BATMAN / WONDER WOMAN / SUPERMAN: TRINIDAD, de Francis Manapul y varios artistas


Título original
:

Trinity #1-4 TPB

Sello: DC Comics
Guionistas: Francis Manapul, Cullen Bunn, et al
ArtistasFrancis Manapul, Emanuela Lupacchino, et al
Entintadores: Laura Martín,Clay Mann, et al
Coloristas: Francis Manapul, Sonia Oback, et al
ContenidoTrinity #1-22, Trinity Annual #1 (Nov. 2016 – Jun. 2018)
Publicación USA: Jun. 2017 – Dic. 2018
Publicación España: Abr. – Nov. 2018 (ECC)
Valoración: Un extraterrestre, un murciélago y una amazona entran en un bar…

Ni uno más uno son siete ni tres es sinónimo de trinidad. Al menos no con las implicaciones divinas y celestiales que nos vienen a la cabeza. Ya me habían avisado que esta amalgama centrada en tres iconos del heroísmo no era lo que nos querían vender, que era más un humo disuasorio y que venía a reafirmar que, como grupo en estos últimos años, siguen haciendo aguas y no hay ningún guionista que haya sabido darle cierta consistencia o interés. Quizá Geoff Johns en Los Nuevos 52 consiguió darles ese punto (no sin altibajos) porque los intentos de Bryan Hitch son tan insustanciales que no merecen ni mención, casi como el No Justice de Snyder y Tynion IV.

La Liga de la Justicia no siempre ha sido la última defensa de la Tierra pero desde que los héroes que habitaban la misma decidieron unirse contra cualquier amenaza que quisiera someterla, determinaron entregarse en cuerpo y alma a su protección. Un kriptoniano, Superman, un hombre roto, Batman y una amazona imbatible, Wonder Woman, forman parte de ese grupo de guardianes. Juntos forjarán una amistad que no solo reforzará su condición de héroes sino que les ayudará a superar todos los obstáculos que están por venir. DC Comics no sería lo mismo sin…

BATMAN / WONDER WOMAN / SUPERMAN: TRINIDAD
de Francis Manapul y varios artistas

“Eso es lo que os convierte en héroes. No podéis evitar hacer lo correcto”.

Y me viene a la cabeza lo mismo que pensé de Scott Snyder cuando perpetró ese esperpento de Metal, que en su cabeza sonaba bien y hasta rompedor con los tiempos actuales. Pero no. Ni de lejos. Y es que a veces nuestras idas de olla repletas de homenajes y referencias a cientos de géneros o personajes son un arma de doble filo. Un arma que puede atravesarnos y desangrarnos o elevarnos al séptimo cielo como un admirable adalid. Dos ejemplos perfectos, y nacionales, que precisamente distan mucho de este modus operandi por el buen uso de esos mencionados homenajes y elementos varios de un género, cada uno en su parcela, son El Torres cuando hablamos de terror y mi compañero Javier Marquina que, con su loquísimo Abraxas, ha sabido envolverse con mil y un géneros y referencias y salir triunfante.

Podemos llamarlo homenaje, respeto, veneración, los adjetivos que se os ocurran, por tres personajes que se han ganado, a lo largo de más de 75 años, el título por derecho propio de iconos pop más allá del cómic. Por representar unos ideales y unos valores que superan las mallas y capas. Un modelo genuino donde cualquiera puede verse reflejado de una u otra manera. De un ejemplo a seguir pero que acaban siendo personificados de una forma monótona, previsible que, pese a los fuegos artificiales que van en aumento, nos engañan sin contarnos nada ajustado a lo que pretenden. Mucho ruido y pocas nueces. Poquísimas nueces. Y lo peor es que es fácil darse cuenta de ello.

Adivinad quién está moñeco.

Si bien es cierto que el batiburrillo-arco final va in crescendo, no deja de ser una montaña rusa en todos los arcos argumentales que, pudiéndose leer de forma independiente, tienen un hilo conductor, como no, de oda a la superación, a la amistad y la batalla por el todo. Como dije, nada sutil y cansino por momentos ya que la supuesta epicidad que, en teoría, deberían reunir Batman, Wonder Woman y Superman ante la terrible adversidad del enemigo de turno, no pasa del aprobado justito y donde hacer de ellos mismos en mil y un mecanismos automáticos y sin destellos es puro aburrimiento.

Y pese a la simpleza del argumento y su desarrollo, no es ninguna broma el amplio (y podría decirse que hasta completo) recorrido por la historia de DC Comics que hacen los autores desde Francis Manapul y sus portales dimensionales pasando por las manipulaciones mentales o la tan utilizada invasión alienígena donde nuestros protagonistas son la última línea de defensa. Incluso la presencia y manipulación de la Trinidad por Warlord en la fantástica tierra de Skartaris. La presencia del eterno némesis, de la antítesis del héroe, de esa voz en off de una conciencia cansada de luchar pero que no se plantea abandonar porque la humanidad les necesita. Un recorrido que habría sido memorable a muchos niveles si no se hubieran quedado en la superficie, si hubieran rascado más allá de vuelos a la velocidad de la luz, de espadas afiladas y de batarangs.

El dibujo sí, el guión ya tal…

Podríamos hablar que el apartado gráfico de esta colección es todo un cajón desastre en todas sus colaboraciones ya que, si bien hay cuatro guionistas para 23 números que ya poco no es, los encargados de dar vida a esos guiones son una larga lista formada por más de veinte autores y, como suele pasar en estos casos, el cómputo global es tan inestable como irregular salvando la etapa inicial de autor completo de Francis Manapul que, con ese trazo tan vistoso y de colores apastelados y brillantes como si emanaran neones, es posiblemente lo más destacado y estable de toda la etapa.

Un dibujo que en reglas generales no arriesga y se sitúa al nivel del guión en representar lo justo para cumplir su cometido de una forma más correcta que destacada y que se aprovecha de la propia presencia monumental de los personajes en todo momento para salir airosa. Cuando tienes a Batman, Superman y Wonder Woman en plena batalla es más fácil disimular, no las carencias, sino el piloto automático y esa es la sensación que da a lo largo de toda la historia y que se hace más patente una vez que Manapul abandona la serie. Una decepción conjunta, desaprovechada y olvidable.

Lo siento, Etrigan, el cocido es lo que tiene…

Este intento de enaltecimiento de la amistad de los tres pilares de DC Comics, y que insiste en ello cada pocas páginas para sobreponerse a las adversidades, no deja de ser un cómic lleno de altibajos y momentos de piloto automático que, si bien está lejos de ser un horror, no aporta nada de interés convirtiéndose en una mala copia de la Trinidad de Matt Wagner. Si tenéis pila de lectura como todo buen lector de cómics, id a por otra cosa, no os perdéis nada.

¡Nos vemos en la Zona!

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