BATMAN: RENACIMIENTO, Vol. 1, de Tom King y David Finch


Título original
:

Batman
, Vol. 1: “I am Gotham” TPB
Sello: DC Comics
Guionista: Tom King (con Scott Snyder)
Artistas: David Finch e Ivan Reis (con Mikel Janín)
Entintadores
: Matt Banning, Danny Miki, et al.
Coloristas: Jordie Bellaire y Marcelo Maiolo
(con June Chung)
Contenido: Batman: Rebirth #1 (Jun. 2016),
Batman #1-6 (Jun.–Sep. 2016)
Publicación USA: Enero 2017

Public. España: Dic. 2016 – Mar. 2017 (ECC)
Valoración: 8/10

 

BATMAN: REBIRTH, Vol. 1
de Tom King y David Finch

Con la llegada de los New 52, todas las cabeceras sucumbieron al efecto Flashpoint y se vieron reiniciadas, presentadas a un nuevo universo, y destruyendo la continuidad anterior. ¿Todas? ¡No! Una pequeña cueva de irreductibles murciélagos resistió el embate, sin saber qué prevaleció y qué fue borrado para acabar siendo recuperado con este Rebirth. La situación de la bat-familia antes del reboot, con Grant Morrison al frente de la franquicia, se mantuvo parcialmente tras el reinicio, creando incongruencias temporales y canónicas jamás resueltas. Así, la nueva serie titular, Batman, presentaba a un Hombre Murciélago que apenas llevaba 5 años en activo durante los que, sin embargo, le había dado tiempo a tener hasta 4 Robin: Dick Grayson, el Robin original, ahora Nightwing; Jason Todd, muerto y resucitado, ahora Capucha Roja; Tim Drake, que en esa continuidad “no llegó” a ser Robin de pleno derecho, ahora Red Robin; y Damian Wayne, el actual Robin.

Batman #1 (Jun. 1940): El tiempo no pasa por Batman y Robin.

Dando (erróneamente) por finalizada la era Morrison, sus herederas entre los primeros 52 debuts fueron el Batman y Robin de Peter J. Tomasi y Patrick Gleason, explorando la relación entre padre e hijo, y el Batwing de Judd Winnick y Ben Oliver, representante de Batman Incorporated en el Congo. Pero en la segunda oleada de números #1 descubriríamos un nuevo volumen de Batman Inc. que pondría definitivamente patas arriba la continuidad, siguiendo con sus tramas pre-reboot, pero afectando a la continuidad actual (y si no, que se lo digan a Damian).

En cualquier caso, fue el Batman de Scott Snyder el que enseguida destacó en ventas y aceptación, en parte gracias a la experiencia del guionista en la cabecera hermana Detective Comics antes de Flashpoint, y en parte debido al buen hacer de la mejor versión de su dibujante, Greg Capullo, que realizaría la práctica totalidad de los más de 50 números de la serie.

Hoy en “¿Qué fue de…?”: Garra. ¿Cómo no lo metieron en el Escuadrón Suicida?

Caracterizada por su estructura en arcos extensos de casi un año de duración, esta etapa destacó por las grandes promesas y, en opinión del que firma esta reseña, su incumplimiento: ideas intrigantes, arranques potentes, desarrollos coherentes y finales decepcionantes. Ése fue el sino del bueno de Scott, el guionista que más historias re-definitorias de la mitología del Murciélago quiso escribir y el que, sin embargo, más hizo por dejarlo todo como estaba, sin avanzar, sin evolucionar, y sin dejarnos nada para el recuerdo más allá de una oscura élite gothamita que, en última instancia, desaprovechó.

Batman: Rebirth #1 (Jun. 2016)

Pero no estamos aquí para criticar la era Snyder, así que atrás quedan el atractivo pero desaprovechado Tribunal de los Búhos, atrás queda la muerte de la bat-familia que quedó en poco más que riña paterno-filial, atrás queda el intento fallido de reescribir Año Uno en el Año Cero-a-la-izquierda, y atrás quedan la ciudad jokerizada, el comisario Bat-Transformer y el espantapájaros botánico: es el momento de hablar de Tom King y la llegada de los superhéroes gothamitas.

Fue su especial Batman: Rebirth, sin duda, uno de los one-shot más extraños a la par que intrigantes del relanzamiento, presentando una turbia historia en torno al Hombre del Calendario que, hasta el momento, no ha tenido continuidad en la serie regular. Es decir, que la intención aparente de King con este especial, eficientemente interpretado por el dibujante Mikel Janín, sería la de asentar el tono de la cabecera, muy diferente al volumen anterior, al tiempo que presentaba la nueva situación de Bruce Wayne, su entorno y su actitud vital. Lo que subyace en esta historia, representado por el continuo y doloroso renacer del Hombre del Calendario, podría ser una oscura y ácida metáfora sobre este “renacimiento” editorial, o el Eterno Retorno que envuelve a la figura de Batman en sus casi 80 años de historia. No pueden ser casuales las referencias explícitas a las estaciones, la Rueda Cósmica, el propio calendario… como ejemplos de constante renovación.

Polvo eres y en polvo te convertirás.

Esta declaración de intenciones va de la mano con el primer número de la serie regular, ya dibujada por un sorprendentemente contenido David Finch. En medio de una situación extrema que a Batman se le va de las manos, quien salva el día en el último momento es una pareja de hermanos con superpoderes que surgen, aparentemente, de la nada: Gotham y Gotham Girl. Cualquier otro autor de los que recientemente se han acercado al Hombre Murciélago habría dedicado el arco a la desconfianza, a la investigación sobre la procedencia de estos nuevos personajes y, por encima de todo, a tratar de imponerles el cese de su actividad superheroica; Tom King no. “Estoy probando algo nuevo”, le decía Bruce en el one-shot previo. King pone a los inexpertos hermanos a cargo de Batman para resolver los problemas de Gotham, al tiempo que los forma, en medio de una crisis existencial sobre sus propias limitaciones y su legado. No, éste no es el Batman omnipotente que venimos sufriendo los últimos años.

Batman #2 (Jul. 2016)

El título de este primer arco argumental es “Yo soy Gotham”, jugando con las dos interpretaciones: la directa, de autoafirmación de Gotham y Gotham Girl, y la simbólica, de Batman como producto y reflejo de la oscura Ciudad Gótica, aunque ellos no lo sean mucho menos. Y si a esta afirmación le sumamos la voluntad de Rebirth de cohesionar su universo ficcional para que realmente se sienta que todas las series pertenecen a él, no puede pasar desapercibido en la América actual que una ciudad acumule tal cantidad de corrupción, decadencia, locura, paranoia y quienes instigan o surgen de todo ello. Así pues, cuando a semejante caldo de cultivo se le suman dos seres superpoderosos, el gobierno se verá obligado a crear un plan de contingencia para evitar una escalada que salpique al resto de la población. ¿Y quién es tu hombre mujer cuando se trata de organizar operaciones encubiertas de dudosa moralidad por el bien de la nación? En efecto, Amanda Waller.

“Esto es América. No nos cruzamos de brazos mientras nuestras ciudades arden.”

Bajo esta premisa, que no desgajaré más por no destripar (ni ser destripado), King construye un relato que sabe jugar con los tempos, recurriendo a flashbacks inesperados que manipulan al lector, y empleando una cadencia literaria, casi poética, con su pulida técnica a la hora de elaborar las didascalias (como ya le hemos podido ver, valga la redundancia, en La Visión). Resulta, pues, más que lógico que el primer villano al que se enfrente Gotham sea Solomon Grundy, un personaje caracterizado precisamente por la fuerza de su historia, de la narración de su canción: “Nacido un lunes, bautizado un martes, casado un miércoles, enfermo un jueves, empeorado un viernes, muerto un sábado, y enterrado un domingo”. El guionista vuelve así a la noción del eterno retorno de su prólogo, del ciclo que termina sólo para volver a iniciarse, “…y ese fue el fin de Solomon Grundy”.

Hermoso, lírico, pero oscuro, trágico. Nadie puede negarle a King que está realmente tratando de hacer algo diferente con la serie de Batman. Además, y empleando, de nuevo, otro recurso de su maxiserie de Marvel, en la recta final de su arco nos narra una escena desde un futuro lejano, desvelando detalles del destino de algunos personajes. Los lamentos de este oráculo van acompañados de una serie de avisos, semillas esparcidas a lo largo del arco argumental que vaticinan la llegada de unos indefinidos Hombres Monstruo. Esta indefinición se debe a que, a pesar de que en la mitología del Murciélago estas criaturas eran el producto de los experimentos de Hugo Strange, las palabras de quienes vaticinan su retorno van acompañadas de su suicidio, poniendo en duda que se refieran únicamente a los deformes descerebrados del villano. Probablemente obtendremos algunas respuestas en el próximo arco, primer crossover del relanzamiento, con la bat-familia reuniéndose en “La noche de los Hombres Monstruo”.

Ignorarte y prepararse una pipa es el nuevo “Estoy demasiado viejo para esta mierda”.

Ha quedado claro, en definitiva, que el guión, el relato, el aspecto literario de este primer arco resulta atractivo, interesante, sólido… o, como mínimo, cuidado, planificado, teniendo claro su autor a dónde quiere llevar su historia. Pero… ¿qué hay del apartado gráfico? David Finch no es un extraño para el Hombre Murciélago, de quien se ocupó en la cabecera Batman: The Dark Knight antes y después del reboot, si bien aquí ha dejado de lado su labor de escriba para centrarse únicamente en los lápices. Y muchos temíamos que los excesos derivados de los años 90 que caracterizan a las figuras de Finch empañaran la buena labor que, atendiendo a su breve historial, prometía que iba a realizar King. Sin embargo, podemos estar, en cierto modo, tranquilos: como ya hemos adelantado más arriba, el dibujante ha optado por la contención.

Batman #3 (Jul. 2016)

Los lápices de Finch no están exentos de sus taras y tics habituales, sobre todo cuando hablamos de las expresiones faciales o de su estatismo, a pesar de la gran cantidad de líneas adicionales que emplea a menudo. Pero es evidente que tiene claro que bien puede estar ante su trabajo más importante de cara a la consolidación y atención mediática y se puede apreciar el esfuerzo: sus mujeres no están sexualizadas, sus torsos ya no están sobremusculados y, aunque su narrativa no ha mejorado demasiado, su composición de página (aunque puede que King tenga algo que ver) resulta apropiada, potente, y que suma a la atmósfera propuesta por el guión. Es posible que, al no entintarse él mismo, se corrijan detalles a posteriori, pero aquí radica también el principal problema del apartado artístico: Matt Banning, Danny Miki, Sandra Hope y Scott Hanna son cuatro entintadores muy diferentes y, salvo el #1 y el #3, el resto de números corren a cargo de varios de ellos, creando diferencias en el resultado final que, por desgracia, se hacen notar en la lectura.

Afortunadamente, ahí está la siempre profesional Jordie Bellaire, colorista extraordinaire, para otorgar cohesión, ambientación continuista y, sí, un punto de inflexión en el apartado visual con respecto a la etapa anterior. Es por esto que no se entiende que el epílogo de este arco argumental, el número #6, lo coloree Marcelo Maiolo. No niego su capacidad, y es que ayudó a otorgar personalidad al soplo de aire fresco que supuso la llegada de Jeff Lemire y Andrea Sorrentino a Green Arrow en el segundo año de los New 52 (y este trío hizo después lo propio con El viejo Logan en la competencia), pero su tendencia a emplear colores brillantes no me cuadraba ni siquiera como sustituto puntual.

Ivan Reis, una bestia parda para una mejor ocasión.

Si bien se adapta a la paleta de colores de Bellaire en la mayor parte del número, su “toque personal” chirría con la aparición de dos villanos, uno rosáceo y el otro verde pistacho, que rompen con el tono general. Aunque no tanto como el artista invitado de este número: Ivan Reis, un gran dibujante que no podría ser más diferente de David Finch, dejándonos un trabajo extraordinario… que rompe el final del arco con su angulosidad y volúmenes, dando como resultado un pegote de lujo.

Pero para terminar en positivo, dado que ése es el objetivo de esta reseña, destacar que, entre tanta gravedad, poesía, malos augurios y tragedia… Tom King gasta un humor negrísimo. No tanto porque el contenido de esas pinceladas de humor lo sea (aunque atended a lo que dibuja David Finch en la cartelera de cierto teatro justo antes de una cruenta batalla), como por el contexto en el que las introduce, casi siempre de la mano de Alfred. El mayordomo de los Wayne, para un servidor, roba la función en cada escena que protagoniza, algunas de ellas realmente hilarantes. Así, King deja claro que, como ya hiciera Grant Morrison en su celebrada etapa, no va a descartar el legado de etapas más camp del personaje, y que es más que consciente de lo inherentemente ridículo que es un tipo vestido de murciélago.

En definitiva, un nada tímido primer paso para (esperemos) una saga épica, oscura, poética, pero autoconsciente, desenfadada y nada monolítica, que falta le hacía al personaje tras años de lo contrario. Estamos más ante un acercamiento literario y concienzudo al Batman de Tim Burton que a la enésima reformulación seria, grave y “definitiva” post-Christopher Nolan. Señoras y señores, mudarse a Gotham City vuelve a ser un valor seguro (pero no paseéis de noche por Crime Alley, ¡por favor!).

Y hasta aquí otro acercamiento a los arcos de apertura de DC Rebirth, como ya hiciéramos con Green Arrow y Action Comics. Como parece que estas reseñas están teniendo bastante éxito, mantenemos la promesa de reseñar aquellas series de Rebirth sobre las que os interese que hablemos. Así que, ya sabéis: si veis que alguna de las nuevas cabeceras ha terminado su arco argumental, no lo hemos reseñado y querríais conocer nuestra opinión, ¡hacédnoslo saber!

¡Nos vemos en la Zona!

Ander Luque, 10 de Septiembre de 2016

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10 Respuestas

  1. xavisase dice:

    Tanto de esta cabecera como de Detective solo leí los primeros números(en el caso de Batman el Rebirth y el uno)porque me convencieron y decidí esperar a la edición española. Y ahora tengo más hype aún al leer la reseña,promete mucho

    • Yo confieso que el arranque me pilló con el pie cambiado y pensé que King había errado esta vez, que no le sentaba bien una serie regular de duración indefinida cuando hasta ahora sus mejores trabajos habían sido en maxiseries con mecanismo de relojería. Pero ya hacia la mitad del arco empiezas a entender lo que trata de hacer el guionista, a dónde quiere llevar la historia y su tono, y de la intriga pasas a la admiración por intentar algo distinto, y para el final del arco estás convencido de que ésta puede ser una etapa grandiosa…

      …si le dejan. Por lo pronto, a partir del próximo número empieza el arco de los Hombres Monstruo, bat-crossover en el que sus guionistas están de apoyo para un Steve Orlando que llevará la batuta-pegamento de la historia. O sale muy bien, o sale muy mal. Afortunadamente, con la cadencia quincenal, apenas será mes y medio de crossover, así que no caeremos en la fatiga. Veremos.

  2. Mr. X dice:

    De acuerdo en todo. Ojalá Reis hubiera dibujado todo el arco.

    • Sí y no. Creo que, en buena parte, el humor negro del guión funciona tan bien precisamente porque el dibujo sucio y oscuro de Finch no te hace pensar en que vayas a encontrarte momentos “involuntariamente” cómicos. No veo mal la elección de Finch, y creo que Reis funciona mejor en series épicas, con otro tono, que en esto. A las escenas “ridículas” del número que dibuja me remito: la presencia de esos fantoches no resulta siquiera cómica, dejándonos llevar en todo momento por el hilo conductor trágico del epílogo.

      Vamos, que yo encantado de tener a Reis donde sea, pero creo que lo prefiero en un arco que se adapte más a su estilo, la verdad.

  3. Juanan Brundle dice:

    Rezando para que ECC no la cague con el formato. Ay señor…

  4. Je… *analizando las pre-ventas de Amazon, para cuando ECC la cague*

  5. ArkhamKaveli dice:

    Vayamos por partes, señor Luque:

    El tema de Scott Snyder, entiendo todos tus argumentos e incluso estoy contigo pero hasta cierto punto. Con Batman me cuesta ser imparcial (y lo suelo admitir a grito ‘pelao’ xD) así que no llego a considerar sus finales como fiascos o “finales decepcionantes”. Entiendo que sus ideas iniciales eran de 10 y que se iban diluyendo con los números pero no llego a tanto aunque está claro que la ayuda de Capullo mejoró al guionista.

    Metidos en Tom King, completamente de acuerdo. Pese a que me gusta Snyder, quería un cambio de conceptos y convertir a Batman en menos “puto-amo-puedo-con-todo-no-necesito-ayuda” lo veía hasta necesario y lo ha conseguido sin que se vea forzado ni “artificial” o poco creíble. De momento todo muy sólido así que espero que este primer crossover no le haga tambalearse y perder fuelle (éste primero y los que vengan que seguro serán varios).

    PD: Muy buen análisis del arco, que no lo había mencionado ¡a sus pies! :D

    • Una de las cosas que más me alegran es habernos alejado del Bat-God de Snyder/Nolan/Snyder de una manera tan natural, derivada de la preocupación de Bruce por su propia muerte, la idea del legado y el hecho de que pueda moldear a los superhéroes para evitar que caigan del lado malo. Ya el planteamiengo del #1 de la serie regular nos alejaba del god-damned Batman, y el resto del arco ha cumplido.

      Del crossover sí que no sé qué esperar, lo cual es tan bueno como malo. ¡Gracias por comentar, as always!

      P.S. SPOILERS DE LA ERA SNYDER
      Sacarse un hermano de la chistera del que nunca más se supo; que La muerte acabe sin muertes y de forma anticlimática; que el Año Cero se resuelva con una moneda de cobre gigante atada a una furgoneta; … DE-CEP-CIO-NAN-TE xD

  6. Dynamo dice:

    Excelente reseña y hype por las nubes con el bueno de King al mando, y a ver si aterriza Janin. Y eso que Batman no es de mis personajes predilectos.

    • Lo que me intriga de la llegada de Janín es si le va a colorear Bellaire (¡bien!) o Maiolo (meh), o si volverá June Chung, como en Batman: Rebirth #1. Espero que sea lo primero, pero toca esperar a octubre para descubrirlo.

      ¡Gracias por el comentario!

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