BATMAN/THE SPIRIT, de Jeph Loeb y Darwyn Cooke

 


Título original
:

Batman/The Spirit TPB
Sello: DC Comics
Guionista: Jeph Loeb
Artista: Darwyn Cooke
Colorista: Dave Stewart
Contenido: Batman/The Spirit #1: Crime Convention
Publicación USA: Enero 2007
Publicación España: 2008 (Norma)
Valoración: Eterno Darwyn Cooke

 

 

Este cómic es una tortilla de patatas. Una comida que, cual ambrosía en los labios de Afrodita, podría rivalizar con una merecida jarra de hidromiel en el Gran Salón vikingo. Un sustento arcaico de ingredientes primarios y de cómoda preparación que encumbra al alimento a la categoría de manjar. Un planteamiento sencillo, un uso adecuado de los ingredientes ¡y voilà! Tenemos un cómic de aventuras y entretenido que se lee en un suspiro. Una oda a lo fácil, pero bien hecho, a lo lineal pero muy disfrutable.

Comparten unas dotes detectivescas más allá de toda duda, casi sobrehumanas, y aquí, sin esperarlo, el murciélago de Gotham y el enmascarado de Central City, Denny Colt, más conocido como the Spirit, tendrán que colaborar codo con codo cuando durante la celebración de una convención de policías en Hawái, al que asisten los comisarios Gordon y Dolan, una misteriosa figura en la sombra mueva los hilos y los villanos salgan a la luz para matar dos pájaros de un tiro ¿o quizá a toda una bandada? Coged el bañador que nos espera la playa de Waikiki en…

BATMAN/THE SPIRIT
de Darwyn Cooke y Jeph Loeb

“- Je.
– No lo entiendo.
-La gracia está en que Batman nunca ríe.”

Hay cómics que se leen con una sonrisa de oreja a oreja. Que se disfrutan desde la primera a la última viñeta y que, desde su simpleza, abarcan un compendio de situaciones y personajes enormes pero sin perder esa placentera sensación. Una historia facilita, para todos los públicos y aún así se queda en la retina por la potencia visual y el continuo homenaje al que nos llevan los autores. Que huele a clásico. Que huele a Darwyn Cooke.

Porque aquí se huye del dar por dar, de lo gratuito. Del cajón desastre sin sentido, del artbook sin contenido o de la sucesión de situaciones hilados por la nada. Este no es, y me viene que ni pintado, el ejemplo de Batman: Silencio, de Jim Lee -y también de Loeb- que abusa del excesivo fanservice y sólo piensa en el fan cuando las splashpages funcionan como cuadros para decorar la pared. Este Batman/The Spirit bebe del amor por el medio del autor, presente en todo momento, o quizá por el amor del lector por ese mismo autor, que es mi caso. Nuevamente huele a Darwyn Cooke.

Menor conduciendo, murciélago atropellado.

Y aunque Jeph Loeb no es santo de mi devoción, tengo que admitir que su planteamiento de la historia es más que acertado, ya no solo por cómo transcurre sino porque se adapta a la medida al tristemente desaparecido dibujante canadiense. Como si la influencia artística tirara con todas sus fuerzas y ganara. Podría decirse que el guionista, yendo más allá, capta deliciosamente la esencia camp que en aquellos años sesenta encumbró al excéntrico y políticamente correcto Batman de Adam West. Un cruce disparatado de villanos, peligros inocentones pero no exentos de emoción.

Incluso algunos planeamientos de Loeb pasan desapercibidos gracias al dibujo. Dejan de importar quién es tal o cual personaje, ni la importancia o el peso de cada uno de los villanos, incluido la mano que mueve los hilos en la sombra ¿qué más dan esas nimiedades cuando en un rincón de una viñeta vemos a Enigma disfrazado de Pingüino y viceversa? ¿Acaso importa que uno de los personajes, que guarda un parecido asombroso con Selina Kyle, aparezca de la nada y ni se sepa quién es?

Cruce de franquicias… y de balas.

Sobran las palabras para presentar a un genio como Darwyn Cooke. Y me faltan adjetivos para engrandecer la figura de un autor que siempre desprendió amor por el medio. Una pasión tan incondicional que siempre supo plasmar, no sólo en sus guiones, sino con un estilo indiscutible y fácilmente reconocible. Un dibujo que aúna lo clásico de trazo limpio, de curvas y colores vivos con una gran plasticidad. Una sensualidad rara vez vista en un autor de superhéroes, tradicional y con un portentoso sentido de la narración. Como dijo mi compañero Javier Marquina en su reseña de JLA: La Nueva Frontera “Su estilo es una deliciosa mezcla de limpieza, añoranza e inocencia”.

Pero no podemos hablar de Darwyn Cooke sin alabar los méritos de un gigante del medio como Dave Stewart. El colorista seis veces ganador de un Eisner consigue revitalizar más si cabe ese trazo sensual y añejo de Cooke consiguiendo ese resultado final de museo, de olor a edad de plata del noveno arte donde la luz era la capa de nuestros héroes y la pureza su adalid. Pocas veces veremos una conjunción tan perfecta entre dibujo y color.

Sé que lo estáis leyendo con voz ronca y amenazante.

Esta historia de cuarenta páginas entre dos héroes con tantas similitudes como diferencias y que están tan alejados de los superpoderes a los que estamos acostumbrados, es el ejemplo perfecto de que hacer una historia asequible, sin atolondrar al lector ni darle golpes de efecto de traca, pueden ser el mejor regalo y buena parte de la culpa la tiene un autor que está muy por encima de la media como Darwyn Cooke que consigue que todo se potencie a la excelencia. Cuánto te echamos de menos, Darwyn.

¡Nos vemos en la Zona!

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