, uso de las sombras) y la atmósfera terrorífica se ve acentuada por la siempre acertada paleta de colores de Dave Stewart, pero ninguno de los antagonistas ha gozado de la debida fama y atención de un Joker o alguno de los villanos más coloristas que vinieran después, por lo que es fácil catalogarla, desde fuera, como “una historia más”.

Sea como fuere, tanto si sois aficionados al personaje, como si sois “historiadores de Gotham” o amantes del terror más clásico, Batman y los Hombres Monstruo lo tiene todo para satisfaceros.

Batmóvil #1: No, señor Nolan, no es una moto-tanque.

Desconocemos la conexión que pueda tener, en última instancia, la nueva Noche de los Hombres Monstruo con la miniserie de Wagner, más allá de la presencia de criaturas extrañas y que Hugo Strange pulule por el Batman de Tom King. Pero si realmente os pica la curiosidad, es más que recomendable la lectura de esta miniserie antes del bat-crossover de Renacimiento. Hasta la reseña de esto último…

¡Nos vemos en la Zona!

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2 Responses

  1. arkhamkaveli dice:

    Fíjate que es una serie que tengo gracias a ese coleccionable que sacó Planeta hace ya unos añitos y creía que tenía incompleta (solo pillé los dos primeros tomos) ¡y error mío! Acabo de mirar y entre los tomos 1 y 2 están los 6 numeritos así que tras esta reseña que anima a leerla no puedo dejar pasar una historia donde toma protagonismo un enemigo que apenas he leído en papel (Gotham como serie de Tv no cuenta) como Hugo Strange, que digo yo, si es doctor ¿es el Doctor Strange de DC?

    PD: Ojalá Tom King tome algunos elementos de esta historia y haya cierta conexión, sería un buen detalle y más si lo leo ahora que lo tendré todo más fresco :)

    • Yo sólo tengo el primer tomo de ese mismo coleccionable, con Año Uno, El Hombre que Ríe y el comienzo de ésta. De aquéllas sólo me interesaba Año Uno xD Pero sí, entre el 1 y el 2 estaban ésta y, creo, su continuación, Batman y el Monje Loco, igualmente recomendable.

      Para mí también ha sido éste el primer contacto “serio” con Hugo Strange y me ha parecido un tipo interesante que puede dar mucho juego. Espero que King lo sepa utilizar junto al Psicopirata. ¿El problema? Que Tom King no escribe el crossover, señor Arkham, sino que lo hace Steve Orlando, colaborando con los guionistas de las 3 cabeceras relacionadas, y no parece tener demasiadas pretensiones con el villano. Lo bonito será si King aprovecha al personaje después del crossover, aunque su apuesta actual parece más… suicida.

      P.S. Lo siento, Hugo Strange no es Doctor, sino Profesor :P

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