BATMAN: EGO, de Darwyn Cooke y VV.AA

 

Título original:
Batman: Ego and Other Tails HC/TPB
Sello: DC Comics
Guionista: Darwyn Cooke, VV.AA
Artista: Darwyn Cooke, VV.AA
Contenido: Batman: Ego; Batman: Gotham Knights #23,33; Catwoman: Selina’s Big Score; Solo #1,5
Publicación USA: Septiembre 2007
Publicación España: Febrero 2016 (ECC)
Valoración: No es el mejor Darwyn Cooke. Pero es Darwyn Cooke

 

 

Hace poco leí en Twitter (que es como el oráculo de Delphos moderno, pero con extra de cabreo) que las ventas de Ego, una semi desconocida historia de Batman, se habían disparado. ¿Cómo era posible que a nivel masivo de repente el universo posase sus ojos en una obra que tiene más de 15 años? además, que no es que cambiase la historia del personaje en su momento, precisamente. Que sí, que es Darwyn Cooke la mente pensante tras el concepto, pero ni eso me daba razones para este relativo éxito tardío

BATMAN: EGO
de Darwyn Cooke y VV.AA

Es más, hace un porrón de años que Ego pasó por mis manos y, efectivamente, más allá de las virtudes de Cooke como dibujante (siempre en mi top personal), pasó rápidamente a mi cajón mental de «interesante pero olvidable». Entonces… ¿Por qué de nuevo en el candelero? Seguí leyendo y encontré las respuestas. Parece ser que Matt Reeves, director de la prometedora nueva versión del Batman cinematográfico, se ha inspirado en parte de los conceptos ofrecidos por Cooke, en su faceta de artista completo, en las páginas de Ego. 

Por supuesto, esto es motivo de sobra para, aunque sea por curiosidad, decenas de lectores se acerquen a la historia contenida en estas páginas, en las que Bruce Wayne hace frente a su peor enemigo: él mismo. O por lo menos, la faceta vengativa, nocturna y justiciera a la que ha dado el nombre de Batman

Soy lo que sientes después de una hora de Dark Souls… SOY TU IRA.

Creo que no somos conscientes de lo que perdimos con la triste y temprana muerte de Darwyn Cooke. Era un tipo especial, capaz de dotar a sus obras de personalidad única, siempre buscando el lado luminoso del héroe a pesar del dramatismo que era capaz de imprimir a su trabajo cuando era imprescindible. Para el recuerdo deja La nueva frontera, revisión del universo DC que, para mí, pasa por ser uno de los mejores acercamientos a la mitología de la decana editorial. 

Su estilo era demasiado «cartoon», decían en sus inicios. De hecho, lo tuvo muy difícil en sus primeros pasos en el mundo de la viñeta. La entrada fue por la puerta de la animación, cuando Bruce Timm fue consciente del enorme talento de Cooke. En este campo se convirtió en rutilante estrella gracias a los diseños en series como el  Batman de los ’90 y, sobre todo, Batman Beyond

Con la autoridad del éxito, por fin consiguió la oportunidad merecida, en el momento en el que DC da luz verde al proyecto que hoy nos ocupa: Batman: Ego.

Soy el fantasma de las navidades pasad…. digo, SOY BATMAN!

Cuando eres autor novel, trabajar en Batman es todo un desafío. Para el debut soñado, Cooke decidió apartarse de los lugares comunes en el tratamiento de la psique del Caballero Oscuro o, por lo menos, dar una vuelta de tuerca al cliché. Efectivamente, no son pocos los autores que han elucubrado acerca de la psicosis del justiciero enmascarado desde que Frank Miller le llevase a las fronteras de la sociopatía en The return of the Dark Knight. En esta puesta de largo con el torturado héroe Cooke pone a Batman contra las cuerdas a nivel moral. Empujado por su afán de justicia, con sus actos provoca que un delincuente se suicide delante de sus ojos. Este hecho terrible hace que el enmascarado dude de sus actos y del fin último de la cruzada autoimpuesta, hasta el punto de que entra en caída libre mental. 

Una especie de delirio psicótico hace que Bruce Wayne se enfrente de manera física a su alter ego, el mismísimo Batman, que se aparece en todo su fantasmal esplendor ante él. Monstruoso, oscuro, regio, imagen de la ira y el miedo que Wayne enfoca al enfundarse el manto del murciélago, esta manifestación de los traumas de aquel niño que vio a sus padres morir exige a Wayne el sacrificio definitivo: que renuncie a cualquier atisbo de humanidad y deje que ese monstruo de justicia ciega tome el control, sin límites ni tabúes.

El sombrero de El Zorro sí que traumatiza.

En los últimos tiempos algunos iluminados han puesto en duda la esencia de Batman, el hombre que decidió enfrentarse al mal bajo el estricto código moral que separase al justiciero del criminal. Esta es la grandeza del héroe, que incluso movido por la rabia y la pérdida reconoce el valor de la vida humana (a la que no va marcando como si fuesen reses, por muy despreciables que puedan ser). La novedad en esta lucha interna es que Cooke parece trasladar el enfrentamiento al interior de la propia psique de bruce Wayne, como si su voz interior fuese de repente el más profundo de los infiernos. Este escenario permite al guionista y dibujante el despliegue de imaginería fantasmal, cercano en ocasiones al contexto del horror, que contrasta de manera poderosa con el estilo desenfadado y caricaturesco del artista.

Aún así, siempre es maravilloso el contemplar el arte de Cooke. Contradictorio, dinámico, lleno de vida y expresividad, viñetas en las que se nota el paso por el mundillo de la animación en el trazo ligero y en la disposición de las viñetas, narrativa gráfica que recuerda al ritmo cinematográfico. 

Hall of Fame.

El enfrentamiento entre ambas facetas sí que deja un par de trazos de originalidad, puesto que Cooke reivindica la figura de Bruce Wayne como un ente separado de Batman y con identidad propia. Parece algo menor, pero en la tesitura en la que la mayoría de los autores consideran al millonario filántropo una comodidad mundana que es la auténtica identidad secreta del murciélago, el autor de Ego entiende que Wayne es el eslabón con la humanidad que mantiene a raya al monstruo nocturno en el que puede convertirse. 

El propio Cooke, con el paso de los años, admitió que se había divertido mucho con aquel primerizo acercamiento a Batman, pero él mismo consideraba fallido el experimento. Volvería a reencontrarse con el universo del Caballero Oscuro, y dejó para el recuerdo grandes momentos, en especial dentro del cosmos personal de Catwoman. 

Tú eres tú, yo soy yo, ¿quién está más loco de los dos?

Resulta difícil imaginar cómo encajará Matt Reeves este delirio onírico lleno de introspección, en la concepción que tiene del héroe. Desde luego, el desafío de explorar la mente perturbada de Bruce Wayne es todo un canto de sirenas para los autores más avezados. De momento, os invito a disfrutar del arte de Darwyn Cooke, aunque este trabajo no sea especialmente laureado. Los genios, incluso en momentos menores, no pueden evitar los destellos de su grandeza.

¡Nos vemos en la Zona!

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Santi Negro

Lector. Cinéfago. Sueño en viñetas

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