BATMAN: FANTASMAS, de Sam Kieth

 

Título original:
Batman: Ghosts TPB
Sello: DC Comics
Artista: Sam Kieth
Coloristas: José Villarrubia y Sam Kieth

Contenido:
Batman Confidential #40-43 (Abr. – Jun. 2010)

Publicación USA: Mayo 2018
Publicación España: Julio 2017 (ECC)
Valoración: Luchando contra nuestros fantasmas del pasado

 

 

Batman es uno de los iconos de la cultura popular más importantes que ha habido desde su lanzamiento en 1939. Es muy difícil encontrar hoy día a alguien que no sepa algún dato del Caballero Oscuro o que no haya visto ningún largometraje suyo. Pero no solo el gran público se ha sentido atraído hacia él. Centenares de autores han querido mostrarnos su visión del personaje; porque creo que realmente todos tenemos una historia que contar sobre él. Es un héroe que jamás nos cansa, que no se ha quedado anclado en una época o que ha contado con fama solo durante la última década. Ha sobrevivido porque ha habido tantos Batman como escritores ha tenido. El punto en común, la esencia del personaje, ha sido siempre la misma: un hombre que de niño contempló el asesinato de sus padres, el cual le traumatizó para toda su vida, y busca hacer justicia en su cruzada contra el crimen. A partir de ahí, hay toda una hoja en blanco para tratarle y narrar sus aventuras. Es por ello que hoy vamos a reseñar uno de los cómics más personales del murciélago. Se trata de…

BATMAN: FANTASMAS
de Sam Kieth

En este relato veremos cómo habrá una serie de asesinatos en la ciudad de Gotham. Varios mendigos han aparecido muertos a dentelladas y hay un aroma que inconfundiblemente se trata de azufre. Cuando las sospechas van aumentando en torno a un fantasma, Batman decidirá asociarse a Callie Dean, una asistente social ciega. Ella sufre, al igual que el Caballero Oscuro, un trauma de la infancia, y rápidamente se enamorará de él. Juntos intentarán desentrañar este misterio que está atormentando a los bajos fondos mientras tienen que hacer frente a sus miedos del pasado.

Sam Kieth no es un artista al uso. Su estilo, tanto visual como narrativo, es extremadamente personal. Con un solo vistazo a sus páginas, se le amará o se le odiará. Es de los pocos autores que no dejan indiferente a nadie. No hay término medio porque se sale de lo convencional. Su potencia es indescriptible. Comenzó como colaborador de otro de los grandes profesionales del noveno arte: Matt Wagner. Fue ahí cuando un joven talento de tan solo 20 años comenzó a ser conocido al entintar Mage. Años más tarde, estuvo ilustrando las cinco primeras historietas de Sandman, una de las más aclamadas obras de todos los tiempos. Fue aquí cuando participó en el diseño de Sueño, el icónico personaje de la serie de Neil Gaiman. Y en pleno auge de Image, publicó The Maxx, guionizada y dibujada con él, aunque en algunos números contó con la ayuda para el texto de William Messner-Loebs, con quien ya había trabajado previamente. Pese a no tener una amplia bibliografía, Sam Kieth nunca ha estado parado. Ha sido un autor que ha ido absorbiendo de la gente con la que ha compartido proyectos y así seguir evolucionando.

La historia se volvió a repetir con la buena de Callie.

En Fantasmas nos encontraremos hacia una obra con ciertos toques oníricos en la que veremos a un Batman muy diferente al que estamos acostumbrados. Veremos una faceta más tierna y sensible de él, a un héroe más empático que se siente reflejada en su acompañante para esta aventura. Al final, el caso de los asesinatos es solo una premisa que se termina diluyendo. El objetivo es mostrarnos esta relación de Batman y Callie, la de dos almas torturadas y traumatizadas a quienes la suerte no les ha acompañado desde la infancia y que están destinados a un triste desenlace. En algunos momentos puede recordar a obras teatrales líricas marcadas por tragedia. Y es que aquí Sam Kieth no se corta en mostrarnos temas como la melancolía, el dolor o nuestros fantasmas interiores.

Sin embargo, a quien le gusten los desarrollos lineales o premie más el contenido que la forma, no le terminará de convencer. Al igual que la poesía, lo que menos peso tiene en esta novela gráfica es el argumento. El objetivo final no es disfrutar de un misterioso caso de asesinato, como tantos hemos visto ya en las obras de Batman. Kieth pretende enseñarnos el tormento de dos personas, sus infortunios y su lado más íntimo. Hay que dejarse llevar por la historia, sacando al exterior nuestra faceta más emocional. Porque aquí no estará el Batman rudo y silencioso, ni la chica guapa de turno. Ambos personajes, uno conocido por todos y otro que debuta en este cómic, se abren ante nosotros para contarnos sus desdichadas historias.

Los fantasmas del pasado siempre están preparados para volver.

En el apartado artístico, el estilo de Kieth no dejará a nadie indiferente. Habrá algunos que admirarán su labor, mientras que a otros les repelerá. Bebe mucho de tres grandes autores: Bernie Wrightson (Batman: La Secta), Dave McKean (Batman: Asilo Arkham) y Bill Sienkiewicz (Elektra Asesina). Sus ilustraciones son la mezcla de diferentes técnicas artísticas, con el objetivo de experimentar con el dibujo y con el propio medio del cómic. Unos trazos difíciles de delimitar, en el que se busca causar un golpe de impacto en el lector, cambios entre el realismo y la caricatura, páginas poco detalladas con otras muy recargadas, cambios de ritmo en el uso del color… Es difícil saber qué habrá en la siguiente página.

El Caballero Oscuro es uno de esos pocos personajes hacia los que este estilo les sienta de forma sublime. Con una atmósfera tétrica, onírica e inquietante que nos conseguirá meter en la mente del mismísimo Batman. El propio autor juega hasta con los diseños del justiciero. A veces lo veremos como un héroe poderoso e imponente, mientras que en otras parecerá que las circunstancias han conseguido empequeñecerlo. Gotham también es una ciudad que se presta mucho a jugar con ella. Y aunque aquí los escenarios estarán poco detallados, sabemos que se trata de este lugar por el ambiente y la sensación de angustia y suciedad que nos dejará.

Da igual el autor que se encargue de dibujar a Batman, la esencia prevalece.

Al color se encarga el propio Sam Kieth con la ayuda del gran José Villarrubia. La gama cromática casa a la perfección con las ilustraciones, y aquí también encontraremos una gran variedad en cuanto a las herramientas empleadas. Habrá páginas a lápices de diferentes tonalidades, con rotuladores, a acuarelas, con ceras y hasta con bolígrafo. Todo esto para conseguir un tremendo impacto y potenciar de forma poderosa toda esta combinación de emociones, sentimientos, pensamientos y traumas a los que tiene que hacer frente el Caballero Oscuro.

Hay gente que se siente confusa cuando no se encuentran al Batman canónico y un estilo convencional de escritura y arte. Sin embargo, una vez el lector venza los prejuicios que pueda llegar a sentir hacia lo diferente, disfrutará de una de las obras más emotivas y personales del Murciélago de Gotham.

¡Nos vemos en la Zona!

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